Hacía una tarde magnífica. Acababa de salir del trabajo y
tenía vacaciones. Estaba aturdida aún de los enormes problemas de última hora
por intentar resolver los temas pendientes. El jefe había estado especialmente
árido conmigo, pero al fin estaba libre para poder relajarme durante un largo
mes.
A la salida del trabajo, me había encontrado con algunos
compañeros y compañeras y había ido con ellos a tomar unas cañas para celebrar
mi entrada de vacaciones.
Justo cuando salía de celebrarlo con mis compañeros, me
encontré de golpe con mi jefe, quien me dijo :
Lidia, que alegría que te encuentro. Antes de nada quería
disculparme sobre mi comportamiento contigo durante el día de hoy, pero
sabes que nos aprietan bastante por estas fechas. ¿Podrás disculparme?.
Me sentí confusa al principio, para pasar a sentirme
halagada, sensación que debió reconocer él, pues añadió :
Lidia, se nos ha planteado un problema muy serio y sólo
tu puedes sacarnos del atolladero, sin que tengamos que leernos cientos de
escritos y manuales. Añadiré que por supuesto serás recompensada por esta
noble acción. Y sin que te haga bailar de contenta, has de saber que desde
hace una semana te tengo propuesta para la jefatura del departamento
comercial.
Esas palabras, me hicieron sorprenderme al principio y
sorprenderme mucho mas después con lo de la propuesta de ascenso. Y le dije :
Gracias por tus palabras jefe. Si os puedo ayudar de
algo, lo haré encantada. Hasta mañana no sale mi autobús, así que podré aún,
trabajar un poco mas.....
Gracias Lidia, sabía que podría contar contigo. Estaremos
un par de horas y todo estará perfecto para la siguiente auditoría.
Está bien, podré aguantar esas dos horas más. Subamos
entonces, antes de que me embriague tomando mas cerveza.
Si, jajajajaja......será mejor subirte
sobria.....jajajajaja.......Ven, vamos......no será muy traumático y mañana
estarás libre como un ave.
Subí con mi jefe, que la verdad es que estaba más agradable
de lo habitual y que no cesaba de decirme cosas graciosas, sin llegar a ser
molestas. Y por supuesto, sin osar darme un beso o un roce con sus manos.
Llegamos hasta la planta en donde estaban nuestras oficinas y
entramos. Había mucha gente trabajando en silencio. Algunos me saludaron al
verme y otros se metieron conmigo, por dejarme convencer de trabajar gratis en
mis vacaciones. El jefe, les cortó con palabras y frases graciosas, sin ser
ofensivas o molestas en momento alguno.
Al llegar a la unidad en donde estaba su despacho y mi mesa,
me dijo :
Lidia, existe una normativa que debemos aplicar a este
producto. Por favor revísala y hadme un informe detallado. También, déjanos
apuntadas las direcciones de los principales distribuidores, ¿Vale?.
Si jefe, así lo haré.
Trabajé durante bastante mas de dos horas y cuando terminé y
ví el reloj, me quedé aturdida. Era casi la media noche. Ahora, debería pensar
en coger un taxi para ir a mi casa.
Me despedí del jefe y bajé en el ascensor hasta el hall. Al
vigilante le pregunté si podía pedir un taxi. Me respondió que no estaban
autorizados, pero que saliendo al exterior, alguno pasaría.
Me despedí de él y salí al exterior. Estaba la calle
desierta. La temperatura era excelente y la suave brisa que se había levantado
me hizo sentirme, poco a poco, mucho mejor.
Caminé cerca del edificio para observar cuando podía
acercarse algún taxi. Y vi uno que se acercaba, levanté mi mano para que me
viera, pero justo un segundo antes.....varios hombres se me habían adelantado.
Y lo perdí, claro está. Me aproximé a la fachada que me
servía de protección y aguardé tranquilamente a que pasara uno nuevo.
