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Relato: Las puterias de Rocio

Relato: Las puterias de Rocio

  

L A S P U T E R I A S D E R O C I O



En el anterior relato acerca de mi putita Rocío, dijimos lo
que había hecho de vestirse de puta o por lo menos de cómo ella creía que
debería vestirse una puta e ir al centro de la ciudad a buscar clientes que se
la cogieran y la trataran como a una puta, esto porque quería ser y sentirse
como una puta, logrando su propósito con tres cabrones aprovechados que se la
cogieron por todos lados. Esto fue una experiencia inolvidable para ella que
marcó su futuro.



En este nuevo relato diremos que fue lo que hizo que Rocío se
volviera adicta a la verga y deseara ser una puta y ser tratada como una
callejera. Posteriormente publicaremos otro relato en donde diremos que fue lo
que siguió a su aventura con los tres cabrones en una vecindad del centro, o sea
que este relato y el siguiente serán algo así como el antes y después de su
decisión de volverse puta.



Todo comenzó con un viaje que ella tuvo que hacer sola por
razones de trabajo a la ciudad de Pachuca, en el estado de hidalgo. Se fue en su
coche un lunes por la mañana y con la idea de regresar en tres o cuatro días
cuando terminaran las labores que iba a desarrollar, y todo le fue bien y normal
en su estancia y en su trabajo hasta el jueves por la tarde en que termino su
labor.



Regresó al hotel en el que se había hospedado y el cual
estaba ubicado casi en las afueras de la ciudad, no era un hotel de súper lujo o
de cinco estrellas, pero si tenía todo lo necesario. Descansó un rato sola en su
cuarto pensando en lo que haría, y decidió que se bañaría y por la noche bajaría
al restaurante del hotel para cenar, que se vestiría muy provocativa y sexy, y
esperaría a ver si había algún hombre aventado que le hiciera alguna proposición
con el fin de tener sexo esa noche fuera de su matrimonio, pues recordemos que
Rocío es una mujer casada, que es feliz con su marido o por lo menos todo lo
feliz que se puede desear ser actualmente con un solo hombre, pero ella desde
tiempo atrás tenia el deseo insatisfecho de sentir otras vergas en su panochita
y despertar a la fiera sexual y morbosa que tenía dentro de ella.



En el siguiente relato diremos como era la vida sexual de
Rocío en su matrimonio, por ahora solo diremos que ella era por naturaleza y
desde muy joven altamente sexual, cachonda y erótica, le encantaba tener una
verga en su panochita aunque no siempre la pudiera conseguir, sobre todo por el
que dirán y porque ella era una profesionista seria y dedicada a su trabajo, y
por esto ella muchas veces tenia que ocultar sus ansias de coger y conformarse
con el pito de su marido exprimiéndoselo al máximo.



En fin que en esta ocasión y por encontrarse en una ciudad en
donde prácticamente nadie la conocía, decidió que quería tener una aventura
sexual secreta y sin que nadie se enterara y que se la cogiera algún cabron por
donde el quisiera y como el quisiera.



Recordemos también que Rocío es una mujer de 38 años muy
hermosa y con un cuerpo tan esplendoroso que es capaz de quitarle el aliento a
cualquiera y de hacer que se le pare la verga a cualquier hombre con solo verle
sus nalgotas tan buenas y tan paraditas y su manera tan sensual de moverlas
cuando quería llamar la atención, además de sus chiches tan suaves y antojables,
que al verlas dan ganas de acabarse de criar con esos pezones rosados, grandes y
tan primorosos.



Y se vistió de la manera mas provocativa que pudo, un corto
brassier de encaje blanco de los que se abren por adelante, una blusa bastante
escotada que dejaba ver mas de la mitad de sus primorosas chiches y una micro
falda color azul cielo que fácilmente dejaba ver sus esplendorosas nalgotas, con
unas zapatillas abiertas y sin medias, esto con unas mini pantaletas, las cuales
al final y después de pensarlo un poco decidió ser mas audaz y quitárselas y
bajar al restaurante con sus hermosas nalgas al desnudo y con su rica panochita
al aire, ya que esto le daría valor a cualquier cabron que la admirara y seria
mas fácil que cualquier hombre la invitara a coger. Y vestida así, bajo al
restaurante como a las nueve de la noche.



Era un restaurant-bar que tenia un salón pequeño y
medianamente iluminado en donde se servia la cena, y junto tenia otro salón un
poco mas pequeño y casi en total oscuridad en donde las parejas podían bailar al
compás de suave música romántica, pero en esos momentos el restaurante estaba
casi solo y el salón de baile completamente solo, pues hay que hacer notar que
se trataba de un día hábil entre semana.



Los únicos clientes que había en el restaurante eran tres
tipos más o menos jóvenes que se encontraban cenando y platicando sentados a una
mesa, y una pareja un tanto mayor en otra mesa. Rocío se sentó en la mesa que
estaba frente a la de los tres tipos y pidió la carta al mesero para pedir la
cena.



Los tipos se le quedaron viendo a Rocío en cuanto entró e
hicieron algunos comentarios entre ellos en voz baja respecto a lo buenota que
estaba y a que iba vestida como puta, como si estuviera buscando quien le
metiera la verga en esa noche, y decidieron abordarla para ver si se les hacia
que fuera alguno de ellos el afortunado en cogerse a esa putita tan hermosa y
tan buenota.



Y decidieron esperar a que terminara de cenar antes de
abordarla y mientras le admiraban sus lindas piernas y la generosa porción de
sus chiches que ella mostraba con esa blusa tan escotada, primero lo hicieron
disimuladamente y después más descaradamente al notar que ella no hacia nada por
cubrirse. Y en eso estaban cuando ella abrió un poco sus hermosas piernotas y
los tipos notaron de inmediato que Rocío no traía calzones y alcanzaron a ver su
despampanante panochita casi con toda claridad y esto hizo que a los tres se les
parara la verga, la cual se comenzaron a acariciar sobre los pantalones tratando
de que ella los viera con las vergas paradas, y claro que ella los noto y le
gusto lo que noto, pues hacer que se les parara la verga a tres hombres mas
jóvenes que ella, le daba confianza en su belleza y en su latente sexualidad.



Por lo que abrió un poco mas sus carnosos y suaves muslos
para que ellos se dieran un buen taco de ojo con la vista de su rajita, y hasta
el mesero que no se había perdido detalle de la belleza de Rocío, busco un lugar
mas adecuado para verle bien su hermosa panocha y hasta parecía que la baba se
le caía viendo aquel rico manjar entre las piernas de ella, además de que no
desperdiciaba ni el menor pretexto para acercarse a ver si no se le ofrecía nada
y así poder admirar sus chichotas de cerca..



