Era una máquina pensada para el placer y la seguridad de sus dueños, pero R. John Decker tenía un problema, no lograba satisfacer los apetitos de la Capitana Dana. No era que no fuera capaz de follar, de hecho su pila de energía nuclear le permitiría estar bombeando durante el próximo siglo. Era su programación la que no lo permitía.
Juan existe, no es solo un personaje producto de mi imaginación. Juan vive en Barcelona y es el hombre que algún día, en mi viaje soñado, me va a poseer, tal como dice mi historia, en silencio. El no necesitará palabras para hacerme simplemente suya.
Sus palabras me hacen sentir deseada. La bachata de fondo hace que la situación sea puro erotismo. El se tumba encima de mi cama y yo comienzo a chapársela lentamente.
¿Que pasaria si la musa de un escritor de relatos eroticos irrumpiera inesperadamente en su vida?; ¿La musa hara realidad las mayores fantasias del autor?