Después de una hora de estar soportando para encontrar un
taxi, decidí caminar hasta la parada de autobús. Varios coches se detuvieron
cerca de la parada y me animaron a entrar dentro del mismo. ¡¡ Que curioso ¡!,
me estaban confundiendo con una prostituta.
Llegó el autobús y lo cogí. El trayecto se desarrolló sin
incidentes. La verdad es que era una línea de lo más tranquila. Me bajé en la
parada y me dispuse a cruzar el pequeño parque que me separaba de casa.
Que tranquila era la zona en la que vivía.....caminaba
tranquila, sin pensar en casi nada. Me sentía como viva y nueva. Saberse ya de
vacaciones, siempre nos relaja a cualquiera.
Hacia la mitad del parque, me pareció escuchar unos sonidos
como de pasos, pero mirando disimuladamente, no detecté nada anormal y proseguí
mi camino, aunque con un paso algo mas vivo.
Estaba llegando a la salida norte del parque, cuando me
pareció escuchar los mismos ruidos que minutos antes. Me paré y agucé mi oído,
pero no llegué a detectar nada anormal. Y riéndome para mi interior, deduje que
mi cansancio me provocaba cosas extrañas en mi mente.
Pero justo cuando iba a continuar mi camino, algo se pegó a
mi boca y nariz, sin que pudiese saber de que se trataba. Intenté auxiliarme con
las manos, pero algo hizo que perdiera mi fuerza y la noción del tiempo......y
todo quedó en la más tenebrosa oscuridad.
Cuando desperté, me sentí muy extraña. No era capaz de
articular o sentir mis brazos y piernas. Miré a derecha e izquierda y solo pude
ver como el sol comenzaba a salir, pero sin detectar las partes de mi cuerpo.
Miré hacia abajo y solo vi tierra. Era como si mi cabeza
hubiera sido separada de mi cuerpo y posada en aquel camino. Me sentí muy mal y
hasta mareada, pero enseguida deduje que se trataba de una pesadilla.
Después de unos minutos de incertidumbre, sintiendo pálpitos
en mis manos, piernas y cuerpo, supe que no estaba muerta. Simplemente había
sido enterrada en un arenal de algún lugar desconocido. Y la pregunta llegó a mi
mente a la velocidad del rayo.......¿porqué estaba allí?. Y para colmo mi boca
estaba taponada con algo, que a duras penas interpreté como una braguita o algo
así. ¿Sería mi propia braguita?.
Buena pregunta debía ser, pero yo era la única que podía
contestarme y de hecho no la sabía.
El sol me daba justo en la cara, ya que al parecer estaba
orientada en esa dirección. Aún me sentía incapaz de reconocer los sonidos,
aunque una especie de murmullo llegaba a mis oídos.
De repente, a mi derecha un pie desnudo se plantó cerca de mi
cara. Intenté mirar hacia arriba, pero mi cuello no me permitió hacer semejante
movimiento y terminé solo por quedar mirando ese pie. Y de pronto, otro pie a mi
lado izquierdo. No sabía quien era ni quienes había detrás, pero al revisar un
poco más, el terreno circundante, pude distinguir mis ropas esparcidas sobre la
arena blanca, que me deslumbraba.
Y deduje que estaba desnuda y enterrada. Y recordé mi paseo
por el parque, camino de casa, cuando aquellas manos me hicieron dormir.
Y antes de que fuera consciente de que alguien aparecía ante
mi cara, sentí una sombra que se iba haciendo mas y más grande, hasta poder ver
a una mujer a escasos cm de mi cara. Estaba en bikini y se sentó con las piernas
cruzadas, dejando mi cara entre sus piernas y su braguita.
Me acarició el pelo y tiró varias veces del mismo, sin que
pudiera mas que cerrar mis ojos. Y entonces, la oí decir :
Chicos, la puta ya está consciente. Puede empezar la
fiesta.
