relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
Miriam - 19 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
Vanesa - 22 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
Lorena - Edad 19
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Viaje a la sumisión (1)

Primero de todo dejad que me presente. Me llamo Marcos, tengo
27 años y no soy natural de Madrid, pero como mucha gente me he visto obligado a
desplazarme a la capital para poder ganarme la vida de una manera "digna" sin
tener que trabajar en el campo. Trabajo de mensajero en la gran ciudad, hasta
que me salga la oportunidad de trabajar en algo relacionado con mis estudios.



Nunca he sido un cuerpo danone, no tengo la famosa tabla de
chocolate, pero tampoco soy un barril de cerveza con patas. Soy el típico chico
mediterráneo, piel morena, ojos y pelo negros. Mi 45 de pie me ayuda a mantener
el equilibrio de mi 1.84. Nunca he sido amigo de las depilaciones, así que la
pelusilla que tengo en el pecho y las piernas me acompaña y me acompañara
(mientras él no piense lo contrario) forever and ever.



Todo empezó hace cerca de 8 meses, más o menos coincidiendo
con el inicio del año. Año nuevo propósitos nuevos, como la famosa Bridget
Jones. Y uno de ellos como no, fue la de conseguir la famosa tableta de
chocolate, o al menos intentarlo, así que todo decidido me lance a apuntarme al
gimnasio. Cada mañana camino del curro paso por delante de uno que no tenia mala
pinta que me pilla a medio camino entre mi casa y la central de envíos donde
tengo la base. Gimnasio Aitor. Un gimnasio normal en un barrio normal de Madrid.



El famoso Aitor es el monitor de musculación del gimnasio.
Nada mas presentarnos y charlar un rato me dijo con sorna que estaba un poco
fondón y que había ido al lugar indicado para conseguir mí propósito. Me puso
una tabla no demasiado dura, para no permitir que las dichosas agujetas me
destrozaran y me dejo solo ante el peligro. Fui pasando por las diferentes
maquinas, visualizando en mi mente mi cuerpo en las próximas navidades. Así
pasaron varios días, acudiendo al gimnasio antes de currar. Hasta el tercer día.



Llevaba poco más de 10 minutos con mis ejercicios, cuando le
vi aparecer. Era… era él. Era la primera vez que lo veía en mi vida, pero tuve
la sensación de conocerlo de toda la vida. Me quedé fascinado. Era un hombre de
unos 37 años, moreno, de unos ojos increíblemente verdes que me retenían sin
remedio. Bastante alto, incluso viéndolo en la distancia hubiera asegurado que
era más alto que yo. Estaba muy fornido, se le veía que llevaba bastante tiempo
acudiendo al gimnasio. Vi como saludaba efusivamente a Aitor, lo que me hizo
salir de mi embobamiento. Creo que no se había percatado de cómo le había
escudriñado en la distancia de mi ejercicio. Les oí charlar amistosamente,
comentando sus vacaciones de navidad, y algo me llego que él había añorado el
ejercicio esos días, debido a que estaba poniendo algo de tripilla, a lo que
Aitor le palmeo la tripa y comento algo que no llegue a oír. Después de eso cada
uno se fue a lo suyo. Yo seguí con mi ejercicio, pero sin poder sacarme de la
cabeza a aquel hombre que me había calado tan hondo. Le podía ver de vez en
cuando entre cambio y cambio de maquina. Transcurridos 50 minutos, decidí ir a
darme una ducha fría y pirarme al curro, porque mi imaginación ya había volado
lejos imaginando las dimensiones ocultas de aquel hombre.



