La tarde pardeaba cuando Ulises propuso una nueva zambullida en la fresca corriente marina. Pero entonces, agregó un nuevo e interesante juego: se trataba de lanzarse al agua completamente desnudos.
Un día de lluvia subí a un taxi, conocí a Oselmo, me contó su vida como hetero y como luego de conocer a Joan un catalán dejó de serlo hasta que desfilaron mucho gays y travestis por su vida como antes habían desfilado infinidad de mujeres.
No nos preguntamos porqué y lo que conllevara ese porqué, simplemente nos ataríamos... fue nuestro CONVENIO TÁCITO y pasaría mucho tiempo antes de que volviéramos a hablar del tema.