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Relato: Batwoman, derrotada y humillada

Batwoman avanza despacio, midiendo cada paso, observandolo
todo a su alrededor.La esbelta,musculosa y rubia enmascarada no quiere dejar
nada al azar.Sus botas de tacón resuenan suavemente contra el suelo de
piedra...su cabellera ondea ligeramente...sus enormes pechos se bambolean al
compas de sus pasos.La hermosa superheroina, vestida con su famoso traje
ajustado de cuero negro, resulta turbadoramente atractiva conforme se desliza
por aquel pasillo en penunbra.


-¡Maldita Superputa!-susurra para sí misma-No he podido
atraparte todavía, pero si le has hecho algo a Sheryl, juro que te mataré con
mis propias manos.


La bella enmascarada tiembla de rabia.La malvada Superputa,
una supervillana atracadora de bancos, ha raptado a la fan número uno de
Batwoman, una jovencita que por sobre todas las cosas admira a la musculosa
superheroina.El día anterior, Batwoman recibió una llamada anónima, en donde se
le decía que Sheryl estaba en un almacén abandonado.La voz, femenina, insitía en
que la superheroína debía ir allí sola.Nada más.Y aquí está Batwoman, la
incansable justiciera, dispuesta a capturar a la escurridiza Superputa.


-¿Qué es esto?-susurra Batwoman, quedándose quieta como una
estatua-¡Gemidos!Alguien necesita mi ayuda y seguro que es esa pequeña Sheryl.


Avanzando con cautela, la superheroína llega a una amplia
habitación.Al fondo, hay una silla y, sentada sobre ella, amarrada de pies y
manos, amordazada, se encuentra Sheryl, la bella Sheryl, con sus escasos veinte
años y su piel nacarada, con su delicioso pelo negro cayendo sobre sus
hombros.Sheryl está completamente desnuda y Batwoman, enrabietada al ver a su
joven amiga en ese estado, se dirige hacia ella sin pensar en nada más.


-¡Ya voy , Sheryl, aquí estoy!Voy a salvarte, no temas.Esa
diabólica Superputa no te hará más daño.


Llega hasta la jovencita.Esta, sin embargo , no para de gemir
y de hacer señas con sus ojos...pero Batwoman no cae en la cuenta de que está
intentando decirle algo...hasta que es demasiado tarde.


-Pero...que....-la hermosa Batwoman vuelve su rostro hacia
atrás como en cámara lenta, todo su maravilloso y escultural cuerpo en tensión.Y
entonces la ve. Allí está Superputa, junto a ella, completamente desnuda salvo
unas grandes botas negras que le llegan hasta medio muslo.Superputa es morena,
con un cuerpo de infarto, una larga cabellera del color de la noche más oscura,
unas tetas aún más grandes que los propios melones de Batwoman, una hermosa cara
de malvada, con edad indefinida, pero sin llegar a la treintena, y una salvaje
mirada en los ojos negros.


-Hola, Batwoman, bienvenida-dice, suavemente, con una
sonrisa.Y acto seguido golpea salvajemente a la superheroína en plena cara, con
el puño cerrado y recurriendo a todas sus fuerzas.


-¡¡Aaahhhggg...!!-grita Batwoman, cogida por sorpresa.La
valerosa defensora de la ley y el orden cae hacia atrás, impulsada por la
violencia del puñetazo que acaba de recibir en toda la cara, tropieza con la
silla donde está sentada la aterrada Sheryl y cae al suelo, boca
arriba.Inmediatamente, sin darle tiempo siquiera a respirar, Superputa salta
audazmente sobre ella, se le sienta encima y le da otro puñetazo en plena cara,
aún más fuerte que el anterior.


-¡¡AAAgggghhhh!!-aúlla Batwoman, que, en medio de su dolor,
tiene tiempo para ensayar una llave con las piernas.Pero Superputa,
adelantándose a la jugada, salta hacia atrás y se pone en pie.Batwoman,
entónces, aprovecha para hacer lo propio y se encuentra frente a frente con su
enemiga.


-¡Malvada!-grita la golpeada Batwoman-¡Cómo te atreves!¡Lo
pagarás!-y, diciendo esto, salta hacia delante, intentando golpear a Superputa
en el estómago.La malvada, sin embargo, es muy rápida y Batwoman está atenazada
por el dolor y por la sorpresa.Con un ligero salto, Superputa evita el puñetazo
de Batwoman y, a su vez, dirige uno, con pleno éxito, contra el desprevenido
estómago de la valiente cazadora de criminales.


-¡¡AAAUUUUUGGGGHH!!-grita Batwoman, desesperada, sintiendo
que le falta el aire por momentos. La violencia del puñetazo la dobla en dos y
queda miserablemente indefensa frente a su enemiga. Superputa no pierde esta
oportunidad y, agarrando por el pelo a la rubia enmascarada, la arrastra hacia
la pared y, tras aplastarla contra el muro, le da otro puñetazo en el estómago.


-¡¡¡AAAAAYYYYYYY!!-grita de nuevo Batwoman, que, ésta vez,
cae al suelo de rodillas, golpeándose la barbilla contra el piso, a los pies de
Superputa. La malvada agarra una vez más a Batwoman por el pelo, tira de ella
hacia arriba, la pone de pie...y le da una gran bofetada.