Me duche y me dirigí a mi taquilla. Antes de cambiarme me
senté con mi móvil para mandar un sms a unos amigos con los que tenia previsto
cenar aquella noche. Estaba en mi tarea cuando apareció él. Abrió una taquilla
no muy alejada de la mía, saco una toalla y empezó a desvestirse. Me sentí
mareado, intente disimular con el móvil mientras contemplaba el espectáculo. Se
saco la camiseta sudada con la que se seco el sudor de las axilas y la tiro
dentro de la taquilla. Tenía bastante vello en el torso, pero sin llegar a ser
un oso. Ese torso estaba acompañada de una espalda perfectamente musculada,
amplia y lampiña, lo que me llamo la atención. Posteriormente sacó de la
taquilla unas chanclas y procedió a quitarse las deportivas y los calcetines que
coloco en su interior y todo el conjunto quedo colocado bajo el banco que estaba
a su espalda. Tenía unos pies grandes, con algún vello disperso y unas uñas bien
arregladas. Había más gente en el vestuario, pero tenia la sensación de estar
allí solo con él, disfrutando de un espectáculo privado. Y llego el momento que
esta esperando. Sin demasiada gracia, se deshizo de sus pantalones deportivos.
Pude contemplar sus piernas en plenitud, peludas, duras, con unos gemelos que
parecían de mármol. Llevaba un slip blanco que le marcaba un paquete de lo más
interesante, lo que hizo que se me volviera la boca agua. Se volvió hacia su
taquilla a por algo y pude contemplar uno de los mejores culos que había visto
en mi vida. Redondo, duro y por lo que podía adivinar peludo. Estaba expectante,
deseando que se quitara aquel calzoncillo y dejara al descubierto toda su
anatomía, pero mi deseo se vio frustrado. Saco de la taquilla un par de botes de
gel y se marcho hacia las duchas con la toalla al hombro y marcando aquel culito
que se me antojaba delicioso.



Salí de mi aturdimiento y procedí a vestirme de manera
rápida. Metí los trastos en la mochila de manera desordenada, me puse el plumas
y cuando me dirigía a la salida del vestuario se me pasó una idea por la cabeza…
retrocedí sobre mis pasos, me asegure que no había nadie en mi campo de visión,
y en un movimiento rápido me hice con los calcetines de aquel hombre que me
había absorbido el coco. Los escondí en el bolsillo del plumas y salí a toda
prisa del gimnasio.



Me encontré en la calle alejándome apresuradamente del
gimnasio como si hubiese cometido un asesinato. Me aleje de allí, giré la
esquina en dirección a donde tenia la moto aparcada y me detuve. El corazón me
latía con más fuerza que nunca dentro del pecho. Me sentía como cuando en mi
adolescencia robaba las revistas porno de la tienda de presa de mi pueblo. Metí
las manos en el bolsillo del plumas. Allí estaban. Calientes, húmedos, hacia
apenas 5 minutos habían estado en contacto con aquel hombre. Tras tocarlos
conduje mi mano a mi nariz. La polla me salto como un resorte y sentí la
necesidad urgente de pajearme.



A unos 100 metros podía ver mi moto me fui hacia ella, a
medio camino había una cafetería. Miré reloj. Faltaban 40 minutos para entrar a
trabajar, así que me decidí y me adentré al bar. Me aposté en la barra y me pedí
un café para aliviar el frío mañanero. Mire a mi alrededor y vi que había poco
mas de media docena de personas, seguí mis inspecciones y divise los
aseos.¡¡¡Perfecto!!! Estaban bajando unas escaleras, iba a poder pajearme
tranquilo. Me tomé mi café a toda prisa, pagué y haciéndome el despistado
pregunté por los servicios. Bajé las escaleras… era una especie de almacén. Al
fondo a la derecha estaban el baño de caballeros. Había un lavabo y un par
urinarios. Estaban relativamente limpios, pero había un ligero olor a meado que
me puso aun mas cachondo. Entré en el retrete y atranqué la puerta a mi espalda.
Me deshice del plumas, baje la tapa, me senté, miré mi reloj para comprobar que
iba bien de tiempo, y con una delicadeza inusitada, como quien saca una pieza de
cara porcelana de una caja, saqué los calcetos del bolsillo del plumas.