Al escuchar esas palabras me alarmé mas aún de lo que ya
estaba. Intenté mirar hacia mis lados, pero aquella perversa mujer, me hacía
mantener la cabeza orientada a su braguita que despedía un ligero olor a sexo.
Vi aparecer ante mis ojos una cizalla y me quedé horrorizada
mientras pasaba lentamente por delante de mis ojos, rozándome las orejas y los
labios. Entonces la mujer cogiéndome del pelo con la otra mano, me dijo muy
suavemente :
Mira preciosa, voy a quitarte la mordaza que llevas, pero
si lanzas un grito mas alto de la cuenta, un aullido o comienzas a pedir
socorro, te cortaré esta orejita tan linda....y a lo mejor, también la otra.
Así que espero que por tu bien, seas prudente...¿Entendido, puta?.
Con mis ojos asentí como pude y noté como me quitaba, en
efecto mi propia tanga. Respiré algo mas aliviada y ya iba a salir un grito de
terror de mi boca, cuando recordé las palabras de aquella sátira, reteniendo mi
grito a tiempo.
Muy bien, te has portado muy bien y serás recompensada
por ello. Chicos, la puta se ha comportado en su primera prueba, podéis
follarla.
Estando como estaba, eso significaba que o me desenterraban o
lo harían dentro de mi boca. La chica se levantó y apareció un hombre joven, que
se colocó de rodillas a ambos lados de mi cara, dejando una polla larga y tiesa
delante de mi cara. Y supe, que sería mi boca la receptora de todos los trofeos.
Me hubiera querido morir en aquel mismo instante, pero a
cambio, apareció la cara de la chica, por mi lado izquierdo y me susurró :
Lo dicho, putita. No hagas nada raro o te iré haciendo
pedacitos con esta cosita, poco a poco.
Supe a que se refería pues me pasó la cizalla por entre mis
ojos, descendiéndola por el borde de mi nariz. Y me decidí a acatar lo que se me
exigía, pues no podía hacer otra cosa en aquel momento.
La polla que tenía ante mi cara ya pivotaba ante mi boca y la
abrí para dejarla entrar, no podía hacer nada por evitarlo. Y se coló en mi boca
lentamente. Me acostumbré como pude a sus dimensiones y dejé que culebrease por
mi boca, aunque participé tímidamente con mi lengua sobre la misma.
Ese acto mío, pareció agradar a mi violador y en lugar de
clavármela fuerte contra la garganta, lo hizo despacio y suave para que me fuera
acostumbrando al objeto que debía mamar.
Después de muchas entradas y salidas, sentí que la presión
dentro de mi boca, aumentaban el ritmo y también grosor de semejante cosa.....y
antes de que pudiese ser consciente, noté un líquido espeso y caliente que me
bajaba por mi garganta hasta el estómago.
Escuchaba grandes aullidos de quien se estaba corriendo en mi
boca y como se convulsionaba su cuerpo, mientras a borbotones lanzaba su lechada
dentro de mí. Cuando se comenzó a serenar, sacó la polla de mi boca y la agitó
ante mi cara, salpicándome de los restos de esperma que quedaban en su conducto.
Me sentía aterrada y descompuesta al tener que soportar todas
mis arcadas continuas, mientras me quedaba medio cegada por la lujuriosa
eyaculación.
Sentí que aquel hombre se retiraba de mi cara, pues el sol
volvía a incidir directamente sobre mis ojos, pero antes de que consiguiera
serenarme, una sombra nueva cubría la entrada de sol.
Abrí los ojos como pude, cuando sentí unas manos en mis
cabellos y pude ver a otro de los hombres como intentaba colocar algo enorme
dentro de mi boca lechosa.
Sin mediar palabras, se clavó dentro de mi boca y me folló
sin importarle lo mas mínimo las sensaciones horribles que me estaba causando.
Antes de que pudiese conseguir serenarme, se derramó y me
sentí inundada interiormente. Casi no era capaz de respirar, mientras tragaba
afanosamente, por intentar bajar aquel caudal pastoso que bajaba por mi tráquea.