El ver a esta puta descarada mostrándoles todo, lleno de
valor a los tres tipos por lo que en cuanto ella termino de cenar, de inmediato
uno de ellos se levantó y fue hacia ella y la invitó a tomarse una copa con
ellos, después de que ella ya iba en su tercera copa.





Esta usted muy sola señorita –le dijo el tipo- ¿nos
permitiría hacerle compañía e invitarle una copa?


Antes que nada –contesto Rocío tratando de ocultar sus
nervios y parecer una mujer muy desenvuelta- no soy señorita, soy señora, y
si acepto tomarme una copa con ustedes porque en verdad me siento muy sola.





Los tres tipos se levantaron junto con Rocío y fueron a
sentarse a otra mesa, la mas apartada y sola del lugar, ella se presento y ellos
también lo hicieron, los tres eran de mediana edad apenas arriba de los treinta
años, y dos de ellos parecían ser policías o soldados pues llevaban el pelo muy
corto como lo usan en el ejército.



A ella la sentaron en medio de los tres y de inmediato
comenzaron a hacerle platica preguntándole que hacia en ese lugar y a que se
dedicaba, pidieron mas copas y platicaron y rieron los cuatro por un rato. Y de
pronto Rocío sintió la mano del tipo que tenia a su derecha que le agarraba las
piernas por debajo de la mesa, ella se estremeció un poco y no dijo nada, y esto
le dio valor al tipo que tenia a su izquierda para también bajar la mano y
agarrarle sus suavecitos y bien formados muslos. Y no tardaron mucho en empezar
a subir esas manos hacia su panochita, el caso es que cuando ella sintió ya
tenia una mano agarrandole las nalgas y abriéndose paso hacia su culito, y otra
mano metiéndole dos dedos en su ya humedecida panocha, y en eso uno de los tipos
acercándose a su oído en donde aprovecho para plantarle un beso, le dijo:





¿Qué te parece mamacita si nos pasamos al otro salón para
bailar un rato?


Si como no –contesto Rocío ya totalmente caliente y
respondiendo a su temperamento erótico y lujurioso que ya le estaba
exigiendo un desahogo sexual con una buena, palpitante y bien parada verga.





Los cuatro se levantaron y entraron al saloncito casi oscuro
en donde había una pequeña pista de baile, se sentaron a una mesa y pidieron mas
copas, y uno de ellos la invito a bailar y ella acepto de inmediato.



El tipo la abrazo en el centro de la solitaria pista y se la
repego jalándola por la cintura, haciéndola sentir su bien parada verga, y ella
al sentir ese camote palpitante, también se repego con su entrepierna lo mas que
pudo y le echo los brazos al cuello, y el tipo no perdió el tiempo bajando las
dos manos y metiéndolas por debajo de la micro falda de Rocío y sobandole y
apretándole las nalgas, lo que hizo que ella se estremeciera de placer y se
mojara mas de su panochita, la cual ya estaba ardiendo por dentro y por fuera.



Y así estuvieron por mas de una hora turnándose los tres
tipos para bailar con ella y manosearla por todos lados e inclusive bailando con
dos de ellos a la vez, uno se ponía al frente y el otro se ponía a su espalda y
le repegaba su verga contra las nalgas y entre los dos la manoseaban de lo lindo
haciendo que ella gozara sintiendo que la estaban tratando como a una puta,
hasta que después de un rato en que los tres la caldearon a su gusto, ella les
dijo que quería sentarse un rato para descansar, y se sentaron, pero lo menos
que hicieron fue descansar, pues de inmediato uno de ellos se posesiono de sus
nalgas y de su culito, otro le comenzó a meter los dedos en su panochita y el
tercero le agarraba los pechos desabrochándole el minúsculo sujetador que
llevaba puesto.



Era todo un espectáculo ver a los tres cabrones manoseando
por todos lados a Rocío, y los que gozaban de ese espectáculo eran el mesero y
un par de clientes que habían entrado al restaurante y se habían sentado cerca
de la entrada al salón de baile y desde donde podían ver casi todo lo que les
permitía ver la penumbra del lugar, no se veía muy claro pero si veían que ahí
se estaba desarrollando una pequeña orgía en donde sin ningún recato tres tipos
manoseaban a una vieja que ya estaba casi encuerada, pues ya le habían abierto
la blusa y le habían quitado el sujetador dejando sus chichotas al aire, las
cuales eran manoseadas y chupadas alternadamente por los tres tipos.



Rocío sentía que estaba en el cielo, ya había experimentado
un orgasmo y estaba muy cerca de tener el segundo. Había querido conseguir un
cabron que se la cogiera y ahora tenia a tres tipos jariosos encima de ella
haciéndola vibrar con los manoseos que le prodigaban por todo su cuerpo.



En eso uno de los tipos ya totalmente desinhibido y
valiéndole madre que lo estuvieran viendo desde el restaurante, se paro junto a
Rocío, se saco la verga y se la puso en la boca, y ella también ya desinhibida
por la calentura de su cuerpo y por los tragos ingeridos, agarro entre sus
delicados labios el pitote que le ofrecían y se lo comió completo, procediendo a
darle una fenomenal mamada de verga al tipo, que hizo que este se viniera en su
boca unos cuantos minutos después, y mientras los otros dos seguían ocupados
metiéndole los dedos en el culo y en la panocha sobándole el hinchado clítoris y
manoseándola con dureza y haciendo que ella llegara a su segundo orgasmo.



Rocío se trago deleitándose y gozándola toda la venida del
tipo y no se saco la vergota de su delicada boquita hasta que el pito dejo salir
hasta la ultima gota de sus mocos, y entonces se retiro, pero casi
instantáneamente otro de los tipos ocupo su lugar en la boca de Rocío, y el
tercero ya no se pudo aguantar a esperar su turno para las mamadas de ella y
alzándola un poco la sentó sobre su verga y se la clavo hasta adentro en la rica
y ardiente panochita de Rocío.



El espectáculo que estaban dando Rocío con los tres tipos era
fenomenal, pues aparte de los pocos clientes del restaurante, ya también estaban
de mirones el cantinero, el mesero, el cocinero, y hasta el encargado del lugar,
y todos se deleitaban viendo como Rocío complacía a los tres tipos y nadie hacia
nada por detenerlos, mas bien los miraban con lujuria y envidia y sobándose cada
quien su verga. Y Rocío se daba cuenta de eso, se daba cuenta de que había
varios hombres calientes y con mirada de lujuriosos viendo como se la cogian los
tres tipos y como ella les exprimía la verga con la boca, y esto en lugar de
molestarla, la puso aun mas caliente, como con ganas de llamar a todos los que
estaban de mirones y ofrecerles las nalgas de manera colectiva en un cachuchazo
popular.



