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Relato: Andrea, mi tía política (1: el primer beso)

ANDREA. MI TÍA POLÍTICA (1)


El Primer Beso





Cuando cumplí 15 años, el regalo de mí Tía Andrea, fue un
reloj y un beso ardiente en la boca, luego Eva mi mamá me beso fogosamente en la
boca, nunca olvide esos dos besos.





- Acompañaba a mi mamá (Eva) al aeropuerto, que salía de
viaje al Caribe atendiendo asuntos de su Agencia de Viaje, iba en el auto de mi
Tía política Andrea y su esposo Don Pedro, quién viajaba a Europa, a una reunión
de trabajo.



- Aunque ambos salían en vuelos diferentes, mi madre (Eva) y
Andrea habían decidido ir al aeropuerto en un solo auto, así Andrea y yo
volveríamos junto a casa, vivimos en el mismo edificio..



- Mi mamá (Eva) es divorciada con un solo hijo (Leo de 20
años), Andrea, casada con dos hijos (Ana de 15 y Pedro de 13) ambas con 42 años
de edad.


- Eva de cabello negro y Andrea rubia, sus tres días
semanales de gimnasio las mantenía joven, muy atractivas con unos culos
privilegiados. Se conocían desde escuela primaria y continuaron estudiando
juntas hasta la universidad, luego se hicieron socias de sus propias Agencias de
Viaje, hoy una de las más importantes del país.



- Al llegar al aeropuerto, mi madre y yo nos bajamos en la
terminal A, mientras Andrea y Don Pedro siguieron al terminal C. Me despedí de
mi madre después de registrarse y antes de pasar por emigración, dándole un beso
en la boca, forma usual de saludarnos o despedirnos desde que cumplí los 15
años.



- Espere a Andrea, alrededor de 15 minutos, cuando me
recogió. Dijo, todos embarcados. Sí, Tía.


- De regreso a casa, Andrea me preguntó, ¿tienes hambre?
Respondí, sí y ahora que lo menciona, más hambre tengo.



- Andrea, vio su reloj. Eran las 8 de la noche, dijo, quiere
comer algo en especial Leo. Contesté, no Tía, respondiendo, Leo te invito a
cenar. Conozco un lugar que frecuento con tu mamá cerca de la casa


- Contesté, gracias Tía..


- Al llegar, Andrea estacionó el auto, entramos al
restaurante por la parte de atrás. El lugar era pequeño, así que nos atendieron
de inmediato.



- Mientras, traían la comida Andrea, me pregunto. -


- ¿Leo, como va la universidad?. Muy bien Tía, estoy
terminando el segundo año y sólo me faltan dos añito más para graduarme de
Gerencia Empresarial.


- Tu madre, está muy contenta por tus calificaciones. Como lo
sabe Tía.


- Nosotras dos, nos contamos todo y cuando te digo todo es
todo Leo, con una sonrisa pícara en sus labios.


- Dijiste, todo Tía. Si Leo, todo, nosotras no tenemos
secretos, sonriéndose. Eso no lo sabía.



- Cuando llegó la comida, continuamos conversando. ¿Y las
novias? Que novias Tía.


- Deja de llamarme Tía, que me pone más vieja de lo que soy.
Como te llamó. Llámame Andrea y punto. -


- Bueno, contesté.



- ¿Cuantas novias, tienes?, No tengo novia. ¿ No tienes novia
a los 20 años, eres gay. ?


- No soy gay, me gustan las mujeres. Entonces, como es que no
tiene novia.


- No quiero tener compromisos en estos momentos, hasta que me
gradúe y tenga un trabajo estable y seguro.


- Lo del trabajo no es ningún problema, Eva y yo hemos
planeado que tan pronto te gradúes, vienes a trabajar con nosotras y
eventualmente te vas a encargar de la Agencia, mientras nosotras dos nos iremos
retirando poco a poco a descansar y a vivir de nuestros esfuerzos.



- No lo sabía eso Andrea, pronto tu madre te hablara de eso.
¿Y de mujeres que Leo? ¿Que mujeres?


