Hoy soy yo la cazadora
Busco en la noche tu cuerpo moverse, estas en tu habitación
como siempre. Te veo a lo lejos. Observo tu cuerpo húmedo con miles de gotas de
agua que lo recorre con plena libertad, te acabas de dar un baño, sacándote de
encima el polvo y el sudor del día. Te mueves seguro, enciendes tu maquina,
buscas unos pantalones que ponerte y una camisa por si en el ultimo momento
decides salir. Pareces cansado pero aun así tu cuerpo esta vibrando, estas
esperando algo. Y ese algo soy yo que te observo con mis ojos de vampiresa; se
todo lo que haces sin preocuparme por ser vista estoy demasiado lejos como para
que me veas. Ya estas delante de esa computadora, veo tu nombre y se a quien
buscas, ya de madrugada terminaras volviéndote loco buscando mi nick.
Eres todo un buen aprendiz, rápido de mente y con habilidad para provocar el
deseo, en especial el mío. Lo que no sabes, lo que no te he dicho es que esos
pasos que escuchas en las raras ocasiones en que escapas de tu habitación soy
yo. Persiguiéndote, acorralándote, disfrutando de tu soledad, de tus ojos, y
sobre todo de la pasión que escondes con tu ropa de chico termino medio, pareces
chico malo, pero también un estudioso. Buscas información, te la pasas frente a
tu computadora y te mueves como un gangster de esas películas viejas. Una pésima
educación cuando estas con los amigos, una educación exquisita cuando buscas
impresionar a la chica de turno. Pero sigues siendo demasiado joven para mí,
aunque la verdad; todos son muy joven para mí. Hasta un hombre de unos noventa y
nueve años me parece joven. Sabes que el tiempo que pasas solo en las calles es
el más peligroso, no por que el mundo pueda atraparte en lago que no debieras
sino por que te sientes como una presa ante un cazador, te sientes atrapado en
un juego que no comprendes pero del que depende tu vida entera.
Sí; eres mi presa, te estudio incluso te he dejado verme, por
segundos, para que sepas que no es tu imaginación el que te este provocando
ataques de paranoia, no soy verdadera y te sigo a todos lados en las noches, en
el día eres libre, pero sus noches son mías. Tus ojos ya están perdiendo el
brillo de vida, casi no descansas buscándome por todos lados, incluso dormido me
buscas, me preguntas que deseo y como lo deseo. Lo se por que hasta en estos te
persigo. Te lo dije en el comienzo de nuestro juego, aléjate si no quieres
perder tu alma. No lo hiciste gracias a los Dioses del pasado por que en verdad
me has reglado unas sorpresas dignas de otra vida. El problema esta en lo que me
pasa cuando estas cerca, las sensaciones que en mí despiertas provocan que me
aleje, en algunas ocasiones como una dulce novia asustada del calor que enciende
su enamorado, en otras rabiosa por la debilidad que provocas en mi para contigo,
aun me pregunto como es que sigues estando vivo. Esto hubiera sido algo rápido,
sin pensar que es la primera vez en siglos que tomo mi tiempo para alimentarme,
algo me dice que las cosas no serán como siempre. Algo me dice que el juego de
tenerte no esta basado en mis reglas sino en unas nuevas y que tienen que ver
mas con la vida que con lo que soy. Veo en muchas de nuestras conversaciones que
tienes deseos de ver el mundo pero temes que algo malo te pueda atrapar,
cambiando lo que eres par siempre y sin remedio. Aun así te entregas a mí con
cada conversación, te entregas a lo que te hago sentir a lo que enciendo con mis
palabras al deseo que llega y sube por tu espina dorsal diciéndote que eres mío.
Estas mirando por la ventana, se que me sientes, estoy
tranquila tus ojos mortales no me pueden encontrar. Yo disfruto de las cacerías,
disfruto de tenerte cerca y al mismo tiempo lejos. Aun no se que voy a hacer
pero me sorprendes sonriendo, siento tu voz en mi cabeza…
"Que esperas, ven a mi… te voy a dejar la ventana abierta."