Después de que los tres tipos se vinieron en la boca y en el
cuerpo de Rocío, ella se sintió totalmente desmadejada por el esfuerzo hecho,
por los orgasmos experimentados y por las copas tomadas. Uno de los tipos pidió
la cuenta y le dijo a Rocío mas ordenándole que pidiéndole:





Vamonos de aquí putita, vamos a otro lugar mas tranquilo
pues parece que aquí ya tenemos mucho público.





Rocío asintió con la cabeza y simplemente se dejo llevar por
ellos, se medio arregló la ropa y salieron los cuatro al estacionamiento del
hotel, el cual también se encontraba a oscuras, se acercaron al automóvil de
ella que se encontraba en el sitio mas apartado del estacionamiento, y entonces
uno de los tipo la puso de frente al costado del coche y con las nalgas hacia el
y subiéndole su corta faldita le metió la verga que ya se le había parado
nuevamente en la panochita de Rocío, ella gimió un poco y comenzó a mover sus
nalguitas, mientras otro de los tipos se acerco a agarrarle las chiches y le
puso su verga en una mano para que se la sobara, hasta que el ultimo de ellos
les dijo:



Ya cabrones ya tenemos que irnos, metanse al coche y cojanse
a la puta esta en el asiento trasero.



El tipo le pidió las llaves del auto a Rocío, lo abrió y se
puso al volante y los otros dos se subieron atrás con Rocío, y de inmediato uno
de ellos bajo la cabeza de Rocío para meterle la verga en la boca diciéndole:





Chupame la verga puta pues ya se me volvió a parar y
necesito que la bajes con tu suave boquita.





Ella no dijo nada y solamente comenzó a chupar el camote del
tipo, mientras el que tenía al otro lado se posesiono de sus nalgas manoseándole
también su panocha y su culito. Rocío estaba invadida por la calentura y por la
lujuria en todo su erótico y bien formado cuerpo y estaba dispuesta a dejar que
los tipos hicieran con ella lo que quisieran, y lo hicieron, el que le manoseaba
las nalgas, también se saco la verga y se la metió en su coñito mientras ella
seguía mamando el otro pitote.





No la maltraten mucho –les dijo a sus amigos el tipo que
estaba al volante mientras echaba a andar el coche.


¿A donde vamos? –pregunto Rocío sacándose por un momento
de la boca la verga que estaba chupando con placer.


Vamos a que te diviertas otro rato puta –le contesto el
que manejaba- ya vimos que te gusta mucho la verga y te vamos a complacer
para bajarte la calentura, no tengas miedo, te va a gustar lo que vamos a
hacer.





Rocío lo acepto aunque con cierto temor, pues a nadie le
gusta ir hacia lo desconocido prácticamente con los ojos cerrados y con tres
tipos que también son desconocidos, pero en fin, parecía que lo único que
querían era seguírsela cogiendo, y como eso era también lo que ella quería, pues
se conformo y siguió en su labor de chupar con deleite la verga que tenia en la
boca y a la vez parar mas sus nalguitas para que el otro tipo se la cogiera a
gusto.



Rocío no podía ver por donde iban en el coche, pero pasaron
como 15 minutos antes de que se detuviera el auto, pero ella continuo con su
tarea hasta que los dos tipos se vinieron, uno en su boca y el otro en su
panochita, ella limpio las dos vergas con la lengua con mucho esmero y luego se
sentó esperando que el otro se pasara a la parte de atrás del coche para que
también se la cogiera, pero este solamente se volteo y le dijo:






 




Vistete bien como estabas putita porque aquí nos bajamos.


¿Nos vamos a quedar en esta casa? –pregunto Rocío viendo
que se encontraban ante una casa de regular tamaño, pero en un lugar casi
totalmente despoblado, ya era mas de medianoche y todo estaba oscuro con
excepción de una tenue luz que salía de la casa. Ella trato de
tranquilizarse pensando en las vergas de estos cuates que seguramente se la
iban a volver a meter.


No puta –contesto el tipo- aquí no nos vamos a quedar,
aquí te vas a quedar tu.


¿Yo sola? –pregunto Rocío ingenuamente.


Claro que no pendeja, como crees que vamos a desperdiciar
ese precioso cuerpo de puta que tienes, en esta casa viven cuatro amigos
míos y seguramente que tienen muchas ganas de coger, así que tu les vas a
hacer el favorcito de portarte bien puta con ellos y dejarlos que te cojan
por donde quieran.


¿Cuatro amigos? -pregunto Rocío- pero esos son muchos,
no, yo no quiero entrar, por favor llevenme a mi hotel.


Escucha bien pequeña puta pendeja –siguió diciendo el que
estaba al volante- tu vas a hacer lo que se te ordene, porque tanto nosotros
como mis amigos que están adentro somos de muy pocas pulgas y si te pones al
pedo te puede ir mucho mas mal de lo que tu supones.


Ya dije que no quiero entrar –contesto Rocío sacando un
poco de valor quien sabe de donde.


Que pinché puta rejega esta –dijo el tipo bajándose del
coche y diciéndole a sus compañeros- bajen a la cabrona puta, le voy a
enseñar quien es el que manda aquí.





A jalones bajaron a Rocío del coche y deteniéndola por los
brazos la pusieron frente al que aparentemente era el jefe de los tres, ella
solamente lloraba y pedía que no le hicieran nada, que la dejaran ir a su hotel,
pero el tipo ni siquiera la escuchó y rápidamente le soltó un fuerte golpe en el
estomago que hizo que Rocío se doblara y casi se ahogara volviéndosele los pies
de chicle y tratando de jalar aire por la boca. Los tipos la volvieron a poner
de pie y en esta ocasión fue una patada la que se incrusto en su estomago y
entonces la soltaron de los brazos y ella cayo al suelo haciéndose bolita como
cubriéndose de otros posibles golpes a la vez de que trataba de respirar en
forma desesperada como pescadito fuera del agua, pues sentía que en realidad se
ahogaba, pero ya no hubo mas golpes, los tipos volvieron a pararla por los
brazos, deteniéndola pues ella casi no se podía sostener en pie por si misma.





Pues quien cabrones te crees que eres –le grito el jefe-
eres solamente una puta mujerzuela barata, una pinché perra callejera que se
nos ofreció descaradamente, acaso crees que puedes venir con nosotros
enseñándonos tu panocha de la manera mas puta y casi rogándonos que te
cogieramos, para salirnos después con que la puta señorita no quiere coger
con mis amigos, pues no putita eso no lo puedes hacer, de manera que vas a
entrar conmigo y vas a hacer todo lo que se te ordene y te advierto una
cosa, mis amigos son indios, y si no cooperas, ellos no se van a andar con
delicadezas, no te van a golpear con las manos, ellos te van a agarrar a
palos y fuetazos como a las mulas, y te van a dejar marcado por todas partes
ese hermoso cuerpo de puta que tienes, ¿entendiste bien lo que te dije
pinché puta asquerosa?


