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Relato: La muchacha del sabado (2) La muchacha de sábado (continuación)
Íbamos en el auto de Ana para continuar con mi
adiestramiento. Por supuesto yo estaba encorsetada y con la enagua de conducta
debajo de toda mi ropa. Con un vibrador en el culo que me sacudía toda. Una
terrible mordaza debajo de una máscara de látex que me comprimía mas aún y me
hacía imposible casi respirar. Por supuesto manos atadas.
El trato había sido que iba a ir con ella a la peluquería
nada mas pero parece que mi mujer me entregó vilmente.
Como no tenía los ojos vendados podía observar todo,
estacionamos en la puerta de mi casa, ahí pensé que me bajaría pero grande fue
mi sorpresa al ver salir a Allison, mi mujer con una valija.
-Guardaste todo?
-Si, ahí tenés gran parte de mi vestuario que a el le va a
quedar bárbaro, ropa interior, pañuelos, algunos zapatos, etc.
-Perfecto, cuando te lo devuelvo?
-Tenelo 3 o 4 días, devolvémelo mansito y bien putito
-Perdé cuidado.
Ya estaba perdido. Arrancamos hacia las afueras de la cuidad
en donde vivía Ana, una casa quinta espectacular muy grande y alejada, con mucho
parque y árboles.
Una vez que llegamos desata mi cinturón de seguridad y me
ayuda a bajar del auto. La enagua de conducta y el corset me limitaban mucho los
movimientos. A pasos cortitos entramos en la casa y allí se apareció una
imponente mujer. Metro noventa de estatura, tetas gigantes, un culo enorme, unas
piernas perfectas y larguísimas enfundadas en medias de seda negras, Pañuelo a
la cabeza, blusa de raso roja y una mini de cuero. Los zapatos con muy poco
taco.
-Hola, veo que trajiste regalito
-Así es, te presento a la muchacha del sábado. Muchacha, esta
es Mara mi pareja, salude.
-Mmmmmfmfffffffffffmmmmmmffffffffff
-Pobrecitaaaaaaaa, pero, tendríamos que ponerle algún nombre,
que te parece Georgina
-Me gusta, Georgina. Bien, quiero que te la lleves a su
habitación y le hagas el tratamiento acostumbrado y que la vayas preparando hay
que devolverla a mi amiga Allison en 4 días bien domadita.
-Dejámela en mis manos que ya empezamos a divertirnos.
Mara me tomo del brazo y me condujo hacia otra dependencia de
la casa, pasamos por un par de puertas hasta que llegamos a una habitación de
unos 10 x 10 metros, piso de madera, gran parte de las paredes acolchadas,
muchos espejos, sogas y cadenas colgando de los techos y paredes, varias camas,
sillas, mesas y algunos aparatos extraños que no llegué a divisar bien ya que
estaba el fondo donde la luz no llegaba muy bien.
Me sacó el impermeable, el pañuelo de mi cabeza y la peluca.
Luego sacó la máscara de látex y finalmente los pañuelos que me amordazaban. Por
fin pude respirar.
-Te pido como único favor que me des un vaso de agua.
-Vaya, vaya, sos un poco impulsiva, a las amas no se les debe
hablar.
-Ya lo se, pero me estoy muriendo de sed.
-Voy a hacer una excepción.
Me dio un vaso de agua el cual bebí ansiosamente.
-Mil gracias, mil gracias.
Ante todo te voy a advertir, una vez que te desate no
intentes escapar ni pegarme ni ninguna locura, de aca es difícil salir, en el
parque hay perros, y por si no te diste cuenta yo soy travesti y cinturón negro
de karate, asi que mejor quedate traquilita y trata de gozar tu tratamiento. Yo
soy esclava y pareja de Ana pero me encanta tambien ser dominadora y puedo ser
muy hija de puta, ¿Ok?
-Si, ok.
Desató mis manos y empezó a desvestirme, pañuelo de cabeza,
peluca, blusa y falda y pañuelo de cuello, tambien me sacó los zapatos que ya
habian logrado que ni sienta mis pies. Parece que la llave del candado de mi
enagua de conducta la tenia todo el planeta ya que ella tenía otra y me libero
de esa tortura, aflojó el corset, me sacó las medias, la bombacha, el vibrador y
el corpiño, quede como Dios me trajo al mundo.
-Entra a esa puerta y duchate, tenés media hora para
distenderte y aflojarte, tené en cuenta que prácticamente va a ser la última
media hora tranquila que tengas en varios días.
Entré al baño bastante asustado ¿o asustada? Ya no sabía ni
quien soy.
Por suerte pude relajarme bastante, me bañé tranquilamente,
estaba todo depilado me resultaba muy extraño sentir asi mi piel, lo único que
no tenía depilado eran mis genitales, por suerte.
Al cabo de media hora Mara entro al baño cuando me estaba
secando, instintivamente me traté de cubrir.
-Que haces tratando de cubrirte, vos ya no sos nada asi que
no tenés nada que cubrirte, de rodillas ya mismo.
Me arrodillé en el medio del baño sobre la toalla. Mara me
vendó los ojos con un pañuelo de seda y ató mis manos con otro pañuelo. Me
levantó y me llevó a otro cuarto. Yo no tenía idea de donde estaba pero parecía
un cuarto dentro del cuarto grande. Me desata las manos y me quita la venda. Me
ordena acostarme en una camilla, era una camilla ginecológica. Tuve que poner
las piernas abiertas sobre los soportes, Mara los abrió aún mas y comenzó a
atarme las piernas a los soportes, luego ató mis manos por debajo de la camilla
que era bastante angosta y luego rodeó todo mi cuerpo con sogas atándome aún mas
a la camilla. Finalmente me metió una bombacha en la boca y la sujetó con 2
pañuelos de seda.
-No te voy a vendar los ojos, asi ves y sufrís un poquito
mas. Te voy a depilar la entrepierna y a sacarte unos molestos pelos de ese
sucio culo que tenés, asi lo dejamos bonito para que nadie se queje.
-Mmmmmmmffffffffmffffffffmffffffffmffffffffffff
Ella gozaba mucho con esto y la verdad que cuando me depilo
el culo sentí que me moría. Tardó unos 20 o 25 minutos en total, luego me pasó
una cremita, me vendó los ojos y salió del cuarto.
Apareció un rato largo mas tarde y me puso un poco de talco
en la zona depilada y me comenzó a desatar.
-Quedaste preciosa Georgina, buen trabajo hice, ahora toda
esa zona es mucho mas sensible, vas a sentir mucho mas, la lycra o la seda de
las bombachas serán muy placenteras.
Me llevó de vuelta al otro cuarto y me sacó la venda. Me puso
una bombacha de seda roja, antes de subirla me metió un pañuelo de seda en la
raya del culo, se sentía delicioso, luego me puso un body de lycra blanco muy
ajustado y medias de seda negras agarradas al portaligas del body, sobre todo
eso una enagua de satén. Abrió el ropero y se presentó ante mi una cantidad
enorme de vestidos, polleras, blusas, zapatos, estantes repletos de pañuelos,
cinturones, mas ropa interior que en una lencería, era espectacular. Sacó un
vestido de raso negro, luego me di cuenta que era un uniforme de mucama. La
pollera era muy cerrada y me tapaba las rodillas, las mangas eran hasta el codo
y se cerraba por detrás, en el cuello tenía un aplique de encaje blanco. Cuando
cerró el cierre se me comprimió todo mas aún. Lo zapatos eran negros y tenían un
taco de unos 10 cm., completó el uniforme con unos guantes blancos largos. Me
sentó en una silla y ató mis manos a la espalda y mis tobillos juntos. Me sacó
los pañuelos y la bombacha que amordazaba mi boca. Me dio un poco de agua y
acercó una mesita con bombachas, pañuelos y algunos cosméticos.
Me mete en la boca una bombacha de seda pequeña, llenaba de
seda mi boca pero me permitía cerrar los labios, ella quería eso para poder
pintarme. Delineó mis labios y los pintó de un rojo furioso, luego pintó mis
ojos y me aplicó un poco de color en los cachetes. Sin sacarme la bombacha
pequeña de la boca me mete otra mas grande, tomó un pañuelo lo dobló y me lo
metió entre los dientes atándolo a la nuca, las bombachas se hundieron mas
todavía en mi boca provocándome un principio de arcada y algo de sofocación.
