No me acuerdo exactamente cuando ni como ocurrió, pero
Salva y yo comenzamos a tener una predisposición de compartirlo todo, hasta
nuestras mujeres. Estas aventuras amorosas comenzaron aproximadamente en 3 de
BUP y han seguido hasta hace bien poco de mi parte y la generosidad de Salva
dejó de existir el día que conoció a María, su mujer por cierto.
Salva, casado ya, hace tres meses se apuntó y nos follamos
mutuamente a Alicia, una compañera de trabajo que me trabajé insistentamente y
que contaré en otra ocasión.
A mi me gustaba María, pero cierto es, me producía cierto
reparo el proponérselo a Salva por ser su mujer, nos habíamos regalado novias,
novietas, amigas y rollos pero jamás nada realmente serio. Esto cambió cuando
vi como se corría Salva en la cara de Alicia y vi la cara de felicidad de
Salva, me percaté que a partir de ahora el que se iva a trabajar a las mujeres
era yo para ponerle en bandeja tardes de gloria, me negué y asi se lo dije.
Ni loco, que quieres que me desahucie, y me eche de
casa.
Que cachondo, y yo mientras tanto llevándote todos los
chochitos que encuentre, no, para eso pongo un anuncio en una página de
contactos y me busco otro socio, el juego consiste en comerte a las del
otro, no que el otro se coma las tuyas.
Pero como coño se lo digo, como se lo propongo?
Déjalo de mi mano
No se como le dije eso pero lo intentaría.
Pasaron los meses y llegó el verano, este verano. Salva y
María se fueron al pueblo, un pueblo del norte de Huelva, casita en el monte
con piscina y un viernes me presenté de improviso.
Saludos cordiales, cena, copa, charla y tranquilidad. María
recogió la mesa y nos dejó un rato solos, alcancé el mando del televisor y lo
encendí, zapping de arriba para abajo hasta dar con la película porno del
canal +, la estuvimos viendo un rato. Dos mujeres eran agasajadas por seis
hombres, hubo un momento que la postura se complicó, encima de un mesa se
tumbó un tio, una de las chicas se subio de espaldas sobre él y se penetro
analmente y otro de los tipos la penetró vaginalmente,mientras que la otra
chica se colocaba encima de su compañera y comía al unísono las dos pollas de
la compañera como el chochito de esta. Dos de los tios restantes se colocaron
junto a la cabeza de la primera y la pusieron las pollas en la boca, estaba
todo el mundo ocupado menos el sexto que diambulaba de acá para allá
pajeandose.
Así follaron durante poco rato, tenía que ser incómoda la
postura, los tíos se desacoplaron de ellas y quedaron las dos, una encima de
otra y el que la estaba enculando a la primera, los otros cinco pasaban uno
detrás del otro por el coño de la enculada, corriéndose en la boca de la de
encima. El resultado fue bueno, la cara, pelo y boca de una absolutamente
llenos de semen, el semen escurría desde la cara a la entrepierna de la otra.
Se bajó la chica de encima y lamió todo el semen de su compañera, se retiró
con la mano el que tenía en la cara y se lo comió, no se lo tragó. El que
estaba sodomizando no tardó en correrse, lo vertío todo dentro, acto seguido
la chica se volteó, abrió con sus manos sus nalgas, apareció un hermoso ano
dilatado en el cuál deposito su compañera el semen que tenía acumulado en la
boca, juntándose en su interior.
Salva estaba empalmado como yo y María había estado viendo
la escena desde detrás de nosostros sin percatarnos de su presencia. La
erección mía se notaba muy abultada por debajo del bañador, Salva al menos se
había puesto unos vaqueros viejos para cenar. Vi como María se acercó a la
mesa, apagó el televisór y le tendió la mano a Salva y le encomendó a irse a
acostar.
Hasta mañana Pedro.
Hasta mañana.
María posó momentáneamente sus ojos en mi erección y se
fueron, no antes pude darme cuanta el color de cara de María y sus pezones
erectos por debajo de la camiseta.
Pasé la noche durmiendo, aunque en la otra habitación hubo
fiesta, fiesta no compartida, aunque en ese momento no le daba importancia, lo
daba por perdido.
Me levanté temprano y bajé a darme un baño en la piscina,
llevaba diez minutos nadando cuando bajó María.
Quieres café?
Bueno.
Al rato llegó con el café y con unas madalenas, comenzamos
a desayunar y charlamos un buen rato.
María?. No te molestaría lo de ayer?
Cuál de todos?
No, nada lo de ayer por la noche.
Si, ya, pero qué, el estar viendo la pelí, el
empalmarte o mirarme las tetas?.
Bueno ya que preguntas, todo en conjunto.
Bueno no es que me alegrara pero a mi no me molestó.
Entonces, - La pregunté – le molestó a Salva.
Bueno, asi que asi, dice que el podría desahogarse esa
noche, conmigo pero que tu ....
Interrumpió la conversación con una leva risa y una
ruborización generalizada de su cara.
Entonces el que se ha molestado he sido yo, vosotros
dos dale que te pego y yo escuchando. – la mentí a propósito.