Si –contesto Rocío débilmente y buscando mas que nada que
ya no la golpearan y le fueran a dejar alguna marca en alguna parte del
cuerpo, pero claro que el tipo se había cuidado bien de no marcarla y por
eso solamente le había pegado en el estomago..


Esta bien –volvió a decir el jefe- veo que ya estas
entendiendo tu papel de perra, arreglate bien la ropa y límpiate tu puta
cara.





Rocío ya un poco más repuesta hizo lo que le ordenaban, se
arreglo la ropa y se limpio la cara. El tipo la tomo del brazo y se encamino con
ella a la puerta de la casa. Tocaron y les abrió la puerta un tipo con pinta de
indio por todas partes, musculoso y moreno, Rocío entro con su acompañante, la
sentaron en una silla sin decirle nada, y vio que el jefe hablaba algo con los
cuatro tipos que estaban dentro, los cuales solamente asentían con la cabeza y
miraban de reojo a Rocío, y después de un par de minutos de hablar, el jefe
salio diciéndole a Rocío:





Bueno puta, ahí te quedas y recuerda lo que te dije.





Rocío solamente asintió con la cabeza y vio como se iba el
jefe y se quedaba ella sola con sus amigos.



Rocío vio a los cuatro hombres con los que se había quedado
sola, y efectivamente eran cuatro indios de entre los 40 y los 45 años. Todos
morenos y fuertes, eran hombres de campo, posiblemente ignorantes y rudos,
además de que los cuatro eran bastante feos y mal encarados, y Rocío tuvo miedo,
no quería ser violada por esos tipos, pero tampoco quería ser agarrada a palos,
y decidió que trataría de ser dócil y complaciente. Los cuatro tipos se
acercaron a ella como examinándola y uno de ellos le pregunto:





¿Así que tú eres la puta que nos va a complacer a todos
esta noche?


Si –contesto Rocío.


No me gusto esa respuesta -dijo otro de ellos agarrandola
por los cabellos y tirando de ellos hacia atrás.


Si –se apresuro a volver a contestar Rocío temiendo que
ellos se fueran a enojar y la golpearan- soy la puta que los va a complacer
a todos ustedes esta noche.


Eso ya esta mejor putita, yo me llamo Juan, y ellos son
Raúl, Nicasio y Luis y deberás hablarnos de usted a todos y con todo
respeto, pues nosotros somos hombres decentes y tú solamente eres una puta
caliente y barata y durante el tiempo que estés con nosotros seremos tus
dueños y tus amos, ¿de acuerdo?


Si señor.


¿Cual es tu nombre putita?


Yo me llamo Rocío –contesto ella tímidamente.


Ese nombre no me gusta –dijo Juan- así que nosotros te
llamaremos puta, mujerzuela o perra, ¿esta bien puta?


Si esta bien señor, ustedes pueden llamarme puta o perra
o como ustedes quieran.


Me gusta que seas una perrita caliente y dócil, encuérate
queremos ver tu cuerpo de mujerzuela.





Rocío rápidamente se levanto de la silla quedando en el
centro de ellos y procedió a quitarse la ropa hasta quedar totalmente encuerada
tal y como vino al mundo, dejando a los cuatro tipos admirados y con la boca
abierta y casi babeando al ver sus hermosas chichotas, sus carnosos muslos, sus
preciosas y bien paraditas nalguitas, su breve cintura, sus bien delineadas
piernotas que se veían suaves y delicadas, y sus hermosos y bien cuidados pies
con las uñas pintadas de rosa.





Caray, que buenota está esta puta –dijo Juan, que parecía
ser el que llevaba la voz cantante de los cuatro- esta es la mejor perra de
todas las que nos ha traído este cabron.





Juan se acerco a ella y le agarro las chiches con las dos
manos sopesándoselas y sobandoselas.





Que hermosas chiches tiene esta putita, están grandes y
suavecitas, que ricas chaquetas has de hacer con estas chichotas.





Los otros tres tipos también se acercaron, agarrandole las
nalgas, los muslos, la panochita, y todo lo que pudieron agarrar, en un momento
ella se encontró rodeada y manoseada por ocho manos, era como si un pulpo
caliente y jarioso se la estuviera caldeando, y aun contra su voluntad, no pudo
menos que estremecerse con el contacto de los cuatro tipos, y después de unos
cuantos minutos, volvió a hablar Juan:





Bueno amigos, encuérense todos y no se avoracen tanto,
que esta noche esta perra tiene que darnos placer a todos nosotros.





Los cuatro tipos se encueraron y Rocío se asombro de lo que
vio, los cuatro tenían muy buenas vergas, grandes y negras, y las cuatro ya se
encontraban paradas y listas para la pelea, y las bolsas de sus huevotes también
eran muy grandes y arrugadas.





Sugiero –dijo Luis- que primero que nada nos mame la
verga a los cuatro.


Me parece bien –dijo Juan- a ver pinché ramera, hincate
ante nosotros y chupanos la verga a todos.





Rocío se hinco ante ellos para cumplir la orden y comenzó a
chupar la primera verga que tenía a la mano, y mientras agarro con sus dos
manitas otros dos de los pitos y los movió con lentitud. Luego pasó a otra
verga, y luego a otra, y así estuvo por más de media hora mamandoles el pito a
todos, las vergas de los tipos estaban bien paradas, y no olían muy bien que
digamos, olían a mugre y a varios días de no limpiarlas, pero también olían a
verga y sabían a verga, y ese olor y sabor le calentó mas la sangre a Rocío, y
se consoló pensando que cuando menos a todos se les paraba la verga bastante
bien.





Ya estuvo bien de mamadas –comento Nicasio- ya vamonos a
la recamara para cogernosla, ¿te parece bien puta asquerosa?


Si señor, como usted ordene –contesto ella sumisamente.





La levantaron y la llevaron a otro cuarto en donde había dos
camas matrimoniales.





Pero antes de meterle el pito –dijo Juan- vamos a
revisarle bien sus hoyitos para ver que tal están, puta échate en la cama y
abre bien las patas para revisarte a gusto tu panocha.





