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Relato: Manual de Adoración de Pies





Relato: Manual de Adoración de Pies

  

SITUACIÓN:



Esto se refiere a la circunstancia precisa en que una pareja
elige el masaje, las caricias, el beso de pies para estimular o canalizar su
sexualidad. Las variantes son las siguientes:


- Ambos son fetichistas de pies, en cuyo caso más de la mitad
del camino estará allanado.


- Uno de ellos es fetichista y el/la otro/a no. He aquí
cuando la situación es más compleja, ya que ambos si bien pueden atraerse se
encuentran en universos eróticos diferentes.


El fetichista deberá desarrollar su astucia para lograr lo
que busca: puede iniciar el beso por los pies, como un largo preámbulo antes de
llegar a la parte genital. En el caso en que una mujer sea fetichista y su
pareja no, conviene decir directamente: "Si quieres excitarme, acaríciame o
bésame los pies". En nuestra cultura, la sexualidad de la mujer está más
expandida por todo el cuerpo y no sorprende tanto.


A su vez, los pies pueden excitar sin tener que llegar a una
relación de pareja. El fetichista, al escuchar que un/a amigo/a se queja de
dolor de pies, puede ofrecerle a efectuarle masajes. Puede explicarle que la
aplicación de los labios, y aún de la saliva produce un efecto reparador y
lubricante basado en los principios de la Reflexología. Conste que no
aconsejamos el engaño, sino cuando es absolutamente necesario para efectuar una
correcta adoración de pies.


Conviene que los fetichistas de pies tengamos al menos
nociones de pedicuría y reflexología, así como de belleza de pies. Esto nos
permitirá en muchos casos acceder a las plantas apetecidas en forma socialmente
aceptable. También está la mancia de pies, es decir la adivinación por las
líneas que, según dicen, es más exacta que la que se practica en las manos.
Sería interesante que la lista ADORADORES DE PIES, administrada por el Sr. Abel
Gómez, promueva pequeños cursos o consejos sobre estas disciplinas.



AMBIENTE:



La relación que mantiene una pareja basada no en sus
genitales, sino en sus pies, es básicamente de carácter erótico. Es más, la
generalización amplia de esta preferencia, el compartirla con varias culturas,
nos permite hablar de una sexualidad pédica, junto a una sexualidad genital,
anal, etc. aunque esto se objeto de discusiones teóricas que exceden el marco
pragmático de este manual.


El ambiente para una relación pédica puede diferir levemente
de acuerdo a las preferencias particulares, pero debe tener los mismos
componentes de intimidad y privacidad que para cualquier relación sexual.
Conviene que el adorador de pies tenga cremas suavizantes, calzado especial,
productos desodorantes, esmaltes para uñas, pinceles, etc. Se puede dar el caso
de quien prefiera el pie transpirado, pero si lo quiere limpio, conviene que
pase alguna crema perfumada que sea absorbida por la piel.


La transpiración aumenta en cantidad y en olor en los pies,
ya que está vinculada a la circulación y a la presencia de sangre _ y por
consiguiente de calor - en la zona. También a que dentro de los huesos que
conforman el pie hay un tejido esponjoso que absorbe y expele dicha
transpiración. La misma puede aumentar por un problema glandular o por la simple
constitución de la persona.


En consecuencia, el olor en cuanto al ambiente erótico a
crear puede ser favorable o no, de acuerdo a las preferencias. Hay quienes
escogen ámbitos agrestes: playa, bosque, montaña, y disfrutan viendo a su Pareja
caminar descalzo/a o con cierto tipo de calzado. En este caso se aconseja que
uno/a camine detrás del otro y lo vaya admirando, acumulando de este modo el
deseo tal como ocurre en una relación genital.


Otros preferirán música, bebidas, lo que se llama un
"ambiente sugestivo". Las damas podrán llevar en este caso medias de seda o un
material equivalente y zapatos de tacón para que el caballero pueda quitárselos.
Hay quienes no pueden tener relaciones de ningún tipo si la mujer no calza esto
zapatos y medias: esto también implica la sexualidad pédica, y el ambiente a
crear.