Luego dobló un pañuelo y me lo puso en el cuello lo cruzó atrás y lo anudó
adelante, finalmente agarró un pañuelo gigante, lo dobló en triángulo para
colocármelo en la cabeza, lo cruzó bajo mi barbilla y lo ató en mi nuca. Me
desata los pies y me hace para frente al espejo. Era increíble, la mordaza
permitía ver mis labios pintados y el resto de mi maquillaje, el vestido era muy
ceñido y brilloso y el pañuelo de la cabeza me daba un aire de dama muy
interesante. Me llevó ante Ana.
Ana estaba en la sala sentada en un sillón, vestía una blusa
amarilla de satén, una pollera de cuero, medias negras y botas altas, su
infaltable pañuelo en la cabeza atado atrás y otro pañuelo en el cuello.
-Bravo, que linda putita. Bueno Georgina, vas a ser nuestra
esclava, mucama, perra, puta, todo lo que se nos ocurra, de aca en mas ya nos
sos lo que eras, tu mujer nos contrató para que te demos tratamiento especial y
eso vamos a hacer. Serás la mujer de tu mujer, tendrás sexo cuando ella quiera y
como quiera y ante toda mujer serás sumisa y obediente. Solo usarás lencería por
el resto de tu vida. Para que no se te ocurra sublevarte o denunciar o cualquier
otra boludez, todo esto se está filmando y si hacés algo estúpido todos tus
amigos, parientes y el resto del planeta te verá gozar con ropitas femeninas y
consoladores.
Mara, ponela a lavar toda la vajilla para empezar.
Mara me condujo a la cocina, desató mis manos me sacó los
guantes largos y me puso unos guantes de goma, me enfundó en un delantal color
verde de hule para que no moje mi uniforme. Como detalle ató mis rodillas juntas
cosa que no esté muy cómoda y que para caminar tuviera que dar unos pasitos
cortitos. La pila de platos era enorme, además de los vasos, cubiertos, ollas y
demás enseres.
Como me dejaron encerrada en la cocina, al terminar me senté
en una silla ya que estaba muy cansada. Por la ventana veía el parque y el sol
que ya estaba casi oculto en el horizonte. Pensé que estaría haciendo mi mujer
en ese momento y como había terminado yo asi con ese comentario sobre mi
fantasía, pero bueno. Entre el atardecer y mis pensamientos se me entrecerraban
los ojos. La puerta que se abría de golpe me sacó de mi somnolencia. Me paré de
golpe y casi me caigo. Era Mara.
-Asi que descansando, eso está prohibido a menos que te lo
permita!!!!!!
-Mmmmmmfffffffffmmmmmmffffffffffmmmmm
Ató mis manos adelante y me llevó ante Ana que estaba sentada
en el sillón, se había quitado las botas y apoyaba sus pies en un banquito
acolchado. Me arrodilló en el piso y me cubrió los ojos con un pañuelo de seda.
-Masajeame los pies, con mucho cuidado y dedicación. Asi me
tuvo un largo rato, sus pies olían rico y el tacto de las medias de seda era
maravilloso. Cuando Ana se cansó solo quitó sus pies y allí me quedé
arrodillada. Mara se acercó, me sacó el pañuelo de los ojos y me ayudó a
levantarme, me desató las rodillas y me llevó a un cuartito que estaba al lado
de la cocina. Lo único que había allí era una silla y un armario y las paredes
estaban como acolchadas, me sentó en la silla, desató mis manos de adelante me
puso los guantes blancos largos y con la misma soga me ató las manos por detrás
del respaldo, luego ató muy fuertemente mis piernas y todo mi cuerpo a la silla,
estaba totalmente inmovilizada, además la soga de los tobillos la unió con la de
las muñecas así que ni siquiera podía apoyar los pies. Me quitó el pañuelo de la
cabeza y el pañuelo de la mordaza y sacó las bombachas de mi boca totalmente
mojadas. Acomodé un poco mi mandíbula pero no dije nada. Mara abrió el armario,
no lo podía ver porque estaba a mis espaldas, pero imaginaba que había en su
interior. Primero me trajo una pastilla con un vaso de agua la cual obligo a
tragármela. Luego vino por detrás de mí y me mostró otra bombacha de seda, me la
paso un poco por la cara y me la metió en la boca, una mordaza de pelota
bastante grande era introducida en mi boca y sujetada con correas a mi nuca,
finalmente una capucha de goma me cubrió toda la cabeza. Se cerraba con correas
por detrás y la guacha la ajustaba mucho, sentía como la goma tomaba la forma de
cara y hundía mas mi ball-gag. Los agujeros de los ojos fueron cubiertos por una
venda de goma, mi único contacto con el mundo eran los pequeños agujeritos de la
nariz. Pero no termina ahí la cosa. Me coloca un collar bastante ancho y lo
ajusta bastante complicándome aún mas la respiración. Mara arrastra la silla
donde estoy cautiva y la apoya a la una pared y por medio de correas sujeta el
collar y mi cabeza muy firmemente de manera que quedé completamente inmóvil.
Luego siento que coloca algo sobre la capucha que comprime mis orejas, enseguida
me di cuenta que eran auriculares. Comenzó a sonar música muy fuerte, tanto que
traspasaba la goma de mi capucha. Era un tema cantado por una mujer y luego
voces de mujeres, la de mi mujer, de Mara, de Ana, insultándome, humillándome,
no a mi en particular sino a los hombres en general o a veces eran palabras que
describían ropas femeninas, lencerías, orgasmos, gemidos....una terrible tortura
psicológica. Entre la inmovilización total y esos sonidos les puedo asegurar que
es terrible, sin poder gritar, respirando en forma limitada...es terrible. Me
venía a la mente mi mujer cuando jugando me ponía sus bombachas para hacernos el
amor, miles de imágenes venían a mi cabeza y siempre terminaba yo siendo una
mujer, terrible.
Mas tarde supe que pasaron dos horas desde que comenzó al
tortura. Cuando Mara apagó la música yo estaba en otro planeta, ya casi ni
sentidos tenía. Cuando soltó mi cabeza de los correajes quedé en esa misma
posición casi petrificada. Me separó de la pared y comenzó a sacarme todo mi
embozamiento, la venda de goma y la capucha primero, el ball gag y la bombacha
de la boca y todas las ataduras de mi cuerpo. Me vendó con un pañuelo y me llevó
al que iba a ser mi cuarto que era otro cuarto dentro del grande con un camastro
y una silla, me tendió en el camastro y allí me dejó, sin atarme ni nada.
Ni cuenta me di del tiempo que pasó, pero yo todavía estaba
un poco aturdida cuando entraron las dos. Me pusieron de pié y me empezaron a
desvestir. Me dejaron totalmente desnudo y me metieron en el baño, la bañera
estaba con agua caliente y pude aflojar un poco mis músculos. Salí me sequé y
Mara me viene a buscar. Me lleva al cuarto grande donde estaba toda la ropa, me
coloca una bombacha de lycra de tiro alto, siempre con el pañuelo en el culo,
corpiño grande de lycra, portaligas, medias de seda, corset con ballenas muy
ajustado, blusa de seda roja, pollera roja también del mismo material muy amplia
y larga, muy acampanada, pañuelo al cuello dentro de la blusa, unas botitas
negras con mucho taco y muy finito que cerraban con cierre al costado y guantes
de lycra blancos casi hasta el codo y que se metían dentro de la blusa que era
de mangas largas. Me sentó en la silla y ató mis manos a la espalda y empezó a
peinar mi pelo, luego comenzó a recogérmelo y me puso un gran pañuelo de seda de
varios colores en la cabeza atado a la nuca que cubría toda mi cabellera. Metió
una bombacha en mi boca la sujetó con un pañuelo, ató mis tobillos y se marchó.
Luego de un rato entra Ana y me desata los pies. Me lleva
hasta la cocina.