No entiendo lo que sucede pero temo a lo que puedo encontrar, no me había dado
cuenta que podías usar trucos como los míos. Sabes que estoy hay no por mi
figura, sino por la pasión de mis pensamientos. Te quitas la camisa, muestras tu
cuerpo, muestras como tu pecho me llama. Estas en plena forma, eres un espécimen
perfecto para mí, cumples con todo lo que exijo en mis hombres… te deseo. Me
acerco contemplándote sin saber que puedo hacer. Estoy embobada con tu cuerpo
masculino y a la vez no sobre-procesado como ahora se pueden encontrar en muchos
lugares del mundo, con músculos exagerados y sin los nervios que muchas veces
provocan placer. Se que eres un hombre especial, no eres bueno, no eres malo,
simplemente disfrutas siendo como eres y te deseo, te quiero para mi. No lo voy
a negar y menos ahora que te tengo entregado… pero… estas entregado a mi o… ¿me
estas pidiendo que me entregue…?
Hay música saliendo de tu radio, es música sensual y que
provoca que te muevas sensualmente, como si estuvieras hipnotizándome, yo estoy
detenida fuera de tu ventana, observo y disfruto de tu despliegue de poder, de
fuerza varonil. Te quiero para mí, tus ojos me observan, ya me puedes ver con
claridad y no sientes miedo solo deseo… pero sigo preguntándome que poder tienes
sobre mi. Tu cuerpo brilla, un color claro que me atrae, tu pecho hermoso y
caliente con un corazón fuerte y saludable late. Tus ojos observando al monstruo
que ha venido a tomar tu alma.
Debo admitir que lo observaba fascinada y sin poder evitarlo.
Todo por culpa de los movimientos de él que provocaban en mí un calor que no
tenía límites. Habían muchas emociones en plena ebullición, entre ellas la rabia
por saber que estaba ofreciendo de esa manera descarada, todavía más el saber
que lo estaba haciendo ponía en duda todo lo que yo creía como correcto; de si
ya lo había echo con otros seres humanos y esto no había terminado bien. Era
mejor que yo no me metiera en dicho territorio, el joven parecía ser uno muy
peligroso.
_Piensas entrar o te quedaras hay mirándome _ La voz ronca de él se sintió como
miel caliente sobre mi piel… una sensación deliciosa de hormigueo recorrió mi
cuerpo. Eso de que somos como piedras es muy falso, tenemos unos sentidos sobre
lo humano. Como esperan realmente que seamos fríos, inamovibles. Como esperan
que lleguemos a disfrutar de la eternidad. Estos autores de novelas a través del
mundo nos describen como seres que no sienten. Hay estaba realmente el problema,
este joven provoca en mi existencia cansada y caminante, un cambio de aire, un
cambio de rumbo. Millones de terminaciones nerviosas vuelven a despertar. No lo
pensé mucho más, con un paso ligero y sin llegar a tocar el suelo entre en la
habitación preparada para salir en cualquier momento, pensando en lo peor.
_ ¿Cómo sabias que era yo?
_Lo sé desde hace mucho, no puedo decir con
claridad desde hace cuanto exactamente. Lo que si te puedo decir es que eres
toda una sorpresa para mi, tu piel blanca no parece tener falta de vida, sino
todo lo contrario. Eres hermosa y no hay forma de describirte sin apagar esa
belleza. Tu rostro parece iluminado y tus ojos brillan con el conocimiento
adquirido por muchos años de vida. Realmente me siento privilegiado de haber
sido escogido por ti para mostrarte. Me has hecho feliz, nunca lo dudes. _ Esas
palabras daban a entender que él no seria como mis otras victimas, este parecía
creer que lograría cambiar algo importante en mi existencia.
_Te crees todo un conquistado: ¿Qué deseas de mi o mejor dicho que crees que va
a pasar hoy aquí? ¿Cuál es la razón por la que me atraes sin yo poder poner un
remedio? Por que ahora que lo pienso este escenario esta muy elaborado para ser
un accidente. _ En esos momentos se movió con suavidad pero sin cautela hacia
mí, tomo una de mis manos entre las suyas con gracia, casi con reverencia.
_Rosadas… eso si que es una sorpresa; la ropa negra y masculina dirían que eres
toda una contradicción junto a este color de uña._ Yo sonreí ante esta
afirmación por que él no tenía ni idea de hasta que punto yo era así; toda una
contradicción. _Me pregunto que se esconde debajo de esa tela, que cubre tus
secretos de mujer.
