¿Qué no harías por volver a soñar sin pesadillas? Natalia está a punto de comprender que la poción que compró costaba mucho más de lo que su precio indicaba.
Virginia Suzzane, tiene 27 años… se cree una princesa, una mulata principal. Todo se arregla, le hacemos un atado. No podrá hacer las necesidades normalmente. En los momentos de entrar al lavabo sentirá que lleva las bragas o tangas pegadas a su intimidad (por delante y por detrás).
Yo, me reservo una parte para cada una de ellas, que debe de disponerse, junto a las otras e irse bajando las bragas, cerrar los ojos y sentir como le entra toda mi baba, frotando seguidamente sus muslos (sin que puedan soltar la braga/tanga). Mientras me dedico a las otras, para realizar la misma operación.
Mis esposas, que ahora son tres… Siempre presentaban la comida, en cinco platos (cuatro para nosotros y uno suplementario y que era servido por mí, para ofrenda a nuestro al Todo Poderoso). Bien era en acción de gracias o de pedida, lo dejaba estar hasta la siguiente comido y luego lo ponía en un horno hasta consumirlo, hacer cenizas y mezclarlas con tierra y la sangre almacenada…
Mi vida fue un suplicio, creí enloquecer o tener que dejarlo todo. Pero, un viaje de vacaciones, tomado por consejo médico y la casualidad de la oferta de vacaciones a Senegal. Una familia acogedora, que ahora es la mía. Ahí, tu maldad se truncó y te encadenaste a mí: primero desde la distancia, luego con tus fracasos amorosos, ahora con tu propia donación –consciente y libremente, gozosamente-.