-¡Aaayy!-grita Batwoman. Superputa le da otra bofetada,
riéndose de ella.Y a ésta bofetada sigue otra, y otra, y otra más, propinadas
con celeridad y con brutalidad.


¡Plaf!¡Plaf!¡Plaf!


La cara de Batwoman se bambolea a un lado y a otro, conforme
Superputa la abofetea con absoluta impunidad. La valerosa cazacriminales sabe
que tiene que reaccionar,luchar...pero todos sus esfuerzos son inútiles.El
ataque por sorpresa de Superputa, sus poderosos puñetazos, el dolor de su
estómago, la falta de aire, la rápidez y contundencia de las bofetadas, que
ahora caen sobre su machacado rostro como una implacable lluvia de dolor y
humillación, son demasiado para ella.Torpemente, intenta alzar los brazos y
cubrirse, defenderse al menos; pero todo esfuerzo es fútil.Superputa aparta con
crudeza los brazos de la superheroina y continúa abofeteándola sin piedad.


¡Plaf!¡Plaf!¡Plaf!¡Plaf!


Atada y amordazada, Sheryl contempla con una mezcla de horror
y fascinación la brutal derrota de su admirada Batwoman. Aún más. Con vergüenza,
la joven constata que se le está mojando el coño, puesto que aquella cruda
escena la está poniendo realmente cachonda.


Cansada de darle bofetadas a la derrotada superheroina,
Superputa hace un alto.Tiene las manos enrojecidas de tanto golpear la cara de
Batwoman. Ésta, por su parte, no puede evitar que gruesas lágrimas de dolor y de
vergüenza surquen sus tambien enrojecidas y laceradas mejillas, colándose por
debajo de su famosa máscara negra.


Superputa está quieta.Batwoman sabe que debería intentar algo
ahora, intentar cambiar el curso de la pelea.Pero no puede obligarse a sí misma
a hacerlo.Su voluntad está casi quebrada por completo , puesto que nunca había
recibido un castigo como éste, un castigo que aumenta su intensidad por el hecho
de ser otra mujer la que se lo está infligiendo.


Leyendo la derrota en los ojos de su adversaria, Superputa se
retira un poco, sonrie y, brutalmente, lanza una demoledora patada directamente
sobre la cara de Batwoman.


-¡¡¡¡AAAAAGGGGGG.....!!!-Batwoman aúlla de dolor mientras cae
al suelo, con un hilo de sangre saliéndole de la nariz y otro, más grueso, de la
boca.Antes de estrellarse contra el suelo, Batwoman sabe que ha sido total y
completamente derrotada por su enemiga.


Un segundo más tarde, los llorosos ojos de Batwoman sólo ven
ante ellos las relucientes botas de Superputa.


-¿Te rindes, Batwoman?¿Te rindes ante Superputa?-le dice la
malvada, agachándose hacia ella.


-G..gll...y..yo..yoo...n...-Batwoman intenta balbucear algo.


-Ah...así que me desafías, eh...¡no has tenido
bastante!-grita Superputa, poniéndose de pie y rodeando el cuerpo caído de
Batwoman, hasta situarse detrás de la superheroina.


-¡Pues toma esto y vuelve a pensartelo, puta!-grita
Superputa, dándole una potente patada en el culo a la valiente superheroina.


La patada es tan fuerte que manda a Batwoman directamente a
estrellarse de cara contra la pared.Aprovechando la situación de su vencida
enemiga, Superputa le da otra patada en el culo, seguida de un par de patadas en
los costados...


-¡¡AAAGGGHHH..AYYYY...AYYY...NO...NOOO...ARRG..AHH..no, por
favor...


no me pegues más...por favor...!!-gime Batwoman, rota ya su
voluntad de lucha por completo.


-¿Cómo dices, puta?¡No te oigo!-exclama Superputa,
triunfante, dándole otra fuerte patada en el culo a Batwoman.


-P...por favor...no me pegues...gulp...más...por
favor...ha...haré lo que quieras....-suplicó la derrotada
superheroìna.-Yo...yo...me rindo...


Superputa se dirige hacia Batwoman.La agarra por los rubios
cabellos, tira de ellos con fuerza hacia atrás y, cuando tiene la llorosa cara
de superheroína ante ella, alza el brazo derecho, cierra el puño y, con todas
sus fuerzas, descarga un demoledor golpe directamente contra uno de los ojos de
Batwoman.


-¡¡AAARRRGGG...!!-grita Batwoman.El puñetazo de Superputa le
ha dejado un ojo negro y casi cerrado.Con el otro ojo, dirige una aterrada
mirada a la malvada morena y vuelve a suplicar:


-¡Por favor!¡Me rindo!¡Me rindooo!¡No me sigas pegando!¡Te lo
suplicooo...por faavoor...por faavoor...me rindo...me rindo...tú ganas
Superputa, tú ganas...me has vencido...me has derrotado...por
favor...ahora...gulp...no...me pegues...más...por favor-


Superputa vuelve a alzar el brazo, como para golpear de nuevo
a la vencida superheroína. Batwoman, aterrorizada, se protege la golpeada cara
con un brazo y espera lo peor. Pero no ocurre nada. Superputa ha bajado el brazo
y se ha retirado unos metros más allá.