-Bien Georgina, van a venir unas amigas y vos nos vas a
atender a todas. Mucho cuidado con portarte mal, ya que el castigo será muy
duro, haceme quedar bien y no tendremos problemas. No vas a tener que cocinar,
solo servirnos en todo lo que te pidamos.
Ana desató mis manos y me las volvió a atar adelante con una
larga chalina de seda, ató los extremos en mis muñecas asi me quedaban unos
treinta centímetros de movilidad, lo mismo hizo con mis tobillos, entre la
limitación de la chalina y los tacos finos me costaba caminar pero me acostumbré
de a poco.
Comenzé a desenvolver sandwichs de miga y saladitos que
habían traído previamente y a colocarlos en bandejas.
Suena el timbre y Mara va al portón de entrada a abrir.
Eran tres, mi mujer Allison, Andrea y Carla, dos grandes
amigas de mi mujer cuyos maridos son amigos míos. Ana me llama y debo
presentarme en la sala. Me sentí sumamente humillado de aparecer ante ellas,
eran mujeres conocidas, mi vergüenza era total.
-Bien chicas, esta es Georgina que esta noche nos va a servir
en todo.
Las risitas de ellas me mataban, sentía un calor terrible en
todo el cuerpo.
Andrea vestía blusa y pollera de seda blanca y un pañuelo con
dibujos de caballos al cuello atado de costado y medias blancas, Carla tenía un
short de lycra, medias negras, botas y un top hecho con un pañuelo de seda con
motivos búlgaros, Allison llevaba un vestido de lycra muy cortito con medias
color tostado muy brillantes y unas botitas cortas parecidas a las mías.
Con una fusta, Ana me golpeó las nalgas indicándome que me
vaya a la cocina.
Las cinco se sentaron a conversar en la sala en unos grandes
sillones alrededor de una mesa ratona que había en el centro.
Comenzé llevando unos sandwichs, alguna gaseosa y unas
botellas de vino fino tinto, cada vez que pasaba por entre ellas me tocaban un
poco, una palmada en la cola y esas cosas. Mientras no me llamaban me debía
quedar parada mirando a la pared al lado de la puerta de la cocina.
En un momento Allison me pide mas vino y viene conmigo a la
cocina. Me toca la cola con la mano y presiona con dos dedos el pañuelo de mi
culo.
-¿Te estas divirtiendo guachita?
-Mmmmmmffffffmmmmffffffmmmm
-Que linda que estás, espero que en casa te portes tan bien
como aca, vas a ver como caminan las cosas, anda todo sobre ruedas, ya me hice
cargo de todo lo tuyo, asi que no vas a tener que preocuparte por nada mas que
servirme.
Allison volvió con sus amigas. Ese era mi destino, todo había
cambiado.
Voy con el vino a la sala y Ana me ordena arrodillarme frente
a Andrea. Me desata una de mis muñecas y me las ata con la misma chalina pero
por detrás y juntas una con otra. Andrea levanta su pollera blanca y la enagua
de satén dejándome ante mi vista una deliciosa bombacha de seda color crema. Ana
me quita la mordaza y Andrea toma mi cabeza y me dirige a su concha. Sentía su
maravilloso aroma, comenzé a besarla y lamerla a travez de la bombacha mientras
las otras cuatro reían y se burlaban. Andrea empezó a correr lentamente la
bombacha obigándome a hundirle mi lengua en su vagina, sus jugos inundaban mi
boca y me apretaba la cabeza con las piernas, asi me tuvo un rato hasta que
acabó. De un empujón caí hacia atrás y sin darme respiro Karla se sentó sobre mi
cara hundiendo su culo envuelto en lycra en mi nariz, casi no podía respirar y
la guacha se movía de un lado al otro. Alguien comenzó a levantarme la pollera y
a bajarme la bombacha, mi pija estaba al mango y se montó en mi cadera, luego
supe que era Allison. Karla se levantó un poco, se bajó el short y las medias y
me obligó a besarle y lamerle el culo mientras Allison seguía cabalgando. Pese a
mi situación estaba excitadísimo y al ratito acabé dentro de Allison al mismo
tiempo que ella. Karla también acabó.
Ana me empezó a limpiar con el pañuelo que antes amordazaba
mi boca mientras que me insultaba diciéndome que yo no podía acabar. Allisón me
metió sus bombachas en la boca y otro pañuelo fue atado a mi nuca. Me ayudaron a
levantarme, me subieron la bombacha y acomodaron un poco mi ropa. Me desataron
las manos de la espalda y me ataron adelante como antes.
-Andá traenos unos saladitos y mas bebidas, puta
Alla fui algo titubeante todavía después de la sesión de
sexo, igual que antes pero menos caliente y con la bombacha de mi mujer en la
boca a modo de mordaza. Llevé a la mesa mas comida y bebida pero esta vez me
hicieron arrodillar frente a la mesa y me volvieron a atar las manos a la
espalda. Mara tuvo un gesto de bondad y me sacó la mordaza, me dio un sándwich
de miga, un trago de vino y me volvió a amordazar con la misma bombacha y el
mismo pañuelo.
Después de que charlaron, comieron, bebieron y fumaron todo
delante de mí y sin perder oportunidad de humillarme corrieron las cosas de la
mesa y me recostaron boca abajo sobre ella sobre la parte mas ancha de la mesita
o sea, mi panza sobre la mesa y mi cabeza colgando al otro lado. Me bajaron la
bombacha, sacaron el pañuelo de mi culo y me pasaron una crema. Mara se
arrodilló delante de mi cabeza y sacó su impresionante miembro y quitó mi
mordaza mientras las otras turras me penetraban con un aparato que al parecer no
era muy grande. Mara me obligó a tragarme su pija mientras me daban chirlos en
la cola y prendían el vibrador. El movimiento de ese aparato era tremendo y me
sacudía mucho. Al cabo de un rato tuve que tragarme el semen de Mara y encima la
hija de puta se limpió con un pañuelo que luego introdujo en mi boca y me ató
unas pantymedias alrededor de la cabeza para que no lo escupa. A partir de ahí
todo fue un descontrol total, se trenzaban entre ellas, me usaban a mi, hubo de
todo y encima yo con el vibrador en el culo todo el tiempo, cuando me daban
vuelta para usar mi pija el aparato se me enterraba mas aún produciéndome mucho
dolor. Cuando todas se calmaron Mara retiró el vibrador y me subió la bombacha,
me levantó, me sentó en una silla, me ató fuertemente y me vendó los ojos con un
pañuelo de seda. Mientras tanto ellas siguieron charlando.
Después de un rato largo se empezaron a ir, todas se
despidieron de mi con un beso sobre mi amordazada boca. Mientras Mara les abría
el portón Ana me sacó la venda de los ojos, me desató de la silla y me condujo
hasta el cuarto especial. Allí me desvistió por completo, me dejó solamente el
pañuelo de la cabeza, me ató las manos a la espalda y me condujo al baño, me
sentó en el bidet y me lavó bien mi pija y mi culo, me secó y me puso talco.
Fuimos al cuarto grande y empezó el ritual de la ropa, me puso unas pantymedias
negras que tenían abierta en la zona de los genitales y la cola, corpiño grande
de lycra y un ajustadísimo corset que me cortaba la respiración. Para seguir con
las cosas ajustadas me puso una remera de lycra de media manga, era bastante
ajustada y de lycra muy pesada, tambien me pone unos guantes de raso que
terminaban de cubrir mi brazo. Me pone otras medias sobre las pantys de esas que
son con banda de siliconas y una bombacha grande que tenía un agujero justo a la
altura de mi ano. Me sienta en la silla y ata mis manos a la espalda. Primero me
saca la mordaza, luego me pone una media en la cabeza, con una tijera hace un
pequeño agujero en la boca. Luego viene la capucha de goma, tiene agujeros para
la boca, nariz y ojos pero se me ajusta mucho a la cabeza. Me desata y me lleva
al cuarto de la camilla ginecológica. Me acuesta en ella y la regula como para
que quede casi sentada, recostada digamos, por supuesto con las piernas
levantadas y bien abiertas. Ya había vuelto Mara que comenzó a atarme las
piernas a los fierros de la camilla, Ana me ata las manos por detrás de la
camilla y también el cuerpo con muchas vueltas de soga. A esta altura yo estaba
extrañado pero pensando en que lo que me iban a hacer seguro iba a doler. Una
vez que quedé absolutamente inmóvil tomé coraje y les dije.