Por fin los puede observar sin miedo. Eran unos calcetines
blancos de deporte, bastante limpios, pero en la zona de la suela se adivinaba
una sombra marrón fruto de su uso. Seguían calientes y húmedos, los acerqué a mi
nariz e inspiré con fuerza. Era un olor penetrante, dulzón a la vez que amargo.
Mi polla seguía como una roca. Me desabroché el vaquero, baje el slip, sobre el
que ya había una gran mancha de humedad y la dejé libre. Tenía la punta
chorreando. Cerré los ojos, con una mano acerqué aquellos calcetos a mi nariz y
con la otra empecé a pajearme. Me vi de nuevo en el vestuario. Estaba
completamente desnudo, arrodillado, y frente a mi, sentado en el banco estaba mi
hombre. Tenía la espalda y la cabeza apoyada en la pared y las piernas
estiradas. Estaba con los ojos cerrados, podía ver como se mordía esos labios
carnosos que tenia. Él solo llevaba puesto el slip blanco, y sus deportivas. Me
decía con una voz más bien grave que me agachara y pusiera mis manos a mi
espalda. Me ordenó que deshiciera el nudo de los cordones de sus zapatos con mis
dientes. Una vez cumplida la misión me ordeno que tenia que quitarle las zapas,
pero sin mover las manos de mi espalda. Tuve que inclinarme hasta que mi cara
estuvo en contacto con el suelo, abrí la boca y mordí la zapa por la parte
trasera. Desde allí podía percibir el olor que desprendían sus pies, lo cual me
puso aun más cachondo. Mordí con fuerza y con un moviendo de cuello pude zafar
el primer pie. Sin soltar la zapatilla la coloque a su lado, recogí los cordones
con la boca, con lo que me vi obligado a lamer aquel suelo que habían pisado
tantos hombres desnudos, y los deposité en el interior de la zapa. Volví a
repetir la operación con la otra zapa, pero esta se resistió un poco más.
Acabada la operación volví a mi posición inicial, arrodillado frente a él y con
las manos a mi espalda, esperando con la polla tiesa la siguiente orden. Como
todos imagináis lo siguiente fueron sus calcetines, pero antes de retirarlos me
ordenó que se los lamiera, empezando por el talón hasta los dedos y subiendo por
el empeine hasta el limite de los mismos, hasta que mis dientes pudieran agarrar
el borde para poder retirarlos. Me puse manos a la obra. La posición que él
tenia con las piernas estiradas me obligó a volver a apoyar mi cara contra el
frío suelo. Saque la lengua, que volvió a quedar en contacto entre en suelo y su
talón. Empecé mi ascenso por aquella planta. Podía saborear aquellos deliciosos
calcetines. Era un sabor amargo, que lejos de desagradarme me puso a mil. En mi
ascenso mi lengua empezó a quedarse reseca. Él vio mi cara, mi intención de
esconder mi lengua para humedecerla y con una orden seca me previno que no se me
ocurriera hacerlo hasta que no llegara al límite de su pierna, y aun ahí debía
detenerme con la lengua fuera. Lo que empezó siendo un placer empezó a ser
incomodo, sentía como la lengua me ardía, cada vez mas parecía un estropajo. Al
llegar a los dedos y sin esperarlo me empujó la cabeza obligándome a tragarme
toda la punta del pie. Fue un alivio para mi lengua que pudo humedecerse por
fin. Pero algo no funcionaba. Con la sorpresa no había tenido tiempo de de coger
aire y tenia su pie metido hasta mi garganta con su fuerte mano presionando para
evitar que me zafara. Empecé a forcejear, me sentía mareado, pero extrañamente
mi polla estaba cada vez mas dura. De pronto oí su voz:




Voy a dejarte que continúes, voy a dejar de presionarte
la cabeza y podrás seguir con tu misión, pero si para tomar aire tu lengua
deja de tener contacto con mi calcetín te vas a arrepentir. Quitó su mano y
subí hasta que el aire empezó a llenarme los pulmones. Lo sentía entrar
mientras mi lengua no se apartaba de sus dedos.