Sheryl, sentada , atada y amordazada, siente como su coño
arde con los inagotables fuegos del deseo.Sus ojos de jovencita no hacen más que
mirar a Superputa y en ellos puede leerse fácilmente la admiración.Cuando vuelve
el rostro hacia la vencida Batwoman, Superputa, que la está observando, ve en su
expresión una inequívoca mueca de desprecio.


La supermalvada acerca otra silla junto a Sheryl. Se sienta
en ella y, suavemente, le quita la mordaza.


-Creo que ya no necesitamos esto-le dice a la jovencita,
mientras le acaricia el pelo-Ni esto-continúa, desatando ahora a Sheryl y
librándola hábilmente de todas sus ataduras.


Batwoman contempla la escena, sin comprender del todo.Pero
pronto se ponen las cartas sobre la mesa.Superputa acaricia los hombros de
Sheryl y ésta no solo no la rechaza, sino que gime ostensiblemente,
entrecerrando los ojos y volviendo su cara hacia la cara de la malvada.


-Mmmmhh...-gime Sheryl, sonriendo ligeramente. Superputa
aprovecha que la veinteañera ha entreabierto los labios para estamparle un
profundo beso con lengua que hace que Batwoman abra la boca de asombro.


-MMMmmmhhh...-vuelve a gemir Sheryl, separando sus labios de
los labios de Superputa.-Ha sido...simplemente maravilloso...nunca me habían
besado así...


-Lo sé, Sheryl....lo sé...-dice Superputa, acariciando suave
y lentamente las pequeñas, blancas y firmes tetas de la joven. Batwoman,
fascinada a su pesar por la escena, mira como embobada.De pronto, Superputa
vuelve hacia ella su rostro fiero y hermoso y, simplemente, con voz imperiosa,
ordena:


-Desnúdate, Batwoman.Y no me obligues a repetírtelo, por
favor.


La valerosa superheroína no sabe qué hacer, ni qué
decir.Sheryl la mira con ojos divertidos, relamiéndose por anticipado.Superputa
tensa su musculoso cuerpo, dispuesta a saltar sobre ella y machacarla si osa
desobedecer. Batwoman comprende que no tiene elección;Superputa ha demostrado
ser más fuerte que ella y no puede afrontar una segunda pelea con aquella
supervillana. Así pues, la superheroína baja los ojos ,se pone en pie y empieza
a bajarse la cremallera que cierra la parte superior de su uniforme.


-Así me gusta, Batwoman...buena chica...¿ no es así,
Sheryl?-pregunta Superputa, dirgiéndose a la deliciosa jovencita, que es esos
momentos no quita ojo a Batwoman.


-Oh, si...es una buena chica...muy , pero que muy
buena...-dice Sheryl, sacando la lengua de nuevo y relamiéndose , con los ojos
brillantes por el deseo, al ver como Batwoman se ha bajado por completo la
cremallera-que le llega hasta la cintura-y los grandes melones de la
superheroína empiezan a asomar tímidamente bajo la brillante y negra superficie
del uniforme desabrochado.


-Continúa, Batwoman-dice Superputa,al ver que la superheroína
se ha detenido, como dudando-Queremos verte desnuda.


Unas lágrimas de humillación y de vergüenza corren por las
mejillas de Batwoman.Haciendo acopio de todas sus fuerzas, la derrotada heroína
se saca la parte superior del uniforme, tirándola con respeto a un lado.Sus
grandes tetas quedan al descubierto, junto con su estómago plano y musculoso y
su delicioso ombligo.Al comprobar las hambrientas miradas que le dirigen Sheryl
y Superputa, Batwoman, instintivamente, se tapa las tetas con ambas manos.


-Tch..tch...- se queja Superputa, moviendo negativamente la
cabeza-Eso no está bien, Batwoman...ya sabes lo que queremos.


Y la superheroína baja la cabeza, consternada, y aparta las
manos, dejando que sus hermosas y grandes tetas sean objeto de admiración por
parte de aquellas dos malvadas.


-Vamos, no tendría que decírtelo, Batwoman, continúa
quitandote ese estúpido uniforme.-dice Superputa, sin dejar de acariciar el
cuerpo de Sheryl, la cual, visiblemente cachonda, ha empezado a masturbarse.


Batwoman se agarra la parte superior de sus botas, negras y
brillantes, se sienta en el suelo y se las quita.Ahora, sólo lleva encima la
parte inferior de su uniforme, que cubre su cuerpo de cintura para abajo como
una segunda y negra piel de cuero brillante.


Hace calor en aquella habitación.Batwoman empieza a sudar
ligeramente, no sabe si por el miedo, si por la ligera, pero real, excitación
que empieza a sentir muy a su pesar, o si por el ardor que emanan aquellas dos
mujeres ansiosas por verla desnuda.Sin esperar a que Superputa vuelva a decirle
nada, Batwoman se agarra la parte superior de lo que queda de su uniforme y,
siempre mirando a los ojos a las otras dos mujeres, lo empuja hacia abajo, hasta
dejarlo a medio muslo.


-¡Qué maravilla!-exclama Superputa, al ver la semirasurada
entrepierna de Batwoman.-Date la vuelta, por favor, Batwoman.Quiero verte el
culo.


