Era una noche fría de otoño, parecía avecinarse una gran
tormenta, y el viento soplaba con gran intensidad moviendo las copas de los
árboles, no podía distinguirse de que dirección venia el viento.
Él se encontraba solo en casa, en su enorme casa, una mansión
solitaria llena de misticismo, una atmósfera de amargura se sentía en el
ambiente, vacía, obscura como su vida.
No podía conciliar el sueño, los recuerdos del pasado seguían
atormentándolo impidiéndole dormir con tranquilidad. Escucho un ruido que
provenía de la estancia, se levanto de su cama, para ver de que se trataba, bajo
las escaleras cuidadosamente, en el último escalón se detuvo, sintió un aire
frío que le recorrió la piel haciéndolo estremecer; continuo con el trayecto, el
ruido siguió, eran las ventanas que no se encontraba cerradas adecuadamente y el
viento las azotaba con gran fuerza. Llego a la estancia, cerró las ventanas, de
inmediato fue a su despacho donde pasaba la mayor parte del tiempo; dentro de Él
sentía que algo pasaría pero no podía descifrarlo, sus pensamientos tormentosos
lo tenían al borde de la locura. Ya había pasado un año desde aquel día en que
Ella desapareció sin dejar rastro, sin ninguna explicación, sin ningún adiós.
Esa mujer, que le cambio la vida en algún momento, esa que le hizo sentir las
cosas más maravillosas del mundo, Ella la que todavía ocupaba su mente y
corazón.
Sentado en su sillón favorito del despacho tratando de ya no
pensar, escucho el sonido del timbre, alguien tocaba a altas horas de la noche,
llovía con gran intensidad afuera, quien será?, se pregunto; sin mas que
esperar, fue rápidamente a ver de quien se trataba.
Abrió la puerta, y se encontró con una bella sorpresa, se
paralizó por completo, sus ojos no podían creer lo que miraban, era Ella tan
bella como siempre, con majestuoso cuerpo, y ese cabello brillante y negro como
la noche. Se quedo sin palabras, atónito a lo que veía, no cruzaron ni una sola
palabra, Ella solo entro a la casa, sin decir un hola; camino hacia el despacho,
mientras que Él cerro la puerta y la siguió.
Ella vestía un vestido blanco, largo pegado que dibujaba las
curvas de su cuerpo, su cabello negro suelto. Se sentó en el sofá y solo lo
miraba, con esos ojos llenos de ternura, parecía un ángel y el experimento una
sensación de paz en su alma al verla, no podía explicarlo, y a pesar del tiempo
transcurrido la seguía amando como la primera vez que la vio.
De sus labios de Ella solo broto un "TE EXTRAÑO", eso basto
para que Él se acercara sin decir ni una sola palabra, se sentó junto a Ella y
la beso, se transformo en un profundo y largo beso lleno de pasión. Ese beso fue
el principio de lo que vendría después.
Desesperado beso su cuello, devorado por la pasión, quiso
arrancarle el vestido y hacerla suya. Estaba enloquecido por su piel, su olor,
sus ojos, toda Ella era un deseo. Estrepitosamente se levantaron del sillón, y
de manera aparatosa terminaron en el escritorio, Ella con el vestido desgarrado,
Él con las ganas de poseerla.
La subió al escritorio Ella con las piernas abiertas y Él
entre sus piernas, con desesperación Ella quito la camisa que se había puesto Él
para dormir, El subió el vestido hasta dejar al descubierto su sexo y termino
por romper todo el vestido, quedo desnuda por completo, ya que no traía ropa
interior. Sus pechos erguidos, excitados por la pasión se levantaban por su
respiración agitada. Sus pezones erguidos ansiosos de placer, aguardaban el
momento para ser tocados por las manos del amante.
Termino por quitarse el pantalón que le estorbaba a su
abultado pene que ansiaba penetrar a aquella mujer de curvas perfectas. La
acostó sobre el escritorio haciendo un desorden total, quedando Ella de piernas
abiertas, indefensa ante Él.
Beso su entre pierna delicadamente, pero con desesperación,
subiendo a su vientre y luego bajando hasta su sexo, que se encontraba húmedo de
tanto gozo, beso los labios de esa vagina jugosa metiendo también su nariz para
percibir ese olor a mujer excitada, introdujo su lengua bruscamente dándole
momentos de placer a Ella, lamió su clítoris con su lengua lujuriosamente,
succionaba por completo su coño, hasta que metió la lengua en Ella simulando un
miembro masculino, la metía y sacaba saboreando cada parte de Ella hasta hacerle
sentir un orgasmo profundo que culmino con un gemido largo. Sin embargo no la
dejo descansar ni un momento cuando apenas se recuperaba de su orgasmo ya la
esta penetrando, con su pene que ya estaba demasiado duro por la excitación que
le causaban esos gemidos de la bella mujer que se encontraba sobre su escritorio
a merced de Él. Ella rodio su cintura con sus piernas, como apresándolo para que
no pudiera escapar de sus piernas. La penetro de un jalón como haciéndole pagar
su abandono, la follaba con desesperación, con sexo fuerte, penetraba sin cesar
mientras besaba y chupaba sus senos, mordisqueaba sus pezones, como si se
trataran de pequeñas uvas dulces. Subió las piernas hasta los hombros, la jalo
hacia Él y siguió penetrándola; Ella seguía gimiendo pidiendo más, pidiendo que
la siguiera penetrando sin parar. Ambos sudaban, sus cuerpos sudados expiraban
un olor a sexo, a amantes empedernidos. Uno explosión en sus cuerpos, hizo
detener la fornicación, Él termino por arrojar su semen dentro de su vagina, y
Ella no pudo disimular un grito de placer que la dejo exhausta.