_Ven descúbrelo si te atreves a pagar el precio. Aunque realmente creo que no
aprecies tu vida… con solo invitarme a tu habitación puedes darte por muerto
_ No me digas… no creo que acabes conmigo; no hasta después de que yo te haya
dado todo lo que tengo para ti. _ Una sonrisa lobuna apareció en la comisura de
sus labios, que me hizo dudar si ciertamente era yo la cazadora en este juego.
No obstante él tenia razón, lo dejaría vivir hasta yo obtener satisfacción en
mis demandas.
_Ven
dame lo que de ti deseo para acabar con todo esto de una vez.
_No mi
corazón… todo esto solo esta comenzando.
Su voz había sonado ronca y llena de secretos, algo sabía de
mí que yo ignoraba. Ante todo mi deseo se multiplicaba, él reconocía esas
señales. Me sentía como una niña con juguete nuevo, aunque por la forma en que
sus manos se movían removiendo mi ropa, podría decir que era él el niño y yo el
juguete. Mi abrigo cayó al suelo junto a otros ropajes, que me escondían del
viento y de la mirada curiosa de otros seres. Él parecía fascinado, sus manos
llegaron a tocar mi piel a los costados y yo me estremecí al sentir el calor, el
calor de su piel y el calor de su sangre recorriendo todas las venas y
capilares. Podía sentir su corazón latiendo deprisa demostrando que no estaba
tan tranquilo como quería aparentar. Aunque no fuera su latido causado por el
miedo, en esta ocasión era la fuerza de la adrenalina, la excitación de lo que
estaba viviendo. Sus manos bajaron a la cinturilla de mi pantalón y allí estuvo
la sorpresa, se detuvo y busco mi mirada para pedir permiso. Antes de que
pudiera hacer nada para evitarlo sonreí ante este caballero en este siglo.
Asentí deseosa de que descubriera a la mujer que se escondía bajo la fachada de
depredadora.
_Si toda una sorpresa, siempre usas estas cositas o
simplemente por que la victima soy yo._ No sabia que contestar a eso, él estaba
observando con gusto mi lencería, color rosa por supuesto después de tanta ropa
negra era un cambio raro, pero que él parecía disfrutar. El tomo mi cintura y
con sus ojos puesto en mi puso su rostro contra mi sexo, que ya despertaba de su
largo letargo. Con un beso tierno busco mi olor y prolongar la agonía que en mí
despertaba con dicho movimiento.
Ya tenia claro que no sería como cualquier otra unión que
allá experimentado después de haber sido convertida. Esta vez la delicadeza
estaría en punto, la adoración a un templo seria la tortura y la muerte seria
llegara al éxtasis, pero de formas muy diferentes a las que he experimentado.
Sus dedos pasaron a tomar posesión de mis bragas, bajándolas con suma lentitud,
su cabello en mi vientre y su labio besando el comienzo de mi secreto de mujer.
Su lengua salio delicadamente encontrarse con mi sexo ya dispuesto para él, que
se abría como una flor nocturna en esa noche calida en la que el destino, la
vida o la muerte me obsequia con algo que no esperaba volver a experimentar. Sus
dedos abrieron mis labios vaginales y su lengua busco con mayor fuerza entre
ellos hasta encontrar mi centro de placer, yo de pie frente a él deseando
liberarme… sintiéndome como una diosa decadente a la cual le están dando
tributo. El seguía a medio vestir, sus manos acariciaban mis caderas blancas, mi
piel seguía fría pero su calor se mezclaba acabando con esa sensación de ser una
estatua. El volvió su mirada a la mía pidiendo permiso para seguir una sonrisa
mía y él continuo, se que noto mis cromillos, noto como mis dientes afilados
sobresalían del resto de mis dientes, eso no hizo mella en su intención. Tomo
posesión de mis pliegues femeninos… deliciosa caricia que llevaba siglos sin
experimentar, allí en la penumbras de su habitación note todo con magnificencia,
por unos instantes un brillo de triunfo escapo de sus ojos, ya se lo que se
avecina, una trampa de su parte y comienza el juego de cacería, yo desnuda ante
él solo disfruto de lo que no me he permitido disfrutar en los últimos
doscientos años, el contacto.
