Me dejó. Antes la dominé por una apuesta. Ella ahora es libre. Cualquiera le puede hacer lo que yo o incluso más. ¿Puta? ¿Sumisa? Una vez fue mi mujer.
Cuando María Camila agarró los 34 centimetros de mi verga, expresó extasiada: quiero ese garrote en mi culo ya. Yo le puse un precio: el virgo de Angie, su hija. ¡Te doy lo que quieras con tal de que me rompas el culo con esa trola!.