La , hasta hace una hora, valerosa superheroína, obedece sin
rechistar y se da la vuelta, mostrando su imponente culo desnudo.


-¡Vaya culo tienes, Batwoman!-dice Sheryl, extasiada.


-No está nada mal-concede Superputa-Ahora, Batwoman, termina
de desnudarte, pero no te vuelvas.Quiero que lo hagas de espaldas.Así tendré una
mejor visión de tu hermoso trasero mientras te desnudas.


Batwoman hace lo que le dice Superputa y continúa empujando
hacia abajo su uniforme , meneando deliciosamente el culo mientras lo hace,
provocando las sonrisas y los jadeos de su público.


Al fin, el uniforme cae al suelo, convertido en un arrugado
montón de cuero negro enrollado alrededor de los tobillos de Batwoman.


-¡Bravo, Batwoman!-aplaude Superputa.-Ya puedes darte la
vuelta.


Batwoman saca los delicados, alargados y bien formados pies
del rollo de cuero que forma su pobre uniforme y se da la vuelta. Ahora,
Batwoman está desnuda.Total y completamente desnuda, a excepción de su máscara.


En ese momento, Superputa se levanta. Camina majestuosa,
desnuda salvo sus botas negras, hacia la desnuda Batwoman. La malvada morena
sonríe malévolamente.Batwoman tiembla, y no sólo de miedo.También de deseo, de
inconfesable deseo al ver avanzar hacia ella a aquella hermosa mujer desnuda.La
preciosa superheroína jamás había sospechado que encontraría deseable a otra
mujer, sobre todo si esa mujer, antes, le ha dado una paliza.Pero así es.Y
Batwoman está desconcertada.


-Vamos, Batwoman-dice Superputa, separando las piernas y
acariciándose la semidepilada entrepierna- creo que ya sabes lo que tienes que
hacer.


Es cierto.Batwoman lo sabe. Un escalofrío ardiente atraviesa
su cuerpo durante un instante.Luego, la desnuda superheroína se pone a cuatro
patas y avanza lentamente hacia Superputa.Cuando llega hasta ella, alza la
mirada, suplicando con sus hermosos ojos enmarcados en la famosa máscara
negra.Pero sólo encuentra una gélida mirada en Superputa.Sin esperanzas,
Batwoman introduce la cabeza entre los muslos de Superputa y empieza a lamerle
el coño.La rubia superheroína nunca le ha lamido el coño a otra mujer, así que
sus primeros lametones son necesariamente torpes e indecisos.Superputa gime, a
la vez que dirige suavemente la cabeza de Batwoman, enseñándole a la defensora
de la ley y el orden la cadencia de los movimientos, el ritmo con el que debe
menear la lengua.Batwoman se deja dirigir, y pronto lo hace tan bien, que
Superputa la deja sola, apartando sus manos de la rubia cabellera de la
derrotada heroína.


-Huummm…-jadea Superputa, lanzando la cabeza hacia atrás,
cerrando los ojos y disfrutando de los lametones de Batwoman. La superheroína,
concentrada en su labor, penetra con la lengua profundamente en el húmedo
interior de la vagina de Superputa, aspirando a pleno pulmón los aromas del coño
de su enemiga. El sabor de aquel sexo femenino despierta en Batwoman unos
sentimientos y unos deseos que nunca había sospechado tener.Olvidándose de lo
humillante de su situación, la hermosa cazacriminales arrecia en sus lametones y
en pocos minutos, Superputa se corre, derramando sus jugos directamente sobre la
cara de Batwoman.


Sheryl observa la caliente escena, sin dejar de
masturbarse.Cuando Superputa lanza violentamente la cabeza hacia atrás y emite
un profundo gemido de placer que hace temblar las paredes, la joven apenas
veinteañera sabe que lo que hace tan solo unas horas le hubiera parecido
increíble, imposible, ha sucedido.Batwoman, derrotada y desnuda, se ha humillado
delante de su enemiga y ha accedido a comerle el coño.Y la hermosa y malvada
Superputa se ha corrido sobre la cara de la heroica enmascarada.


Sheryl deja de masturbarse.Intuye que le está reservada una
deliciosa sorpresa, así que saca el dedo de su mojado coño e intenta serenarse.
Batwoman ha sacado ya su cabeza de entre los muslos de Superputa. La
superheroína, de rodillas, se vuelve hacia Sheryl. La , hasta hace unas horas,
fan número uno de Batwoman, puede ver que el rostro de su idolatrada
superheroína, que tiene un ojo amoratado debido a un certero puñetazo de
Superputa, está surcada por un reguero de manchas blancuzcas y brillantes, que
cubren incluso la archifamosa máscara negra. En efecto, los viscosos jugos de
Superputa recorren el rostro de Batwoman , colgándole incluso de las comisuras
de los labios.¡Realmente, Batwoman le ha lamido el coño a Superputa y ésta se le
ha corrido en toda la cara! Sheryl contiene la respiración y espera el siguiente
movimiento de Superputa. La malvada, como leyendo la mente de la joven, empieza
a caminar, despacio, dando una vuelta en silencio en torno a la derrotada
Batwoman, que permanece de rodillas, con la mirada perdida, también esperando-y
temiendo-la siguiente orden de Superputa.