_Se que algo se te antoja, se que deseas algo pero no te daré
mi sangre, no compartiré con nadie mi sangre… _El me observo sorprendido,
parecía creer que era suficiente una mordida hasta llegar al filo de la muerte o
tocar la misma muerte para convertirlo. Todo gracias a los recientes programas
de vampiros. Dichos programas no hacina justicia de la realidad pero tocaban un
punto muy concreto ellos existían, ahora ese jovenzuelo que era tan especial
esperaba que yo le diera el regalo. Lo levante del suelo donde seguía
arrodillado separándolo de mi cuerpo su cuello tierno estaba a mi disposición.
_Por qué…
_Sencillo este es mi regalo yo lo doy a quien quiera no un
cualquiera que se luce… ahora serás mío… serás por siempre mío y todos los de mi
clase sabrán que estas marcado. Cuando me canse de jugar contigo te matare. _Al
fin lo veo palidecer como es normal en los de su especie, ya es consiente del
peligro yo solo sonrió y me inclino ante él dándole una mordida solo unas gotas
de su sangre recorren mis labios mi boca, caliente y un sabor metálico que me
llena. Lo lanzo contra la cama, el esta asustado pero al mismo tiempo veo el
brillo de excitación en su mirada. El chico no es idiota… sabe lo que se esta
jugando.
_Mi señora si eso es lo que desea de mí así será.
_No me creo esa pose de niño apaleado, se que esto es una
trampa para mi… en la que te metiste quizás por curiosidad o inducido por
alguien más. En tu sangre hay rastros de los míos así que es un juego para un
nuevo cazador. _ El hay si pareció asustado… yo mientras comencé a vestirme…
_YO…. Es que….
_No tienes que decir nada, es mejor que te vistas. Vamos
muevete, yo no me molesto para nada en llevarte así. _El comenzó a vestirse,
trato de llamar a alguien mentalmente sin darse cuenta que su conexión estaba
siendo desviada hacia mí a mi voluntad. Yo ya había enviado un mensaje y la
respuesta fue clara. "Quédatelo" a ese vampiro ya lo conocía y sabia por que
había escogido a ese espécimen… Pero ese ser no se atrevería a dar cara no por
un simple humano. El juego con ese ser ya había terminado. Ahora solo quedaba
ese humano que tenia ciertas aptitudes de mi clase, pero no una transformación
completa. Quien cometió tal atrocidad era un misterio… lo que no lo era; era la
razón… si por capricho lo hubiera intentado convertir hubiera quedado débil lo
suficiente para yo ser la presa. Alguien conocía mis debilidades pero no mi
historia y eso era peligroso para cualquier cazador.
_Listo…
_Deja de ser idiota, ya eres mío… y no intentes nada
estupido, debes creerme; lo que te pudieron haber sometido no es nada comparado
a lo que te puedo someter yo. _Lo tome de cuello apretándolo para que sintiera
la falta de oxigeno. Él como pudo asintió, asustado, excitado y ya dominado.
Antes de que pudiera hacer algo más volqué una de las velas sobre unos papeles
que estaban cerca de su computadora, él no pudo hacer más que observar como todo
se incendiaba, la computadora no tardo mucho en tomar fuego. _ Ahora grita fuego
_Fuego… FUEGO… FUEGO… _ Él no hizo nada cuando yo lo
tome y lo saque por la ventana por la que me había invitado, la noche nos
esperaba, esa oscuridad que me protegía. El lugar comenzó a llenarse de
movimientos, personas saliendo de la casa y otros saliendo de las casas vecinas,
pero nadie vio salir a esas dos sombras de la noche. Me dirigí con rapidez a una
de mis casas, allí me esperaba la muchacha que limpiaba y con una sonrisa vio a
mi nuevo juguete. Este la miro sorprendido, luego me observo a mí y vio mi
rostro de furia solo contenida por mi fuerza de voluntad.