-No se porque hacen esto, yo ya me siento una mujer y me
siento sometido a su poder, para que seguir?
-Eso ya lo sabemos, pero hay muchas cosas que vos no sabés,
lo de esta noche va a ser lo mas duro que te suceda, pero sabé que si te mandas
alguna cagada cuando estés afuera, lo que te pase será peor. Además, todavía te
referis a vos con términos masculinos, dijiste que te sentís sometido, no
sometida, asi que todavía falta.
Inmediatamente después una mordaza de pene fue metida en mi
boca, era muy grande y me produjo alguna arcada. Mara se acercó con un aparato,
en cuanto lo prendió comenzó a salir una vara en forma de pija que apuntó
directo a mi culo.
-Esté aparatito es un ablandador de anos, tiene la contextura
de un pene real, vibra, entra y sale, gira, mas completo que un hombre y además
escupe, cada tanto te manda un chorro de un liquido similar al semen y calentito
que te va a ir lubricando, por eso es muy importante que no te muevas.
Sacó una tapita de mi mordaza y metió una manguerita.
-Este aparato tambien te manda semen a la boca asi disfrutas
por los dos lados.
Para completar mi inmovilidad atan un pañuelo a mi cuello y a
la base del apoyacabezas de la camilla y me vendan con goma también atada al
apoyacabezas.
En cuanto cerraron la puerta el aparato empezó a funcionar.
El pene comenzó a meterse lentamente en mi culo, hacia un
poquito, salía y entraba otra vez, cuando ya entro bastante comenzaba a vibrar y
allí se quedaba un largo rato largando chorros de ese liquido, lo que fue
terrible fue el primer chorro en la boca, sentí que me ahogaba ya que fue
directo a la garganta, terrible y eso lo hizo varias veces en la noche. El pene
fue incrementando las vibraciones y sus movimientos con el correr de las horas
aunque llegó un punto en que ya no sentía nada, tenía todo mi cuerpo dormido y
el culo roto asi que ya podía pasar cualquier cosa.
Luego supe que estuve 6 horas en esa posición. Estaba ya casi
semiinconsciente cuando Mara apagó el maldito aparato.
Sacó mi venda de goma, la manguerita de la mordaza y el
pañuelo del cuello, igualmente yo no tenía ni fuerzas para mover la cabeza, con
una tijera cortó la bombacha y me untó el culo con una crema calmante. Luego
retiró mi mordaza de pene, la capucha de goma y me dio unos sorbos de agua. Moví
un poco los músculos de mi boca después de seis horas de tenerla totalmente
llena y abierta. Desató todo mi cuerpo, mis piernas de los fierros de la camilla
y finalmente las manos. En cuanto estuve de pié me puso otra bombacha grande
como la que cortó y me llevó al camastro donde me permitió acostarme sin atarme
ni amordazarme. Dormité una hora solamente pero me parecieron veinte. Mara entró
y me levantó, me sacó la remera de lycra solamente y me puso un uniforme de
mucama negro de raso de mangas largas que cubrieron mis guantes blancos, tenía
apliques de puntilla blanca en el cuello, puños y el ruedo de la pollera, esta
era larga hasta la rodilla y amplia. Sobre los guantes de raso me puso unos
guantes de goma y ató mis manos con una soga por delante y con unos cuarenta
centímetros para darme movimiento. Mis tobillos los ató de la misma manera.
Finalmente tomó un pañuelo de seda muy grande al que le hizo un nudo an el medio
y me lo introdujo en la boca, atándomelo a la nuca, comparada con las mordazas
que tuve en mi boca esta no era nada. Pasé toda la mañana limpiando la casa y la
mugre que habían dejado la noche anterior, los platos, los vasos, los cubiertos,
los pisos, todo. Una vez que terminé Mara me trajo una pila terrible de ropa y
me condujo al lavadero detrás de la casa. Me colocó un collar de cuero muy ancho
el cual me dificultaba mover la cabeza y lo cerró con un candado, al collar
enganchó una cadena con otro candado y la cadena la agarró a un aro de hierro
que había en el techo con otro candado y se fue. El lavarropas era de carga
superior y la cadena estaba calculada como para que yo pudiera llegar con la
mano al fondo del mismo, nada mas, o sea que mientras debía esperar que la ropa
se lavara no podía hacer otra cosa que quedarme parada sin poder hacer nada,
tenía unas ganas terribles de mear pero no podía hacerme pis encima. También
pensé en sacarme un rato la mordaza pero intuí que tenían cámaras de vigilancia
y no quería exponerme a un castigo. Como si lo tuviera todo calculado, justo
cuando terminó de lavar y centrifugar y yo estaba sacando la ropa llegó Mara.
Una vez que descolgó la cadena le hice una seña.
-Mmmmmfffffffmmmmmmffffffffmmmm
De muy mala gana me sacó la mordaza.
-Por favor, quiero hacer pis.
La muy hija de puta me amordazó de nuevo y me tiró al piso,
me levantó la pollera, me bajó la bombacha y me puso ¡¡¡¡¡ un pañal !!!!!, me
subió y acomodó la bombacha y me levantó.
-Meate ahora, sin problemas.
Ya la humillación era terrible, tuve que mearme encima y
sentir como el pañal se iba cargando de pis y encima Mara tiraba de la cadena
para que la siga con toda la ropa que lavé metida en un fuentón de plástico.
Tuve que colgar la ropa con ella dirigiendo la cadena. Una vez colgada toda la
ropa me llevó a la cocina y sacó la cadena pro no el collar, me ordenó preparar
unos fideos con salsa y servir la mesa. Por supuesto me costó bastante cocinar
en esas condiciones, el collar era incomodísimo. Cuando la mesa estaba servida
apareció Ana. Recién se levantaba de dormir, vestía un camisón de satén rojo
hermoso largo hasta los pies y una bata del mismo color y tela de mangas largas.
Les serví la comida a ambas y mientras comían debí quedarme arrodillada junto a
la mesa, cada vez que pedían debía servirles bebida y volver a mi sumisa
posición. Cuando terminaron de comer levanté la mesa y lavé todos los platos,
cubiertos y ollas dejando la cocina reluciente. Mara engancho una correa de
perro a mi cuello y me llevó a descolgar la ropa que ya estaba bastante seca,
luego me condujo al lavadero donde volvió a atarme con la cadena al techo y fui
obligada a planchar toda la ropa. Por suerte , como no había ingerido líquido,
no tenía ganas de hacer pis pero a la vez estaba muerta de sed. El día se había
puesto soleado y caluroso y entre toda la ropa que tenía puesta y la plancha me
estaba empezando a sofocar.
Mara apareció al terminar de planchar, lo que confirmaba mis
sospechas de cámaras de vigilancia, sacó la cadena y otra vez la correa de perro
y a la rastra de vuelta cargando toda la ropa planchada. Tuve que acomodar en
los cajones la ropa de ellas y las que había estado usando yo, siempre siguiendo
las indicaciones de Mara de donde iba cada cosa y de cada quien eran las
prendas. Terminada mi tarea me sentó en una silla en el medio de la sala, ató
mis manos a la espalda, me sacó la mordaza y me dio de beber unos tragos de
gaseosa. Me metió una bombacha en la boca, la sujetó con dos pañuelos uno mas
fino entre mis dientes y otro plegado ancho cubriendo toda mi boca, ató mis
tobillos y rodillas y con varias vueltas de soga me aseguró a la silla, para
terminar dobló un pañuelo en un rectángulo que puso sobre mis ojos y lo aseguró
con otro atado detrás de mi cabeza. Asi me dejó por un largo rato. Por supuesto
volví a mearme en el pañal y me sentía realmente muy sucia.