-Batwoman…querida…-dice Superputa, remarcando cada
palabra-…creo que ya es hora de que le muestres a Sheryl tu agradecimiento…¿no
lo crees así?-


Batwoman vuelve su golpeado y humillado rostro hacia
Superputa.



-¿A…agradecimiento..?..¿a..gulp…a…Sheryl?..¿Por..qué?-pregunta la mujer
murciélago, más para ganar tiempo que para otra cosa.


-¡Es tu fan número uno!¿Lo has olvidado?¡Siempre te defiende
delante de todos, te admira…o . ..por lo menos, te admiraba…hasta ahora…!-dice
la malvada, aparentemente enfadada.


-Y..y…¿co…como quieres que le demuestre…agradecimiento,
Superputa?-pregunta la humillada superheroína, aunque ya conoce la respuesta.


-Oh, vamos…Batwoman…somos mujeres adultas…ya sabes lo que
tienes que hacer…lo has sabido hace un instante…¿no es así?...Además, apuesto a
que lo estás deseando…en el fondo, Batwoman, lo estás deseando.


Batwoman baja la mirada.No puede soportar el contacto con los
penetrantes ojos de Superputa ni con los ansiosos ojos de Sheryl…Así pues, sin
que Superputa añada nada más, ya que no es realmente necesario, la mujer
murciélago, desnuda, con un ojo amoratado, se dirige lentamente y a cuatro
patas, avanzando como una perra, hacia su joven admiradora.


Sheryl, temblando de emoción, separa las piernas para recibir
como es debido a la superheroìna más famosa de la ciudad. Batwoman puede ver
entonces, en todo su esplendor, el coño de la joven, un coño sonrosado y húmedo,
con grandes y gruesos labios vulgares, protegido en la parte superior por un
pelaje no depilado.


Batwoman alza la cabeza hacia Sheryl, como suplicando piedad.
Por toda respuesta , la ardiente jovencita agarra por el pelo a la rubia heroína
y la empuja violentamente hacia delante. En un principio, la humillada
superheroína se encuentra con la nariz metida de lleno en el coño de Sheryl.De
este modo, durante unos segundos aspira apasionadamente el olor de aquel coño
joven, un olor salino y poderoso, como a mar recién despertado de las tinieblas
de la noche, que hace que el propio coño de Batwoman se hinche de deseo.Luego,
saca como puede la nariz de aquella raja maravillosa y , a cambio, mete dentro
la lengua. Un segundo más tarde, Batwoman está comiéndole el coño a Sheryl.


-Oooohhhh….siii….hummm…ahhhh….-gime Sheryl, con los ojos
cerrados para disfrutar más del maravilloso momento.La joven, totalmente
cachonda, agitó las piernas en el aire durante unos segundos, para finalmente
posar los pies sobre la espalda y las nalgas de Batwoman. La superheroína, que
antes de éste aciago día nunca le había comido el chocho a ninguna otra mujer,
lamía cada vez más deprisa, llenando sus pulmones con el salino olor a coño
mojado que expelía Sheryl. Batwoman se sentía ahora hambrienta, hambrienta de
aquel sexo que se le ofrecía tan mojado y tan caliente a la vez, y , a pesar de
que intentaba por todos los medios a su alcance no sucumbir a la excitación
sexual, ésta iba en aumento.Sabía que debía detener el avance de aquel ardor
delicioso que sentía en la entrepierna, sabía que debía pensar en otras cosas,
chupar aquel coño como si estuviera comiendose algo amargo y asqueroso, algo
repugnante, pero no podía. Con un silencioso aullido de terror y asombro que
estalló en un rincón de su cerebro, la desnuda, derrotada y humillada Batwoman
comprendió que estaba poniéndose cachonda.


Sheryl, por su parte, continuaba gimiendo de placer.Nunca se
había atrevido a pensar,a imaginar siquiera, que la bella Batwoman, aquella
superheroína que tanto admiraba y a la que procuraba seguir a todas partes,
pidiéndole autógrafos y coleccionando fotografías dedicadas suyas, estaría un
día comiéndole el coño.Pero la realidad se imponía.Batwoman estaba allí, desnuda
y humillada, comiéndole el chocho…¡Cuantas veces se había masturbado Sheryl,
desnuda sobre su cama, con una foto de Batwoman en la mano! Porque Sheryl sabía
desde hacía tiempo que sentía una irrefrenable atracción hacia las mujeres
hermosas…y Batwoman lo era.Y además, era una superheroína, una triunfadora, una
victoriosa luchadora…y esto último era casi lo que más le atraía de la rubia y
musculosa cazadora de criminales. Pero las cosas habían cambiado mucho en las
últimas horas. Batwoman había sido fácilmente derrotada por una supermalvada que
parecía salida de un cómic porno para hombres: alta, fuerte, con enormes tetas,
larga cabellera negra y un rostro bello y salvaje. Y ahora, la antaño valerosa
mujer murciélago le estaba comiendo el coño a ella, la frágil y joven
admiradora, después de habérselo comido a la malvada Superputa.


