Mi nombre es José, soy estudiante en la universidad y
comparto piso con tres compañeros. Soy un chico normal que se pasa el día entre
clases, estudios y amigos, al que su novia le dejó hace un año por un tipo que
ya estaba en los treinta y con un buen trabajo.
Era viernes y había quedado con los amigos para tomar unas
copas. En mi ciudad hay una discoteca de moda donde solemos encontrarnos muy
cómodos por que hay mucha gente y es fácil encontrar pareja para pasar unas
horas bailando y charlando. Pero ese viernes iba a pasar algo que cambiaría mi
forma de ver las cosas en el terreno sexual.
Estábamos en la barra cuando vi a una preciosidad bailando
con un tipo. Ella era morena de melena larga, estatura media, con un culo y unas
tetas que sin ser grandes quedaban perfectamente proporcionadas. Tenia puesto un
vestido largo con distintos tonos verdes, que al bailar se ajustaba al cuerpo
como si fuese una piel extra que se pega y se despega al antojo de su dueña. En
fin algo para disfrutar.
Yo estaba embobado mirando, cuando el novio se me acerco y me
soltó un puñetazo sin mediar palabra que me tiró de la silla, diciendo "estoy
hasta los huevos de que mires a mi novia" y se fue sin darme tiempo a responder,
mientras ella sonreía, saliendo del local.
A partir de ese momento solo pensaba en la venganza.
Empecé por saber datos de ellos. Resulto que eran novios
desde los 17 años. Ella se llamaba ana y el Antonio. Eran de familias ricas y
estaban estudiando también en la universidad. Los dos tenían 21 años y vivían en
apartamentos distintos.
Empecé a seguirla a ella para encontrar su punto débil. Ya
tenia pensado como vengarme. "La convertiría en mi puta personal", pero era
difícil: o estaba con su novio, o estaba con sus amigas. Pero un día el destino
me puso en bandeja la forma de dominarla.
El chantaje
Se encontraba en una tienda comprando, cuando observé que se
ponía nerviosa. Mi intuición me puso en guardia y saque la cámara de fotos que
por aquel entonces siempre llevaba encima y cual fue mi sorpresa cuando veo que
coge unos pendientes de bisutería y se los mete en el bolso mirando a todos los
lados. Ya la tenia. Estaba cazada. Y me fui de la tienda con mi grabación de un
minuto en la cámara. "Grandioso invento".
Cuando llegue a casa, lo primero que hice fue volcar la
grabación en el ordenador y sacar por impresora algunas instantáneas. Luego
escribí una nota que decía:
¿Saben en tu casa que eres una ladrona? Quiero que me esperes
a las 6:00 en el parque los Halamos detrás de la fuente para que decidamos que
hago con estas fotos. Se puntual no esperaré.
Cogí todo, lo metí en un sobre y lo dejé en su buzón.
El contacto
Llegué media hora antes, para preparar el tinglado
escondiendo una cámara de video entre los arbustos. Cuando ella llegó estaba
nerviosa aunque aparentaba tranquilidad. No me conocía, así que me acerque y
simplemente la pregunte:
Yo: ¿te gustan las fotos?
Ana: ¿quién eres?
Yo: El del puñetazo en la discoteca
Ana Lo siento. ¿De donde las has sacado?
Yo: Eso no te importa. Lo único importante es que las tengo
Ana: Quieres dinero por las fotos
Yo: No
Ana: Entonces que pretendes
Yo: Follar contigo
Ana: Estas loco. Y se dio media vuelta
Yo: C/ domingo Fernández nº 7
Ana: ¿ qué?
Yo: Es la dirección de tu familia
Se paró, y después de unos segundos regresó donde me
encontraba.
Yo: ¿ has cambiado de idea?
La dije mientras acercaba mi mano a su pecho.
Ella se echó hacia atrás.
Yo: Mira vamos a hacer una cosa. Si me das un buen morreo y
me quedo satisfecho puede que me olvide de todo y así tu vida seguirá como
antes.
Dicho esto, fui acercando mi boca a la suya despacio hasta
que mis labios entraron en contacto con los de ella, pero ella estaba estática y
eso no me gustaba, así que me separé y la dije
Yo: Si quieres arreglar esto tendrás que poner mas pasión.
