Relato: Giro en la vida (14: Chocha y Bollito se ennovian)
Relato: Giro en la vida (14: Chocha y Bollito se ennovian)
14.- Chocha y Bollito se hacen novias.
Fin del anterior capítulo.
Ella rozaría los 50 años y el era sesentón. Si él tenía un
aspecto poco atractivo, que se confirmó al desnudarse, peludo, barrigón, de piel
seca y arrugada, ella era tan atractiva como mi madre. Sin demasiado preámbulo
me pidieron que me insertase en la vagina un consolador doble y follase a la
mujer. Así lo hice y al poco rato se me exigió que la sodomizase con el mismo
aparato, excesivamente ancho para el culo de una mujer no habituada a excesos de
ese tipo. Pero ella admitió la penetración aunque me pareció que le resultaba
dolorosa. Cuando estaba ya en el mete saca de su culo, el marido se subió sobre
mi espalda y, a su vez, me comenzó a sodomizar a mi. Así trajinamos un buen rato
hasta que la esposa se sacó el consolador del ano y me sacó de la vagina el otro
extremo. Se insertó en la suya el pedazo que había sido mío y procedió a dar por
el culo a su marido con la misma parte que ella había albergado en sus
intestinos momentos antes. En poco rato el hombres eyaculó en mis intestinos.
Después la mujer nos condujo a los dos al baño y las dos mujeres procedimos a
mear sobre la abierta boca del ilustre político. Ella me tomó de la mano y me
llevó a la cama mientras el tipo se quedaba en el suelo del baño todo meado. La
señora me pidió que la follase con el puño, cosa que cumplí con la mayor
delicadeza hasta que consiguió un profundo aunque contenido orgasmo y después
regresó al baño a ducharse cuando su marido ya se estaba secando después de
hacer lo mismo.
La señora me pagó sin discutir la elevada cantidad que le
pedí por haber solicitado un servicio fuera de lo normal y me comunicó que si le
procuraba esos trabajos a domicilio en determinado lugar, me pagaría un 50% más
sobre la tarifa. Le respondí que lo consultaría con la administradora del burdel
ya que para servicios a domicilio y hotel estaban contratadas otras putas.
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Cuando terminé de despachar a la pareja regresé al vestíbulo
de exposición ansiosamente esperanzada en que Bollito hubiera terminado con mi
pretendiente y me permitiese intimar más con ella. Pero nada más llegar me
contrataron el padre y el hijo que me contrataron cuando era puta primeriza y
que me estaban esperando porque al niño le gusté mucho y Barriga, que le gustaba
al padre tenía para rato con un marroquí insaciable que ya la había usado unas
cuantas veces anteriormente.
Al ir a la habitación que me tocaba, llevando agarradas en
mis manos las pollas de padre e hijo, me crucé con Slutslave y Pompis que salían
de la habitación preparada para SM. Debían haber sacado mucha pasta al cliente
porque Slutslave venía bastante malparada de latigazos y conjeturé que estaría
fuera de uso unos tres días al menos. Me dio mucha pena mi hija tan lastimada,
pero ella me sonrió orgullosa de su condición de esclava cuando su mirada se
cruzó con la mía.
Padre e hijo quisieron atención conjunta desde el principio
por lo que de inmediato abordé el servicio con una mamada conjunta y, una vez
animados, pregunté para quien era el culo y para quien el coño. Los dos querían
culo por lo que hube de sortear el comienzo prometiéndoles cambio a media faena.
Me hicieron unos buenos sándwiches alternándose y que, como siempre, disfruté.
Aunque el chico era reacio, el padre le convenció de hacerme una penetración
conjunta por el culo. El chico quiso correrse en mis tetas y el padre en mi
cara. Se fueron satisfechos dejándome una buena propina.
Cuando regresé al vestíbulo de exposición de putas me dijeron
que Bollito iba s ser castigada por negarse a ser orinada por un cliente negro.
Fui rápidamente al despacho de Madame pero ya era tarde, Bollito había recibido
20 correazos en cada nalga. Ya que estaba allí y me la había entregado a mi
tutela, tuve que ofrecer mis nalgas para 5 correazos en cada unz por negligencia
en mi cometido. De nada sirvió invocar que no había tenido tiempo. La respuesta
de Madame fue:
- Si a primera hora te hubieras dedicado a instruirla en vez
de a follártela, a lo mejor no hubiera sucedido.
