Misa termina con esa increíble sesión de sexo, cuando su madre acepta darle gusto de ser sodomizada por su hijo. Ella lo guía y le enseña como hacerlo.
Sus planes para cogerse a su madre se hacen realidad, pero el no estaba preparado para tanto. Resulta que su madre era una mujer mucho más ardiente de lo que el creía.
Un hijo descubre cuánta líbido esconde su madre, la que hasta entonces él consideraba una señora pulcra y recta, usándolo además a él, su propio hijo, como objeto de deseo.
Esa noche mi hermana descargó conmigo años de lujuria retenida, fue un maratón de sexo. Durante ese viaje celebramos nuestro festival de amor, pensando en nuestro pasado, Lisa había asumido y recordaba que en fin de cuentas, yo había sido su primer amor.