Me dispongo a encenderme un nuevo cigarrillo mientras os
relato otra de mis humildes fantasías eróticas. Recordando el ultimo viaje en
tren , os tengo que decir que pocas veces se tiene tanta suerte como yo tuve ese
viaje. Imaginaos que os disponeis a viajar en tren, de noche, en un recorrido
que dura doce horas, con el cansancio que supone eso. Bien, normalmente la
mayoria del tiempo lo paso durmiendo, todo lo que puedo, pero esa noche......
Al llegar al tren litera, rezaba para que mis compañeros del
viaje no fueran como los ultimos (jovenes aficionados a los cómics que se
pasaron toda la noche hablando de espadas, capas y monstruos), .Me llevé un buen
libro por si acaso. Una vez acomodado en mi litera, esperaba a mis 5 nuevos
compañeros. Cual fue mi sorpresa cuando llegaron cinco jovencitas, todas muy
jovenes de 20 años aproximadamente, parecia ser su primer viaje sin tutor. No
parecieron muy contentas de tener que compartir el vagón con un desconocido,
pero se acomodaron rápidamente. Una vez puestas sus maletas en su sitio se
sentaron y sacaron unas revistas para mujeres, yo saqué mi tocho de libro y me
puse a leer.
Ellas se comportaban como si yo no estuviese, despues de dos
o tres horas, creí que me habia vuelto imbisible. Se pusieron cómodas ,
quitandose parte de la ropa y se dispusieron a dormir.
Apagada la luz y cada una en su litera, empezaron los
susurros y las risitas. Creia que mi suerte habia terminado y que otra vez
pasaria la noche en vela. Una de ellas se levantó y pasó a la litera de enfrente
, yo desde arriba agudizaba la vista para ver lo que hacia. Se metió en la cama
con su amiga. Empezaron a juguetear entre risitas y gemidos. No sabia muy bien
lo que ocurria pero mi imaginación calenturienta imaginaba a dos chiquitas
dulces y jovencitas metiendose mano y eso me puso a cien y mi miembro se empalmó
considerablemente.
Otra de las chiquillas se levantó y fue a la litera de
enfrente donde estaba una de sus amigas. Se metió dentro como hizo la anterior ,
mas risitas y mas gemidos. Mi mente ya no era ningún problema , ahora la que
actuaba era mi mano en mi entrepierna.
No queria llamar la atención, delante de mi litera, aún
quedaba una chica.
Mi excitación era cada vez mayor y los gemidos que salian de
las literas de abajo aun mayor. La última chica se levantó, paré un momento para
que no me descubriera y vino hacia mí. Se me acercó y me preguntó si no me
importaba que me ayudara en mi tarea.
Como iba a negarme, le hice un sitio y entró entre mis
sabanas. Puso sus manos en mi miembro diciendome:
-Parece que ya tienes el trabajo medio hecho. Te ayudaré a
terminar, pero después tú me satisfarás a mi.
Metió su cabeza entre mis sabanas y buscó mi miembro. Cerré
los ojos y entre el traqueteo del tren oía los gemidos que salían de las otras
literas. Eso me ponía mas cachondo, eso y la sensación de la lengua de la
jovencita recorriendome el miembro.
En mi mente solo veía imágenes de las chicas tocándose,
besándose, masturbándose. Dulces chicas de imagen virginal . Mientras su lengua
hacia circulos en mi capullo, con su mano seguía pajeandome a un ritmo
constante.
Entre el placer que me ofrecía la chica y la excitación que
me daban los gemidos de las de abajo, ya no podía aguantar más. Con mis manos
separé su cabeza y le dije que estaba apunto de correrme. Ella me dijo que no
queria dejar pruebas de la juerga que estabamos haciendo en el vagón, que me
corriera dentro para no manchar las sábanas .
Metió mi miembro entero en su boca y me mamó con un ritmo más
rápido. No tardé en eyacular entre gemidos mios y de las otras chicas.
Al acabar , sacó el miembro de su boca sin desperdiciar una
sola gota y me dijo que ahora le tocaba a ella. Se tumbó en la litera y yo me
puse a su lado observando ese cuerpecito . Era delgadita , con pechos pequeños y
firmes. Con mi mano , iba descubriendo su cuerpo, su piel era muy suave, puse mi
mano entre sus piernas buscando su sexo. Mientras, con mi lengua recorria su
vientre y despacio llegué a sus pechos. Notaba como se erizaba su piel y como se
humedecían sus labios vaginales al rozarlos con mis dedos. Sus pezones
endurecían dentro de mi boca, yo los chupeteaba y jugaba con ellos.
Cuando noté que estaba bien cachonda me puse encima, la besé
y la seguí recorriendo con mi lengua, por sus pechos, su vientre, hasta su
entrepierna. Besé sus muslos, ella separaba más las piernas y erguía su cuerpo
acercándome el sexo a los labios. Sabía lo que quería pero me gustaba verla tan
excitada y deseosa de que la devorara.
Noté unas manos por la espalda, era una de sus amigas. Me
dijo que querìa participar , que ya habia terminado con la otra y que quería
más. Le dije que adelante, como no , que sua miga necesitaba unos buenos
lametones. Ella se ofreció y se puso entre las piernas de su amiga. Yo me aparté
un poco y observé como lamía su sexo, me excitó mucho ver aquello y mi miembro
volvió a endurecerse. Me gustaba ver como se movían , hacia adelante y hacia
atrás, siguiendo el ritmo pausado de las lamidas .
Yo detrás de ellas, apartado en la esquina de la litera, veía
como el trasero de la que lamía venía hacia mí y como se alejaba. Metí mi mano
por detrás y empecé a acariciarle los labios. Ella separó las piernas y levantó
mas el trasero ofreciendomelo.
Me agaché y con mi lengua lamía sus labios, acariciandole con
la punta el clitoris . Mojaba con mi saliba su sexo, lo humedecía ha conciencia.
Hasta que lo noté bien lubricado, entonces me incorporé y con
mi miembro en mi mano busqué su sexo. La penetré despacio, ella dejó de lamer a
su amiga para soltar un profundo gemido de placer. Cuando la penetré hasta el
fondo, seguí con un ritmo lento, ella volvió a su tarea. La amiga estaba a punto
de correrse y yo incrementé el ritmo de las embestidas.
La amiga soltó un gemido , arqueó su cuerpo y se relajó.
Indudablemente acababa de correrse, eso me calentó lo suficiente y apreté mas
fuerte para correrme también.
La amiga se incorporó y me dijo que no podia correrme dentro
de su vagina por que no usaba anticonceptivo. Así que saqué mi miembro y empecé
a pajearme fuera de ella para terminar. La chica me recorsó que no debía dejar
manchar sobre las sabanas , así que las dos se pusieron delante mia con las
bocas abiertas diciendome que me corriese cuando y donde quisiera.