Aún así conseguí de Madame que autorizase que Bollito viviese
en nuestra casa con su bebé en lugar de en el burdel, donde no tenía cabida el
niño para el que hubieran tenido que buscar acomodo o tener una niñera por las
noches, cosa que Bollito aún no podía pagarse de forma permanente.
Aún trabajamos unos cuantos clientes más muy interesados en
las marcas de nuestro culo y a quienes hubo que explicar con detalles la causa
del castigo. Ni qué decir tiene que cuatro clientes de Bollito se empecinaron en
mearla, aunque no habían tenido esa intención cuando llegaron al burdel. Pero el
solo hecho de ver su reacción les impulsó a solicitar tal servicio que
incrementó notablemente las ganancias de la novel putita.
Cuando terminamos la jornada Madame nos dio un sobre con las
instrucciones para anillar y marcar a Bollito para lo cual debíamos acudir a la
clínica habitual por la mañana. Después pasamos por su domicilio, despidió a la
niñera, llenamos una maleta con lo imprescindible y con el bebé profundamente
dormido fuimos a mi casa. Ya haríamos la mudanza del resto.
Instalamos la cuna en mi dormitorio y nos acostamos juntas en
mi cama, Bollito estaba muy contenta porque sus ingresos de la jornada habían
sobrepasado con creces lo que ella esperaba. Se alegró cuando le dije que había
sido un día flojo por ser martes, que esperase al viernes o el sábado y ya
vería. Además ella todavía no era conocida y por tanto poco demandada.
Se entregó a mis caricias sin ningún reparo y disfrutó
profundamente de ellas, intuyendo yo que había descubierto a una lesbiana
ignorada hasta por ella misma. Jugué con sus agujeritos proporcionándole dos
orgasmos y después le pedí que me follase con el puño, tanto el coño como el
culo. Ella quedó sorprendida de aquella práctica y yo le dije que era
conveniente que ella también la ejerciese ahora conmigo para no tener que sufrir
traumas cuando tuviese que recibir pollas enormes u otros objetos a capricho del
cliente durante el trabajo. Le expliqué de paso que la mayor parte de nuestras
ganancias provenían de ser un burdel especializado en clientes depravados a los
cuales se les sacaban enormes sumas por acceder a sus caprichos.
Se prestó juguetonamente a que la entrenase en el ensanche de
sus agujeros y aquella misma noche empecé con ella. Apenas dormimos, pero valió
la pena.
Como a la mañana siguiente Madame trabajaría en casa con las
cuentas de La Iza de Oro y no saldría, no tuvo inconveniente en quedarse con el
pequeñín mientras nosotras acudíamos a la clínica.
Allí Bollito recibió la bienvenida como clienta que sería
habitual. Una de las chicas me comentó mientras depilaba totalmente el Monte de
Venus de Bollito, que habían instalado un equipo para depilación láser que, en
pocas sesiones, podría conseguir que nuestros pubis y axilas estuvieran
permanentemente libre de los pelillos. Le respondí que se lo comunicaría a
Madame.
Después Bollito pasó al anillado. Mariano, el especialista en
piercing alabó las gracias de la nueva puta pronosticándole mucho éxito en la
profesión. Lamentó, al ver sus nalgas castigadas con verdugones violáceos sobre
su nacarada piel, que hubiese comenzado con aquel percance, pero que ya se sabía
que toda puta recibe de vez en cuando un correctivo de su chulo. Le entregué el
sobre con las instrucciones y fue a buscar los anillos indicados mientras
Bollito se subía a la mesa de trabajo por orden suya.
Inyectó a la nueva ramera la anestesia y en menos de un pis
pas estuvo decorada. Anillos gruesos de oro, un poco más pequeños que los míos
de titanio, en los pezones y otro también de oro en el clítoris. Sus labios no
fueron perforados.
Los tatuajes fueron igualmente sobrios: Una pequeña mariposa
en el monte de Venus y las consabidas iniciales de nuestros proxenetas sobre la
rolliza nalga izquierda. Parece que querían respetar aquellas carnes y piel tan
logradas.