Sentía como perdía la noción del tiempo, aunque percibí algún
cambio sin poder llegar a saber que era.
No sé cuanto tiempo habría pasado, pero cuando comenzaba a
ser medio consciente, escuché rumores y hasta pude ver algunas piernas frente a
mi cabeza. Y de repente, algo húmedo y caliente que caía sobre mi cabeza.
Me desperté de mi letargo y comprendí que al menos dos de
ellos se meaban sobre mi cabeza, mojándome la cara.
Después de la lluvia dorada, me dejaron expuesta al sol para
que me secara. Me sentía mas muerta que viva y además era incapaz de pensar y
mucho menos de razonar.
Al cabo de unos minutos, la cara de la mujer apareció ante la
mía. Sopló en mi cara y me cosquilleó los oídos con parte de mi ropa
deshilachada. Me sentía morir ante las sensaciones molestas, sin poder mover
apenas mi cabeza. También me lo hizo en la nariz por lo que terminé estornudando
y sintiendo un fuerte dolor en todo mi cuerpo al no poder mover parte alguna de
mi cuerpo.
Unos minutos después, se separaba un poco de mí diciendo :
Chicos, esta zorra está medio muerta, hay que reanimarla
rápidamente. ¡Sacadla de ahí y dadla un baño!.
Comenzaron a escarbar a mí alrededor, sin que moviera mi
cabeza para ver como lo hacían. Mis lágrimas y lamentos formaban todo mi
espíritu vivo de aquellos instantes.
Cuando mi cuerpo quedó liberado de la arena que lo cubría, me
sentí como paralizada. No podía articular parte alguna de mi cuerpo, tan solo mi
cabeza se movía con alguna dificultad. No hubo necesidad de que colaborase.
Uno de los hombres, al que ahora si podía ver bien, me cogió
del pelo y me sacó del hoyo de un tirón prolongado, arrastrándome sobre la arena
hasta llegar a la orilla de la playa.
Sentía mi cuerpo hundirse en la arena húmeda y como rasguñaba
un poco mi dormida piel, hasta que llegamos a la orilla. Entonces me alzó en
brazos y se adentró en las aguas, poco profundas, hasta que el nivel tocó mis
nalgas. Me izó y lanzó contra el agua. Caí pesadamente salpicando a mí
alrededor.
Y me hundí como un saco arrojado desde un barco, hasta
rebotar contra el fondo arenoso. No era capaz de articular parte alguna de mi
cuerpo. Cuando comenzaba a emerger, sentí una mano que me asía de los cabellos
para en breves segundos, quedar de nuevo, entre aquellos brazos de hierro.
Siendo arrojada de nuevo contra el agua. Volví a hundirme,
con todo mi cuerpo dolorido. Noté que mis manos ya se podían mover un poco y
aguantando la respiración intenté reaccionar, pero todo era inútil.
Si alguien no me rescataba pronto, me ahogaría sin remedio. Y
de nuevo, aquella mano salvaje me capturó del pelo, hasta llegar hasta él y para
ser arrojada de nuevo contra el agua.
Conseguí mover mis brazos y algo mis piernas, aunque ahora ya
me sentía a punto de desvanecerme por agotamiento. Llegué con pequeñas brazadas
hasta él, solo para que volviera a izarme y lanzarme mucho mas fuerte contra el
agua.
Creí morirme en ese último impacto, pero antes de que me
tragara el océano, mi pelo fue el soporte de arrastre hasta llegar a la orilla.
Me dejó serenarme durante un minuto, para a continuación
arrastrarme sobre la ardiente arena hasta un lugar en donde los otros terminaban
de clavar una cuarta estaca en la arena. Me depositó entre las cuatro, quedando
bocabajo.
No habrían pasado ni 15 segundos, cuando me voltearon
violentamente quedando hacia arriba y sintiendo los rayos vivos del sol sobre mi
cara, mientras separaban mis brazos y piernas, atándome cuerdas en muñecas y
tobillos, para amarrarlos muy tensos sobre cada una de las estacas.
