Me levanté pronto por la mañana, desayuné, pues m desperté
con muchísima hambre. La noche anterior apenas había cenado y eso se notaba...
Me preparé un buen vaso de leche con café, unas tostadas con mantequilla y
mermelada de fresa, que me encanta, y un zumo. Lo devoré, pues el hambre era
increíble...
Mientras estaba sentada a la mesa, tomando mi desayuno,
empecé a sentir mucho calor. Eran apenas las 9 de la mañana y ya el termómetro
había alcanzado los 32 grados. Mi casa es un chalet, con un jardincito, y una
pequeña piscina. Así que pensé que, en cuanto terminase las tareas de la casa,
saldría fuera a darme un buen baño.
Puse manos a la obra... Empecé a barrer, tirar trastos q iba
encontrando a mi paso y que no servían para nada, y comencé a limpiar el polvo.
Estaba ya sudando, por el calor y por no parar... Tenía el
volumen del aparato de música bastante alto, para poder escuchar la música por
todas las partes de la casa, conforme me iba moviendo por ella. Además, iba
cantando, pues me encanta, es que hasta me emociono... Así que quien pasase por
la calle se reiría al escucharme cantar, seguro...
No sé porqué, empecé a excitarme. Bueno, quizás fuese porque
para trabajar en casa suelo llevar un simple vestidito muy corto, de licra, sin
nada debajo. Y, según qué movimientos haga como, por ejemplo, agacharme, pues
asoma por el cortito vestido mi culito y mi sexo... Es ese hecho el que produce
cierta excitación... Empecé a sentir deseo y un calor abrumador, y la necesidad
de tocarme, de acariciarme. De repente, escuché un ruido, un portazo, me
pareció. No pude distinguirlo bien, debido al volumen de la música. Así que,
para asegurarme, di una vuelta por la casa, asomándome al jardín. Nada. "Habrá
sido una corriente de aire", pensé... Y seguí con lo mío... Ahora "lo mío" era
más bien yo q limpiar el polvo. Pero quería terminar la faena, así que me
dispuse a limpiar la mesa, para terminar.
Es una mesa de centro, bajita, con un cristal transparente en
la parte de arriba y un espejo en la parte de abajo. Me agaché para limpiarla y
otra oleada de calor me sacudió. Y esta vez la excitación fue mucho mayor, pues
me veía reflejada en el espejo y me encantaba la cara de deseo que tenía.
Comencé a levantar el vestido, aunque poco había que levantar... Lo subí hasta
mi cintura y comencé a masturbarme. Estaba increíblemente mojada, demasiado...Me
gustan mucho los espejos, así que me coloqué sobre la mesa, con las piernas bien
abiertas, viendo mi coñito totalmente abierto, chorreante, mientras no paraba de
acariciar mis labios, mi clítoris, meter y sacar mis dedos... Me puse más en la
esquina de la mesa, de modo que quedaba totalmente en mi rajita...
Evidentemente, no podía entrar en mi, pero solo la sensación de sentirlo ahí, al
tiempo que yo me masturbaba era sumamente delicioso, llevándome a un primer
orgasmo que me pareció...mmm. Seguí tocándome y el placer me pareció
insoportable. Cuando estaba a punto de correrme otra vez, agarrándome más
fuertemente a la mesa, sentí una especie de brisa a mi alrededor y, tras ella,
unas manos m levantaban de la mesa... Me dispuse a girarme, pero suavemente unas
fuertes y grandes manos levantaron mi pelo y empezó a besarme la nuca,
impidiendo así q lo hiciese...
Alguien había entrado en casa!! Y me asusté. Pero, por otro
lado, sabía que no me haría nada. Nada que yo no quisiese. Por lo cual, le dejé
hacer...
Me levantó de la mesa y siguió él masturbándome, desde atrás,
no podía verle. Acariciaba mi húmedo sexo, empezando a meter primero un dedo y
luego dos, mientras me susurraba al oido: "Córrete, quiero que te corras, quiero
beber tu corrida...mmm..." Me corrí una vez mas, mientras él me comía mi sexo...
Y esa voz me ponía aún más cachonda...mucho más...
M hizo apoyarme en la mesa y, siempre a mi espalda, empezó a
penetrarme. No paraba de moverse; bueno, de movernos. Y me ponía mucho verme en
el espejo, mientras gemía, entrecerraba mis ojos...La metía hasta el fondo, muy
al fondo, volvía a sacarla... Me tenía cogida por las caderas y eso me
encantaba... Yo no paraba de gemir. Ahora pienso que menos mal que tenía la
música tan fuerte, pues gritaba y gritaba... Y su pene crecía más y más dentro
de mi... consiguiendo otro orgasmo, más fuerte que los anteriores.
Sentí q iba a explotar y le susurré que quería comerla. Por
alguna razón no quería que le viese, por lo cual me tapó los ojos. Y eso me
resultó aún más morboso. Sacó su polla de mi sexo, me tapó los ojos, me dio la
vuelta y empecé a lamer y chupar su erecto y duro miembro. Húmedo de mis jugos.
Me gusta comer el pene de un hombre que previamente me ha penetrado, es tan
delicioso...mmmm...
La comí con avidez, agarrándola con una mano fuertemente y
moviendo esta de abajo arriba sin parar, mientras la devoraba con mi caliente
lengua, con mis labios, con mis dientes, suavemente, pasando a un ritmo mucho
mayor, que le llevaba a la locura, pues ahora él también gemía sin parar.
Intenté destaparme los ojos para ver su cara de placer, pero no me lo
permitió...
Seguí un rato más comiendo su polla, que era en verdad más
que grande, gruesa...Acabé con toda ella dentro de mi boca. Y empecé a sentir
algo caliente... Comenzaba a correrse e iba a hacerlo en mi boca. Su orgasmo fue
espectacular pues, aun sin poderlo ver, sentí la gran cantidad de leche que
salió... Bañó mi cara, bajó por mi pecho y una gran cantidad quedó en mi boca.
Así, con mi boca llena de semen, volví a chupar su polla otra
vez... Esta vez, para que terminase su orgasmo.
Y, de repente, cuando me disponía a chupar otra vez, sentí
que se marchaba... Sin darme tiempo a nada, ni a quitarme siquiera el pañuelo
con el que me había tapado los ojos.
Incluso pensé si lo había imaginado. Pero no. Tenía pruebas
de que aquello había sido real, de que había tenido un encuentro sexual algo
rápido pero muy, muy placentero. Estaba llena de su semen y eso no se podía
negar...mmm... La curiosidad por saber quién había estado dentro de mi casa y
dentro de mi era mayor a cada momento que pasaba... Quizás algún día lo
supiese...eso esperaba...
Y así terminé de limpiar la casa. Tratando muy bien, a partir
de entonces, a mi mesa...que había sido testigo de todo aquello.