- ¿ Es que todavía no-té acostado con una mujer?. Eso es otra
cosa Andrea.


- Tengo suerte con las mujeres, tengo algunas amigas muy
accesible, así que por ese lado no me preocupo.


- Que juventud, contestó Andrea. ¿Tienes sexo con esas
chicas?


- No, solo salimos a divertirnos, aunque a veces nos
calentamos un poco.


- La verdad que no te creo Leo. ¿Porque? No puedo creer que
un hombre de 20 años, solo se caliente y no tenga sexo.


- Andrea, las mujeres de ese tipo las buscamos en otro lado.



- ¿Donde? En bares, discotecas y en clubes nocturnos, pero
cuando las cosas se ponen difíciles, voy con alguna puta.


- ¿Con putas?. Sí, Andrea, con putas. Me imagino que tienes
que pagar sus servicios.


- A veces, depende donde vaya.


- Andar con putas, es un riesgo Leo, sabes la cantidad de
enfermedades que hay. Usamos condones y si no ellas misma lo suministran. No
creas que son tan tontas, saben su negocio y se cuidan.



- ¿Cuándo fue tu primera vez Leo? ¿ La primera vez de que?
Que té acostarte con una mujer, y me imagino que fue con unas de esas putas que
dices tú.


- Sí, fue con una puta hace 3 años, cuando me gradúe de
secundaria salimos un grupo de amigos a celebrar y quedamos metido en una casa
de putas, ahí formamos una tremenda fiesta.



- ¿Te acuerda con quien?. Haces demasiadas preguntas, Andrea.


- Estoy examinando a mi futuro gerente, sonriéndose. ¿Dime
como era ella?.


- Con una chica de 25 años llamada Rosa, es todo un bombón de
mujer. ¿Hiciste de todo con ella Leo? ?



- Claro, me hizo mi primer sexo oral, luego me la cogí. ¿Te
gustó mucho? ?


- Por supuesto que sí, aunque estaba un poco nervioso, era mi
primera vez y con algunos tragos encima, me demore para terminar, creo ella lo
disfruto más que yo en ese momento.



- Y ahora Leo. Bueno, ahora voy muy poco, no tengo mucho
tiempo por la universidad, pero con Rosa aprendí muchas cosas del sexo, que no
sabía.


- ¿Cómo que? Sexo anal. ¿La sigue viendo?


- No tuvo que volver a su país. ¿Cómo haces.ahora?


- Ser selectivo, y cuando puedo voy a sitios más exclusivos
con chicas jóvenes y bonitas. Y es que no te gustan las maduras. No he dicho eso
Andrea, pienso que las maduras son más abiertas a todo.


¿ Y le gusta hacer de todo? De todo, Andrea, las maduras le
gusta los hombres jóvenes y disfrutan mucho el sexo oral y el anal. Eso no lo
sabía Leo.



- ¿Y tu Andrea?, ¿Yo que? ¿A que edad comenzaste a coger?


- Esa pregunta no se le hace a una mujer casada. ¿Porque no?


- Para mí quien fue el primero, no es importante sino quien
lo hizo bien. Entonces se salvo Don Pedro contigo. Talvez, dijo riéndose.


- No me digas que siempre ha sido fiel a Don Pedro.


- Siempre, he sido fiel a Pedro. Tengo mis dudas sobre eso
Andrea. ¿Porque?



- Cuando yo cumplí mis 15 años me hiciste un regalo que no he
olvidado jamás, a parte del reloj, el beso que me diste en la boca, fue
espectacular.


- Andrea se sonrió pasando la lengua por sus labios en forma
provocativa.


- Eva también te dio un beso en la boca y era tu madre. Si
pero ella es divorciada y tú no. Se me quedo viendo y dijo. Tienes razón, he
tenido un par aventuras nada importante antes de mi primer embarazo y el beso
que te di en la boca día de tu cumpleaños reconozco que fue un acto infiel con
Pedro.