Como el sol daba de lleno en mi cara, me obligaba a mantener
los ojos cerrados. Así no pude ver como alguien me arrojaba un cupo de agua, que
me dejó sin respiración. Y entonces la voz de la mujer, sonando clara y fuerte
cerca de mí, dijo :
Chicos, hace ya un poco de calor, dejémosla que se seque
y comamos algo a la sombra. Después tendremos tiempo de seguir con esta
zorra.
Escuché sus pasos alejarse y crujiendo sobre la blanca arena,
para quedar segundos después en un total silencio. Veía volar las gaviotas por
encima de mi cabeza y escuchaba el murmullo del mar al rozar la arena de la
orilla.
Algo que siempre me había agradado escuchar, ahora me parecía
aterrador. El sol ya había secado la humedad de mi cuerpo y sus rayos diabólicos
caían sádicos contra mi pobre cuerpo desprotegido.
Intentaba zafarme a toda costa de la luz solar, pero a pesar
de mis ojos cerrados y mi cabeza ladeada, mi mente reflejaba todas mis emociones
en un rojo de fuego vivo.
A ratos medio dormitaba, pero era despertada por algún
insecto que me agredía inocentemente la piel ya muy abrasada por el sol,
mezclándose así mis escozores, por la rigurosa exposición, con los picores que
producían las patitas de los insectos al corretear por mi sensibilizada piel.
Estaba ya tan mal, que mi cabeza se agitaba entre estertores.
Mi sed era terrible y unido todo a mis escozores terribles y los incordiantes
insectos, no sentí que alguien se aproximaba, hasta que vi un pie cerca de mi
cara.
Con mis ojos guiñados y apenas sin ver mas que cosas blancas
y rojas, creí distinguir a uno de los hombres. Y cuando ya reaccionaba para
decir algo, la voz de aquella sádica hembra volvió a atronar mis sensibilizados
pabellones auditivos, diciendo :
Chicos, creo que es el momento ideal para que la folléis
como se merece. Fijaos como está de caliente esta puta zorra.
Jajajajajajajaja
Me sentí humillada y más aturdida que momentos antes, pero me
animé un poco en cuanto supe que hurgaban en mis ataduras y mis brazos y piernas
quedaban aflojados de la tensión.
Cuando estaba libre, unas manos enérgicas me voltearon de
nuevo hasta quedar con mi vientre y pechos semi abrasados contra la ardiente
arena, para acto seguido ser arrastrada aun lugar más fresco. Pero el roce
terrible de mi piel magullada contra la arena, me hizo lanzar gritos
aterradores, hasta bastante tiempo después de haberme detenido en un lugar
resguardado del sol.
La sensación que tenía era como si mi piel se hubiera quedado
allí abajo y estuviera en carne viva. Con malos modos, manotazos y patadas, me
hicieron poner a cuatro patas, separándome después los muslos con bastante
rudeza.
Después de un minuto de agonía fatal, sentí que hurgaban mi
conducto anal. Sus dedos me entreabrían el ano y me pellizcaban y manoseaban con
el mayor sadismo que se pudiese imaginar. Cuando esos toqueteos cesaron, sentí
que algo duro y caliente se apostaba a la entrada de mi conducto anal.
Y en una sola acometida, mientras otro de los hombres servía
de tope a mis hombros, se acopló dentro de mi estrecho conducto, dejándome sin
respiración. Y antes de que pudiese gritar, ya salía y volvía a entrar con el
mismo ímpetu de la primera vez.
Una y otra vez era penetrada de la misma manera, lloraba y
gritaba, del dolor tan brutal que sentía en todo mi cuerpo. Creía que debía
estar rota por dentro, pues los dolores eran tan fuertes, que solo me mantenían
despierta por la sucesión de sensaciones terribles dentro de mi cuerpo.