Ella obedeció y se acostó boca arriba en la cama y abrió las
piernas lo más que pudo, enseñándoles a todos su hermosa panochita, uno de ellos
se agacho y se la manoseo metiéndole los dedos, y finalmente le dio unos besos y
unos chupetones, y luego los otros tres hicieron lo mismo. Después la pusieron
empinada y le ordenaron que se abriera las nalgas con las manos y procedieron
todos a besarle y morderle su suave culito, y cuando terminaron la inspección
Rocío ya se encontraba totalmente caliente y deseosa de que la ensartaran. Uno
de ellos se acostó en la cama y le ordeno a Rocío:





Súbete y siéntate en la verga pinché puta marrana.








Rocío se sentó sobre la vergota del tipo y se la comenzó a
meter lentamente en su panocha que ya se encontraba caliente y chorreando jugos,
pero en eso el tipo se la metió de un solo golpe haciendo que ella lanzara un
grito de dolor al sentir el pitote invasor en sus entrañas. Al tipo le valió
madre el grito de ella y se comenzó a mover con fuerza dentro de su coñito. Otro
de los tipos se acerco por detrás poniendole saliva en el ano y metiéndole uno
de sus dedos en su casi virgen y bien fruncido culito, y después de abrírselo un
poco con los dedos, procedió a ponerle la cabezota de su verga en el anito y
empujando poco a poco logro comenzar a vencer la fortaleza trasera de Rocío
hasta lograr meterle el pito casi por completo mientras ella se empinaba lo mas
que podía y trataba de abrir su culo al máximo para permitir la entrada de la
enorme verga invasora en su retaguardia.



Para Rocío el dolor era muy fuerte, pero el placer también y
por eso ya no le importo que estos cabrones la estuvieran usando como su perra
particular, decidió cooperar con ellos y abandonarse a recibir todo el placer
que le dieran, abusando de ella en todas las formas que se les pudiera ocurrir.



Cuando el tipo que la estaba enculando logro meterle toda la
verga en su hoyito trasero, los dos que se la cogian se comenzaron a mover
rítmicamente haciendo que ella también se convulsionara y gritara de placer, y
entonces los dos tipos que quedaban se hincaron arriba de la cama, uno a cada
lado de la cara de Rocío y le acercaron sus vergotas bien paradas, y Rocío no
perdió tiempo y agarro una en cada mano y mientras con pasión mamaba una,
masturbaba a la otra y luego cambiaba de verga en su boca.



En esos momentos Rocío estaba llena de verga en todos sus
orificios y aun le sobraba una de repuesto la cual sobaba y movía a la vez que
le acariciaba los huevotes, ella estaba experimentando los orgasmos más potentes
y más prolongados de toda su vida, y los gozaba con verdadera pasión.



Los cuatro tipos no tardaron mucho en venirse llenándole a
Rocío de mocos toda su panochota, su hermoso culito, su boquita y toda la cara,
tragandose ella golosamente y como una verdadera puta todo lo que le cayo en la
boca y en la cara, y después de desenchufarse de las vergas que la tenían
ensartada, y sin que nadie se lo pidiera se puso a limpiarlas con la boca.





Miren a la pinché perra caliente –dijo Juan a quien en
esos momentos Rocío le pasaba la lengua por toda la verga y los huevos
limpiándole todos los residuos de los mocos que le habían quedado y
saboreándolos con verdadero deleite- se ve que le gusta mucho la verga.


Si es cierto –contesto Raúl- es una verdadera perra y
nosotros debemos de darle toda la verga que quiera.





Rocío termino de limpiar todos los pitos y se quedo sentada
en la cama, encuerada y esperando para ver que más querrían hacerle aquellos
cuatro cabrones.





Ahora pinché puta barata –dijo Juan jalándola por los
cabellos y bajándola de la cama obligándola a que se hincara delante de el,
que se quedo tranquilamente sentado en la orilla del colchón- vas a ser
nuestra bacinica para que todos podamos vaciar nuestras vejigas en tu boca y
te tragaras todos nuestros meados, ¿de acuerdo?


Si –contesto Rocío.


¿Si que, pendeja?


Si señor, voy a ser su bacinica y me tragare todos sus
meados.


Esta bien, abre grande el hocico para poder atinarle a tu
boca, y no vayas a tirar nada, te tragaras todo


Si señor.





Y Juan poniendo la cabeza de su camote en los labios de ella,
procedió a orinarse mientras todos reían viendo los esfuerzos de ella por no
tirar nada del líquido amarillo que le estaba entrando en la boca, recibía y
tragaba, recibía y tragaba. Y así fueron pasando uno por uno hasta que todos
quedaron satisfechos y vieron que efectivamente Rocío se había tragado todo,
fácilmente había sido mas de medio litro de meados con distintos olores y
sabores lo que ella se había tragado, algunos eran suaves y casi sin sabor, pero
otros había sido bastante fuertes y picantes causándole un escozor en la boca y
en la garganta, pero de cualquier forma no había dejado caer ni una sola gota,
ella nunca se había tragado los meados de nadie y ahora le parecía increíble que
le hubiera gustado y hasta hubiera gozado con esta nueva experiencia al beberse
los orines de estos cuatro tipos, y trato de justificarse a si misma diciéndose
que la situación, el ambiente y el estar sometida a ellos por la fuerza, era lo
que hacia que ella gozara de algo que normalmente le hubiera parecido asqueroso,
en fin….



Cuando los cuatro terminaron de orinarse, le ordenaron a
Rocio que volviera con ellos a la sala y ahí sirvieron copas para todos
incluyéndola a ella y se sentaron alrededor de la mesa, y entonces volvió a
hablar Juan:





Ahora cabrona perra, te vas a meter bajo la mesa para que
nos chupes la verga a todos de nuevo hasta que se nos vuelva a parar.


Si señor, como usted me ordene –contesto Rocío quien
estaba gozando con ese trato de puta que le estaban dando los cuatro tipos y
deseaba ardientemente que se la volvieran a coger entre todos, por lo que de
inmediato se metió bajo la mesa y a gatas se puso a chuparles las vergas a
todos, dedicándoles unos cinco minutos a cada una para luego pasarse a otra
y así estuvo por un buen rato.





Mientras tanto los tipos seguían tomando y riendo de sus
chistes sobre la puta que tenían chupandoles sus vergas. Hasta que un rato
después y cuando ya se encontraban calientes de nuevo, decidieron que ya era
hora de volver a utilizar a la puta que tenían disponible en ese momento, la
hicieron salir de debajo de la mesa y se la llevaron nuevamente a la recamara en
donde Juan que era siempre el primero en opinar y decidir, le dijo a Rocío:





Ahora pinché puta corriente, nos vas a chupar y limpiar
con la lengua el culo a todos uno por uno.


Pero… es que… -trato de protestar Rocío pues eso era algo
que tampoco había hecho nunca y no le llamaba mucho la atención el hacerlo.