Él quedo sobre Ella reposando, tratando de respirar un poco,
mientras que afuera llovía sin parar y se escuchaban truenos, que parecían que
caían cerca de ahí. Ella no podía sentir su cuerpo. La levanto, dejándola
sentada sobre el escritorio, le quito el cabello de la cara y la miro a los
ojos, después la beso, sin decir una sola palabra la bajo del escritorio, tomo
su mano y la condujo hasta las escaleras, se dirigían a su recamara, se miraban
mientras subían las escaleras. Llegaron al cuarto, un dormitorio enorme que
contenía una cama grande, podían entrar hasta 10 personas en ella, sabanas rojas
de satín, apropiadas para hacer el amor sin parar. La tomo en sus brazos y la
cargo, la coloco sobre la cama, su cuerpo desnudo hacia juego con las sabanas
rojas era la imagen perfecta de una mujer llena de pasión y deseo.
Ella cerro los ojos y solo se dejo conducir por Él, Él tomo
sus pies y beso cada uno de sus dedos, subió lentamente por talón acariciando
cada centímetro, sus labios recorrieron todo su pie, hasta llegar al tobillo y
siguió avanzando poco a poco sin detenerse, así llego a las rodillas, una
pequeña caricia y un beso delicado y avanzo por su pierna haciendo una
expedición en la superficie, contemplando la desnudes de esa hermosa mujer.
Llego al vientre y sus dedos dibujan círculos perfectos en su ombligo haciéndola
estremecer, avanzo mas al norte llegando así a sus senos que figuraban volcanes
a punto de hacer erupción, su cuerpo incandescente, parecía contener lava
ardiente que quería salir a toda costa. Beso los senos y los chupo, siguió a su
cuello, hasta besar su boca perfecta, con sabor dulce. Hace mucho que no los
besaba, y sus labios los veía como un manjar exquisito solo para los dioses.
Así se sumergieron en un mar de pasión, con un solo beso
largo y profundo. Sus cuerpo volvieron a excitarse, voltio el cuerpo de la
mujer, para observar ese hermoso trasero entonces la penetro, la empujaba,
nuevamente con brusquedad tomándola de las caderas sus cuerpos se movían con
perfección, mientras que sus manos jugaban con el clítoris. Acariciaba sus senos
y los apretaba con fuerza, tratando de hacerle daño pero al mismo tiempo dándole
placer y cuidando de no causarle dolor.
Pero para Él ya no era suficiente necesitaba algo más, saco
su pene de la vagina, la puso boca a bajo, puso algunas almohadas bajo su
vientre dejando su trasero parado justo para ser penetrado. Manoseo las nalgas,
las miro detenidamente y al ver ese trasero parado frente a Él solo le dio la
idea de penetrarlo, eso lo excitaba mucho más, primero lo beso y olfateo. De
inmediato metió un dedo en el culo, lo que hizo que Ella levantara más el
trasero, dilato suficiente el hoyito, lo escupió para que su pene pudiera entrar
con mas facilidad, entonces penetro ese culo, agarraba las nalgas y se aferraba
a ellas, podía ver como el hoyo se hacía mas grande, el culo parecía querer
comerse el pene, lo estrangulaba, y eso lo hacia empujar con mas fuerza,
mientras que Ella gemía y gritaba, pedía mas y mas. Metía y sacaba con mas
fuerza, entonces penetro dos dedos en la vagina y en ocasiones jugaba con el
clítoris y se daba tiempo para besar las nalgas. Ella movía las caderas, al
ritmo en que el metía el pene en el culo, así lograron tener un ritmo los dos,
los dedos seguían en la vagina, hasta que el no pudo mas y descargo su energía
en una ultima metida fuerte en el culo, embarro las nalgas con su semen, Ella
también termino, con un gran suspiro y una sonrisa que se dibujaba en sus
labios.
Durmió junto a Ella toda la noche, sintiendo su cuerpo, y en
ocasiones se despertaba para contemplarlo, hasta que se quedo profundamente
dormido.
La tormenta paro, ya en la mañana el sol se asomaba
esplendoroso por la ventana de la habitación, medio dormido aún intento buscarla
con su mano pero solo sintió la almohada vacía. Despertó de golpe, y Ella ya no
estaba; se vistió y bajo las escaleras rápidamente, tratando de buscarla por
toda la casa, pero era inútil se había ido, se vestido roto había desaparecido,
no había ni un solo rastro de Ella.
Pero Él no la dejaría ir nuevamente, salió a buscarla, visito
los lugares que solían frecuentar juntos, pero no Ella tampoco estaba ahí,
entonces fue a su casa, esperando tener noticias de Ella y así fue llego al
lugar donde vivía. Toco a la puerta, tardaron en darle respuesta, nadie aparecía
y cuando ya estaba a punto de irse, la puerta se abrió. Una mujer de aspecto no
muy grato lo recibió, Él pregunto por Ella. Se encuentra Any, necesito verla,
dijo. Los ojos de la mujer se llenaron de tristeza y respondió, lo siento la
señorita Any murió hace un año.
La noticia lo dejo atónito, Any hace un año que había muerto
y entonces anoche?.