- Pienso que lo merecías, no siempre se cumple 15 años, es
una edad muy importante para la mujer y para un hombre como tú.



- Andrea, que me dices de tu vida sexual con Don Pedro, él es
algo mayor para ti mientras, tú pareces la hija, aunque te ves joven, atractiva
y con ese cuerpo que tienes, cualquier hombre se vuelve loco contigo.


- Tú crees eso Leo. Que si lo creó Andrea.


- Solo hay que verte, eres una mujer muy sensual y cualquier
puede perder la cabeza.


- Incluyéndote a ti Leo. Por supuesto Andrea, incluyéndome a
mí.



- Eva, es muy bonita y sexy. Es cierto Andrea, las dos son
muy linda y sensuales dije, riéndome.


- Gracias, Leo por el piropo, mejor cambia de conversación.


- No-amiguita, Usted, comenzó esto y no he terminado todavía
mis preguntas.


- ¿Y es que hay mas preguntas?, Claro que sí.



- ¿Tienes sexo oral con tu marido? ? No contesto, dijo,
sonriéndose. ¿Tienes sexo anal con tu marido?


- No contesto. ¿Cuantas veces por semana hace el amor con tú
marido? ? No contesto, seguía sonriéndose.



- Con esas respuestas, concluyo así: El sexo oral no lo
práctica con frecuencias, a lo mejor no te gusta o no lo has disfrutado.


- Leo, como puedes llegar a esas conclusiones con la poca
experiencia que tienes con las mujeres.


- No contesto, dije yo, ambos nos echamos a reír. Terminaste,
tus conclusiones, dije no.


- Pienso, que no tienes sexo con frecuencias con tu marido y
no porque tú no quieras, sino que el hombre no da para más.



¿Cómo puedes decir eso? Al no contestar sospecho que es así,
en los últimos años te visto muy fría con tu marido.


- Mejor dejemos esta conversación, como yo invite voy a pagar
la cuenta y nos vamos.


- Dije, espera Andrea quiero ir un momento al baño y regreso.


- Cuando volví, dije, sabes que este restaurante tiene una
discoteca pequeña allá atrás.



- No te creo, yo he venido muchas veces con Eva y nunca he
visto una discoteca. ¿Quiere apostar?


- ¿Que quieres apostar? Dijo Andrea. Si pierdes me das dos
besos en la boca. Se sonrió, ¿por qué dos?


- Después te lo digo. Andrea acepto la apuesta, diciendo. ¿Y
si pierdes tú, que pasa? Pago las Piñas Coladas, dicen que son muy buenas.



- Recorrimos el pasillo por donde entramos, vimos una puerta
de vidrio al costado.


- Dije es ahí Andrea, empuja y veras. Andrea empujo la
puerta, efectivamente había un bar con muy pocas luces y con 10 mesitas pequeñas
y dos sillas cada una.


- Perdiste Andrea, tienes que pagar la apuesta. ¿Ahora?
Contesto Andrea... No, primero vamos a tomarnos las Piñas Coladas, a ver que tan
buenas son.




Pedimos las bebidas y nos sirvieron cuatro, era la hora
del dos por uno.




- Andrea, se echo a reír. Leo tu sabía de esto. Juro que no,
cuando regresaba del baño el mesero me lo dijo.



- Nos tomamos el primer trago y seguimos conversando del
lugar. Andrea, dijo, voy a contarle a Eva, sobre este lugar, esta bien para
pasar un rato después de las comidas.


- La Piña Colada esta riquísima Leo. Están buenísimas.


- La música era suave y agradable. Después de la segunda Piña
Colada, Andrea pidió una ronda más, por supuesto nos trajeron cuatro.



- Dije, creó que voy a tener manejar Andrea. Contestó, yo no
pensaba manejar así que bebe con cuidado.


- Leo me provoca bailar. Dijo, Andrea. No bailo muy bien
contesté. Mejor que lo hagas, tomándome un brazo me llevó a una mini pista de
baile donde a duras penas cabían cuatro parejas.