PIES CALZADOS Y DESCALZOS:



Dentro del sexualismo pédico, la primera gran división a
hacer son los pies descalzos o calzados. Esta es la preferencia básica. Si
tomamos un video de "Playboy", por ejemplo, uno de aquellos en los que filman
semblanzas breves de las playmates a lo largo de un año, veremos que cada una de
ellas se dividen en dos partes: en la primera, la modelo aparece en un medio
agreste, al aire libre, en la playa, es decir, en un clima informal, y casi
siempre es presentada descalza. En la segunda parte aparece de noche, preparada
para una velada entre romántica y erótica y se la muestra con medias
trasparentes y zapatos de tacón. (Hay una teleserie estadounidense, que
precisamente se llama "medias de seda"). Estos elementos se vinculan a lo
erótico, a lo sensual aunque quien lo disfrute no sea un fetichista de pies o no
practique la sexualidad pédica, como preferimos decir.


El adorador de pies puede gustar de los mismos con
determinado calzado, pero siempre con el fin de quitarlo, ya sea de quitarlo él
mismo o de ver como ella lo hace. En este contexto, quitar el calzado puede ser
todo un arte erótico de la categoría del "streap tease". La dama en cuestión
puede demorar el momento, meter y sacar el zapato de su pie, jugar con la
media... en fin, dilatar el momento del beso o de las caricias en el pie
desnudo.


En el siglo XVIII fue típico el fetichismo del calzado
separado del pie. Había organizaciones que estudiaban devotamente los modelos de
calzado femenino, y llegaban a verdaderos éxtasis cuando recibían como presente
un zapato de la dama de sus sueños. Se decía que el calzado era andrógino, ya
que la abertura para meter el pie era una vagina y su tacón un pene. Al parecer
hoy es una suerte de "parafilia en desuso", ya que la mayoría prefieren adorar
directamente el pie.


En cuanto a la tendencia de la mujer que admira los pies de
los hombres, en general, según nuestra observación, los prefiere descalzos, sin
mucho aditamentos, mostrando su desnudez viril para adorarlos como se merecen.



ORNAMENTOS:



La mayoría de las encuestas realizadas en la página de Abel,
indican que tanto damas como caballeros, son excitados por la utilización de
ornamentos en el pie.


Al respecto, las motivaciones son diferentes: la excitación
masculina surge de ver que la mujer resalta aquello que adora. Tobilleras y
anillos que dejan el pie descalzo, pero que de algún modo "lo muestran",
permiten colegir que la dama que los usa los considera un medio de resaltar su
belleza desde los pies, y por lo tanto la acerca a ese objeto de deseo brindando
un ámbito erótico común con el de quien ejerce la sexualidad pédica.


A su vez, la mujer que usa estos aditamentos, goza al
aumentar la belleza de sus pies, con el narcisismo que es propio de ella, y
refleja cierta tendencia al sexualismo pédico latente en todo ser humano.



-TOBILLERAS



En general se trata de ornamentos que cubren el diámetro
correspondiente al tobillo, pero sus variantes pueden ir desde una pulsera muy
fina, plateada o dorada, de cuentas pequeñas, hasta piezas de cuentas grandes,
visibles desde lejos. Hay mujeres que usan varias, combinando efectos o que se
atan finos pañuelos. Las hay finas, pero con combinaciones de pinturas
brillantes, que se aprecian desde lejos. Por último están las que unen uno de
los dedos, especialmente el medio del pie con el tobillo: este adorno, permite
estilizar al pie, destacar su elegancia y es sumamente sensual.



-TATUAJES



El tobillo puede ser objeto de tatuajes especialmente
diseñados para que abarquen todo su radio. Los motivos son muy variados: van
desde flores de colores vistosos y resaltantes, hasta sobrias líneas quebradas,
motivos orientales, etc. En este punto hay que diferenciar entre tatuajes y
productos que se adhieren a la piel por medio de pegamentos. Es decir, el
tatuaje es un método que requiere de agujas y en muchos casos, resulta
especialmente doloroso al tener los pies muchas terminaciones nerviosas. La
ventaja del "sticker" es que el adorador/a de pies puede colocarlo y removerlo a
su antojo, mientras que el tatuaje es absolutamente indeleble. De todos modos,
hay mujeres que gustan tatuarse otras zonas del pie, y de practicar el
sexualismo pédico, gozarán cuando su amante descubra dicho tatuaje.



-"TOERINGS" o ANILLOS PARA DEDOS DE PIE



El anillo para dedos de pies tiene siempre el mismo principio
de colocación: es de un material lo suficientemente flexible como para abrirlo,
colocarlo desde arriba y volver a apretarlo de modo que se ajuste al diámetro
del dedo. Igual que las pulseras de tobillos, presentan cantidad de variedades:
están los que son uniformes en su superficie, dorados o plateados, y aquellos
que son soporte de un motivo determinado (el "yang" y el "ying", dibujos de
animales, plantas, motivos abstractos, etc.) El adorador de pies se siente
atraído cuando la mujer lleva más de un anillo y los modelos son diferentes. En
muchos caso gustan quitarlos con la boca y volverlos a poner en su lugar.