¿Qué es lo que oigo cabrona mujerzuela, -le grito Juan
poniéndole una de sus enormes manos en el cuello y apretándoselo bastante
como para que ella cayera hincada a sus pies tratando de soltarse de la gran
mano que la tenia aprisionada como si fuera una garra sobre su delicado y
hermoso cuello- acaso estas tratando de oponerte a nuestros deseos?


No… -alcanzo a decir Rocío débilmente buscando que Juan
le aflojara la garganta.


Esta bien puta, -contesto Juan soltándole el cuello-
entonces si no te opones dinos que es lo que vas a hacer.


Les voy a chupar y a limpiar el culo con la lengua a
todos ustedes –dijo Rocío sintiéndose humillada por los tipos, pero también
sintiendo una sensación de placer en su cuerpo, placer que le proporcionaba
precisamente el sentirse humillada y a merced de los antojos sexuales y
morbosos de esos tipos.


Pues empieza conmigo cabrona mujerzuela .dijo Juan
empinándose sobre la cama- mete tu linda carita entre mis nalgas y chupame
el culo como si en ello te fuera la vida y mas te vale que lo hagas bien,
pues tú no me conoces enojado y si no haces bien tú trabajo de puta, creeme
que te vas a arrepentir.





Y a Rocío no le quedo otra que acceder a los deseos de ellos,
hincada como estaba se acerco a las nalgas de Juan y se las separo con las manos
metiendo la cara entre ellas y comenzando a besar el fruncido culote de Juan.



Olía a rayos y esto resultaba insoportable para Rocío, se
notaba que hacia mucho tiempo que el tipo no se limpiaba bien el culo y quizás
cuando se bañaba no se lo lavaba a fondo con bastante jabón, pero ella tuvo que
aguantarse la peste y el asco para seguir con su labor, pues verdaderamente
tenia miedo de lo que los tipos le pudieran hacer, no quería salir lastimada de
esta aventura que ella misma se había buscado por ser tan puta y por gustarle
tanto la verga.



Rocío chupo y lamió el culo que tenia en la boca, abriendo
con las manos las nalgotas de Juan, y uno minutos después de comenzar ya se
empezó a acostumbrar al olor y al sabor, y trato de hacer su labor lo mejor que
pudo, pues aunque ella nunca le había chupado el culo a ningún hombre, el
instinto de conservación y su natural lujuria le dijeron como tenia que hacerlo
para que Juan quedara complacido.



Y así fue, después de un rato Juan se retiro y le dejo su
lugar a Luis quien también gozo de las lamidas en su culo que sabrosamente le
proporcionaba Rocío, y después paso Nicasio a disfrutar de la boca de ella, y
por ultimo paso Raúl y ella siguió entretenida en su trabajo haciéndolo lo mejor
posible y hasta gozándolo un poco, pues después del segundo culo que chupo ya no
le supo tan mal y acabo imponiéndose su naturaleza caliente y morbosa que hizo
que ella también disfrutara de la sesión de chupar culos negros y apestosos.



Y cuando los cuatro estuvieron complacidos con la limpieza de
sus culos, Juan tuvo otra morbosa idea y le dijo a Rocío mientras se volvía a
sentar en la orilla de la cama y hacia que ella se pusiera en cuclillas en el
suelo enfrente de el:





Ahora pinché puta asquerosa y como veo que disfrutaste
mucho chupandonos nuestros culos, llego el momento de que nos limpies los
pies ¿estas de acuerdo?


Si señor lo que usted me ordene –contesto Rocío sabiendo
que era inútil oponerse a los deseos de los tipos y que por su propio bien
mas valía hacer todo lo que ellos quisieran.


Perfecto –dijo Juan- te voy a decir como lo vas a hacer,
vas a tomar uno de mis pies con tus manitas y me lo vas a besar y a lamer
todo incluyendo las plantas completas y después me vas a chupar también los
dedos, metiéndote en la boca uno por uno como si fueran dulces y limpiándome
con la lengua en medio de los dedos, y mientras tu haces esto, yo te voy a
meter el otro pie en tu panochota, y cuando yo te avise cambiaras de pie
para limpiarme el otro, y finalmente me secaras los pies con tus chichotas
pero sobre todo pasándome tus pezones por todos lados de los pies,
¿entendiste bien cabrona mujerzuela?


Si señor –contesto ella- si le entendí bien.


De acuerdo pinché putisima, pero recuerda que debes de
hacerlo bien pues no quiero castigarte y marcar tu lindo cuerpecito de
piruja moliéndote a palos y rompiéndote varias costillas.


No se preocupe usted señor lo…


Dime señor amo pendeja puta, -grito fuertemente Juan
interrumpiendo lo que decía ella- pues en estos momentos todos nosotros
somos tus amos y como tales debes de tratarnos.


No se preocupe señor amo –dijo Rocío- les limpiare los
pies a todos con mi lengua hasta dejárselos brillando de limpios.


Pues empieza puta –dijo Juan poniéndole uno de sus pies a
la altura de su cara.





Rocío tomo el pie de Juan con sus manos y comenzó a besarlo
mientras sentía como su otro pie se abría paso entre los pliegues de su hermosa
panochita para meterle los dedos hasta donde pudiera. Esta morbosa posición de
chupar un pie mientras el otro le entraba en su coñito, calentó a Rocío mucho
mas de lo que se hubiera imaginado, por lo que a pesar de la mugre y el mal olor
de los pies del tipo, ella se entrego con verdadero placer a su labor de
lamepies, a la vez que movía las nalguitas para que el otro pie de Juan se
acomodara mejor en su panochita y entrara bastante en ella, y cuando tuvo la
mitad del pie de Juan dentro de su coño, el comenzó a mover los dedos y el
paroxismo de Rocío no tuvo limites pues el movimiento de las dedos dentro de se
panocha y el cosquilleo que le hacia con las uñas, le provocaron otro orgasmo
teniendo que soltar por unos momentos el pie que estaba besando y lamiendo para
tratar de meterse con las manos aun mas el pie que tenia metido en su panochita.



Mientras tanto los otros tres tipos veían divertidos lo que
pasaba con Rocío y se tomaban otra copa mientras esperaban su turno.





Vaya con la putota esta –dijo Juan a sus amigos y
riéndose todos juntos- se esta viniendo con mi pata adentro de su rica
panochita, creo que la esta gozando mas que si se tratara de una enorme
verga.


Si es cierto –dijo Luis- esta cabrona esta resultando mas
putona de lo que nos habíamos imaginado, se ve que le gusta que la traten
como a una mujerzuela, debemos de darle gusto muchachos.


Pinché puta chichona –dijo Juan dirigiéndose a Rocío- te
perdono que hayas dejado de besarme el pie solamente porque me di cuenta que
estabas gozando con mi otro pie en tu panochota.


