Recuerdos, de Kharlo IV, un amo, por la calida, apacible y
armoniosa entrega de una sumisa.. Otro peldaño, en el camino a la sumisión y
entrega de la sumisa.
Amigos, voy a seguir contandoos otro poquito mas de mi vida,
siguiendo con lo dicho en mis anteriores cartas. La relación aumenta en
intensidad.
Lea es rubia, de pelo fino, que le ha crecido algo mas, és de
ojos profundos, su color cambiante y brillan con alegria y, a veces se perlan
con unas preciosas lagrimas (deliciosas a mis ojos), es de labios bien finos
(casi siempre sin carmín), es alta (1’78), delgada, y piel blanquísima; tiene 40
años.
Yo, Kharlo, soy rubio, ojos azules, alto (1’74), delgado,
imaginativo, alterno toques de suavidad, momentos de mano dura (con su
consentimiento, claro), y buen conversador (me gusta escuchar tus inquietudes, y
cuanodo lo pides te doy mi opinión); ah, tengo 43 años.
Esa noche, despues de ese rato tan intenso, te levantaste Lea
y fuiste al lavabo. Cuando disfrutas y te vienes, te queda una sensación de
ganas de miccionar, y sientes como al hacerlo te sale bastante flujo, y me lo
decias como extrañada. Pero haciéndome participe de eso.
Yo me levante, y te vi sentada en la tacita del wc, estas
abierta, mirandote tu cuchita, sabes que esta un poco inflamada, y muy sensible,
y te la tocas, sientes como el flujo gotea. Tambien te miras en el espejo,
quieres notar los matices de tu cara.
Tú, como de costumbre dejas la puerta abierta, es un actitud
de entrega, de disposición a que el juego continue. Y yo no tengo problemas, en
entrar y verte, hacerte entender que eso matices de tu caracter, son lindos y se
apreciarlos, los noto y los tomó, les se dar su valor.
A tí, Lea, te gusta eso, que te entienda, en tus silencios, y
en tus deseos inexpresador, pero son como ofrendas de fruta del arbol, que están
diciendome, estoy para ser toma, estoy para ser comida, estoy para que tu que me
entiendes, me saborees toda, me hagas sentirme en ti, en las cosas grandes, y en
los pequeños detalles. Y yo soy muy perceptivo, y te entiendo, te conozco
incluso en esos detalles de claroscuros de tu caracte y de tu sentir.
Al entrar, me levantas tu cabecita, me miras, y me sonries,
te sientes un poco obscena, y bella... Con mi mano te acaricio la cabeza, siento
tu donación de expresiones y picaramente te sonrio, y me hacerco a tí. Voy
calzado con esas sandalias, si las que son como de mimbres tiernos, blanditos,
son frescas y no pesan; si, te das cuenta que me he puesto el eslip.
Me he parado, mi miras y cierras y separas tus muslos. Me
miras, acaricias la cara interna de tus muslos. Luego, te abres con una mano tu
cochita y la sueltas, dejando que tu mano quede sobre tus labios, moviendolos
solo un poco y, frotas con el pulgar tu clitoris, un ratito y cierras los ojos.
Vuelves a abrir y cerrar tus piernas, mientras sabes que te
miro, sentado en la porcelana del lavamanos y, contenta de compartirte, te miras
un momento, disfrutas de esa intimidad conmigo.
Y al poco, me levanto, me acerco a tí, tu alargas tu mano y
me acaricas primero el paquete (con las yemas, por encima de la tela), y luego
el culo (con la palma de la mano), como si necesitando sentirme suavemente,
palapas la sinuosidad del reliebe de mis nalgas.
Pones tus dedos, a ambos lados del elástico del eslip, y me
miras. Te digo que sí, y empezas a sacarmelo, lentamente. Quieres demorar eso,
es la primera vez que te dejo, que me lo saques.
Cuando llegan a mis tobillos, alzo un pie primero y luego el
otro, me lo sacas y lo hueles, le das la vuelta y vuelves a oler, y lames por
dentro (justo donde esta el refuerzo, donde se ha impregnado mi olor).
Cierras tus ojos, te abstraes del mundo, y sueñas, deseas,
vives el calidoscopio de olores y sabores. Y..., me pides permiso para mamarme,
deseas sentir mi pollita rosada, la quieres tener en tu boca. No te he
contestado, tú me insistes...
Te vuelvo a acariciar, pero esta vez tu cara, te cierro los
ojos y te digo que si, que puedes hacerlo (que puedes chupármela). Dejas el
eslip, en el videt, que esta a tu derecha. Esperas solo un instante, y
nuevamente sonries.Me pones, una mano a cada lado y, te apretas a mi, me atraes
hacia tí. Me hueles, y me miras desde abajo, y me das besitos, y pasas tu lengua
entre el bello de mi vientre, llegas hasta el ombligo.