Mara vino y me desató las piernas y el cuerpo y me condujo
hasta mi cuarto. Allí me desató las manos, me sacó todos los pañuelos que me
amordazaban y vendaban, el collar y me desvistió completamente, menos el pañal y
las medias eso me ordenó que lo haga en el baño y me ordenó bañarme. La ducha
fue un relax total para mi, el pañal estaba totalmente mojado y ya se
desbordaba, asqueroso. Me quedé un buen rato debajo del agua hasta que Mara
entro a sacarme. Me ordenó secarme, ponerme talco y salir. Me estaba esperando
con toda la ropa. Lo primero fue una bombacha muy grande que tenía como
aditamento un aparato anal pero que no era muy grande, a medida que subía y
calzaba la bombacha el aparato se iba metiendo mas en mi culo, luego unas
pantymedias negras brillantes y otra bombacha sobre estas que ajustaba mas aún
mi aparato anal. Corselette blanco que es un corpiño muy ancho que hace las
veces de corset pero no tan ajustado pero tiene como veinte broches atrás unas
prótesis de siliconas para rellenarlo y enagua de satén. Una camisa negra de
tela sintética muy sedosa de mangas largas, guantes negros también, una pollera
color crema también de tela sintética sedosa similar a la camisa larga hasta las
rodillas era un poco estrecha pero como se estiraba un poco no era dificultosa.
Me sentó y ató mis manos a la espalda y me metió una bombacha en la boca.
Comenzó a peinarme y a ponerme ruleros, éstos eran de un tamaño medio, llenó
toda mi cabeza de ruleros y los cubrió con un gran pañuelo de seda de tonos
oscuros, el pañuelo lo ató a la base de la nuca. Luego tomo otro pañuelo de seda
enorme mas claro y con mas colores que el de la cabeza y lo plegó en un
triángulo y lo puso en mi cuello atado atrás, no era ajustado, mas bien holgado,
mi barbilla rozaba el pliegue superior del pañuelo. Luego comenzó a maquillarme,
pintó mis ojos coloreó mis pómulos y pintó mis labios además de ponerme base por
toda la cara. Me colocó unos zapatos tipo sandalias con un taco de unos diez
centímetros que se ataban al tobillo, me desató y me llevó a la sala. En la sala
esperaba Ana, con un vestido de lycra azul oscuro, medias tostadas, zapatos con
taco, pañuelo a la cabeza atado tipo Grace Kelly, un saco largo azul como el
vestido y anteojos oscuros. Desatan mis manos y me ponen un piloto negro
metalizado muy largo, debo meter las manos en los bolsillos las cuales se atan
adelante por adentro sin sospechar nada.
-Vamos a Misa de 7 de la tarde.
Escupí la bombacha de la boca.
-¿Cómo vamos a ir a misa, esta lleno de gente, me da mucho
miedo?
-Dije que vamos y vamos y si volvés a sacarte la mordaza te
coso la boca.
Acepté otra bombacha en mi boca, me pusieron unos grandes
anteojos negros y salimos en el auto de Ana. Dejó el auto a dos cuadras de la
iglesia, como estaba atardeciendo la poca luz me ayudaba a no ser descubierta,
pero la locura de esta mujer no tiene nombre, ir a misa con lo hija de puta que
es y encima llevarme atada y con un aparato en el culo !!!!!, una locura total.
Antes de bajar del auto me sacó la bombacha de la boca.
Ibamos caminando despacio, ella me tomo del brazo y
parecíamos dos amigas paseando por las calles. Llegamos a la iglesia y entramos,
nos sentamos en un banco, la misa ya había empezado. Por supuesto a lo que menos
le prestaba atención era al cura, estaba mas pendiente de ser descubierta que
otra cosa. De repente, en medio de un momento de recogimiento de los fieles, Ana
saca un aparatito de su cartera que tenia un botón y lo apreta, el maldito
aparato del culo era vibrador y a control remoto y me empezó a sacudir justo
cuando todos estaban sentados, por suerte no hacia ruido pero mi incomodidad era
evidente. Intenté irme pero Ana me sujetaba del brazo. Cuando debíamos pararnos
lo apagó y al ratito nomás, otra vez le daba. La perversidad de esta mujer no
tiene límites, hacerme esto y adentro de una iglesia era lo peor.
Salimos de la iglesia siempre del brazo y me llevó a un bar
que estaba a una cuadra. Antes de entrar me desató las manos. Nos sentamos y
pidió dos cafés. En cuanto estoy llevándome el café a la boca prende el
vibrador, no se me volcó porque la vi venir pero su maldad es cosa seria. Además
ya empezaba a sentirme muy mirada, dos locas con pañuelos en la cabeza, yo con
ruleros encima que me hacían una cabeza enorme, la gente sentía curiosidad. Nos
levantamos, nos fuimos al auto y volvimos a casa.
Fue una sensación extraña estar junto a ella ya que no estaba
amordaza ni atada, inclusive Ana me convidó un cigarrillo como mostrando algún
indicio de bondad. Cuando llegamos a la casa y entramos, Mara me recibió con un
pañuelo en la boca y otro atado a la nuca, me sacó el piloto y ató mis manos a
la espalda. Ana salió de la habitación se había sacado el pañuelo de la cabeza,
el saco largo y los zapatos. Se sentó en un sillón con un libro, apoyó los pies
en un banquito y me ordenó acercarme, me sacó la mordaza y me ordenó besarle los
pies. Me arrodille frente al banquito y comenzé. De vez en cuando la guacha
prendía el vibrador que me pegaba unas lindas sacudidas y seguíamos. Al rato de
este trabajo suena el timbre. Mara fue a abrir. Por supuesto no abandoné mi
tarea ni siquiera cuando entró la persona. Una voz gruesa pero muy afeminada
saludó.
-Hola Anita, amorosa, veo que estas jugando.
-Si, si querés acoplarte, hacé lo que quieras.
Mara me metió un enorme penis gag en la boca, con la
característica que tenía otro pene del otro lado. Ana se abrió de piernas y
levantó su vestido de lycra mostrando el portaligas y su hermosa bombacha y me
toma de la cabeza acercando el aparato a su concha depilada. Una vez que Ana es
penetrada me toman de la cintura y apoyan mi vientre en el taburete donde Ana
había apoyado sus pies y me levantan la pollera. Luego siento que me bajan las
bombachas y las medias y retiran el vibrador de mi culo. Me empiezan a acariciar
con un pañuelo de seda en mi ano y a meter algún dedo, unos besos también me
hacen estremecer mientras debo continuar moviendo el aparato de mi boca. Ana
apretaba mi cabeza con sus manos para ayudar en el movimiento y los ruleros me
pinchaban la cabeza además Ana debía abrirse mucho de piernas ya que mi cabeza
estaba mas grande que lo normal. Siento que empiezo a ser penetrada y no era
ningún aparato. Mara se acerca por el costado del sillón y empieza a besar la
boca de Ana. Cuando Ana se da cuenta que estoy mirando me tapa la cabeza con la
pollera de su vestido pero escuchaba gemidos de goze por todos lados inclusive
los míos aunque un poco embozados. Sentía que la amiga de Mara entraba y salía
de mi culo, las bolas de la travesti golpeaban contra mi. Ana acabó
apretujándome la cabeza con sus piernas mientras intentaba retorcerse de placer.
La amiga de Mara acabó adentro mío y sacó su verga de mi ano. Ana me empujó
hacia atrás y caí de espaldas, ahí la vi, 1,90 de estatura, morocha, una diosa,
se llamaba Alexia. Mi situación era humillante, tirada en el piso con las manos
atadas, amordazada por una verga y otra que salía de mi mordaza, el culo roto,
las bombachas y medias por las rodillas y encima también había acabado asi que
chorreaba semen por el piso. Mara me puso de pié y asi como estaba con las
bombachas y las medias por las rodillas me llevó a la habitación. Me sentó en la
silla y me sacó la mordaza y el pañuelo que cubría mi cabeza y los ruleros.