-PIES BARROCOS



Estos adornos que no ocultan el pie, sino que lo mantienen
descalzo y resaltan su belleza, nos permiten concluir que casi siempre en la
sexualidad pédica, gusta el "pie barroco", es decir aquel que se encuentra
recargado de ornamentos, y en lo posible maquillado a través de esmaltes para
uñas y otros aditamento.



MEDIAS:



La media femenina tiene como objetivo central realzar la
forma de la pierna, es decir disimular delgadeces o gorduras excesivas y
resaltar su belleza en el caso en que esté debidamente formada. El pie se
estiliza, y hay muchos adoradores de pies, que los prefieren envueltos en
medias. Las hay de varios colores, y de distintos materiales. Actualmente es muy
difícil encontrar una fibra pura (seda es la clásica); la mayoría contienen un
grado mínimo de material sintético.


La sensualidad de la media consiste en el acto por parte de
la mujer de quitársela y/o ponérsela. Hicimos referencia en otro apartado a la
teleserie estadounidense "Medias de seda", cuya presentación consiste en mostrar
las piernas de una mujer descalza, que se coloca sugestivamente medias de seda
blanca.


En este punto hay tres formas básicas: las que tienen
elástico y se sujetan al muslo, las "pantys" y las que requieren liguero. Estas
últimas son las más sensuales, y las más fáciles de quitar o poner. En el gesto
de una mujer bella colocando una media hay una enorme carga de sensualidad:
primero cubre su pie, luego estira su pierna a fin de que la prenda la ajuste, y
finalmente la abrocha. Al quitársela (puede elegir que lo haga su pareja) va
quitando los sostenes del liguero, lentamente y luego la enrolla hacia abajo por
sus muslos hasta que sus pies queden al descubierto.


Hay adoradores de pies que son a su vez devotos de las
medias, y que desean contemplar, acariciar, besar, los pies de su amada vestidos
con ellas. Al respecto, el incremento de la traspiración del pie, es
proporcional al grado de fibra sintética que tenga la media en cuestión. La
lana, el algodón o el hilo pueden absorberla y evitar que se cargue de la
cantidad suficiente de bacterias para despedir el olor típico del pie. En
cambio, el material sintético, por su impermeabilidad no deja que salga, y
favorece el aroma intenso y agresivo que es del gusto de muchos adoradores.



CALZADO:



Así como el adorno (tobilleras, "toerings"...) permite
resaltar la Majestuosa Descalcez del pie, el calzado de un modo u otro la cubre.
En la mayoría de las encuestas que nos van llegando, hombres y mujeres prefieren
en su mayoría el pie descalzo. Hay un dejo de salvajismo en su desnudez, que el
civilizado zapato rompe, por más sensual que pretenda ser su confección. Ese
salvajismo es el que estimula, incrementa y dirige la libido del Adorador.


Sin embargo, muchos a gustan del calzado abierto en sus
parejas, pero casi siempre con la intención de sacárselo. De este modo el
calzado - igual que las medias - debe ser aquel que sea más fácil de quitar, que
con un breve toque de la puntera con el talón, el pie quede libre y permita el
goce con su amante.


El zapato de taco, especialmente cuando el mismo es muy
elevado, no está destinado a resaltar la sensualidad del pie en sí mismo, sino
que es un recurso para que la mujer camine con cierta cadencia, y se advierta el
movimiento de sus caderas; está destinado a la excitación en el marco de una
sexualidad genital, no pédica. Quede claro que el objetivo de este manual no es
el de indicar pautas fijas, ya que la sexualidad en general tiene miles de
ramificaciones y todas son válidas, pero en el presente caso, el zapato debe ser
un aditamento secundario a la sexualidad pédica que ejercerá el adorador ,
mientras que el ornamento que mantiene descalza a su pareja, puede ser
propiamente el "fetiche", es decir aquello que se convierte en incentivo central
del impulso.



CARICIAS:



Las caricias pédicas pueden ir desde el roce con las yemas de
los dedos hasta el fuerte masaje que se aplica en sesiones de reflexología.