_ Francesca, encargarte, lo quiero a mi lado a primera hora
de la noche. Tiene que terminar algo que comenzó hoy._ La joven asintió y le
ordeno al joven seguirla. Yo volví a salir por la terraza por la que había
llegado, regresaba a mi casa… me detuve en casa de alguien conocido, allí
estaban mi pareja favorita. Toque en el cristal y ellos me dejaron entrar
encantados. Bese a ambos en los labios, el comenzó a quitarme la ropa con
reverencia, ella comenzó a acariciar mi cuerpo como a mi complacía. No tardo
mucho en calentarse la escena yo comencé por morder suavecito al macho luego lo
empuje a la cama tome entre mis manos unos de los pechos femeninos, estos
pareciera melones maduros, pero blancos y con los pezones sonrosados. Lamí la
punta de estos buscando darle placer, mi mano se perdió entre los labios
vaginales y la observe con una sonrisa en los labios.
_Una sorpresa para mi señora. _Yo solo asentí complacida con
el anillo que obligaba a su clítoris a permanecer fuera y sensibilizado a
cualquier caricia. La tome en brazos y la lleve a la cama… ella se coloco sobre
el rostro masculino y yo me coloque sobre su cintura. Su verga era una delicia,
caliente y dura… esperando por mis órdenes. Ella comenzó a gemir por las
caricias a las que él le estaba prodigando aproveche y mordí el cuello femenino
atrapando unas cuantas gotas de sangre. Ella grito ante la mezcla de
sensaciones. Nuestros pechos se mezclaban, los de ella grande y suaves los mío
pequeños y parados. Él mientras seguía trabajándola y ensartándome a mi según
eran mis ordenes. Cuando ella libero su orgasmo sobre él con dulzura la moví aun
lado, él hoy tendría toda mi atención, no por él sino por un hombre que había
intentado jugar conmigo…
_sabes me encanta tenerte dentro de mi, ven quiero que
resistas, se que me sientes fría… pero quiero que resistas tu venida… hoy serás
para mi y cuando yo diga._el solo asintió y se ofreció a mi. Yo deje pasear mi
lengua por su pecho donde latía un corazón desbocado… por sus tetillas que se
endurecieron ante la caricia y mis manos fueron a atrapar se cabellera, lo bese
saboreando el sabor de nuestra compañera de juegos y el de él. Luego volví su
rostro a un lado para enterrar mis dientes en su cuello. El simio y movió sus
caderas de forma temblorosa, se que estaba resistiendo la urgencia de venirse…
ese era el mejor momento para él. Siempre había sido débil ante mis dientes. Al
ver que resistió de forma formidable lo volví a besar. _Como has sido un chico
bueno hoy te dejare metérmela en la posición que tu quieras. _El no tuvo que
decir que posición gustaba yo simplemente asentí y me coloque a cuatro patas
mientras que la joven se colocaba ante mi ante una sola de mis miradas. El
coloco su verga en mi hoyito y comenzó a metérmela con dureza pero con lentitud.
Me la metía… esperaba, me la sacaba… esperaba y luego con fuerza nuevamente me
la volvía a meter. La sensación era deliciosa ante esas acometidas. Yo mientras
comencé a lamer la conchita de quien estaba delante de mí. Mi lengua viajo por
el arete en su clítoris, haciéndola estremecer pero no así venirse.
_Mi señora desea que me venga dentro de usted o que no me
venga…
_Todavía no… lame mi cochita y mi culo… quiero que lo
acaricies, hoy deseo una caricia que antes no te he permitido. Lo sentí temblar
pero no me importo yo mientras seguía trabajando a la joven que me miraba con
ojos brillantes llenos de deseos. Mi lengua recorrió su hueco vaginal, esto a él
le encantaba y yo lo sabía. Vernos a nosotras compartiendo ese momento, el
miraba al espejo y veía a su novia estremecerse ante la nada y a el clavando el
vació, su verga entrando y saliendo de un nada… esa era lo que le encantaba de
esa relación. Él se entrego a lamer a chupar y meter su lengua por mis orificios
mientras yo hago lo propio con su hembra. Yo siento la fuerza de su lengua
abriendo mi ano, siendo sus dedos jugando en mi conchita y su lengua viajando
desde mi clítoris hasta mi orificio. Es bueno en lo que hace y sabe muy como
darme placer, él lleva años conmigo y la verdad en los últimos años lo visito
poco, pero mis visitas se volvieron más regulares cuando ella llego, después de
eso volvió a la cacería de alguien más. Ese alguien resulto ser un maldito, así
que me aleje de mis esclavos. Ellos se mantenían tranquilos sabían que pronto
podría visitarlos así que siempre estaban esperándome preparados, con sus partes
depiladas, con sus bocas listas para chuparme y sus cuellos listos para
alimentarme. Él dentro de su emoción metió su dedo en mi ano, yo me detuve
tiesa, él sabia que había echo algo que no debía y que luego lo pagaría.
