Contaba con 18 años 3 meses, nunca he sido el prototipo de
súper hombre y mucho menos en ese tiempo cuando apenas media 1.68 y de
complexión delgada muy delgada y el respectivo acne de la edad; Pero no era feo
y de una forma u otra resultaba atractivo para las mujeres un poco mayores que
yo.
Era un joven un poco inocente para mi edad y aunque me
atraían enormemente las mujeres y me masturbaba constante mente (en ocasiones
varias veces en el día) nunca había estado con una mujer.
Un día Lina una amiga especial 2 años mayor que yo me
presento a Daniela que por ese entonces contaba con 20 años rubia, de ojos
verdes 1.65 de estatura, caderas anchas y sobresalientes senos un poco
rollicita, y algo que pensé era un problema testigo de Jehová.
Nunca pensé en nada mas allá de que me la presentaron es mas
ni memorice su nombre, pero para mi sorpresa visitaba seguido el barrio y
aparecía donde me encontraba con mis amigos o simplemente en mi casa, un día
cuando estaba charlando con ella en las afueras de mi casa mi madre que ya la
conocía y siendo ella muy amigable la invito a nuestra finca y ella acepto.
Al sábado siguiente estábamos en la finca con mis 2 hermanos
(una hermana y un hermano) mi madre, ella y yo, hasta el momento solo éramos
amigos y nunca había pasado nada ni siquiera un besito, decidí invitarla a una
riachuelo que queda a unos 5 minutos de la finca con salto de agua incluido y
todo, en un lugar apartado y muy escondido, se puede decir que muy pocas
personas lo conocen, es muy hermoso y lo mejor que ya lo mencione es solitario.
Como no tenia ropa mi hermana de tan solo 14 años le presto
un short y un camisón, que le quedo súper pequeño y apretado y aunque ya por
encima de sus ropas de cristiana me imaginaba su cuerpo, aquello fue
espectacular.
Al llegar al lugar me dijo que ella no sabia nadar, y muy
amablemente me ofrecí a enseñarle, colóquese boca arriba, le indique y le
coloque uno de mis brazos en su espalda y el otro en sus muslos por debajo del
agua que por cierto es un poco fría, al cabo de unos minutos no pude contenerme
mas y me arriesgue a trasladar mi brazo de sus piernas a sus nalgas, no observe
reacción alguna, al contrario comenzó a chapotear con sus piernas lo que
producía un movimiento en sus nalgas y en mis manos, tenia los ojos cerrados me
acerque cautelosamente y la bese en los labios, la respuesta fue positiva y ella
correspondía con un dulce beso.
Al cabo de unos minutos y por lo fría del agua decidimos
salirnos, nos paramos al lado de una gran roca que era el único sitio donde
entraba un rayito de sol, nos besamos por un largo rato cariñosamente, pero de
un momento a otro ella comenzó a agitarse, sus labios a moverse rápidamente y su
lengua se movía frenéticamente dentro de mi boca, su lengua jugaba ávidamente
con la mía, me llevo hacia ella y me apretó, esta situación me éxito demasiado y
se torno incontrolable cuando Daniela empezó a hacer movimientos suaves y
circulares con su cadera, en ese momento entendí lo que quería y no se lo
negaría.
Evidentemente yo era un inexperto, aunque pasara largas horas
viendo películas porno e imaginándome una situación parecida, ella se dio cuanta
y con unas palabras suaves me dijo que no me preocupa; Los movimientos de
ligeros pasaron a rápidos y en todas las direcciones de arriba a bajo, en
círculos de atrás para delante y viceversa, sus besos mas que apasionados
contenían fuego puro y estaba listo, sin apartarnos y con mucho cuidado de no
tropezarnos con las rocas nos dirigimos al interior del arroyo, nos recostamos
en una roca, el agua me llegaba a la altura del ombligo, los movimientos no
cesaban, le quite el camisón y el sostén, eran hermosos, un par de enormes
pechos blancos y redondos con unos pezones rozaditos, de inmediato comencé a
besarlos, a jugar con ellos, a lamerlos y mordisquearlos, a tocarlos, me bajo la
pantaloneta y los pantaloncitos mientras me besaba el cuello y con las manos me
agarro el pené y aunque el agua estaba muy fría estaba totalmente erecto,
comenzó a moverlo suavemente de arriba a bajo, a tocar mis bolas y a jugar con
ellas, con una mano acariciaba mi pené y con la otra mis bolas o mi culo, me
besaba el cuello, el pecho, también me daba apasionados besos, cuando me dijo
que la desvistiera, lo cual cumplí al pie de la letra, baje su short y sus
bragas, pude observar debajo del agua un frondoso moño de pelos, esto me excito
mucho, dirigí una de mis manos y comencé a tocar aquella cosa y aunque ya había
visto y tocado algunas, nunca había tenido la oportunidad de sentir una tan
grande, estaba dilatada, cuando ella agarro mi mano la apretó duro contra ella y
me dijo que le introdujera un dedo, que lo moviera de adentro hacia fuera,
continuamos un rato besándonos por el cuello, el pecho, los senos, besos
apasionados mientras mi dedo hurgaba dentro de su cosa, pero retiro mi mano y
con sus manos guió cuidadosamente mi pené hasta su entrada, introdujo la cabeza
despacio y de un momento a otro embistió con fuerza y de golpe acabo con mi
virginidad, comenzó a moverse desesperadamente de atrás hacia delante, de
adelante hacia atrás, mientras con sus manos me agarraba el culo y cuando se
salía, ella misma se encargaba de introducirlo, yo también hacia mi parte e
intentaba seguirle el ritmo, hacia unas cosas por iniciativa propia, otras ella
me lo pedía: que ya no le besara el cuello, que le besara sus pechos, que le
acariciara las nalgas,
D o si, así, umm, me duele, no pares, que rico ahaaaa, que
dolor, me duele, ahaaaaaaa, ummmmm
No para de hablar, de gemir, de pedir mas, se estremeció
profundamente mientras soltó un sonoro grito, y me dijo tiernamente al oído
entre suspiros que ya había terminado, pero para su sorpresa y la mía, yo no
terminaba aun, y para lo cual planeaba en el salto de agua terminar nuestra
faena, pero esa es otra historia.
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Relato: La testigo de Jehová
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