-AAhhhh….ggghh..siii..ahhh…mmmm…-gemía Sheryl, presa de una
excitación que parecía no tener límites. Batwoman estaba lamiendo y chupando
frenéticamente, cada vez con mayor habilidad, como si hubiera estado haciéndolo
durante toda su vida. En realidad, la cachondez que sentía Batwoman era ya
realmente alarmante. Ardiendo de deseo, la mujer murciélago , la reina de la
noche, el terror de los delincuentes callejeros, hundió profundamente la lengua
en el coño de Sheryl, luego la movió hacia atrás y hacia arriba, hasta alcanzar
el sensible clítoris y, una vez conseguido su objetivo, se dedicó a lamerlo
suavemente. En éxtasis, Sheryl empezó a gemir cada vez con más fuerza, cada vez
más ràpido, golpeando con sus pies desnudos las nalgas de la superheroína.
Yjusto en ese momento, intervino Superputa.


La hermosa malvada había estado contemplando la escena desde
atrás, a muy poca distancia.Primero, se había deleitado al admirar las hermosas
plantas de los pies desnudos de Batwoman, unos pies alargados, finos, con los
rasgos marcados, incluyendo unas deliciosas arrugas justo hacia la mitad, entre
el talón, ligeramente anaranjado, y la parte delantera, donde refulgían unos
bellos deditos. Luego, dedicó su atención a las esculturales piernas de la mujer
murciélago, ya que , a pesar de estar ésta a cuatro patas, podía verlas y
apreciarlas en todo su esplendor, musculosas, bien dibujadas, esbeltas.Por fin,
se solazó embebiéndose en la obscena belleza del culo desnudo de Batwoman, un
culo que se meneaba rítmicamente hacia arriba y hacia abajo, al compás de la
actividad chupadora de la heroína.Y pronto se dió cuenta. El coño de Batwoman
estaba a la vista, la perfecta rajita enmarcada entre los labios de la vulva,
cubierto todo ello por una suave proliferación de vello púbico…y tanto la rajita
como los labios vulgares-que, como Superputa pudo comprobar, estaban
hinchados-aparecían cubiertos por brillantes gotitas de rezumante jugo femenino.
Batwoman estaba cachonda.


Con una sonrisa en los labios, Superputa se acercó a
Batwoman, que , ocupada en lamer el clítoris de Sheryl ni se dio cuenta de su
llegada. Con parsimonia, Superputa se acuclilló junto a Batwoman y, entonces,
relamiéndose de gusto mientras lo hacía, le metió dos dedos en el coño.


Sorprendida por la intrusión , Batwoman abrió los ojos de par
en par, aunque lo único que podía ver era el peludo triángulo púbico de Sheryl.
Sintió, con un rayo de placer que recorrió todo su cuerpo como una descarga, que
Superputa empezaba a mover los dedos, adelante y atrás, adelante y atrás, cada
vez más rápido,más rápido…


Irremediablemente cachonda , la mujer murciélago clavó las
uñas en las nalgas de Sheryl y la atrajo hacia delante, hundiendo más la cara y
la boca y la lengua en el coño de la joven, que se sentía a punto de explotar.


Superputa , con los dientes apretados, concentrada en lo que
hacía, movía los dedos expertamente, hacia adentro y hacia fuera, con una
rapidez inaudita. Las gotitas en el coño de Batwoman se convirtieron pronto en
un abundante lago de calientes jugos.Los dedos de la malvada salían de la vagina
de la mujer murciélago completamente empapados en la brillante y semilíquida
sustancia.


Sheryl comprendió que estaba a punto de correrse. Más abajo,
concretamente a cuatro patas y con la cabeza metida entre los muslos de la
nacarada jovencita, Batwoman llegó a la misma conclusión: también ella estaba a
punto de correrse.


Superputa imprimió a sus dedos un movimiento más fuerte, más
rápido aún.Del coño de Batwoman salía un verdadero torrente viscoso, que no
tardaría en convertirse en una catarata.


La primera en correrse fue Sheryl.Lo hizo en medio de fuertes
gemidos y gritos de placer, inundando las mejillas y la boca de Batwoman con sus
jugos. La superheroína sintió como aquellas emanaciones femeninas se le metían
por los agujeros de la nariz, sintió como manchaban sus mejillas, sintió, en
fin, como penetraban en su boca y se deslizaban garganta abajo. En el rincón de
su cerebro que aún conservaba cierto autocontrol, Batwoman comprendió que había
sido humillada, profundamente humillada. Pero no tuvo tiempo de analizar la
situación, porque unos segundos después , era ella misma la que se corría,
derramando copiosas cantidades de cálidos jugos que reptaban por sus muslos,
dejándolos manchados y brillantes, testigos mudos de su control perdido.


Sin poderlo evitar, Batwoman gimió de placer:


-¡¡¡AAAhhhh…ahhh…mmmhhh…ohhh…!!!- y luego, aún con los ojos
cerrados y una expresión de intensa excitación sexual en la cara, se derrumbó,
quedando allí en el suelo, delante de Sheryl, tendida de bruces y jadeando
levemente.


Superputa sonrió al ver que Batwoman se corría. Sacó los
dedos del coño de la mujer murciélago, unos dedos empapados en los cremosos
jugos de la superheroína, y se los llevó a la boca.


-Huummm…ahhh…mmmm…que bien sabes, Batwoman…estás
deliciosa…créeme.-susurró la hermosa malvada.