_Sigue…_Lo cual no quería decir que fuera a perdonarlo. La
mujer temblaba bajo mis labios, mis dedos se apretaban su piel mientras que el
seguía metiendo su dedo en mi culo… sentía rico, las sensaciones eran
deliciosas. _Ahora… el se coloco y busco mi orificio anal con su verga, yo me
moví con fuerza, se que le hice daño por lo brusco de mi movimiento pero no se
atrevió a quejarse, mi ano estaba lleno con su verga, el estuvo tranquilo yo
comencé a moverme apretándolo a placer, mi ano apretaba esa dura verga… dándome
un gusto rico… a ella la mordí en el muslo probando su sangre y luego me dedique
a hacerla venir, quería sentir su venida. Ella al verse terminada se coloco
debajo de mi y comenzó a lamer mi clítoris mientras era clavada por detrás por
su macho. Las sensaciones se multiplicaron y yo estaba recibiendo todo el placer
posible de esos dos seres que me pertenecían.
_Señora…_ Ya sabia que quería decir eso, estaba por venirse
yo asentí y moví mis caderas dándole a entender a ambos que quería que
aumentaran de velocidad sus tareas, ella comenzó a comerse literalmente mi
conchita, mi clítoris estaba sensibilizado y cuando el soltó su leche yo estaba
siendo traspasada por una buena venida… Delicioso… Perfecto. Ellos quedaron
rendidos ante mí, yo volví a besar el cuello masculino buscando mi última
porción de sangre de la noche. Los vi agotados, tanto por la actuación sexual
como por la pérdida de sangre, di una vuelta por el apartamento, desataban
siendo bien cuidados y tenían todo lo que necesitaba, les lleve unos jugos ellos
lo bebieron y se prepararon para descansar. Me vieron vestirme en completo
silencio. No hubieron preguntas, no dijeron nada solo se acostaron a dormir.
Ambos reconocían que tenían suerte de tenerme como su dueña, a él lo había
comprado de otra vampiro que lo tenia casi muriendo. Por eso lo reconocía como
fiel a mi, ella fue buscada y escogida con cuidado entre muchas candidatas, fue
un obsequio para mi… pero no una sorpresa. Ambos se me daban por completos y yo
cuidaba que no les faltara nada.
Viajaban por el mundo conmigo cerca, vivían una buena vida y
solo tenían que estar disponibles para darme placer. Ese era su lugar… en cambio
el joven que trato de engañarme en compañía de uno de mi clase no lo tendría tan
fácil. Observe por ultima vez a mis amantes de esa noche y sin despedirme Salí
por la ventana por la que había entrado, me dirigí a mi hogar. Allí volví a
recordar las delicias que había vivido…
Llevaba cien años sin matar a nadie, me alimento de los
diferentes esclavos que tengo a mi disposición, pero los trataba bien, a los
trece, ahora catorce si el joven sobrevivía a las primeras semanas de servirme.
Eso sería delicioso…
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Mi nombre es Francesca, mi ama y señora me ha pedido que
escriba lo que sucedió esa noche con el recién llegado. Este parecía no saber
muy bien que le esperaba, deseo que esto quede claro. Él comenzó a mirar a su
alrededor como si fuera un invitado y no un simple esclavo y de los mas baja
calidad. Son los que no duraban mucho ante nuestra señora. Mi compañero lo vio y
yo le asentí, con fuerza lo llevo a una habitación oscura. Allí lo encadeno de
las manos, colocándolo en una posición perfecta para castigarlo. Pegada a la
pared había una mesa con utensilios necesarios, había cera, látigos y pantallas,
anillos y lo que se necesitaba para ponerlos. Él vio como todo eso estaba allí
esperándolo comenzó sudar, sabia que su vida como la conocía había terminado. Mi
compañero le quito la ropa a tirones, rompiéndola, yo le lance un balde de agua
helada y comencé a buscar en el cuerpo los lugares donde había que trabajar.
