Hoy os explicaré mi primera experiencia que tuve como sumisa
con mi amo J.A., cuando yo tenia 19 años y el 26. Me lo presento una amiga, era
el novio de su prima, y desde el primer momento supe que acabaría siendo suya.
Mientras le daba los 2 besos de rigor no podía apartar la mirada de sus ojos, de
un azul tan profundo como el mar, pero fríos como el acero. Noté como bajaba la
vista a mis tetas, y como seguía descendiendo hasta mi coñito, que se encharcó
al momento. Para mi era una situación extraña, no era ninguna mojigata y había
tenido ya bastantes relaciones con chicos, pero la dureza de su mirada me volvía
loca!
No tardo en pedirme el movil, y esa misma noche quedamos para
tomar algo, yo estaba nerviosísima, pero al mismo tiempo tenía la sensación que
lo conocía de siempre, y después de un par de cubatas no tardé en explicarle mis
secretos mas íntimos, sin pudor alguno.
Cuando el bar cerró nos subimos en el coche, creí que me
llevaba a casa, y la verdad, estaba decepcionada, pero no duró mucho, por que al
rato me di cuenta que habíamos salido de la ciudad y nos adentramos en un bosque
cercano. Nuestras miradas se cruzaron en el espejo retrovisor, y no fui capaz de
decirle nada, allí volvía a estar el hombre que me había hecho mojarme las
braguitas con solo mirarme….
Tampoco dije nada cuando se adentró en un camino de arena,
lejos de todo. Mis jugos habían manchado el asiento, estaba asustada y excitada,
quería irme y quedarme…. Y antes de poder reaccionar paró el coche, apagó el
motor y empezó la primera sesión.
Puso su mano en mi pierna y me subió la falda hasta que
alcanzo a tocar mi almeja, ya muy húmeda, mientras con la otra me cogió del
cuello y de un movimiento brusco me besó. No dejaba de masajearme el clítoris,
me estaba volviendo loca de placer… de repente, me soltó, y salió del coche. Por
un momento me quedé quieta, sin saber qué hacer. Afuera estaba tan oscuro que no
podía verle, pero necesitaba sentir de nuevo sus manos en mi piel, y salí. Sin
perder más tiempo J.A. cerró la puerta de un golpe y me tiró contra el capó
mientras me abría las piernas con las suyas. Yo tenía la cara y mis pechos
contra el frío capó, la brutalidad con la que me trataba, junto con su ternura
al besarme hicieron que de mi coño salieran jugos sin parar, entonces empezó a
lamerme la entrada de mi cueva con una lentitud
exasperante, eso era mas de lo que yo podía soportar, y rompí
el silencio:
-"No puedo más! Fóllame ya…. PORFAVOR!!
Lo siguiente que sentí fue dolor en mi nalga derecha… me
había dado un cachete!!
-"Cállate zorra! No te correrás hasta que yo te lo diga. Si
te portas bien será la mejor experiencia de tu vida, pero si me haces
enfadar….."Termino la frase dándome un segundo cachete, mas fuerte que el
primero.
Sin esperar respuesta volvió a poner su boca sobre mi almeja,
pero esta vez me mordisqueaba el clítoris mientras seguía dándome cachetadas…. A
cada golpe que me daba, mi cuerpo reaccionaba soltando mas y mas jugos, que mi
amo se tragaba sin pensar. Me hizo llegar al limite del orgasmo, y me mantuvo
allí un buen rato. Yo también puse por mi parte, no por que no quisiera
correrme, que lo estaba deseando, si no por que sabia que si lo hacia se
enfadaría, y el castigo seria probablemente doloroso. Además, tenia curiosidad
por ver que mas iba a pasar…
No se cuanto tiempo pasamos así, fuera del coche, con mi
señor comiéndome el coño y dándome cachetitos en las nalgas, que ya estaban
rojas y brillantes, y bastante doloridas, cuando deje de notarle.
Me giré y vi que había vuelto a entrar en el coche, esta vez
en el asiento de atrás. A esas alturas ya estaba cachondísima, así que sin
pensarlo entré tras el, dispuesta a devolverle un poco del placer que me había
regalado.