Inexplicablemente, siglos de cultura equivocada separan el
pie de la sexualidad, sin tener en cuenta que las terminaciones nerviosas que
confluyen en él lo hacen una parte del cuerpo tanto o más sensible que los
pezones en el hombre y en la mujer. La planta del pie funciona como su clítoris
o su glande (es de tener en cuenta que los pies son andróginos, de modo que las
caricias a alguien del mismo sexo no implican necesariamente homosexualidad
genital). Los plexos nerviosos aumentan hacia el centro de la planta,
convirtiendo esa zona en altamente sensible. El adorador de pies puede empezar
por las cosquillas, y si hay la suficiente confianza, es conveniente que ate a
su pareja por los talones, a fin de que ella disfrute del prurito sin
movimientos compulsivos. Si bien el mismo puede ser no del todo agradable al
principio, es cuestión de alternar con caricias en los tobillos o en el empeine
a fin de graduar el nivel de excitación.


El cosquilleo deberá convertirse con el paso de los minutos
en vértigo y excitación sexual. A continuación, y para relajar y canalizar el
impulso, el adorador deberá masajear con más firmeza la planta, teniendo en
cuenta que lo que hace en un pie deberá hacerlo simétricamente en el otro; esto
- un principio muy básico de reflexología - permitirá la distensión de su
pareja, el goce sereno, y será la introducción para los besos.



BESOS:



Cuando al hablar de pies decimos "besos" nos referimos al
contacto con los labios, otra parte muy sensible del cuerpo y ligada a caricias
sexuales de carácter genital. El beso en el pie fue considerado siempre como una
señal de sumisión; incluso en manuales para la redacción de cartas en el siglo
pasado, al escribirle a una dama que merecía mucho respeto, se debía colocar la
siguiente fórmula después de la firma: "q. b.s.p." es decir, "Fulano, que besa
su pie". ¿Habría ya en nuestros abuelos una tendencia fetichista...?


El buen adorador de pies, no debe tener apuro. Al encontrarse
frente a su objeto de culto sexual, debe actuar con una concepción cósmica del
tiempo: siempre adoró y siempre adorará esos pies apetitosos que ahora se le
presentan para él; cuanto más distendido esté, cuanto más prolongue la sensación
de placer, más intenso será. En la adoración de pies no puede entrar el estrés y
la ansiedad de la vida contemporánea.


De este modo los besos, apoyando simplemente los labios,
deben recorrer toda la superficie, teniendo en cuenta la especial sensibilidad
de la planta. Es aconsejable (no necesario) empezar por los dedos, con besos muy
suaves, seguir con el empeine, acompañado siempre de caricias táctiles en la
planta o en el dorso de los pies. Como en el caso de la genitalidad, conviene
siempre dejar la planta para el final, y procurar que allí el beso no sea
demasiado intenso como para intensificar demasiado la sensación de cosquillas y
vértigo ni demasiado suave como para que no produzca ningún placer.



ARTE DE LAMER:



La lengua está directamente vinculada a lo erótico, y para el
adorador es el órgano que por excelencia debe tener contacto con el pie. Le
guste limpio o transpirado, la lengua tiene terminaciones nerviosas casi
equivalentes a las que llegan a la planta. El roce con los labios es el
equivalente al beso tímido o preparatorio. La caricia con la lengua en los pies,
es como el beso apasionado, "de lengua".


Al igual que en el caso anterior, conviene hacerlo
despreocupadamente y prolongar el juego; el adorador debe cerrar los ojos y
adivinar con su lengua las formas del pie de su pareja; (véase la ilustración
abajo):




Foot


Ella puede correr libremente entre los dedos, detenerse en
las yemas o en la planta, en el empeine, en el talón, pasar de un pie al otro...
las variantes son infinitas y la sensación de plenitud y relajamiento
incomparable.


Adelantando uno de los temas, los amantes que se tomen el
tiempo necesario para ejercitarse en el arte de lamerse los pies, sentirán que
pasadas las horas el placer aumenta y se acercan al orgasmo espontáneo. El lamer
puede pasar por momentos de furiosa pasión, en que los dedos del amado/a caben
en la boca del/la amante, en que se desearía devorar el objeto de culto, a
espacios de intensa pero calma ternura; en otros el jugueteo hará que la lengua
chupe y desaparezca, una y otra vez, hasta obligar a la pareja a pedir, a
suplicar que lama su pie de un modo prolongado.


Lo ideal es hacerlo mutuamente, ya se trate de una pareja
homo o heterosexual; es lo que llaman "el 69 de pies" en analogía con la
genitalidad, procurando un placer mutuo.