Empecé a besarla otra vez y ella entreabrió la boca. Metí mi
lengua hasta dentro. Que calorcito más rico sentí. La abracé por la cintura y
recorrí centímetro a centímetro su espalda sin pasarme demasiado, para que
pareciese un beso de enamorados.
Ana: ¿satisfecho?
Yo: Lo pensaré. Te daré la respuesta el jueves a las seis en
la cafetería que hay al lado de tu portal.
Comienza la diversión
El jueves estaba preciosa. Tenía puesto un top negro con una
camisa abierta encima. Un pantalón negro ajustado y el pelo suelto. Llegó a mi
mesa y se sentó.
No tenía ganas de perder el tiempo, así que directamente la
pregunté:
Yo: ¿ Sabe tu novio que le pones los cuernos?
Ana: Yo nunca le he puesto los cuernos.
Yo: En estas fotos parece lo contrario
Dicho esto la enseño las fotos que grabé en el parque. Ella
se quedó pálida y no reaccionaba. Ya estaba en mis manos así que la dije:
Yo: Desde ahora vas ha ser mi putita sumisa. Harás todo lo
que quiera, y esa será la única forma posible para conseguir que ni tu novio, ni
tu familia, ni el comercio donde robaste se enteren que eres una ladrona infiel.
Vamos a empezar haciendo una copia de las llaves de tu casa y después vamos ha
subir para empezar tu educación.
Ella no supo reaccionar, se quedo en silencio, así que la
cogí del brazo y la saqué de la cafetería.
Su casa era grande y la compartía con tres compañeras de
clase. Se entraba directamente al salón detrás del cual había un pasillo en cuyo
fondo se encontraba su cuarto. Era luminoso con un gran ventanal que daba a la
calle. Debajo de la ventana tenia una mesa y la cama quedaba a la derecha.
Yo: ¿ Cuándo has quedado con tu novio?
Ana: A las 10:00
Todavía me quedaba una hora
Yo: Hoy solo voy a decirte como quiero que vistas y que es lo
que tiene derecho a hacer. Saca una maleta y abre el armario
Con miedo se dirige al armario y coge una maleta.
Yo: ¿Dónde está tu ropa interior?
Abre un cajón del armario
Yo: Tráemela
Me la trae y cual es mi sorpresa cuando veo que todas sus
bragas son normales y bastante altas.
Yo: ¿No tienes tangas?
Ana: No me gustan. Son incomodas
Yo: Pues acostúmbrate porque de ahora en adelante solo usaras
tangas y una talla más pequeña que la que usas
Dicho esto las meto todas en la maleta
Yo: Por cierto dame la que llevas puesta
Muy colorada se da media vuelta se suelta el pantalón se lo
quita y se saca las bragas.
No he visto nada pero el verla tan nerviosa y en mi poder me
pone como una moto. Ahí estaba ella con su top y la camisa abrochada solo por
abajo enseñándome unas piernas de ensueño, con la cabeza agachada y lagrimas en
los ojos aunque en silencio.
Quiero aumentar mi colección de fotos así que cojo la cámara
y la saco una. Ella al ver el flash levanta la cabeza momento que aprovecho para
sacar otra en la que se vea bien a la nueva zorra.
Como se me acaba el tiempo me dirijo a su armario y retiro
todo aquello que me parece demasiado discreto( pantalones anchos, vestidos
cerrados.....) y lo meto en la maleta. cojo una falda corta color naranja la
digo que se la ponga y la digo:
Yo: No dejes que tu novio te meta mano, al no ser que quieras
explicarle por qué una mujer tan pudorosa como tu sale a la calle en minifalda y
sin bragas. Si te piensas poner alguna que no me hayas dado ten en cuenta que
esta noche en cualquier momento comprobaré si estas sin bragas. Mañana compraras
tangas que si podrás usar pero sin pantalones y Dormirás siempre en pelotas;
recuerda que tengo llave y puedo entrar en cualquier
momento.
Creo que es suficiente para el primer día. Quiero ir despacio
para que se acostumbre poco a poco. Así que cojo la maleta y la acompaño hasta
la entrada de la cafetería donde la espera su novio.