Fui directa a su bragueta, y liberé su gran polla de la
prisión de sus tejanos. Estaba dura como una piedra, al verla volví a notar como
se resbalaban por mis muslos chorretones de jugos. Me la metí en la boca de
golpe, hasta que mi barbilla tocó sus huevos, pero él me cogió del peló, y con
un fuerte tirón me apartó, mientras yo seguía succionando, sin apartar mi mirada
de la suya. No se si fue mi descaro, o la cara de viciosa que debía tener, pero
aflojó un poco la mano, y aproveché para volver a saborear la maravillosa polla
de mi amo. Subí y bajé mi lengua por su tronco, me detuve un rato en sus huevos,
me gusta intentar meterlos a la vez en mi boca, jugar con mi lengua, sin
olvidarme de metérmela hasta el fondo de vez en cuando, a lo imprevisto, ya que
por la cara que ponía le gustaba a rabiar. Poco a poco fue creciendo, me costaba
retenerla dentro sin sentir molestias, pero no me importaba, mi señor se merecia
la mejor mamada del mundo. Cuando parecía que me iba a inundar la boca con su
leche me dio un segundo tirón de pelo, esta vez mas fuerte, y quedé con la
espalda apoyada en la ventanilla.
Se acercó a mi, me subió el vestido, y en vez de quitármelo,
me anudó los brazos por detrás de mi cabeza, dejando mis grandes tetas a la
altura de su cara, alternaba besos y caricias con pellizcos y mordiscos. Mi
mamada le había puesto a mil y lo note por la pasión con la que me tocaba. Yo
tenia las manos a la espalda, y no podía hacer nada mas que disfrutar de sus
caricias, sin dejar de morderme por todas partes fue subiendo mis piernas hasta
ponerlas por encima de sus hombros, ahora si que me tenia totalmente a su
disposición, fue pasando la punta del capullo por mi raja, yo estaba deseando
que me la metiera de golpe, que me partiera en dos con sus embestidas, que me
permitiera correrme junto a él. Pero mi amo tenia otros planes…. Yo soltaba
tantos jugos que se resbalaban por mis muslos y mi culo, hasta llegar al
asiento, que ya estaba completamente empapado.
Y entonces apartó su verga de mi almeja y la puso en la
entrada de mi ano, nunca había permitido que nadie me metiese mas que un par de
dedos allí, porque no sentía nada con ello, pero en ese momento estaba tan
caliente, tan necesitada de sexo, que relajé al máximo mi agujero posterior, y
disfruté de la lentitud con la que mi amo me estaba desvirgando las posaderas,
no voy a negar que al principio sentí un dolor terrible, pero al subir la mirada
me encontré sus pupilas clavadas en mi, sus ojos tenían un brillo especial, de
morbo y lascivia, y a la vez tenia un punto tierno, de cariño, que me hizo
confiar en él. Y me dejé llevar.
J.A. empezó a meter y sacar la polla de mi culo cada vez con
mas intensidad, al poco, el dolor disminuyo, aunque no desapareció, y el placer
me invadió de nuevo. Tal y como estaba, atada y con las piernas aprisionadas por
el peso de mi amo, mi movilidad era escasa, pero me las apañé para unir los
vaivenes de mi cadera con sus embestidas.
Le miré con ojos suplicantes…
-"Por favor, por favor, mi señor, deja que me corra, ya no
puedo mas…. Por favor…."
Me sacó la polla del culo y me la incrustó de un golpe en el
coño chorreante mientras me gritaba:
-"Correte puta! Ahora zorra!!"
Y por fin me solté….. a su segunda embestida ya me estaba
corriendo con el mejor orgasmo de mi vida, mi coño escupía flujo sin parar, mi
cuerpo se retorcía con cada espasmo de placer. Mi amo no paro de empujar hasta
que no me calme, y sin dejarme descansar me dijo:
-"Ahora me toca a mi. Trágatelo todo zorra, no quiero ver
caer ni una gota, o te arrepentirás"
Y con un tremendo tirón de pelo me puso la polla en la boca,
y me empezó a follar como si de mi coño se tratara. No tardó mucho en correrse
el también, llenándome la boca con su leche, que tragué como pude, y le deje la
polla limpia, hasta los huevos.
Acto seguido me desató, y me abrazó, me dio un beso tierno y
suave, mientras me acariciaba con suavidad el pelo enredado por los tirones. Me
quede allí, con la cabeza apoyada en su pecho desnudo, y seguimos hablando hasta
que empezó a despuntar el día.