Luego me desvistió y me ordenó bañarme. Debo reconocer que pese a todas las
cosas que me han hecho lo que las caracteriza es la limpieza, excepto el
incidente con el pañal no permiten que sus esclavas estemos sucias y eso era un
punto a favor, por lo menos para mi. Después de una buena y reparadora ducha
salí y Mara me esperaba, nuevamente una bombacha grande con vibrador
incorporado, medias tipo panty, otra bombacha mas chica, corpiño, peinó y secó
mi pelo y lo cubrió con un gran pañuelo de seda, otro pañuelo al cuello, manos
atadas adelante y volvimos a la sala. Ana y Alexia habían puesto la mesa y me
invitaron a sentarme con ellas, no lo podía creer, habían pedido comida china y
me dieron un poquito de arroz con camarones, hacía rato largo que no probaba
bocado así que me vino muy bien, un poco complicado comer con las manos atadas
pero eso es mejor que nada. Tomamos gaseosa y vino y me convidaron un
cigarrillo, lo único era que yo no debía decir palabra alguna excepto gracias
señora. Alexia contaba sus viajes por distintas partes del mundo, al parecer
había viajado muchísimo y tenía mucha plata. De un bolso sacó una cantidad
enorme de ropa interior importada y carísima que le había traído de regalo a Ana
y Mara, varios pares de medias Woldford, pañuelos de seda Hermes, Gucci, todo de
primera, Ana se probó unas medias, se ponía los pañuelos, había bodys pero esos
que son formadores, tipo girdless, tambien había girdless abiertos, con
portaligas....de todo. Justamente tomaron uno de los girdless cerrados pero tipo
body y me lo pusieron a mi. Del fondo del bolso empezó a sacar cosas mas
fuertes....capuchas, ballgags, arneses, vibradores de todo tipo y forma, ropa de
cuero, de goma, de latex, impresionante. Agarraron un catsuit de goma y
empezaron a meterme en el, previamente una bombacha en mi boca a modo de mordaza
y un pañuelo sujetándola, fue muy trabajoso meterme en el traje de goma, se
erraba por detrás con unas tiras también de goma. Me ponen unas botas también de
goma con mucho taco y unos guantes de lycra negros. Me atan las manos a la
espalda y me ponen lo que se llama monoguante, es exactamente eso, un solo
guante reune tus dos brazos y te los aprisiona, cierran con unos cordeles como
los corsets y por medio de correas se atan al cuerpo para que no se salgan, son
realmente incómodos cuando hacen que se te toquen los codos. Me sentaron en una
silla y me sacaron la mordaza pero me metieron una bombacha de seda pequeña en
la boca. Alexia sacó de una bolsa una capucha de goma. Era goma bastante gruesa,
venía ya con una bola de mordaza que tuve que meterme en la boca y el gusto era
muy feo, de la misma mordaza salía un tubo y otra bola mas, la ajustaron muy
fuerte y el soporte de la mordaza tenía además dos tiras extras para ajustar
cosa que hicieron. Tenía agujeros para la nariz y los ojos. Ana agarra la bola
unida al tubo y me doy cuenta que la bola de mi boca se empieza a inflar, la
goma cubría cada milímetro de mi boca y empujaba mas todavía las bragas de seda,
pensé que se me iban a desencajar las mandíbulas. Para completarla me pusieron
un collar de cuero muy ancho, casi como un cuello ortopédico. Me ayudaron a
levantarme y me llevaron al cuartito de la tortura psicológica. Allí estaba la
silla en la que fui sentada y atada totalmente, me arrastran contra la pared y
mi cabeza sujetada firmemente, mis ojos vendados con goma, los auriculares y el
vibrador de mi culo. Allí quedé en soledad y casi ahogándome. No se el tiempo
que pasó, cada tanto me sorprendía porque alguien venía a inflar mi mordaza, era
el único contacto con la realidad que tenía ya que podía haber una multitud
junto a mi y yo no sentía nada. Después de muy largo rato alguien viene y me
saca los auriculares y desata mi cabeza, corren la silla de la pared y empiezan
a desatar mi cuerpo y me obligan a pararme. Sosteniéndome ya que mis piernas
estaba completamente dormidas me sacan el monoguante y desatan mis manos. Pensé
que me liberarían completamente pero no, sin alir de la habitación me alzan y me
paran contra un poste o algo similar, mis manos son fuertemente atadas atrás y
mi cuerpo rodeado por sogas al palo y mi cabeza también es atada al mismo. Otra
vez inmovilizada por completo, otra vez los auriculares y otra vez inflan mi
mordaza. Para colmo de males al pararme y, si se puede decir relajarme por creer
que iba a ser desatada me vinieron unas tremendas ganas de mear. Cuando vuelve
alguien al rato trato a inflar la mordaza intento llamar la atención gimiendo a
travez del caucho que cubría mi boca pero fue totalmente inútil. Siguieron
viniendo cada tanto, inflaban y se iban.
Ya mis piernas no me sostenían, literalmente estaba sostenida
por mis ataduras al poste, no sentía ningún músculo, las baterías del vibrador
se habían agotado por lo que deduje que había estado bastante mas de diez o doce
horas asi. Luego supe que habían sido veinte horas, diez sentada y diez parada.
Siento que por fin me sacan los auriculares y comienzan a
desatar mi cabeza, luego mi cuerpo y mis manos, tuvieron que sostenerme porque
me caía, me desataron las piernas me sacaron el collar y finalmente la capucha y
la terrible mordaza. Escupí la bombacha que tenía en mi boca y me dieron un poco
de agua. Entre Ana y Mara me llevaron a mi cuarto y me dejaron tendida en el
camastro. Con las pocas fuerzas que me quedaban me saque las botas de goma, el
traje me costó horrores sacármelo por las correas que lo cerraban atrás pero lo
logré, además por la traspiración lo tenía completamente adherido a mi cuerpo.
Luego el body. Me saqué también el pañuelo del cuello, me bajé la primer
bombacha hasta las rodillas, luego las pantymedias y con mucho cuidado me saque
la bombacha con el vibrador, pero solo llegué hasta las rodillas, estaba
agotada, casi deshidratada y caí en el camastro casi desmayada.
Me despertó Mara sacándome las medias y las bombachas.
-No tenías permiso de sacarte el traje Georgina.
-Perdón pero quería estar un poco cómoda, ya no aguantaba
mas.
-Por suerte Ana no te vió y yo voy a hacer de cuenta que no
vi nada.
-Gracias, mil gracias.
-Sacate todo lo demás y bañate, cuando salís te ponés lo que
hay sobre la silla, ya es hora que te vistas sola. Otra ducha reparadora para
mi, tardé un poco mas que lo usual asi que me sequé rápido y salí a vestirme.
Sobre la silla había unas medias pantys, bombacha común de
lycra, corpiño, enagua, pañuelo para la cabeza, otro para el cuello, zapatos
cerrados con poco taco y un delantal tipo de maestra pero color rosa con los
bordes azules, abotonado adelante, finalmente unos guantes de goma. Salí
presurosa hacia la sala. Allí me esperaba Ana.
-Bien, ya son las diez de la mañana del día Martes, vas a
estar con nosotras hasta el Jueves, te dejamos dormir bastante para que te
repongas, sé que lo de ayer fue duro pero es por tu bien, hoy tendrás tareas de
mucama, primero cortarás el césped, luego lavaras la ropa, la colgarás, la
plancharás y la guardarás, luego harás la comida y lavarás los platos, a las dos
de la tarde debe estar todo listo, organizate como mejor te parezca. No te ataré
pero siempre estarás vigilada.
Comenzé por poner a lavar la ropa, mientras eso pasaba me
puse a cortar el césped que era bastante, luego saque la ropa de la lavadora y
la colgué, mientras se secaba puse una carne al horno y preparé unas ensaladas,
corriendo a descolgar la ropa y a plancharla, luego les serví la comida y
mientras tanto guardé toda la ropa en sus lugares, cuando ellas terminaron de
comer lave la vajilla y listo. Como había terminado mas temprano me dieron de
comer un poco de la carne y un vaso de agua.
-Muy bien, terminaste y comiste, de mas está aclarar que esta
será tu vida de aca en mas, le debes respeto y sumisión a tu esposa y señora y
por supuesto a mi y toda mujer que se te cruce en el camino. Arrodillate ante
mi. Sacame la bombacha.
Ana tenía puesto un largo camisón de satén, levanté la falda
y bajé la bombacha, era rosa de seda, hermosa.
-Ponétela de capucha y seguime.
Fuimos al baño y se sentó en el inodoro a hacer pis. Me
obligó a limpiarla con papel y se sentó en el bidet y me ordenó lavarla y
secarla.