Si señor amo –contesto ella tratando de auto humillarse
mas, pues la morbosa idea de la sumisión hacia unos pervertidos, de la
esclavitud sexual de su cuerpo de puta, la hacia ponerse mas caliente-
gracias por perdonarme mi falta, ahora mismo le sigo limpiando su lindo
piecito.





Y Rocío volvió a tomar el pie de Juan y lo volvió a chupar y
a lamer, metiéndose los dedos en la boca uno por uno y chupandolos con ansia.
Luego se pasó al otro pie, el que tenía metido en la panocha y que ya estaba
totalmente mojado con sus jugos, y procedió a limpiarlo con la lengua mientras
Juan le metía el otro pie en la panocha en la misma forma que había metido el
anterior. Y cuando termino con el segundo pie, procedió ella a secárselos con
sus chichotas pasándole los pezones por todo el ancho y el largo de los pies e
inclusive metiéndole el pezón entre los dedos, y pronto termino con su labor de
limpieza de los pies de Juan.





Muy bien pinché perra caliente –dijo Juan levantándose
para dejarle su lugar al que seguía- hiciste un buen trabajo, sigue así de
obediente y sumisa y no te pasara nada malo.


Si señor amo –contesto ella- soy la perra caliente de
todos ustedes y obedeceré todo lo que me ordenen.


De acuerdo puta, sigue con tu trabajo.





Y Rocío procedió a limpiar los pies del tipo que ya estaba
sentado en la cama, repitiendo todo lo que había hecho con los pies de Juan y
calentándose cada vez más al sentir el pie del tipo dentro de su panochita.



Y así continuo Rocío por un muy buen rato limpiando con la
lengua los pies de los cuatro tipos hasta que todos quedaron satisfechos y ella
quedo con una calentura incontenible que hizo que se aproximara a gatas a donde
estaba Juan y se metiera la verga en la boca para chuparsela y decirle:








Por favor señor amo, metame usted su vergota en mi
panochita mientras uno de sus amigos me la mete por el culo, hágame usted
ese favor para bajarle la calentura a su puta perra caliente.


Esta bien puta –contesto Juan en forma displicente- te
voy a meter la verga solo porque te has portado bien como una verdadera puta
tragona de verga, ahora escoge la verga de mis amigos que quieras que te
metan en tu rico culito y pidele humildemente que te ensarte por el culo
mientras yo te cojo por la panocha..





Rocío dejo la verga de Juan, y gateando fue hacia la verga de
Luis y se la metió en la boca para mamarla un poco para después sacársela por
unos momentos y decirle a Luis:





Le pido humildemente señor amo Luis que le meta su rica
vergota en el culito a su puta perra caliente y la haga gozar con su enorme
pitote.


Si puta –respondió Luis- si te voy a ensartar por el
culo, pero primero sigue mamandome la verga para que me la pongas bien
parada y a punto para perforarte el culo




Rocío siguió chupando la vergota de Luis hasta que Juan se
recostó en la cama y la jalo hacia el diciéndole:





Ven para acá puta y montate en la verga metiéndotela en
tu panochota.





Rocío hizo de inmediato lo que le ordenaban y se dispuso a
cabalgar sobre la verga de Juan, y cuando lo hubo hecho, Luis se acerco por
detrás y la empino sobre Juan lo mas que pudo y la paso la lengua por su culito
para lubricárselo con saliva y enseguida le comenzó a meter su pitote en su
fruncido hoyito trasero, haciendo que ella gimiera y gritara de placer, hasta
que de nuevo volvió a sentir las dos vergas dentro de sus orificios y se acomodo
para que le entraran lo mas posible.



Pero esto aparentemente ya no era suficiente para la enorme
calentura que sentía Rocío, pues sentía que además de las dos vergas que tenía
metidas en el cuerpo, era necesario que alguien le tapara la boca con una buena
verga y mirando a Raúl, le dijo:





Amo Raúl, amo raulito, no quiere usted hacerle el favor a
su puta y meterle su vergota en la boca para que se la mame, estoy sedienta
y necesito su lechita en mi garganta, hágame el favor amo Raúl.





Raúl se levanto de su lugar y se acerco a Rocío con la verga
en su mano y respondiéndole:





Veo que eres una pinché puta arrastrada y sedienta de
verga.


Si señor amo Raúl –contesto Rocío- si soy una pinché puta
arrastrada y sedienta de su verga, quiero comérmela toda y sentir sus ricos
mocos en mi cara y en mi boca.


Te voy a dar gusto pinché ramera barata –le dijo Luis-
pero antes de que te comas mi verga que tanto deseas en tu puta boca, quiero
que me mames el culo, que me lo limpies bien con tu sucia lengua, y mas vale
que hagas un buen trabajo si no quieres que te de tu merecido y te meta un
palo de escoba en el culo.





Y Raúl le dio la espalda a Rocío y abriéndose el mismo las
nalgas le acerco su culo a la cara, y ella de inmediato metió su linda y pequeña
carita entre las enormes nalgotas del tipo y se puso a besarle y a lamerle el
culo cor ardor y con pasión, y no conforme con eso, le metió la mano entre las
piernas y le comenzó a chaquetear la verga. Y así estuvieron por un rato, y
después Raúl se volteo y le metió el pitote en su linda y delicada boquita, y
Nicasio que hasta ese momento solo había estado a la expectativa y sobandose la
verga, se levanto y se acerco a Rocío poniéndole su vergota en la cara y ella
comenzó a mamar alternadamente las dos vergas, chupaba una y movía la otra y
viceversa y en un momento dado intento meterse las dos vergas en la boca, pero
no pudo y solo se metió casi a fuerza las dos cabezotas en su pequeña boquita.



Y así estuvieron por un buen rato hasta que todos se vinieron
en ella, uno en su panochota, otro en su culito y los otros dos en su carita y
en su boca, dejándola toda bañada de mocos y tragándose ella todos los que pudo.
Después se desmonto de las vergas y procedió a limpiar una por una con la lengua
hasta dejarlas todas reluciendo de limpias.





Pues creo que ya debemos de acostarnos, ya son casi las
cuatro de la mañana –dijo Juan dirigiéndose a todos.


¿Ya nos vamos a dormir? –pregunto Rocío.


No puta –le contesto Juan- nos vamos a dormir nosotros,
pues mis amigos tienen que levantarse temprano para ir a un encargo, tu no
vas a dormir esta noche, tu vas a seguir con tu trabajo de putona callejera
para que nosotros pasemos una noche placentera, ¿esta bien pinché puta
corriente?


Si señor amo –contesto Rocío humildemente- dígame usted
que tiene que hacer esta pinché puta corriente para que mis amos terminen de
pasar una buena noche placentera.


