Ana se acercó y se paró desnuda delante de mi hermana, quien la agarró por las tetas y comenzó a chupárselas, Ana bajo su cara y buscó los labios de mi hermana y se fundieron en un beso, un beso tan erótico como nunca lo había visto, era un beso de pasión, me pareció hermosamente excitante.
Ella se sentó en el borde de la cama, yo me puse entre sus piernas de rodillas, no dejé de chupar sus pechos por un largo tiempo, era un momento sublime y culminante que no podia dejar de pasar y que deseaba eternizar, su respiración y gemidos endureciéron mi verga como pocas veces al mismo tiempo que me motivaron a no parar hasta saciarme y un poco mas con esa hembra con letras mayusculas, que tenia enfrente...
Antes de levantarme pienso en la primera vez que la penetré. Fue en casa de mi abuela, en el pueblo, el año pasado. Habíamos ido los cuatro a las fiestas del pueblo. Allí tenemos amigos. Ella se enamoro de uno que venía...
Todo comenzó en el verano, cuando se puso de novia con un compañerito del colegio, evidentemente el la calentaba pero no tenían relaciones por lo que empezó a acercarse mucho a mí.