Me vi en el espejo con esa bombacha en la cabeza, mirando a
travez de los agujeros de las piernas y oliendo siempre su maravilloso aroma.
Me hizo seguirla hasta su habitación, me dio otra bombacha y
me ordenó ponérsela. Esta era mas grande, tipo faja, color negra.
-Muy bien Georgina, quiero que continúes con la bombacha en
la cabeza, yo voy a dormir una siesta y vos podés ponerte a hacer lo que
quieras, te aconsejo mirar una novela en televisión o leer un libro.
Bueno, parecía que la cosa iba bien. Aproveche la tarde, fui
al baño a ir un poco de cuerpo que hacía rato que no hacía, miré televisión,
salí al jardín a disfrutar un poco el solcito, en fin, casi como un ama de casa
pero siempre con esa bombacha en la cabeza como símbolo de sumisión. A eso de
las cinco de la tarde Mara me llama a mi cuarto, me saca el delantal y los
guantes de goma, me pone una blusa negra y pollera negra también, pañuelo al
cuello y cambia mi pañuelo de cabeza por uno mas grande atado tipo Grace Kelly.
También me maquilla, me pone unos guantes negros de lycra y un piloto negro
también.
-Ponete estos anteojos, vamos al supermercado.
Salimos en la camioneta rumbo a un gran hipermercado. Estaba
atardeciendo y el super estaba lleno de gente. Menos mal que a Mara no se le
notaba que era travesti pero eramos dos bichos raros con pañuelos en la cabeza.
Se me hacía interminable, sentía que todos me miraban. Cuando salimos de allí
respiré aliviada. Llegamos a la casa y descargamos la compra. Ya era de noche y
Mara me ordenó vestirme como antes para empezar a preparar la cena. Fui a mi
cuarto, me saque la pollera y la blusa, me puse el pañuelo de la cabeza como
antes, atado a la nuca, el delantal y los guantes de goma. Fui corriendo a la
cocina.
-Te falta algo.
-No, estaba asi vestida.
-La bombacha de Ana en la cabeza.
-Eso también?
-Fundamental.
Volví a mi cuarto y me puse la bombacha en la cabeza
nuevamente.
-Asi está mejor, prepara unos fideos con salsa con carne, voy
a bañarme y vengo.
Puse a cocinar todo y me senté un ratito, encontré una
revista de moda y me puse a ojearla, ni yo podía creer lo que estaba haciendo,
mirando moda !! y encima me gustaba lo que veía, había unos vestidos de fiesta
preciosos con unas telas maravillosas, me los imaginaba puestos....ya estaba
absolutamente feminizado. Además noté que me había sentado y mantenía juntas las
piernas, no como antes que me sentaba y me despatarraba, ya era toda una señora.
En cuanto terminé de servir la mesa aparecieron las dos.
Ana vestía una blusa de raso roja, pollera negra y pañuelo a
la cabeza, Mara un conjunto de remera y calza de lycra y pañuelo a la cabeza
también.
-Sentate con nosotras pero no te saques la bombacha, comé
asi, subiéndola y bajándola y mucho cuidado con mancharla de salsa.
Era muy humillante comer asi, y difícil el no manchar la
bombacha. No comí mucho ya que imaginaba que no iba a ser una noche tranquila
asi que no quise cargarme. Levanté la mesa mientras ellas se sentaban en los
sillones a fumar. Ana me ordenó masajearle los pies y asi lo hice. Así estuvimos
un buen rato hasta que Ana le dice a Mara.
-Bueno ya es hora, preparala.
Mara me sacó allí mismo el delantal, la enagua y los zapatos,
me puso otros zapatos de taco mas alto y mas finos, quedé en bombacha,
pantymedias y corpiño y el pañuelo del cuello y el pañuelo y la bombacha en la
cabeza. También me puso unos guantes largos color rosa fuerte. Me colocó unas
muñequeras de cuero bastante grandes y bajó un gancho del techo, unió las
muñequeras a un fierro que me hacía separar los brazos unos cincuenta
centímetros y este fierro al gancho que empezó a subir, quedé con los brazos
hacia arriba pero no colgando.
Suena el timbre y Mara sale a atender. Entraron detrás de
Mara unas diez mujeres, todas muy bien vestidas con blusas, polleras y vestidos
de sedosas y brillantes telas como a ellas les gusta, algunas llevaban pañuelos,
otras no pero todas tenían ganas de divertirse y allí estaba yo para eso. En
cuanto se acomodaron un poco me empezaron a cargar y a decirme cosas, una me
sacó la bombacha de la cabeza y me dio un beso en la boca, luego se saco su
bombacha y me la metió en la boca, con el pañuelo de otra aseguraron mi mordaza
y otro pañuelo fue puesto en mi cabeza atado en la barbilla. Me sentía sumamente
humillado. Lo mas raro era que Ana y Mara no estaban. Mientras tomaban bebidas
alcohólicas una me ató las piernas por lo que mi estabilidad se complicaba. Me
bajaron la bombacha y las pantymedias y empezaron a toquetear mi miembro, me
pegaban chirlos en la cola, estiraban el elástico del corpiño y lo
soltaban...nada era violento, pero todo era muy humillante. Me soltaron las
piernas y pasaron un pañuelo por mi entrepierna, una tiraba de un lado y otra
del otro, asi me fregaban la seda por el culo y se sentía bien mi pija ya
explotaba, ataron otro pañuelo en la base mi pene y lo ataron muy fuerte para
mantener mi erección. Me empezaron a chupar mientras se turnaban. Otra se sacó
el vestido y se calzó una prótesis, se paró detrás de mí y me lubricó el ano con
su lengua, luego me empezó a penetrar. Todas se comenzaron a desvestir y pude
apreciar la variedad de lencería que había allí, toda de primera calidad y
suavidad total, corsets, girdless, bodys, bombachas, fajas, medias. Una se sacó
la bombacha y me la puso en la cabeza, se sentó en un banquito alto y su concha
quedaba justo a la altura de mi pija que se introdujo hasta el fondo. Ahí ya no
aguanté mas y la llené de semen. La de atrás me seguía dando bomba y empezaron a
chupármela para que se pare de nuevo. Por el pañuelo que me habían atado a la
base de las pelotas no se había bajado del todo y entre las chupadas y caricias
nuevamente mi pene quedó erecto. Una me sacó la bombacha de la cabeza, desató el
pañuelo de la mordaza y me sacó la bombacha de la boca. Comenzó a besarme y a
meterme su lengua, es mas la ataron a mi por el cuello con un pañuelo, otra
empezó a besarme el culo y otra la pija, estaba en la gloria. Además las que no
estaban conmigo se trenzaban entre ellas sin ningún problema y otras miraban y
se masturbaban. La que me basaba se cansó, se desató, se sacó su bombacha y me
la metió en la boca con otro pañuelo atándomela. Me descolgaron del techo y
ataron mis manos a la espalda con unas pantyhose que una se había sacado,
pusieron unos almohadones en el piso y me tendieron boca arriba, una se ensartó
mi pija y empezó a cabalgar. Otra se paró con ambas piernas a los lados de mi
cabeza, llevaba un girdless cerrado, pasó una mano por su entrepierna y lo abrió
dejándome a la vista su gran concha y su culo. Se agachó para bajarme la mordaza
y se sentó en mi cara. No podía respirar movía mi cabeza de un lado a otro
buscando aire y eso a ella la excitaba mas, se apiadó de mi, se levantó un
poquito, tomé aire y otra vez todo su peso encima, mi lengua se metía en su
concha y ella gozaba como loca. Mientras tanto acabé otra vez dentro de la que
me montaba y la que estaba sobre mi cara acabó también Medio como se calmaron,
una me metió un pañuelo en la boca y lo aseguraron con unas medias, otra
bombacha en la cabeza, pies atados y allí me dejaron tirado. Durante un buen
rato se dedicaron a charlar y escuchar música, fumar y beber. Yo permanecía
tendida de costado, atada y amordazada y con las medias y las bombachas por las
rodillas. Una no tuvo mejor idea que poner varios almohadones en el suelo
apilados y colocarme sobre ellos boca abajo, o sea que quedé con la cabeza hacia
el suelo apoyada sobre mi panza y mi culo expuesto totalmente. Me pasaban las
manos, bocas, pañuelos, algún que otro chirlo, deditos....hasta que siento algo
raro, como pegajoso....me estaban metiendo masas en el culo !!!!...crema, dulce
de leche, masa, un enchastre y las hijas de puta después comían de ahí. Después
de eso me limpiaron y siguieron gozando conmigo durante unas tres o cuatro horas
mas. En un momento apareció Ana.