Luego la sostienes un momento, en toda su amorcillada
turgencia, y lames una mano y me das una caricia, que lubrica ese cilindro
rosado que deseas. Te ta colocas en tu cara, sientes mis manos en tus mejillas y
en tus orejitas, acariciándote asi te sientes tan bien Lea.
Me preguntas si me gusta, y siento como pasa tu lengua
primero, luego tus labios ensalibados, por la boquita de mi picha. Tu lo sabes
hacer bien, y te digo que sigas, que es agradable. Ese consentimiento, las ganas
de sentir mi sabor, todo te espolea a empujar a tu boca para engullirla.
Noto que asi, con solo eso, estas dejando salir otro chorrito
de pipi. Y al mirarme, me pones esa cara como de niña pillada en falta, te
sonrio mudamente, y te sientes muy orgullosa de conseguir eso.
Y vas vaciando nuevamente, un poco mas te tu vegiga
(parcialmente, eso también es parte del juego). Los dos lo sabemos Lea, al
principio sale mucho flujo mezclado con tu pipi. Un dia te comeré, y beberé todo
tu flujo, hoy y ahora no, hoy es un juego diferente. Tu estas gozando, y quieres
controlarlo, demorarlo.
Te empujo un poco, te miro y siento el ruidito de tu pipi, si
porque lo haces para que lo sienta, como reclamo para que te sienta así abierta.
Notas que me gusta verte, y separas tus mulos, tanto como puedes. Y retienes a
ratos, y luego dejas salir otra vez tu meadita.
Lo haces lentamente, para que dure más, sabiendo que es parte
del juego, con la conciencia de que, es una nota de sensualidad mas; es algo que
añadir, una caricia auditiva y visual que, ambos entendemos y compartimos. Algo
que ahora se adorna, con que..., si con los primeros genidos que se te escapan.
Luego quieres lamerme un teste, y lo haces lentamente, pero
lo vas a ir sosteniendo con mimo (siempre pendiente de mi mirada, por si hago
algún gensto de desaprovación), estara entre tus labios llenos de babitas, y con
tu lengua pasando por la superficie que ha entrado en tu boca abierta.
Con la otra mano y, muy tiernamente cojes por arriba esa
pollita que, siempre deseas sentir, ver, lamer, y rozar con tus labios, y con
tus dientes, ahora ya está a media erección. La sostienes en tu mano, y lames el
huevo fuera de tu boca, lo hundes dentro nuevametne, y le haces como un poco de
ventosa y, a la vez mueves tu mano, sobre todo el talle de mi pene, sientes mi
glande y necesitas escupier un poco en el, y retomar la saliba, para que te de
vida, te deje seguir latiendo y el corazón no se te escape al galope.
Respiras hondo, lentamente, fuerte, con miedo a que te la
retire. Y te digo, que no sigas, se acaricio la frente, y mis pies sientes que
ahora te acarician los tuyos, y te gusta. A ratos, con mis piernas te doy un
masaje en las tuyas, pero mi pie te acaricia tan bien.
Me doblo y acaricio tu nuca, tu cuello, y tu espalda. Para
ello me doblo, y en eso dejo gotear saliba por la cruceta de tu espalda, y la
voy repartiendo un rato. Y decido acariciarte desde atras tus tetitas, dandoles
un masaje, que las haga revivir, las siento duras, pero no quiero que se
consideren olvidadas.
Siento que en estos momentos vibras, y te vienes, la hundes
detro y me miras y dices que la tengo muy gorda, que no te entra mas. Lea,
siento que, eres tu la que quieres que te entre, y a mí me es agradable, no te
lo digo, se que tu lo sabes. Y te esfuerzas, y noto como te tiembla mas y mas tu
cuerpo, especialmetne tus piernas, eso delata la intensidad de tu placer.
Te digo, que no la sacudas aceleradamente, como si fuera una
carrera que, controles eso. Sabes que, no voy a dejar que mi leche brote, pero
te digo que me gusta si te limitas a lamarla, sorberla, y enrollarla con tu
lengua, que puedes encajarte mi polla en tu boca, hacerme sentir tu calor, y que
te daré un premio.
Vibras mas, ya sin disumulo, estas sintiendo latigazos y
contracciones, te has bajado una mano, y te estas tocando descaradament, como me
gusta, con ese punto de guarrilla, y entrega que hace que seas verdaderamente
preciosa. Con matices de expresion y muecas nuevas, contrayendo un poco tus
parapados y cerrando y abriendo tus ojos.