Unos minutos después todo se quedó tiempo y sentí algo
caliente que me quemaba dentro de mi cuerpo y supe que se corría dentro de mí y
su lechada viajaba por mi intestino.
Unos segundos de reposo, mientras jadeaba a punto de hacer
reventar mis pulmones, cuando de repente un nuevo roce y otra entrada, aún más
salvaje que la anterior. Creí volverme loca de angustia. Aquel ser entraba como
si pretendiera asomar su glande por mi boca.
Las embestidas eran tan bruscas y fuertes que las piernas que
me servían de tope a veces salían disparadas un metro mas lejos de mi cabeza y
yo cayendo sobre la arena, que colapsaba ya mi boca.
Después de una hora angustiosa de penetraciones sin fin, me
dejaron recuperarme unos minutos, mientras ellos se reían y mofaban de mi cuerpo
ajado y en constantes convulsiones.
Cuando ya mi cuerpo comenzaba a coger el ritmo de una
respiración más tranquila, la voz de la mujer rugió de nuevo, diciendo :
Muchachos esta guarra nos está haciendo perder el tiempo,
démosla un tratamiento un poco más severo, tened en cuenta que debemos
regresar a tiempo y aún queda mucho por hacer con esta puta.
Me cogieron del pelo y esta vez me llevaron a la carrera, con
enormes dolores en mi pelvis y caderas, hasta llegar a dos postes a pleno sol.
Me dejaron de pies entre ambos postes y mis muñecas fueron sujetadas con cuerdas
a los postes, mientras me separaban las piernas, atándome a continuación los
tobillos a la base del poste correspondiente. La mujer ante mí, sonriendo
maliciosamente, dijo :
Muy bien, así está estupenda. Comenzaré yo con una serie
de 25. Después, vosotros la terminaréis de calentar.
Cogió un látigo encerado, muy fino y con nudos en el extremo
y la sentí colocarse detrás de mí. Escuche el silbido del látigo y el choque
sordo que produjo al contactar con mi piel. Me quedé paralizada y contraida por
el efecto, pero no llegué a gritar aunque no comprendía yo misma el porqué no lo
había hecho.
Un nuevo latigazo, surcando mi espalda para los nudos del
extremo, pasar por encima de mi hombro derecho y golpear rabiosamente mi
magullado pecho. Grité de un modo desconocido para mí. Fue un grito largo
aterrador, que se confundió con el siguiente latigazo, que enroscándose a mi
cintura me dejó sin respiración.
Me debatía ante cada azote y lloraba, gritaba y resoplaba,
sin que pudiera encontrar consuelo o descanso un solo instante. Después de
innumerables azotes y cuando ya colgaba de mis muñecas, aturdida y a punto de
perder la noción del tiempo, la mujer se planto ante mí con una jeringuilla
armada de una aguja larga y expulsando el aire por la punta, me la clavó
lentamente en el pecho, descargando el líquido dentro del mismo.
La sacó despacio, haciéndome sufrir de un modo atroz y se
retiró unos metros, mirándome y sonriendo maliciosamente. Casi no podía recordar
quien era, a que se había debido todo, porque me estaba sucediendo todo aquello
a mí........en esos pensamientos estaba, cuando sentí algo que me llenaba de
vida de nuevo. Y supe que me había inyectado algún tipo de droga.
Bueno chicos, la zorra vuelve a estar viva, es vuestra.
Miré a mi espalda y vi a dos hombres, desnudos y armados con
azotes en su mano derecha. Volví mi cabeza al frente porque sentí el horror que
se avecinaba contra mí ya muy maltrecho cuerpo.
Y las descargas, barrieron todo mi cuerpo, en cada poro de mi
piel, hasta desvanecerme, afónica de mis gritos y jadeos sin fin.
Cuando me volvieron a despertar, siguió la agónica
flagelación, sin que pudiese ya apenas gritar. Mis ojos estaban secos, mi voz se
acaba de extinguir, mi cabeza era un infierno de calambres que me producían
dolores terribles y convulsiones constantes por todo mi cuerpo, hasta que me
desvanecí de nuevo.