Prosigue, me dijo.





Seguí mi tarea hasta llegar al límite de la pierna. Allí me
detuve, con mi lengua en contacto con su calcetos deseando aliviar aquella
sequedad. Entonces él se movió, acerco su cara a mi cara, se detuvo a unos 20
cm. Podía notar su respiración en mi cara. Entonces, de pronto dejó caer un lapo
en mi lengua. Me quede atónito, pero a la vez más cachondo aun.




Alivia tu lengua ahora con mi saliva, me dijo.





Y eso hice. Saboree aquel bálsamo caliente en mi lengua y
deje que se deslizara por mi garganta. Una vez recuperado mordí el calcetín y
empecé a tirar de él. Se resistía, pero mordí con fuerza, me retire hacía atrás
y continué hasta que el calcetín se desprendió de su pie por completo. Volví a
mi posición con su calcetín aun en mi boca. Alargó su mano y obedientemente
deposité allí el calceto. Me dijo que ya podía repetir la operación con el
siguiente pie. Y a ello me puse. Esta vez no cortó mi respiración con su propio
pie, pero si recibí mi recompensa en forma de saliva.



Quedaron desnudos sus preciosos pies. No podía dejar de
mirarlos y de desear que la siguiente orden fuera arrodillarme y lamerlos, pero
no fue así. Me dijo que por hoy era suficiente, que quería ver como me corría.
Me agarró de la mandíbula con fuerza, abrió mi boca e introdujo uno de sus
calcetines hasta que quedó completamente dentro de mi boca. Con el otro calcetín
me presionó la nariz, controlando el aire que me entraba.





Pajéate. Quiero ver como te corres. Quiero que me
demuestres con tu corrida que te ha gustado, me dijo.





Me agarre la polla, más dura que nunca y empecé a pajearme
con todas mis fuerzas. Sentía que no iba tardar nada en correrme. Noté como mis
huevos se encogían, como toda la leche se escapaba al exterior, tuve el tiempo
justo de levantarme con uno de sus calcetines en mi boca antes que dos trallazos
de leche es estrellaran contra la pared que había frente a mi. Me sentía
mareado, me costaba respirar. Estaba empapado en sudor. Estaba solo en aquel
retrete. No sabía si aquello había sido fruto de mi imaginación o había sucedido
realmente. Miré mi reloj, ¡mierda! Habían pasado casi 20 minutos. Me arreglé
rápidamente y salí corriendo del bar. Me subí a mi moto y me alejé de allí
camino de mi trabajo. Mientras iba conduciendo empecé a pensar que me había
sucedido. Jamás se me había pasado por la cabeza tener una sesión de sumisión ni
ningún rollo relacionado con los pies ni nada por el estilo, ni siquiera en mi
imaginación. Era más bien tradicional en el sexo. Mamada, penetración y siempre
en la cama. ¿Por fin llegaba en momento de mi liberación sexual?



CONTINUARÁ



¿ Quieres conocerme ? soy de   y busco sexo
Inscribete y nos conocemos en el chat  - Pulsa aqui - Inscripcion gratis -



Relato: Viaje a la sumisión (1)
Leida: 33 veces
Tiempo de lectura: 8 minuto/s




Documento sin título
Participa en la web
Envia tu relato
Foro porno
Contacto
 
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados
webcams porno
porno
sexo
sexo gratis
zoofilia
porno gratis
relatos eroticos
juegos eroticos
sexo
poemas de amor
lesbianas
sexo anal
gordas
orgias
gays
peliculas porno
television porno
hentai
mamadas
porno gratis
porno
webcams porno
webcams porno
travestis
sexo
negras