Me he incorporado, cuando te llega sabes que me gusta
mirarte, y se que a ti te encanta que te mire. Que cuando abres tus ojos, veas
los mios recorriéndote, comiendote, saboreandote, sacando los matices de deseo
que brotan de tu carne y de tu alma. Y eso es lo que hago, y te abandodonas a
darte, a entregarte a mi y a tu placer, y te vacias, asiiiiiiii.
Seguimos un rato asi, y decido cambiar el matiz. Si Lea, por
eso apago la luz del lavabo, y seguimos viendonos, pero de una forma nueva. Si,
entra algo de claridad por la ventana, si esa, la que da a la calle, es pequeña,
pero entra suficiente claridad para vernos. No hay la suficiente luz como para
ver a leer claro, piro si para distinguir lo que hacemos y, para que los
contornos sean menos claros.
Tu me ves frontalmente, de forma directa, desde abajo, con tu
propia mirada. Y en el espejo, también ves mi espalda y el culito reflejados,
con solo girarte un poco. Así sentada en la taza, despues de haberte ido,
despues de tu placer, que es nuestro placer, pues yo disfruto con tu felicidad.
En esos momento, ya mas relajada, pero sintiendo las ultimas
contracciones vaginales, entonces tehundes algo mas la polla, a oscuras te dejas
ser mas descarad, la dejas entrar y salir repetidametne, y la saliba rebosa tus
comisuras, gotea y cae sobre tus tetas y en tus muslos.
Quieres notarme los huevos, ambos a la vez y pones una mano
abajo, aguantando y acaricienadolos, mientras mamas, como si fueras una bebita
con su chupete. Y con la otra mano empiezas a acariciarme el culito, los
costados.... Te dejo estar así un buen rato, pero sin dejar que te empaches de
mi pene.
Digo que vayas lenta, que aflojes, y lo haces. Te digo que
vas a tener un premio, pero que ahora te separes, que dejes de tocarme y, que
mires al suelo. Lo haces, obediente, entregada.
Voy y enciendo la luz, tu deslumbras un instante, luego me
miras y, ves que sostengo el pene en mi mano, y que lo tengo en direccin a la
pila del lavamanos, lo aguanto, sin sacudirmelo. Estas espectante, y me ves
directamente y reflejado en el espejo, y dejo que salga un chorrito.
te abres y vuelves a micciona, un poco. Dejo otro chorrito, y
tu repites....
Y otra vez, orino con un chorro sostenido, y tu intentas y no
puedes..., se te acabo mamita. Digo que te acaricies las tetas, abierta de
muslos, y que abras y cierres mienteras yo mearé intermitentemente.... Asientes,
y lo haces, así estamos un rato, de duración indefinida.
Luego cuando acabo no la sacudo, la cojo y te la acerco a tu
boca... Lo haces, notas el sabor, y me miras, digo que sorbas todo el resto, lo
que hay en el tubito, por mi ureter (el huequito, de labios minusculos, por
donde sale el chorro). Lo haces, pero se lo que quieres....
Te apago la luz, y digo que puedes tocarte, y veo entre
sombras como pones tu mano en tu vulba, palpandote, hundiendo los dedos dentro,
y a ratos frotandote el clitoris...
Noto que al poco vuelves a vaciarte, en el clandestino
consentido, de esta penunbra. Noto que te ha gustado, y que has subido otro
escalón de sumisión... Y que nos ha gustado a los dos.
Nuevamente, me siento encima tuyo, y estamos abrazados un
rato. Te digo como estás (contenta..., satisfecha), pero quiero que sientas mi
voz, y como te abrazo, como me aprieto a tí, y recorro languidamente tu espalda.
Tu haces lo propio, y luego te ladeas y te concentras en lamerme un hombro, y
apretarme los dientes un par de veces, todo mientras me acaricias. Me recorres
con tus manos, desde la nuca..., por la espalda y costados..., hasta mi culito.
Siento como a ratos me atraes hacia tí y te aprietas, y siento tu calor.
Haces dibujos y trazos con tus dedos..., sentimos nuestra
respiración, sentimos que se normaliza, especialmente la tuya. Luego me
incorcoro, y te tomo de la mano, y así, apretados, pues el pasillo es estrecho
vamos a nuesta cama, ...
Llegas y te tumbas boca arriba, digo que te pongas boca
abajo, lo haces...
Me tumbo al lado, la cama es hancha, de matrimonio, coloco un
brazo sobre el tuyo, y tu haces lo propio. Esos brazos y esas manos nos hacen
sentirnos, estaremos un rato así sin hablar..., felices.
Y la noche, aun tendria mas sorpresas.. jajaja (continuará)
Espero tener correspondencia, con sumisas o parejas sumisas,
para poder intercambiar correspondencia, fotos y demás. A mi mail.