Era viernes en la tarde y cercana la hora de salida de mi oficina después de una larga semana de abstinencia sexual por lo que me decidí llamar a mi amigo Alberto para que me ayudara a bajar mi deseo sexual como fuera y en la forma que el decidiera.
En anteriores oportunidades les he contado mis fiestas con mi amigo Alberto, mi amante alcahueta que hace que todas mis fantasías cachondas se hagan realidad.
Era un sábado en la noche y me alistaba para salir a bailar con unos amigos de pronto sonó el teléfono y era Alberto uno de los chicos con quien iba a bailar.
¿Cómo hemos llegado a estar asi los tres? Abro los ojos y soy consciente, mientras Ruben se acerca, que ha sido una noche muy larga de juerga de los tres juntos: tu amigo, tu y yo.