Hola a todos los fetichistas. Soy nuevo en el foro, tengo 42
años y conozco a Adrián, ya que varias veces he seguido sus posteos en el
forodepies y antes también cuando se llamaba piesargentinos.
Creo que el nick que utilizo les da una idea de que es lo que
me gusta: los deditos. En realidad desde que tengo memoria me gustan, me atraen,
me dan vuelta la cabeza y la líbido los pies de las mujeres. Me gustan los pies
bonitos, delgados y con dedos largos. Bien limpios y cuidados. Uñas pinadas de
bordó oscuro, violeta oscuro o rosa en todas las gamas.
Me declaro fetichista completo del pie descalzo, ya que sólo
puedo tener orgasmos entre los pies de una mujer, me excito besando, tocando,
lamiendo y chupando su cuerpo, especialmente los deditos de los pies, donde
puedo pasar horas sin cansarme, pero a la hora de mi propio placer, sólo culmino
con un buen trabajo de pies, especialmente con los deditos. No puedo de otra
forma, ni siquiera pensando en pies o mirándolos o tocándolos.
Tengo la suerte de que mi pareja, (40 años) tiene pies a mi
medida, delgados, de dedos largos, uñas delicadas, piel muy bien cuidada y una
extraordinaria habilidad para manejar mi miembro con sus pies.
Nos costó mucho tiempo, para aquellos que estén en pareja y
no tengan de su parte todo lo que desearían de ella, les digo que cometí muchos
errores y me costó mucho llegar a donde estamos, sin despersonalizarla. Es decir
que no se sienta sólo un pie, sino una mujer de lindos pies a la que amo con
todo mi corazón y de la que me obsesionan sus pies, que son parte de ella. Les
digo a todos los hombres que se puede llegar a una relación como la mía con
mucho trabajo, diálogo, franqueza y delicadeza. Les cuento un encuentro tipo con
mi compañera para satisfacer la curiosidad y la líbido de todos, incluso la mía.
Ella cuida mucho sus pies con cremas y lociones especiales,
tan es así que la suavidad de sus plantas y la yema de sus deditos es como la
piel de su rostro. Me gusta pintale las uñas de los pies mientras ella me mira.
Cuando se seca el esmalte, ella cruza sus piernas y yo comienzo a besarle muy
suavemente el empeine y el nacimiento de los dedos. Sigo con sus plantas y luego
empiezo a lamer y chupar sus deditos. hemos llegado al punto en que ella ha
cambiado su líbido y el chuparle los dedos la excita mucho. Se comienza a mojar.
Hay un lugar que yo digo que es el lugar más íntimo de una mujer: El espacio
entre el dedito más chico y el que le sigue, o sea el cuarto dedo. En ese lugar,
si uno separa ligeramente estos dos últimos deditos se hace allí una pequeña
depresión donde debe meterse la punta de la lengua y acariciar esa piel suave
con ella. No hay mujer que se resista a esta caricia. Y piensen en una mujer
desconocida o que recién conocen y que no oculte sus pies cuando uno las mira
fijo. Relaciones ocasionales pueden aceptar un cunnilingus, pero no una chupada
de pies, es muy raro. Por eso es más íntimo que la vagina, que también me atrae
oralmente.
Bueno siguiendo, cuando sigo con los deditos, uno por uno,
ella superpone los pies para que le chupe varios deditos a la vez de ambos pies.
Ya se ha colocado de espaldas, con una almohada bajo el pubis y mueve las
caderas rozando contra la almohada. Mi rerección ya suele ser brutal, y ella,
así de espaldas, toma mi miembro conm la punta de sus deditos y me lleva al
borde del orgasmo, con un suave vaivén de los pies y apretando y soltando
rítmicamente la cabeza del miembro con la yema de sus deditos. Cuando estoy que
no doy más, ella también. Tiene la ventaja de ser multiorgámica, así que se da
vuelta y la penetro y nos movemos como en una relación normal. Como yo no puedio
terminar si no es con los pies, generalmente ella llega a tener dos o tres
orgasmos, y si está muy excitada e insatisfecha, toma mi cabeza y la mete entr5e
sus piernas, y le hago el amor con mis labios y mi lengua. generalmente este
orgasmo la satisface por completo, y apenas recupera el resuello me hace acostar
sobre la cama y toma mi miembro entre sus deditos y lo amasa entre ellos o los
mueve arriba y abajo, deteniéndose con los diez deditos sobre la cabeza, paa
luegio comenzar nuevamente. Yo me pongo una almohada bajo la cabeza para poder
mirar, a ella le gusta que mire mientras me coge con los pies, y también me miro
en un espejo grande que está en la pared. Todo eso, además que ella me toma una
mano con las suyas y me susurrra cosas sobre lo que está haciendo con sus pies
hace que explote en un orgasmo que le baña los deditos con mis jugos, así
lubricado, ella sigue exprimiento mis testículos y mi pene por otro minuto más,
hasta que estoy derrumbado y satisfecho. Luego me acuesto a su lado, y nos
dormimos, enamorados y satisfechos.
La próxima les cuento algo más y de como descubrí los pies de
als mujeres. ¿Cómo?, con una tía y una mucama, por supuesto!!!!!