No oístes.
No os oí, te oí, te oí sólo a ti.
Ahí jugaba con ventaja, conocía sexualmente a Salva mejor
que ella, sabía que Salva, habiéndose tomado un par de copas, estando cansado
y calentón como estaba, sólo aguantaría un polvo, se correría rápido y la
dejaría con casi toda probabilidad a dos velas. Y acerté.
No es cierto.
Si lo es María, tuvistes una fiesta estupenda.
No.
Si.
Que no.
Parecíamos niños pera la tenía por buen camino.
Bueno, si tu lo dices.
Pues si lo digo, tu amigo me dejo a verlas venir, me
dejó a dos ...
Velas. – Me adelanté, la tenía controlada.
Bueno, tampoco pasa nada, ya se que a las mujeres la
pornografía no les excita y menos las típicas escenas orgiásticas. Lo de
anoche de dos mujeres con seis hombres.
Pues a mi me gustó y me excitó bastante.
No me digas, no me imaginaba eso de ti, - Iba a
jugármela todo a una misma carta. – o sea que te gustaría participar en
una orgía, te gustaría beneficiarte a más de un hombre a la vez.
María dudo por un instante, se avergonzó, pensó, se
mordió el labio y , eureka, se decidió a continuar.
No se a veces si que he tenido fantasías, fantasías en
las que me..., follan más de un hombre, lésbicos y hasta una vez tuve un
sueño en el que me acuesto con mi hermano. No lo entiendo, pero me
excitaron muchísimo.
No hay problema, al fin todos alguna vez hemos soñado
eso y hasta lo hemos hecho.
Si. – Preguntó entusiasmada. – cuéntame.
No, nada, - me hacía el interesante. – alguna orgía si
que he hecho.
Si, conquién?
Con unas conocidas, con una compañera del trabajo.
O sea las has hecho con más de una mujer para ti y
compartiendo con otro hombre, que interesante.
Está bién.
Y quién era ese tipo, lo conocemos?.
Surgió la pregunta, dudé, no supe que contestar, entre la
duda, la excitación que estaba comenzando a sentir y las vistas que me daba
María. Una camiseta larga y debajo la ropa interior, sin sostén. Los pezones
se habían puestos duros desde hace un rato y cada vez que se movía intentaba
yo ver por entre sus piernas.
Con Salva.
Salva?
Si con Salva, Salva y yo hemos compartido desde jóvenes
todas nuestras conquistas.
No me lo puedo creer. Pero tus novias y las suyas
también.
Si, te acuerdas de Eva, aquella seminovia que tuve,
pues el último polvo se lo pegó Salva, no yo. En tu casa de Madrid, encima
de la encimera de la cocina, durante la reforma.
Pero, y os habeís planteado alguna vez, eh, no se, yo,
que si yo también entraba en el juego.
Si, yo se lo plantee hace tempo a Salva, pero él, no se
por que no se ha decidió o no se ha atrevido, o sea, si anoche la cosa se
pone facil me había apuntado.
Quizás mejor hubiera sido.
No me lo podía creer, me estaba abriéndo la puerta. Me
atreví a darla la estocada de muerte, se estaba haciendo tarde y Salva no
tardaría en levantarse.
Todavía estas a tiempo.
Sonreí, me acerqué la mano al bañador y me la metí al
paquete, fue acto de magia. María se levantó, se sentó en la mesa y puso su
mano dentro de mi bañador.
Está mojada.
Es normal, estoy excitado desde ayer.
Se apoyo en mi tripa para poder ver mejor.
Para, que me estoy meando y no quiero despertar a
Salva.
Eres tonto, mea en el césped.
Acto seguido, me levanté, di dos pasos, me coloqué de tal
manera para que me viera y comencéa mear, una larga y cálida meada saltaba a
lo lejos y salpicaba hasta mis piés. Me puse más cachondo todavía, cuando
terminé, sin meterla dentro del bañador me acerqué a María.
Claro tu lo tienes facil, pero ya también quiero hacer
pis y no puedo.
Como que no, desde el mismo lugar que yo.
Si pero me vas a ver.
Como tu me has visto a mi.
Pero no es lo mismo
Es lo mismo.
Se animo, se levantó, se acercó al césped, se agachó
dándome la espalda, se subió un poco la camiseta y mostrando como se quitaba
las bragas de algodón me dio una panorámica de su coño y culo perfecta.
Comenzó a hacer fuerza, su culo se dilataba y se movía de adentro hacia fuera
y comenzó a salir un chorito entrecortado y corto, se fue animando hasta que
dejó caer todo lo que llevaba dentro.
Me acercas una servilleta para secarme, por favor.
La recogí de la mesa y se la acerqué, sin mirarme me
alcanzaba la mano hacia atrás. Me agache con la servilleta en la mano y se la
pasé yo por la humedecida raja, raja que estaba empapada más de flujo fruto de
su excitación que de orín. En la servilleta me traje el típico moco brillante,
ya mirándome ella, me lo acerque a la nariz, y lo olfateé.