Durante los días que Bollito estuvo fuera de uso mientras le
cicatrizaban las perforaciones completó su mudanza a mi casa. Una de las mañanas
El Chati me citó para una sesión de video con la nueva puta negra tan enorme, la
hermana del Negro.
Tenía unos 40 años y lo pasé muy bien con ella y su gran
humanidad. Su coño rezumaba unos jugos de amargo pero delicioso sabor, como la
cerveza. Era enorme pero muy elástica y facilitó con sus posturas e
inconcebibles aperturas de muslos unas inmejorables tomas cuando la follé con el
puño mientras ella misma se pellizcaba un clítoris tan grande como el mío y
tiraba de su enorme anillo de plata, casi una argolla de cadena. Hicimos muchas
guarradas para la cámara al mismo tiempo que nos regalamos con orgasmos
indisimulados. Me cayó muy bien la enorme negra, llamada Chapapote. Seríamos
amigas y para sellar nuestra amistad intercambiamos nuestras orinas en las
respectivas bocas sin que El Chati tuviera necesidad de sugerirlo.
El Chati me comunicó un día que me había efectuado en la
cuenta corriente un ingreso de 100.000 euros como parte de mi beneficio, de
momento, en la difusión de la película que se elaboró a partir de las tomas que
se hicieron durante mi castigo y que se tituló "Enmienda de una Ramera Díscola".
Por lo visto había sido la más votada en ciertas páginas de la red y otros
negocios del sexo. Le pedí ansiosamente que me la dejase ver y lo hizo. Me puse
tan caliente viéndome tan intensamente vejada que no me bastó masturbarme y
rogué al Chati una buena follada que cumplió satisfactoriamente ante la pantalla
en la que me veía reflejada de manera tan humillante y obscena.
Un día, en plena jornada laboral escuchamos unos gritos en la
habitación donde trabajaba Barriga con su desenfrenado marroquí que la arrendaba
todos los días. Al abrir la puerta no encontramos a Barriga a cuatro patas y
enculada por el cliente mientras por su vagina asomaba la cabeza del bebé.
Estaba de parto y el vicioso tipo no cesaba su mete saca. No pudimos separarlo
hasta que eyaculó en el recto de Barriga y para entonces el bebé ya estaba
fuera. Madame se hizo cargo de él mientras ayudábamos a Barriga y los llevamos a
la maternidad.
Nos comunicaron que no había problema con ninguno de los dos
pero el ginecólogo se mostró muy irritado por el hecho de que Barriga tuviese el
intestino lleno de esperma y saliendo del agujero mientras la examinaba.
Barriga, a partir de entonces Longlegs, fue dada de alta al
día siguiente y se alojó también en mi casa. Durante su cuarentena no hubo
necesidad de canguro para el nene de Bollito durante las horas de trabajo ya que
ella se hizo cargo de los dos.
Recibía en mi buzón numerosos anónimos sermoneándome por mi
oficio, insultándome y amenazándome si no abandonaba aquel barrio de gente de
moral conservadora y bienpensante. Incluso apedreaban a veces los cristales por
la noche. Lo peor fueron las cartas de mis antiguas amigas reprochando mi
conducta y animándome a retornar al buen sendero. Llegaron a enviarme al cura
que fue mi confesor cuando yo formaba parte de su rancia y estricta sociedad.
Pero le hice un trabajito gratis en su exigua polla y no volvió a interferir en
el asunto.
No obstante tampoco podía vivir con aquella presión y temía
que un día alguien se excediese y nos prendiera fuego a la casa o algo así. Así
que pensé venderla y trasladarnos y así se los dije a mis hijos y mi madre.
Entonces El Chati expuso una idea que llevaba rondando por su
cabeza. Nos contó que en determinado pueblo, no lejos de la capital, estaba en
venta una gran mansión con un edificio anejo para la servidumbre y un gran
parque muy arbolado y cercado por una alta y robusta tapia de piedra. También
había cuadras y otras construcciones de servicio.