Ahorita te digo lo que tienes que hacer, pero primero
vamos todos al baño para que podamos vaciar nuestras vejigas en tu puta boca
de perra callejera, ¿de acuerdo?


Si señor.


¿Te gusta pinché puta que todos podamos mearnos en tu
boquita y tragarte nuestro meados?


Si señor amo –contesto Rocío- si me gusta tragarme los
meados de todos mis amos.





Y fueron al baño, Rocío se sentó en el suelo en medio de
todos los tipos y ellos comenzaron a mearse en su cara y en su boca uno por uno
y ella volvió a tragar todos los orines que pudo, pues era casi imposible
bebérselos todos, de manera que alguna parte de los meados caían en su linda
carita mojándosela por completo. Y cuando terminaron, ella volvió a limpiar las
vergas con la lengua, se seco la cara y regresaron a la recamara.





Vas a hacer lo siguiente –le dijo Juan a Rocío- nos vamos
a acostar dos de nosotros en cada cama, y tu te meterás bajo las cobijas
para chuparnos la verga a los dos, y este reloj que esta en el buró dará una
alarma cada media hora y cuando escuches la alarma te saldrás de la cama por
los pies con todo cuidado para que no vayas a despertarnos y gateando te
meterás bajo las cobijas de la otra cama también por los pies y les chupara
suavemente la verga a los otros dos, pero recuerda que debes hacerlo con
cuidado para que no nos despiertes, ¿entendiste bien pinché zorra cabrona?


Si señor amo, si entendí bien.


De acuerdo, entonces prepárate y empezaras por esta cama
y haz un buen trabajo para que no tengamos que partirte la madre por
pendeja.





Y así lo hicieron, se acostaron dos en cada cama boca arriba
y Rocío se metió entre las cobijas hincada en medio de los primeros dos y les
chupaba la verga alternadamente, un rato después escucho la alarma del reloj y
con mucho cuidado se salio de esa cama y gateando se metió bajo las cobijas de
la otra cama y procedió a mamarles la verga a los otros dos. Y así estuvo
saltando de cama en cama y de verga en verga durante tres horas.



Ya se sentía bastante cansada, le dolía la cabeza y la
cintura y parecía que la quijada se le fuera a trabar por tener la boca abierta
y con una verga adentro durante tanto tiempo.



Ya eran las siete de la mañana y ya prácticamente había
amanecido cuando los tipos se despertaron y tres de ellos se vistieron para
salir y solamente Juan se quedo en cama, y cuando los otros tres salieron de la
casa, Juan le dijo a Rocío:





Ahora si vas a poder dormir un rato pinché perra cabrona,
acuéstate de espaldas junto a mi poniendo tus nalguitas en mi verga.





Ella hizo lo que le indicaban y se acostó junto a Juan
acomodándole sus nalguitas en la vergota que se encontraba bien parada. Juan le
separo las nalgas un poco y le metió el pito en el culo sin lubricar y esto hizo
que ella pegara un respingo y un pequeño grito.





Cállate pinché perra puta –le dijo el tipo- no me gusta
que grites.


Perdóneme señor amo –le contesto Rocío ladinamente- pero
fue un grito de gusto y de placer por sentir su vergota en mi culo.


Pues que bueno que te gusta perra cabrona, pues vas a
dormir con mi verga metida en el culo, ¿esta bien?


Claro que si esta bien señor amo, que gusto de poder
dormir con su vergotota metida en mi culo.


De acuerdo zorra puta, mueve tus nalgotas lentamente
hasta que te quedes dormida





Y se acomodaron los dos, pegándole ella lo mas que pudo sus
nalgas para que le entrara en su culito toda la verga, y el le paso las manos
hacia delante para agarrarle sus chichotas y no tardo en quedarse dormido pero
sin que se le bajara la verga para nada.



Rocío todavía tardo algún rato para dormirse, pues es difícil
dormir cuando se tiene una verga metida en el culo, de manera que comenzó a
mover suavemente sus nalgas y aprovecho el tiempo para pensar, había comenzado
la noche pensando en ligar a algún tipo e irse a acostar con el para que se la
cogiera, pero resulta que ya se la habían cogido siete tipos en esta noche, y
ella ya había perdido la cuenta de los orgasmos disfrutados en esta noche de
lujuria y morbosidad plena, nunca hubiera soñado que se pudiera gozar tanto
sexualmente hablando, había tenido vergas y mas vergas por todos los hoyos de su
cuerpo y realmente estos tipos la habían hecho gozar su sensualidad plenamente,
la habían tratado como a una verdadera puta, como a una callejera barata y ahora
ella se sentía un tanto asombrada (no mucho) de que le hubiera gustado y hubiera
disfrutado el ser usada por unos campesinos simplemente como un objeto sexual,
la habían obligado a llamarles amos, se habían meado en su boca, les había
limpiado el culo a todos, y también les había limpiado sus apestosas patas con
la lengua, y todo eso le había dado a su cuerpo y a su mente una morbosidad que
ella no pensaba que pudiera sentir y disfrutar tanto como lo había hecho ahora.
Y quien sabe que mas le faltara por pasar, pues no se veía para cuando los tipos
la dejaran ir. Y decidió que no se haría mala sangre, seguiría disfrutando con
lo que viniera y le daría a su cuerpo todo el máximo de placer que los tipos
pudieran darle.



Y pensando en esas cosas, Rocío se quedo dormida mas por
cansancio y por sueño que por ganas de dormirse pues estaba gozando con la verga
metida en su hoyito trasero que para entonces ya lo tenia adolorido y
posiblemente tan dilatado que en ese momento le cabrían dos vergas juntas en su
culito. Siguió moviendo las nalgas lentamente como le había ordenado su amo
Juan, hasta que finalmente se quedo dormida.



 


C O N T I N U A R A



(Nota: Había pensado hacer este relato en una sola parte,
pero sin quererlo se fue alargando demasiado, y con el único fin de no aburrir
demasiado a quienes lo lean, decidí hacer una segunda parte sobre este mismo
relato, la cual publicare muy pronto.)



 


P.D. ESTE RELATO TAMBIEN ESTA DEDICADO A MI PUTITA ROCIO, A
QUIEN DESDE AQUÍ LE ENVIO MUCHOS Y MUY APRETADOS Y CALIENTES BESOS EN SU
PANOCHITA, EN SUS BUENOTAS CHICHES Y EN SU RICO, HERMOSO Y APRETADO CULITO.



Agradezco por todos los mails enviados por el anterior relato
de Rocío, y en especial a Mónica, Marisol y Jorge. Espero que me sigan
escribiendo.


 



Relato: Las puterias de Rocio
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Tiempo de lectura: 35 minuto/s





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