-Bueno señoras, ya es el tiempo pactado, a vestirse.
Asi como llegaron se cambiaron y se fueron, luego caí que la
guacha de Ana me había vendido y seguramente por buena plata. Yo había quedado
atada y amordazada con una bombacha y una media cubriendo mi cabeza las
bombachas y pantys por los tobillos, un vibrador en el culo, acostada en un
sillón. Mara me levantó y me llevó al baño, para continuar con la tortura me
pone arrodillada frente a la bañera con la cabeza dentro de ésta y mi culo otra
vez expuesto.
-Te voy a hacer una enema así largas todo y dormís tranquila.
Me metió un preparado caliente por el culo, era bastante, al
cabo de unos minutos me sentó en el inodoro y largué todo. Me desató las manos
para que me limpie y me hace desvestirme y tomar una ducha. Cuando salgo me
esperaba con medias, bombacha y corpiño y un hermosísimo camisón de satén
dorado. Se sentía maravilloso el toque de la tela contra mis piernas con medias
y mi cuerpo recién lavado. Pañuelo en la cabeza para variar y a dormir. No me
ataron ni amordazaron así que dormí muy cómoda. Eran las 5 de la mañana del día
miércoles.
Me despertó Mara. Me saque el camisón y me ayudó con un
corset, me puso un traje de mucama de raso negro con pollera tubo muy ceñida,
otro pañuelo en la cabeza, zapatos de taco alto y a preparar el desayuno y
llevárselo a Ana a la cama.
La despierto y le pongo la bandeja sobre la cama.
-¿Tenés vibrador puesto?
-No señora.
-¿Por qué?
-No me fue indicado señora.
-Tenés que llevar siempre algo en el culo, por lo menos un
pañuelo, tapón o vibrador, menos cuando se te lo indique.
-Muy bien señora.
-Tenelo en cuenta.
-Si, señora.
-Hoy es tu último día, a la medianoche vas a volver con tu
esposa y ama.
-Lo se señora.
-Pero vas a venir bastante seguido.
-Cuando usted guste señora.
-Andá a lavar todo y después a tu cuarto, sacate ese vestido,
los zapatos y esperame de rodillas. Primero dame la bombacha que hay en el piso
y arrodillate. Le alcanzo la bombacha y me arrodillo a su lado. Me la pone en la
cabeza y me ordena retirarme y hacer lo que me dijo.
Hice todo, me fui a mi cuarto, me saque el vestido, me puse
un pañuelo en la cola y me arrodillé a esperarla. Sin decir nada fue al armario,
se acercó hacia mi levanto la bombacha que me encapuchaba, me mete una bombacha
de seda en la boca y me acomoda nuevamente la capucha. Luego me coloca un collar
de cuero muy ancho y lo ajusta bastante fuerte. Me coloca una correa y me lleva
a la camilla ginecológica, me ata fuertemente con las piernas bien abiertas,
hace un agujero en la bombacha y las medias, retira el pañuelo que yo me había
puesto y acomoda la maquina de coger en frente a mi, apoya el pene de plástico y
la prende. Otra vez la tortura de la máquina. Asegura mi cabeza a la camilla con
una tira de cuero pasada por mi frente se sienta a mi lado. De entre el agujero
de la pierna de mi bombacha-capucha saca mi oreja.
-Te voy a hacer los agujeritos para los aros, puede que duela
un poco por eso te puse el aparato para que te distraigas, pese a que no estas
bien amordazada ni se te ocurra gritar, solo gemidos están permitidos.
Se puso a trabajar con mi lóbulo derecho primero y el
izquierdo después, pese a que durmió un poco el lóbulo sentí bastante dolor, me
puso una crema cicatrizante y se fue. Después de un rato viene Mara a mi
rescate.
-Pero que lindo aretes que tenés putita. Y esa crema que usa
Ana es buenísima, ya no tenes ni colorado los lóbulos. Vamos a soltarte.
Apagó el aparato y lo retiro, me desató por completo y me
paró frente a un espejo, pude ver 2 aros colgando de mis orejas, muy discretos
pero bien de mujer.
Enganchó la correa en mi collar y me lleva a la parte de
atrás de la casa, ya eran las dos de la tarde y Ana estaba en una reposera
leyendo un libro. Mara enganchó la correa a una cadena que colgaba de un árbol,
me ató las manos a la espalda con un pañuelo y mis tobillos y rodillas con mas
seda y se sentó en otra reposera también a leer, la única gracia de la cosa era
tenerme allí parada, humillada.
-El sol ayuda a la crema a cicatrizar, cada vez que te lo
ordene das media vuelta asi te da del otro lado, asi ya a la noche te podemos
amordazar de vuelta y ponerte capuchas sin que te duelan las orejitas.
Así me tuvo 3 horas, cada quince minutos debía darme media
vuelta cosa que me costaba por tener las piernas atadas, pero había que hacerlo.
Mara me desató las piernas, descolgó la correa, me llevó
adentro y me ordenó desnudarme por completo. Me colocó unas manillas de cuero
agarradas a un palo, con las piernas hizo lo mismo y ató el palo de mis brazos
al techo. Todavía conservaba el collar y las bombachas de la boca y la cabeza.
Ató un pañuelo a mi boca por sobre la capucha de sedo hundiendo mas la braga de
mi boca.
-Voy a depilarte completamente así te vas a tu casa limpita.
Empezó a calentar cera y yo empezé a sufrir, no me quedaban
muchos pelos pero ella dijo totalmente. Fue una tortura muy larga, luego me paso
crema por todo el cuerpo y me djó ahí colgada. Al rato viene, me desata y me
saca todo lo que tenía en la cabeza.
-Bañate y ponete lo que te dejo en la cama.
Estuve un buen rato en la ducha, cuando salgo sobre la cama
había una bombacha con vibrador, corpiño, medias, portaligas, guantes, pañuelo
para el cuello y pañuelo para la cabeza. Me puse la bombacha con cuidado
introduciendo el aparato, el portaligas, las medias de seda negras, el corpiño
que era armado, un pañuelo rojo al cuello atado de costado, el pañuelo de la
cabeza cruzado bajo la barbilla y atado atrás y los guantes largos. Salí y me
dirigí a la sala. Por supuesto Ana me recibió con su sello, una bombacha suya en
la cabeza. Me hicieron preparar la cena, servírselas y quedarme parada a su lado
mientras comían y reían. Lave los platos y me presenté ante ellas nuevamente. Me
condujeron a la habitación, me pusieron un corset muy ajustado, relleno a mi
corpiño, una enagua de satén y cambiaron las medias negras por unas de lycra y
seda blancas super brillantes. Mara trajo un vestido blanco largo de raso, la
pollera era súper ceñida larga hasta la pantorrilla, las mangas largas y
ajustadas se cerraban por botones casi invisibles, los guantes me quedaron bajo
las mangas. Me sacaron el pañuelo rojo del cuello ya que el vestido tenía cuello
alto con volados, cerraron el vestido con un cierre por detrás, si no hubiese
tenido corset no me hubiera cerrado. Unos zapatos blancos de mucho taco son
colocados en mis pies. Mara ata mis manos a la espalda y me sienta en una silla,
me saca la bombacha de la cabeza y me maquilla. Luego introducen dos bombachas
de seda en mi boca, las sujetan con un pañuelo entre mis dientes atado a la
nuca, otro pañuelo doblado mas ancho cubre mi boca desde la nariz a la barbilla.
Me atan los codos entre si y envuelven mi cuerpo con sogas muy fuertemente
amarradas. Atan mis rodillas, muslos, p
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Relato: La muchacha del sabado (2)
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