Noche de striptease y sexo salvaje... Anoche hubo un par de momentos en que disfruté como pocas veces lo he hecho, el primero os lo diré hacia el final. El otro fue en el pisito de la tía de Carlitos, cuando acabé de trabajar.
No se por donde empezar. Anoche volvíamos de nuestra escapada a Barcelona, a casa de Miki, Carlitos y yo aún no asumíamos que ya tocaba volver a la cruda realidad de Valencia, trabajo y rutina.
Apenas salimos de la casa la esfera mágica empezó a jugar con nosotras. Le di el volante a Daniel y nos dirigimos a la oficina. Volteé la cabeza para ver a Marieta y estaba mirándome y mordiéndose los labios. Cada movimiento del auto era una vibración de ambas y Daniel sólo sonreía y nos miraba.
El otro día me había quedado contando lo que pasó el fin de semana en la casa rural de Alcalá de la Selva, cuando las tres chicas nos habíamos cambiado de ropa delante de la chimenea y a la vista de los chicos. La situación era que Alberto se había quedado en pelota picada, con la minga colgando.
Me hacían falta unas mini-vacaciones, más si estaban cargadas de momentos tan excitantes... Por fin he podido disfrutar de un descanso después de los días tan duros de trabajo, lástima que haya salido con un tiempo tan malo.
No estamos para perder el tiempo, y menos entre semana, que luego llega el fin de semana y entre trabajo y todo eso no damos abasto. Lo digo porque ahora nos estamos viendo Carlitos y yo en el pisito de su querida tía, pasamos ahí el poco rato que podemos coincidir a lo largo del día.
Carlitos y yo parecemos una pareja de ninfómanos con el sexo sin ningún tipo de remedio. Para variar el fin de semana he estado muy liada con el trabajo, aunque las horas en el bar cada vez se pasan más rápidas.
Lo mío no tiene remedio, mi cuerpo está todo el día en estado cachondo. No se como se podría explicar lo que le ha pasado esta semana a mi piel, pero la tengo erizada en todo momento, es como si estuviera metida en una ducha de agua fría, sin poder salir.
Cerré mis ojos en intención de descansar. Marieta aparentemente estaba ya dormida. Se arropó con el edredón. Su cuerpo desnudo se pego al mío poniendo su cara en mis brazos.