Caminaba sigilosamente siguiendo mi propia inercia, me sentia
tan fuera de mi cuerpo pero tan sensible a las emociones y a los sentidos que el
roce del viento en mi piel me provocaba pequenos gemidos. Seguia la voz viril
que susurraba mi nombre a mi oido, caminaba imprudente sobre el asfalto mientas
las cada vez mas violentas rafagas de viento alzaban y bombardeaban mi vestido
blanco.
Note un frio repentino en mi espalada, como una caricia, era
el y yo lo sabia, gire despacio y alli estaba, un hombre alto, moreno pero
inmaculadamente blanco de piel, con unos labios gruesos y rojos debido a sus
cargados capilares sanguineos, su piel era tan firme y tan fria como una placa
de marmol. Volvio a susurrar mi nombre a mi oido pero esta vez su lengua
acompano a sus palabras acariciandome con ella la parte inferior de mi oreja y
senti un escalofrio que recorria todo mi cuerpo.
Estabamos solos en la calle, solos el, yo y la Luna, le mire
atenta, pues sentia curiosidad por saber que vendria despues. Me agarro
fuertemente e hizo un nudo con sus brazos en mi cuerpo, senti como mi cuerpo
perdia las fuerzas y mis ojos la visibilidad. Abri los ojos de nuevo, me costaba
distinguir las cosas de mi alrededor, solo escuchaba el viento y las olas,
deduje que estabamos en la playa o cerca de la costa; poco a poco fui
recuperando la vista, no sabia cuanto tiempo habia transcurrido pero la Luna
seguia sonriendome.
El mar parecia volverse furioso descargando su ira contra las
rocas y la propia arena; seguidamente el viento volvia a susurrar mi nombre
enredandose en mis cabellos largos y oscuros como la misma noche, senti que me
acariciaba y se introducia debajo de mi vestido; el roce de este me hacia
sentir, vibrar, me gustaba, empezaba a sentirme mojada cuando de repente el
mismo viento se habia convertido en un pequeno tornado y adquiriendo a
continuacion forma humana. Era el, se acercaba a mi con pasos suaves pero
intensos, me tomo en sus brazos y me beso, me beso con tanta pasion que volvi a
excitarme. Me miro fijamente mientras sonreia, el sabia lo que ocurria, sabia
que le deseaba en esos momentos mas que el oxigeno de mis pulmones, sentia que
no podia contenerme y me avalance con todas mis fuerzas sobre su duro cuerpo
empujandole a la arena. El cayo y empece a besarle desesperadamente por todo el
cuerpo intentando despojarle de sus ropas mientras el emitia una pequena
carcajada.
Consegui desnudarle casi por completo pero el me agarro las
munecas y me arrojo violentamente a la arena subiendo encima de mi y aun
sujetandome las munecas a la altura de la cabeza mientras comentaba que era yo
quien debia ser poseida; acto seguido comenzo a arrancarme mi vestido como si
tuviera unas veloces garras y en pocos segundos ya estaba totalmente desnuda.
Sentia una extrana sensacion por todo el cuerpo, curiosidad, miedo,
excitacion... Se avalanzo sobre mi tan rapidamente que no me dio tiempo a
distinguir sus movimientos, me acariciaba y aranaba todo el cuerpo mientras yo
me retorcia alli en la arena de la playa. El contraste de mi calor corporal y el
frio de su cuerpo era maravilloso; su lengua de fuego arrasaba con todo, y
descubria nuevas sensaciones en mi.
Llego a mi cuello, lo succiono, lo acaricio con sus afilados
incisivos; bajo hasta mis pechos y jugueteo con ellos dentro de su boca, senti
que ardian de placer; bajo de nuevo hasta mi obligo, se detubo alli un instante
y volvio a bajar a intervalos rapidos y lentos e hizo un pequeno salto del
ombligo hasta las ingles chupando y lamiendo la parte interior de mis muslos, me
volvia loca de extasis; seguidamente prosiguio a mordisquear mi sexo, mi espalda
se arqueaba con cada envestida de su boca sintiendo como su lengua penetraba mi
vagina humedecida y palpitante. Se arranco las ropas que aun cubrian su sexo y
me introdujo su miembro de un solo golpe; emiti un pequeno grito de gozo y nos
fundimos en un sinfin de movimientos y suspiros que hicieron que llegara a mi
climax mientras le apretaba entre mis piernas para no dejarle escapar. Volvio a
mordisquearme en la parte interior de los muslos y note un leve pinchazo
acompanado de un exquisito placer y senti que volvia a dormirme.
Cuando desperte estaba en mi cama y un tanto aturdida pense
que era el sueno mas delicioso que habia tenido en toda mi joven vida; busque
entre mis piernas para encontrar alguna marca y asi fue, en el muslo izquierdo
tenia una herida de afilados incisivos...Me mire en el espejo desnuda recordando
la delicia de la noche cuando se abrieron las ventanas de par en par y el brusco
viento volvia a enredarse en mi pelo susurrandome esta vez al oido su nombre:
"Lestat".