Nadie dijo nada, yo acerque la cera caliente y la unte en las
partes necesarias, bajo sus brazos en su pecho y todo lugar donde hubiera
cabello. Comencé a colocar las tiras para luego jalar con fuerza, solo grito un
par de veces e y en ambas fueron en su ingle, el dolor en esa parte fue fuerte.
Mi macho lo soltó del techo y lo coloco bocabajo sobre una mesa, sus piernas
abiertas atadas ala as patas de esta me permitían ver muy bien su ano, allí
tenia una mata de pelo que lo haría llorar, sin contemplaciones coloque la cera
caliente y comencé a quitar los cabellos. Después que todos habían pasado lo
viramos, el pobre se había desmallado por el dolor. Yo asentí a mi pareja, el
con el látigo en mano le cruzo el pecho haciéndolo despertar con un grito.
"Cada vez que busques huir te triaremos con un latigazo. Por
esta noche solo te tocaran cuarenta en la espalda, pero no provoques nuestra
furia por que pueden ir en aumento." Le dije con mala cara, el asintió pero no
se atrevió a decir nada. Yo mire sus tetillas y las pellizque, él se dejo hacer
y su verga se endureció ante esa caricia. "La señora decidirá si desea que te
anillemos, por ahora el tratamiento habitual será suficiente." Yo baje ante el y
apreté su verga, pese sus testículos y levante la mano. Un anillo pesado y de un
tamaño más pequeño del que necesitaba se cerró sobre su verga. Con mala
intención yo comencé a acariciar su ano, esto pareció molestarle y busco
zafarse. "Colócalo en el potro…" Mi compañero asintió, el potro no era otra cosa
que una cama con modificaciones, era una cama especial, el quedaría colocado
como si estuviera en cuatro, sus manos amaradas a los lados y sus piernas
flexionadas sobre un banco, quedaba su culo levantado y su cara preparado para
chupar. Yo me coloque en la parte superior donde su boca alcanzaba. "Veras a
nuestra ama le gustan las cosas completas y no a medias. Tu aprenderás a gozar
con el dolor… si no lo haces… bueno ya me entiendes." El miro asustado mi rostro
y busco como pudo a mi compañero.
Mi compañero se coloco un poco de humectante, yo lo tome por
el cabello y lo apreté contra mi concha, allí tuvo que ponerse a lamer mi
lampiña conejita, mi macho, comenzó a acariciarle las nalgas y antes de que
pudiera decir nada, lo estaba empalmando por detrás con fuerza, sabia que lo
había desgarrado, era un garrote enorme, fuera de lo normal. El nuevo comenzó
gritar que lo soltáramos, pero yo solo sonreí y volví a apretarle la cara contra
mi chochito. Una sonrisa de satisfacción salio en los labios de mi compañero que
asintió gozando el momento. El culito estaba apretado, y caliente. Mientras el
otro gemía de dolor mientras hacia una oral fatal a mi conchita. Yo le pedí a mi
compañero que lo sacara y me buscara la paleta, el lo hizo y antes de que el
nuevo pudiera suspirar de alivio un golpe fuerte choco contra su espalda. Antes
de poder reponerse del dolor mi macho volvió a meterle la verga hasta el fondo
haciéndolo gritar, lo que hacia que recibiera otro cantazo de mi parte, así
estuvimos otro tanto hasta que mi compañero se detuvo y comenzó a acariciarle la
verga, este la tenia dura, parecía que no le gustaba el dolor pero si el ser
clavado. Cuando ambos se cansaron volvieron a atarlo a la viga del techo, allí
recibió los cuarenta latigazos y vio con la verga dura, como la pareja esclava
comenzaban a entregarse a tener sexo. "No te preocupes mañana tendrás algo más
si es que nuestra señora se complace con tu cuerpo, no se que hiciste pero debió
ser algo que mereciera mucho castigo, por que cuando llego estaba furiosa, a
parte de eso no dijo que te tratáramos bien. Lo único que quiere decir eso es
que te esperan unas semanas convertidas en tu infierno personal." Con esas
palabras dichas salí de la habitación acompañada de mi pareja, dejándolo a el
colgando para que durmiera como lo que era, el nuevo juguete, el nuevo esclavo
pero no el preferido.
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Continuara…
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Relato: Hoy soy yo la cazadora
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