Al despertar, sentí los rigores de dolor y escozor más
fuertes que antes, pero me encontraba en la sombra de un tejadillo. A mis oídos
llegaban ruidos de golpes de algo contra madera. Los golpes seguían y seguían,
aunque mi dolor de cabeza se había ido un poco y ya no sentía tantos calambres
en el cuerpo.
A los pocos minutos, uno de los hombres cogiéndome del pelo
me hizo salir de la sombra y me arrojó contra la ardiente arena del atardecer,
todavía plena de sol.
Varias patadas en mis costados y vientre, me hicieron
levantar a duras penas del suelo y caminar a trompicones y con la ayuda de
latigazos sobre cualquier parte de mi cuerpo hasta donde estaban los demás.
Había algo en la arena, que no era capaz de captar. Según me
aproximaba, algo en mi interior hacía que mi mente se espantara mas y más. Y
cuando fui capaz de saber que es lo que había sobre la arena, mi cuerpo se
descompuso y solté líquidos de mi interior, mientras el látigo rasgaba mi piel
amoratada.
Quise gritar y pedirles piedad y clemencia, pero mi afonía me
impedía articular sonido alguno, mas que algunos quejidos lastimeros.
Llegué hasta el grupo y vi la enorme cruz de madera, formada
por dos maderos cruzados y atados perpendicularmente, reforzados con cuerdas y
clavos enormes.
Con gestos y patadas, me hicieron cogerla y levantarla,
aunque me dieron ayuda, hasta que pude poner la cruceta sobre mi hombro derecho.
Me sentía ya tan hundida y miserable, que casi deseaba morir......aquello era
como un sueño. Lo sabía, era un sueño y despertaría mas tarde y estaría bien y
normal.
El látigo, me sacó de mis pensamientos y tuve que arrastrar
la cruz por la arena, entre pasos vacilantes y siempre animada por los látigos
que me golpeaban indiscriminadamente en cualquier parte del cuerpo.
Después de unos 100 metros terribles y llegar hasta la parte
mas alta de una loma, vi un enorme hoyo y ante él me hicieron parar y dejar la
cruz caer, para a continuación hacerme caminar hasta un poste de un metro de
altura en donde ataron mis manos a la espalda y de ahí a la parte alta del
poste.
Y me azotaron, desde el cuello hasta las rodillas, incidiendo
con rabia en mis pechos y vientre, hasta que caí desvanecida sobre mis rodillas.
No sé cuanto tiempo habría transcurrido, pero el caso es ya
estaba anocheciendo y me debían haber despertado con alguna droga mas fuerte. Vi
una fogata encendida frente a mi y varias mas cerca de donde dejara la cruz.
Me desataron del poste y me llevaron medio arrastras hasta la
cruz, en donde me arrojaron sobre la tierra, para enseguida entre varias manos y
a base de patadas y manotazos, colocar mi cuerpo medio roto, sobre la rugosa y
fría madera.
Enseguida, separaron mis brazos y ataron mis muñecas con
alambre espinoso sobre el travesaño, haciéndome vivir un nuevo suplicio, al
clavarse las púas dentro de mi carne. Acto seguido, sujetaron mis tobillos
juntos con una cuerda y pude ver como un hombre sujetaba mi mano, mientras otro
se armaba de un clavo largo y fino y una maza.
Me sentí tan mal, que quise morir antes de poder soportar
aquel castigo.......no podía ser....no, no....no podía ser.....eso era demasiado
terrible.......ooohhhhhhh
Pero la punta de aquel hierro que sentía sobre la temblorosa
mano, de repente y tras un ruido seco se hundió hasta clavarse en la madera.
Otro golpe mas y otro y otro. Miré a mi mano y no podía creer lo que veía.
Estaba atravesada por ese clavo y sujeta a la madera.
