Tengo ahora 40 años y desde que era joven me atraía mi propio sexo, solamente me podía conformar con ver películas porno, revistas o alguna mirada indiscreta en un baño publico. La presión social (familia, amigos, escuela) impedían que tome una decisión definitiva en cuanto a mi real orientación sexual.
Un profesor me presentó a un alumno en un bar, parecía que tenía unos 15 años, me siguió al baño, allí me la empezó a chupar, terminamos en un hotel y descubrí que ese infante tenía 22 años!!!
La voz que me susurró al oído, sonaba como música para mí. – Me encanta es culito...- Su mano se deslizó sobre mis nalgas y si por mí fuera me hubiera bajado los pantalones y la tanguita ahí mismo.
Me he atreviso a añadir una aventura gay en este maravillosos relato clásico de la literatura del Siglo de Oro. He intentado imitar la forma como se narraba en aquella época.
Lo conoci en la ardiente epoca del Liceo. Su cuerpo me cautivo, su culo, sus piernas, su olor, me condujeron a caer en exquisitos pecados y placeres con el.
A dos semanas de licenciarme, aprovechando el aislamiento del edificio, el sueño de mis colegas y la fuerza de su venganza, el sargento Don Celio me cobró con creces.