Roberto es un intimo amigo, nos conocemos desde que tenemos
seis años y siempre hemos ido al mismo colegio, instituto e incluso hemos hecho
la misma carrera. Debido, hace ahora ocho años, a una relación infructuosa,
acabo bastante despechado con las mujeres y a partir de esa fecha tomo la
decisión de tratarlas igual de mal que creía se habían portado con el, es decir,
no asumió que lo dejasen.
De tal forma, que su objetivo a partir de ese momento sería
ligarse una tía todas las noches que saliese con el único fin de follársela y
someterla a las vejaciones que se le pasaran por la cabeza.
Un buen día, y pasado ya un buen tiempo realmente había
conseguido follarse a varias tías de la ciudad e incluso cuando nos íbamos de
viaje y conocía a alguna chica y no se la podía tirar en ese momento, hacia los
kilómetros necesarios para cumplir con su misión, llego a viajar mil kilómetros
para follarse a una.. El caso, es que tomando unas cervezas, me comentó que
debido a sus aventuras tenia un serio problema ya que se le habían acumulado a
la vez cuatro chicas que lo llamaban, sin cesar, para que les echase un polvo y
como el ya estaba cansado de esa situación, estaba decidido a elaborar un plan
para deshacerse de las cuatro. Lo mas fácil sería que lo viesen saliendo con
otra o bien que se citase con una y le viera alguna de las otras, pero de esa
forma quedaría como un cabrón y no se follaría a ninguna, algo por lo cual no
pasaría.
Después de seis cervezas, algo calzados ya, por lo que el
alcohol nos provocó desvariar bastante, decidimos lo siguiente, el llamaría a
cada una de las tías y les preguntaría cuales eran sus fantasías mas oculta con
el fin de llevarlas acabo, así que ni corto ni perezoso en el mismo bareto
comenzó a llamar a cada una de sus amantes.
La primera, que tenia novio, le dijo que su fantasía mas
oculta era acostarse con dos tíos y que se la follasen por todos los agujeros
que tenia siempre y cuando no supiese quien era el otro hombre. La segunda, al
principio algo recesola, acabo confesándole que una de sus fantasías mas ocultas
era hacer el amor con un hombre y una mujer, siempre y cuando la mujer fuese
sensual y cariñosa con ella. La tercera, la mas joven de todas, decía que no
tenía ninguna fantasía y que ella lo único que quería es que la follasen
violentamente y que la insultasen mientras se la follaba, para no tener
fantasías la niñata. La cuarta, fue la mas directa y en cuanto oyó la pregunta
de Roberto enseguida le dijo que su ilusión era participar en una orgía.
Una vez, recopilados los deseos de cada una de sus amantes,
decidimos que las citaríamos a todas en casa de Roberto, argumentando que iba a
hacer su fantasía realidad pero con la condición de que antes de entrar en la
casa se tendrían que tapar los ojos, de tal forma que no se podrían ver entre
ellas, ni tampoco la cámara de video que instalaríamos en el salón para filmar
toda la escena.
Roberto me llamo el sábado, para quedar a las tres y realizar
los preparativos para cuando llegarán las chicas con las que había quedado a las
cinco, cinco y cuarto, cinco y media y seis menos cuarto, se les dijo a todas
que fueran lo mas puntuales posibles y como había demasiado desfase de tiempo
entre la primera y la última, a la primera se le permitía vendarse los ojos
cuando llamaran al timbre.
La primera en llegar evidentemente fue la de la orgía, así no
sospecharía de que yo estuviese presente ni de los sucesivos timbrazos que se
produjeran en la puerta. Era una mujer de unos treinta y cuatro años morena de
pelo largo y rizado y bastante alta no tenia unas grandes tetas pero si un buen
culo y la verdad su cara de vicio lo decía todo, había venido con una minifalda
ajustada que dejaba entrever el tanga y un top que descubría su ombligo al mismo
tiempo que marcaba sus pezones ya que venía sin sujetador.