Sugirió invertir el producto de la venta de mi casa en
adquirir la mansión. Por supuesto todos los demás invertirían también capital y
convertiríamos La Iza de Oro en sociedad anónima trasladándola a la mansión
mientras que la familia podía residir en el antiguo edificio de la servidumbre
una vez reformado. Había preguntado el precio de la finca, había calculado el
coste de las restauraciones y reformas y no era difícil conseguir el capital
necesario para su idea, complementado con una hipoteca sobre la finca.
Nos quedamos meditando la sugerencia. Un burdel como sociedad
anónima significaba que, descontando el valor de los inmuebles, las acciones
eran la posesión de parte de tu propio cuerpo, ya que el resto del valor de la
empresa se componía de sus putas y poco más.
El Chati, para vencer las vacilaciones expuso las ventajas
que ello tenía:
En primer lugar era un lugar apartado de la ciudad donde
nadie protestaría por actividades inmorales. Facilitaría el acceso de los
clientes por tener parking propio y la intimidad de los mismos al amparo de
encuentros infortunados con conocidos cuando se fuera a entrar al prostíbulo. En
el gran parque se podrían instalas veladores protegidos con cortinas de gasa
para permitir follar a las putas al aire libre con el buen tiempo. Las series
fotográficas y las películas se dotarían de nuevos escenarios y argumentos al
filmar al aire libre y con luz natural.
Se podrían organizar bacanales y actividades tales como
carreras de putas desnudas, con cruce de apuestas sobre cuyo monto se llevaría
un porcentaje la empresa. También se podrían hacer carreras de putas pony o caza
de putas. En las cuadras se podrían tener animales para ofrecer servicios zoo
difíciles de disponer en nuestro actual chalet, demasiado expuesto a las miradas
curiosas. También se podrían instalar gabinetes SM bien dotados en los sótanos
de la gran mansión, no la habitación mal pertrechada y mal aislada acústicamente
en que ahora se ofrecían esa clase de servicios.
El Chati, con sus escasos 17 años se estaba revelando como
todo un economista: El chalet que tenemos ya no da para acoger más putas, nos
faltan habitaciones. En la mansión que os digo podríamos ampliar mucho más. Nos
hacen falta putas orientales, mulatas caribeñas, brasileñas y especialistas en
toda clase de perversiones que ahora tienen que cubrirse por todas las zorras en
general aunque les repela y lo hagan mal. Una puta especialista en determinados
servicios que los preste a gusto rinde más que una que los preste a disgusto. En
poco tiempo, con la ampliación del negocio habríamos cancelado la hipoteca.
No paraba de hablar relatando todos los beneficios que
conseguiríamos de acoger su idea. Aceptamos proponérselo al Negro y después
preguntar al resto de las rameras si querrían invertir en el negocio y ser
propietarias. La consulta salió positiva y poco tiempo después pusimos en venta
mi casa, negociamos la adquisición de la otra y gestionamos la hipoteca.
Longlegs entregó el bebé a su marido y se reincorporó al
negocio con gran éxito. Su esbelto tipo recuperado en poco tiempo, su belleza y
sus pechos repletos de leche eran muy demandados. Estadísticamente mejoró un 25%
los ingresos que tuvo como puta preñada.
Bollito ya trabajaba a pleno rendimiento y pese a ser
lesbiana, ya no le repelían los hombres. Lo conseguí con la inestimable ayuda
del Chati, que nos acompañó en nuestros escarceos nocturnos siendo bien acogido
por Bollito debido a su cuerpo aún adolescente. Además El Chati se portó con
mucha dulzura y habilidad con ella conduciéndola poco a poco a disfrutar de la
bisexualidad. También convencí a mi juvenil pretendiente de cita diaria para
arrendarnos a las dos juntas pagando yo el precio de ella, su exquisito trato de
persona educada y enamorado de mi la conquistó y disfrutó de las folladas con el
chico, aunque el solo quería derramar su semen sobre mi.
Yo cada día estaba más enamorada de ella y no lo disimulaba,
igual que ella me buscaba en cuanto tenía un rato libre. Las demás putas nos
conocían por "Las Novias", porque intentábamos lo imposible para trabajar juntas
cuando un cliente pedía un par de zorras.
Un buen día le declaré mi amor y ella confesó la
correspondencia, convirtiéndonos en novias de manera oficial.