Durante unos minutos, nada ocurrió. Nadie habló. Luego, con
parsimonia, la bella joven, Sheryl, comenzó a moverse. El reciente orgasmo le
había dejado una maravillosa sensación de plenitud y se sentía como nunca. Con
una sonrisa que no se limitaba a su boca, sino que parecía abarcar todo su
cuerpo, la jovencita se levantó y se acercó a Superputa. La malvada también se
había levantado y no dejaba de contemplar a la derrotada Batwoman. La famosa
heroína nocturna, la mujer murciélago, yacía boca abajo, jadeante, lloriqueando
quedamente, sin atreverse a mirar a la cara a la mujer que la había derrotado.


Sheryl pasó un brazo por la cintura de Superputa, mientras
apoyaba su cabeza en el hombro de la poderosa morena. Superputa sonrió. Luego,
pasó a su vez un brazo por la cintura de la jovencita y, no contenta con eso,
empezó a acariciarle el culo. Sheryl no se quedó atrás y deslizó su mano hacia
abajo, hasta alcanzar el magnífico y enorme culo de Superputa. Ahora, las dos
mujeres se acariciaban el culo la una a la otra , sin dejar de sonreir ni de
jadear levemente. Después de algunos minutos de mutuas caricias, Superputa tomó
el mando de la situación. Con un movimiento que no admitía resistencia, atrajo
hacia sí a Sheryl y la besó profunda y apasionadamente en la boca. Sheryl
intentó contestar al beso, intentó contrarrestar con su lengua la invasión de
que su boca era objeto, pero la lengua de Superputa era demasiado para ella y al
poco, simplemente, se dejó hacer.


-¡¡¡MMMHhhhhh…mmm…!!-gemía Sheryl, con los ojos cerrados, en
pleno éxtasis. Y entonces supo una cosa : que deseaba a aquella mujer, no, eso
era decir poco, ADORABA a aquella mujer y haría cuanto ella le pidiera.
Cualquier cosa. A cambio, sólo le pediría el privilegio de follar con ella ,
sólo cuando a ella, a Superputa le apeteciera, claro.


-¿Ya has decidido?- le preguntó Superputa,como si hubiera
estado siguiendo el hilo de sus pensamientos.


-Si.-dijo Sheryl-Soy tuya.Toda tuya.Te seguiré a donde
vayas.No me importa lo que hagas. Quiero estar junto a ti.


Superputa sonrió.


-¿Y…tu amiga…Batwoman?-le preguntó con sorna, señalando a la
vencida heroína, que se había incorporado un poco y no había perdido detalle.


-¿Esa?-inquirió Sheryl , hablando lo más alto posible, para
herir a Batwoman-¡No es más que una fracasada!¡Puedes hacer con ella lo que te
plazca!-


Superputa pareció pensar.Luego, se decidió.


-Vendrás conmigo, Sheryl. Ahora. Vivirás conmigo y harás lo
que yo te diga.-


-¡Si!¡Siii!¡Qué maravilla!-gritó la joven, dando saltitos de
placer y contento.


-En cuanto a Batwoman…nos la llevaremos con nosotros…creo que
podremos usarla para algo útil…y beneficioso para ambas.


-¿Llevarme..a..a dónde?yo…yo no voy…a…-balbuceó Batwoman,
levantándose , poniéndose en pie delante de aquellas dos hermosas víboras, que
parecían comérsela con la mirada, unas miradas despectivas y sonrientes.


-Tú…harás lo que yo te diga…y nada más..-dijo
Superputa.-Vendrás con nosotras.Vendrás a mi casa. Y no se hable más.


La mirada de la malvada penetró como una espada en el
espíritu derrotado de Batwoman. Y no osó oponerse.


-Vamos, tengo el coche detrás de estos almacenes.-dijo
Superputa.


Y se pusieron en movimiento. Superputa delante, indicando el
camino. Batwoman, aturdida, balbuceante, en medio, y detrás, empujando
ignominiosamente a la superheroína, Sheryl, que no dejaba pasar ocasión de darle
un tortazo en el culo a la mujer murciélago.


-¡Vamos, camina, Batwoman, que no tenemos todo el día!-le
gritaba, al ver que la rubia y hermosa heroína dudaba. Y para subrayar sus
palabras, Sheryl golpeaba con la mano abierta el culo desnudo de la desnuda
Batwoman.


-¡Ay!-gemía ésta, dando un respingo y caminando más rápido.


Sheryl se estaba excitando cada vez más. Aquella hermosa y
derrotada superheroína suponía todo un mundo de lujuriosas posibilidades. Y así,
durante todo el camino, que se prolongó casi media hora a través de oscuros
pasillos y habitaciones abandonadas, Sheryl no dejó de mirar el hermoso culo de
Batwoman, imaginando todo lo que se podía hacer con un culo como ese a
disposición de una joven decidida a ir a por todas. Sobreexcitada, Sheryl empezó
a darle más y más tortazos en el culo a Batwoman, aunque la pobre mujer
murciélago caminaba cada vez más y más deprisa, para no darle motivos de enfado
a la joven.


-¡Camina, venga…no me hagas enfadar…!-gritaba Sheryl y acto
seguido, descargaba un violento manotazo sobre las nalgas de Batwoman.


-¡¡AAyy!!-gritaba la enmascarada, sintiéndose humillada más
que dolorida.