De este modo, las caricias y los besos han sido la
preparación para el desemboque en el ámbito de la saliva, de la lengua; algo así
como el río que desemboca en el mar, en la plenitud, en el camino hacia el
orgasmo por el exclusivo contacto con los pies.



PIES Y GENITALIDAD:



Una pintura hindú mostraba a un hombre que satisfacía a seis
mujeres a la vez: una con su miembro, otra con su lengua, dos en cada una de sus
manos y dos en cada uno de los dedos gordos de sus pies. Todos sonreían
beatíficamente, sumidos en la profundidad orgiástica.


Nosotros desconocemos la liviandad con la que toma el
oriental el sexo, la importancia que le concede por un lado y el carácter lúdico
que tiene por el otro, y finalmente la utilidad como método de realización
personal y no de simple recurso para el mantenimiento de la especie.


De allí que de las caricias en los pies a la unión de los
mismos con los genitales humanos haya que romper un cúmulo de prejuicios. Para
un adorador de pies, es importante, casi necesario, que sus pies o los pies de
su pareja, se unan en cierto momento con sus genitales. Las encuestas tomadas
por Abel, reflejan en un 100 por ciento esta tendencia como favorable y
ampliamente deseable.


La forma de lograr el orgasmo a través de los pies, como
habíamos visto en el punto anterior, puede darse a través de las caricias, los
besos y el ejercicio en el arte de chuparlos, pero también con la masturbación
mutua.


Quizá seamos reiterativos, pero nunca va a ser suficiente
insistir que en este punto no se trata sólo de técnicas, sino de romper tabúes,
ya que toda la sexualidad está comprometida por milenios de represión y falsas
creencias, por un pretendido ámbito siniestro que la rodea y la une con el
pecado. Mucho más la masturbación, que es una práctica ampliamente recomendable,
sea cual fuere la índole de la sexualidad que se practica.


La mujer debe conocer la forma de masturbar a su compañero.
Antes que nada ambos pies deben estar lubricados previamente con las salivas de
sus respectivas parejas. La posición debe ser de frente, ya que el hombre goza
especialmente con los estímulos visuales. Utilizando los pies, debe hacerlo con
los cantos de los mismos, tomando delicadamente el miembro, y procurando no
rozar el glande, sino subir y bajar acompasadamente el escroto. Previo a esto,
el pie femenino puede - siempre delicadamente - acariciar los testículos
procurando un cosquilleo en los mismos o recorrer la superficie del miembro.


Simultáneamente el hombre podrá juguetear con el vellón de su
compañera, y lentamente ir buscando su clítoris. Precisamente cuando se practica
el sexo oral, o la masturbación a su compañera, el macho humano debe saber que
no todo el órgano genital femenino tiene la misma sensibilidad. El dedo gordo de
su pie, en la medida en que no esté demasiado áspero, es ideal para los masajes
en el clítoris que constituyen la esencia de la masturbación femenina. También
deberá masajear con suavidad; su otro pie deberá buscar otros puntos de placer
en su compañera, como los pezones, y procurar caricias con los mismos.



PIES COMO UNIVERSO SEXUAL:



Hasta ahora, con la descripción de las caricias, besos y
contacto de los pies con las partes genitales, podemos afirmar que quienes somos
Adoradores, podemos gozar plenamente sin necesidad de la penetración. No es que
propugnemos su prescindencia, sino que el manipuleo artístico y amoroso de los
pies, hecho con el suficiente arte y con una disposición afectiva hacia la
pareja, puede conducir al orgasmo y a los niveles más profundos de placer.


Las conclusiones que sacamos de esta circunstancia, es que la
adoración de pies no es una simple parafilia, una suerte de "tendencia auxiliar"
al sexo genital, sino una modalidad sexual en sí misma.


Nuestra cultura los separa de la libido humana de una manera
radical. Los adoradores de pies no encuentran forma de expresar su tendencia,
especialmente en los países de habla hispana.



ADORACION DE PIES COMO PREÁMBULO A LA GENITALIDAD Y A OTRAS
FORMAS SEXUALES:



La práctica de la adoración de pies, como decíamos en el
párrafo anterior, no excluye la unión genital ni otras prácticas como el sexo
oral, anal, etc. Es más, las incluye, como si se tratara de un centro en el cual
están los pies y las otras formas generaran círculos concéntricos a su mismo
nivel. Muchos hombres y muchas mujeres entre los adoradores de pies no
consideran que una figura esté completamente desnuda si a la vez no está
descalza; la pose, la posición de las piernas y de los pies, establece una rama
del arte erótico que paralela al conocido desnudo llamaríamos "descalzo". De
este modo, un descalzo sería una fotografía, un grabado, un diseño que muestre
una figura con los pies desnudos y sepa reproducir el arte que contienen.