Salí de mi ensimismamiento, cuando noté que tocaban mi otra
mano. El mismo procedimiento...contacto, golpe y algo que se hunde entre los
huesos de mi mano, el ruido de la madera al ser profanada, un golpe mas, otro y
ya estoy crucificada.
Mi respiración es extremadamente entrecortada. Mi cabeza da
vueltas, me siento mareada, mientras noto un calor extraño en cada una de mis
manos, pero no me atrevo a mirarlas y cierro los ojos, a la vez que tocan mis
piernas. Pienso en lo que va a acontecer ahora mismo.
Pero no, me separan las piernas y me las sujetan entre los
dos hombres, mientras la mujer hurga entre mis piernas y en mi vagina. Introduce
algo largo y oscuro. Y acto seguido, armada de una enorme aguja cose mis labios
vaginales con hilo bramante.
Después, mis piernas son juntadas de nuevo y atadas a la cruz
con nuevo alambre de espino. Y mis dos pies son traspasados por sendos clavos,
que hacen saltar la sangre y manchando a mis verdugos.
Ya está todo.....ya voy hacia otro mundo mejor.....mi vida
termina aquí. Me siento izada entre risas y más golpes en mis pechos y vientre,
mientras siento como algo me pica horriblemente dentro de mi canal
vaginal......y pienso que es la última sensación de esta vida y asqueroso mundo,
aunque hubiera deseado seguir mas en el mismo..........y cuando la cruz se clava
en el hoyo y la apuntalan, mi cuerpo hace una caida extraña para sentir con
mayor fuerza el suplicio final........hasta que mis sentidos me abandonan....y
siento que caigo y caigo en el abismo......es algo terrible, pero al menos estoy
libre......la luz se hace negra, pero sigo viajando a ninguna parte.
............
...........
............
Despierto, entre sudores fríos......siento aún los dolores y
ese picor atroz.......y veo luces y caras.....son ellos....no, no....no sé, no
puede ser...no sería justo.......no......nooooooo.
Y las voces se van aclarando mas y más en mi mente, hasta que
soy capaz de escuchar, aunque no entiendo......"señorita....señorita...venga
anímese......".
No puedo dar crédito a mis oídos, pero las voces son cada vez
mas claras...."...señorita, ya está bien.....venga, la inyección ya está
haciendo efecto......".
Miro aturdida a las caras que me miran sonrientes. Batas
blancas y miradas de amistad. Y más palabras que llegan a mis oídos, pero que
solo hacen que me aturda mas y más....."....señorita, venga anímese.....".
Consigo despertarme del todo y observo que estoy en una
camilla, en una clínica.....o sanatorio y como acto reflejo miro mis manos,
quedando aterrada.........nooooooooo. No hay huella alguna de los agujeros de
los clavos. Miro mis pies y están perfectos.....no puede ser.....ohhhhhhh, es un
sueño en el mas allá, estoy viajando por el universo hacia un mundo nuevo para
mí.
Termino por mirar mi cuerpo marcado mil veces por el látigo,
pero está intacto. Les miro espantada y entonces el que parece el jefe, me dice
:
Señorita Lidia. Está ud. perfectamente. Todas las pruebas
han siso satisfactorias y podrá tener ese bebé que tanto ansía. Lo que no
entendemos es porqué se desvaneció después. Llevamos media hora intentando
animarla. Afortunadamente, puedo asegurarla que está en perfecto estado de
salud.
Le miro incrédula y entonces recuerdo, que vine a la consulta
de medicina interna y ginecología para un examen completo.
Sonrío y miro entorno a mí. Y me siento viva y feliz y todos
los recuerdos maravillosos vuelven a mi mente, mientras el médico jefe me dice :
Vamos, con cuidado, entre ahí y vístase. Y ya sabe, la
esperamos el mes que viene.
Me levanto y en cuanto me quedo sola, me contemplo ante el
espejo y siento que la vida es maravillosa y que es necesario vivirla a tope,
pero bien.