La luz se hacía cada vez más evidente. El final estaba cerca.
El futuro, pensaba Sheryl. La esclavitud, pensaba Batwoman. La victoria, la
riqueza, pensaba Superputa.


Y a la luz de la puerta final, Sheryl pudo ver claramente las
plantas de los pies de Batwoman, mientras ésta avanzaba a trompicones delante de
ella. La superheroína tenía las plantas de los pies sucias, debido a la caminata
por los polvorientos pasillos. Aún así, aquellos pies eran finos, alargados y
bien formados, y aquella suciedad no podía menguar en apenas nada su belleza.
Sheryl no pudo evitar pensar que sería magnífico poder lamer aquellos
apetecibles pies desnudos.


-Bueno-dijo Superputa- ya hemos llegado. Ese es mi coche.


Las tres mujeres se hallaban frente a un bello y agresivo
modelo de color negro, con la suspensión rebajada y los cristales ahumados, un
coche de diseño antiguo, pero hermoso, como su poseedora.


-Mete en el asiento de atrás a Batwoman, Sheryl, mientras yo
voy poniéndolo en marcha. Las puertas están abiertas.-dijo Superputa, avanzando
hacia la puerta del conductor.


-¡Vamos, ya lo has oído!- le dijo Sheryl a la pobre
Batwoman.-¡entra ahí!-exigió la joven, después de abrir la puerta trasera.


-¡No!¡No voy a ninguna parte!¡Soy Batwoman y no iré con
ustedes dos, bastardas!- exclamó la superheroína, aferrándose con una mano a la
parte superior de la puerta entreabierta y con la otra al techo del coche.


Superputa, al oir las protestas de Batwoman, se disponía a
intervenir, cuándo sucedió algo inesperado.


-¡He dicho que entres ahí y vas a entrar ahí, Batwoman!-gritó
Sheryl, con los ojos enrojecidos por la furia. Ya no era ciertamente la
jovencita que Batwoman conocía, ni siquiera la joven cachonda que conociera
apenas media hora antes. Ahora, había en sus ojos una determinación que ni la
superheroína ni Superputa podían sospechar.


-¡No…no voy a entrar, no puedes obligarme!¡Ni tú, estúpida
traidora, ni esa maldita puta que es tu nueva amiga!-gritó Batwoman, recuperando
algo de la dignidad perdida y tensando los músculos, preparándose para un ataque
de Superputa. Pero lo que vino a continuación no fue lo que esperaba. Porque
contra todo pronòstico, la joven Sheryl , recurriendo a todas sus fuerzas, lanzó
una poderosa y humillante patada contra el culo de Batwoman.


-¡¡AArgghhh…!!-gritó Batwoman, desconcertada. La fuerza de la
patada la había empujado dentro del coche, obligándola a desasirse de la puerta
y del techo, y la había golpeado contra la puerta contraria. La superheroína
intentó reaccionar, pero le resultó imposible: Sheryl saltó al coche tras ella y
le dio una tremenda bofetada.


-¡¡AAAYYY!!-exclamó Batwoman, dolorida.La bofetada había sido
tan fuerte, que le volvió la cara hacia el lado contrario de dónde estaba,
golpeándola de rebote contra el cristal de la ventanilla.


Ahora, Batwoman, sorprendida, desconcertada, estaba
acurrucada contra la puerta del coche, tapándose la enmascarada cara con una
mano y extendiendo la otra en ademán defensivo, a la vez que subía hacia arriba
las piernas , intentando proteger su cuerpo de nuevos ataques.


-¡Basta!-ordenó Superputa, desde el asiento delantero, al ver
que Sheryl se preparaba para golpear de nuevo a la derrotada mujer
murciélago.-Creo que ya le hemos pegado suficiente por hoy.La necesito lo más
entera posible.


Sheryl bajó la mano.Batwoman, al oir las órdenes de
Superputa, se atrevió a bajar las manos y las piernas y miró de reojo y con
miedo a Sheryl. Y lo que vió no le gustó.Sheryl parecía furiosa, dispuesta a
golpearla, a machacarla. La mujer murciélago supo entonces que, si Superputa no
llega a intervenir, Sheryl habría seguido golpeándola , Dios sabe hasta qué
punto.


-Y tú, Batwoman…A partir de ahora, me vas a obedecer…a mí…y
también a Sheryl…¿de acuerdo? ¡ Y no quiero tener que repetírtelo, entre otras
cosas, porque tendría que pegarte!-gritó Superputa, enfadada, mientras le daba
al contacto del coche.


-Si..s…sii…-dijo Batwoman.


-¡No te oigo!-exclamó Superputa.-¡Contesta alto y claro,
Batwoman, ¡


-¡Si, Superputa, …yo…haré …glubs…haré todo lo que me digas…y
también, todo lo que me diga Sheryl…yo…sí…lo haré…haré cualquier cosa…!


-Muy bien. Eso es todo, Batwoman. Disfruta del viaje.Vamos a
mi casa de las afueras.Te gustará.


Y el coche enfiló la autopista, con Sheryl mirando
malévolamente a la desnuda y vencida enmascarada, mientas la pobre Batwoman
intentaba no pensar demasiado en el terrible futuro que, a buen seguro, le
esperaba.



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Relato: Batwoman, derrotada y humillada
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