La sensualidad del pie descalzo, así como de cierto tipo de
medias y calzados contribuye aún en la sexualidad de quien no tiene una
explícita inclinación en este sentido. Si en una pareja uno de los miembros es
adorador de pies y el otro no, el contacto con los pies incrementará la
excitación. De allí que el adorador de pies deberá ser hábil en este sentido,
especialmente en los contactos con los genitales de su pareja. El adorador puede
producir placer y proporcionárselo a sí mismo, utilizando el centro de su
sexualidad en relación con el respectivo centro de su pareja.



PIES Y SEXO GRUPAL:



La adoración de pies puede o no incluir un sentido monogámico
y exclusivista de la pareja. Al no estar incluidas en modo directo las zonas
genitales, la adoración de pies puede incluir más de dos miembros en una pareja.
El sexo grupal, de este modo, perdería el sentido de procacidad que le ha
asignado nuestra cultura y se recuperaría el sentimiento de "orgía sagrada",
cuyo antecedente más inmediato son las fiestas dionisíacas en la Antigua Grecia
y que están bien reflejadas en la obra de Eurípides "Las Bacantes".


Hacemos referencia al sexo grupal con todo lo que ello
implica, porque hemos detectado entre los adoradores de pies como grupo, una
cierta mentalidad solidaria y abierta en cuanto a lo sexual; quedaría por
determinar cuáles son las características de personalidad comunes a los
adoradores, pero lo cierto es que tomando como base nuestra tendencia, debemos
establecer una modalidad de relaciones humanas, basadas en una nueva forma de
erotismo.




PIES Y SADOMASOQUISMO:



De igual modo que con el sexo grupal, muchas veces la
adoración de pies se vincula al sadomasoquismo, es decir el juego del
dominador-dominado, la inclusión de vínculos de poder "despótico" dentro de la
pareja. Si bien no poseemos datos precisos, podríamos afirmar que entre los
adoradores de pies se dan con más frecuencia las tendencias sadomasoquistas.
Esto representa un rasgo de salud, en la medida en que, siendo parte de nuestra
naturaleza la tendencia hacia la destrucción - así como la tendencia a la vida y
a su incremento - la sexualidad pédica puede ser una forma de canalización
adecuada.


Si las relaciones de dominador- dominado se limitaran a
mantenerse en el contexto sexual de una pareja, no contaminarían la vida
cotidiana e incluso evitarían las guerras o la explotación como formas no
contenidas, no asumidas, no confesadas de esas tendencias.


En relación con los pies, el hecho del pisar, la humillación
de "estar a sus pies", puede producir en muchos casos - tanto del que humilla
como del humillado - un intenso placer. Siempre la pareja debe consensuar el
carácter de esta práctica, definir los roles que pueden intercambiarse, y montar
una suerte de representación teatral donde se efectivice catárticamente todo lo
destructivo que pueda haber en las tendencias. Esta modalidad de búsqueda de
placer, no se contradice sino que se complementa con el afecto y el amor;
incluir en una relación - ya no necesariamente de sexo pédico - el
sadomasoquismo, es darle una dimensión profunda, tendiente al otro extremo de la
explosión de vida que implica el sexo, es decir la carencia de la misma, la
presencia de la muerte acotada en el espacio tiempo creativo de la sexualidad.



EPÍLOGO:



Abel dice en el prólogo que este manual puede ser como la
"Biblia" de los Adoradores de Pies. Al respecto, las autoras diferimos
levemente: en el Libro Sagrado dice al final que "nadie puede añadir ni quitar a
esas escrituras ni una palabra, ni una coma, ya que de lo contrario recibirá un
cúmulo de maldiciones". Por el contrario, nosotras pretendemos hacer tan sólo
una introducción, un breve índice que estimule y produzca temas de debate o que
incentive a los adoradores de pies del planeta a completarlo con sus
experiencias y sus opiniones propias. Finalmente, como convicción, afirmamos que
tanto para los adoradores de pies, como para quienes practican otras formas de
sexo, no debe haber límites impuestos de antemano; no debe haber prohibiciones
"a priori". Los límites los debe poner libremente quien o quienes practican
cualquier modalidad sexual.



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Relato: Manual de Adoración de Pies
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