eran hermosos, un par de enormes pechos blancos y redondos con unos pezones rozaditos, de inmediato comencé a besarlos, a jugar con ellos, a lamerlos y mordisquearlos, a tocarlos, me bajo la pantaloneta.
El buen jose pudo al fin realizar la fantasia de su vida al romperle el culo a su hermana, y como bono extra tambien gozo de las nalguitas de su sobrina...