Que, te gusta como huele.
Y como sabe.
Pasé la lengua por el papel, recogí el flujo que pude y
ya no pude más. La empujé contra el césped y me puse a comerla el coño.
Para, para Salva estará al bajar.
No pasa nada, si quiere que se apunte, hace tres meses
enculó a una compañera de trabajo mía.
No seguímos hablando, María comenzó a gemir, mi trabajo se
centró en lamer la mayor cantidad de flujoque pude y darla vueltas al
clítoris. Se corrió, arqueó la espalda, cerró los ojos, me agarró del pelo y
se corrió a gusto.
Ahora me tocaba a mi, no sabía por donde empezar, me
apetecía todo, metersela por el culo, follarla normalmente, que me la chupara
y hasta me daba un morbo tremendo eyacular sobre su virginal cara. Ver esos
ojos verdes, el pelito rubio y la carita infantil lleno de semen me daba un
morbo increíble.
La giré, la puse a cuatro patas, se la metí de un golpe en
su más que lubricado coño, cálido como estaba y en esa postura sabía que no
podía aguantar. La coloque mi dedo índice en la boca, me lo chupaba, cocogí la
saliva y se lo fui colocando en la estrella que parecía su culo cerradito
visto debajo de mí.
No te corras en mi coño por favor.
Dicho y hecho, comenzaba a correrme , la saque la metí la
punta por el culo, costá esfuerzo pero poco a poco entró, no se la había
metido más de dos centímetros cuando comencé a correreme con violencia
tremenda. Cada impulso de mi semen derramándose en sus entrañas era seguido
por un ligero penetrar más profundo, tras seis golpes de corrida la había
empaldo hasta el perineo, osea que mis pelotas rebotaban en su coño.
Caí sobre ella y reposamos yo encima de ella sin sacarla.Mi
polla comenzó a retirarse y salió sola, sola con restos de mi corrida.
Una mano se posó sobre mi hombro, era Salva, mi hizo un
gesto para que me callara y me levantara despacio.
No te muevas.
Me levanté, me retiré con sigilo y Salva se colocó dónde
yo estaba, apuntó su rabo, más grande y grueso que el mio y se lo metió por
el mismo sitio por el cual me acababa de retirar.
Ya te recuperastes, ojo como estabas.
Salva empezó a bombear, la penetración se hizo profunda,
según entraba más y más, mi semen se desplazaba al exterior, por las piernas
de María resbalaba la prueba de mi eyaculación. María volvió a sentir los
temblores, cerró los ojos y ahora con unos gemidos audibles se volvió a
correr, fue un orgqasmo largo, sentido y se quedó con la boca abierta.
Esta vez ha sido como más intenso, tu polla la sentido
más y más profunda.
Tanto que no era la mía.
Me puse delante de ella con mi nabo de nuevo erecto, no
pudo decir ni una palabra más, la coloque el glande encima de la lengua y
comenzó a chupar. Chupaba pero no dejaba de mirar a Salva de reojo, daba
igual, había entrado en el club y no sabía lo que el tiempo la depararía hasta
este mes de Septiembre.
Nuevamente no pude aguantarme mucho tiempo, la excitación
había ido increscendo, María se había corrido dos veces y a mi también me
tocaba. Cerré los ojos, agarré su cabeza, la controlé el ritmo y la
profundidad de la mamada y decidí soltarla la descarga. Me corrí, no en su
boca, en cu garganta parte y el resto, la saque en sus labios.
Estaba divina, un pequeño reguerito blanco encima de sus
finos labios, si hubieramos esperado cinco minutos me hubiera excitado de
nuevo. Excitado de nuevo com excitado estaba Salva, retiró su pene nuevamente
erecto del culito de María, sacó el capulló que arrastro una liga de corridas
de ambos. Se colocó delante de María y se pajeó rapidamente, el colgajo de
semen que trajo Salva desde el ano se la pegó en la mejilla y no tardo de
recibir una potente descarga de semen en la cara. Cara, pelo y boca recibio el
obsequio de final de fiesta.
Nos quedamos un buen rato en silencio. Fue María la que
rompió el hielo.
Bueno salva, querás desayunar, espara que me limpie un
poco y te pongo café, Pedro, tu quieres algo.
La naturalidad con la que hablaba María me estaba poniendo de
nuevo a cién y más la vista delos hilos elásticos de las corridas recibidas en
su culo que comenzaban a caer de él.
María se dio cuenta, se puso en cuclillas donde antes había
meado y tensó el vientre, el culo se abrió ligeramente y dejó caer una cantidad
de semen apreciable aún. Se paso la mano por entre la piernas, recogió todo el
sobrante desde el culo pasando por el coño, con la otra mano se medio limpio la
cara y se fue a la cocina.
Este verano terminó siendo el verano de María, se cubrieron
sus expectativas, probó casi o todo. En cuanto Salva y yo la montamos juntos, se
organizó una orgía múltiple y mixta, hasta una con solo 9 tios, practicó el
lesbianismo y cosas peores. Fue un verano que lo recordaremos siempre.