- Andrea, colocó sus brazos alrededor de mi cuello, mientras
yo ponía mis manos alrededor de su cintura, Andrea se apretó contra mi cuerpo,
sintiendo sus senos contra mi pecho y su pubis pegado a mí entre pierna, que en
ese momento se encontraba flácida y tranquilita.


- Su insistente movimientos de caderas contra mi pubis, hizo
que mi verga comenzara a levantarse rápidamente.



- Cuando, sintió mi pene entre sus piernas continúo moviendo
sus caderas contra mí colocando su concha directamente contra mi bulto, cuando
se acomodó, tomó una de mis manos, la puso sobre una de sus nalgas.


- Estaba sorprendido, luego cogió la otra mano y la colocó en
la otra nalga.


- No había marcha atrás, comencé a sobarle las nalgas duras,
redondas y grandes, con mis manos, mientras ella me pasaba su lengua por mi
cuello y mi oreja, apretando más su pubis contra bulto encendido.


- Dijo, Leo te voy a dar el beso que te debo. Contesté, el
primero acuérdate que son dos. Sí, ya lo sé.


- Coloque mis labios sobre su boca y nos besamos
ardientemente intercambiando nuestras lenguas, mientras seguía acariciando sus
nalgas y ella continuaba restregándose contra mí.. Fue un beso largo y caliente,
nuestras lenguas no paraban de entrecruzarse, yo primero y ella después.



- Nos separamos, al terminar la pieza. Andrea, dijo, Leo,
llevame a casa. Salimos del restaurante y conduje el auto en silencio hacía la
casa.



- Al llegar, tomamos el elevador, marque el 9 piso, el mío es
el 6, Andrea, no dijo nada.


- Ya en su puerta, la abrió y dijo, estoy un poco mareada.


- Dije, debes acostarte a ver si té pasa ya que no hemos
tomado tanto, luego dije, prestame el baño, me estoy orinando.


- Fui directamente al baño, cuando salí, la llamé y nadie me
contestaba.


- En sala no estaba, la llame por su nombre y la escuche en
su recamara, estaba sentada en la cama quitándose los zapatos, me senté a su
lado y pregunté. ¿Cómo te siente con la Piña Colada?


- Un poquito mareada pero bien, ya me esta pasando el mareo.
Dije, todavía me debe un beso, es verdad Leo, espera tengo que ir al baño.



- Cuando salió traía puesto la camisa de dormir, que le
cubría hasta el ombligo, para abajo solo tenía una tanga blanca transparente, al
voltearse para colocar el reloj y las prendas en el mueble de noche, pude verle
la tirita de la tanga metida entre sus dos nalgas desnuda, tenía un tremendo
culo y mi verga quería salirse del pantalón.



- Leo, ve por tú segundo beso riéndose me acerque a Andrea
para besarnos con pasión, colocando mis manos en sus nalgas desnuda, mientras se
apretaba contra mi verga erecta al máximo.


- Andrea, comenzó a restregarse contra mi verga, ahora
oscilaba su cintura para sentir el roce de mi bulto con su raja, yo continuaba
sobando las nalgas.



- Dijo, Leo ven. Y se sentó en borde de la cama y me atrajo
hacía ella.


- Comenzó a bajarme el pantalón, luego mi bóxer. Mi verga
salió disparada hacia su cara.


- Andrea, retrocedió. Exclamando muchacho que clase de
aparato tiene ahí,


- Leo, la tiene grande y gruesa.


- Andrea, la tomó con las dos manos, Dios mío Leo, con una
pinga como esta no hay mujer que se resista a comértela.


- Quién te oye se lo va a cree Andrea.


- En serio Leo, ni tú mamá lo creerías riéndose, la tiene
como siempre he querido tener una, grande y gruesa. Parece que mi suerte ha
comenzado a cambiar gracias a ti Leo.



- Paso su lengua alrededor de la punta del glande, poco a
poco se la fue metiendo en la boca, hasta la mitad, lamía primero alrededor del
glande rojo, luego se la metía en la boca hasta donde podía.


- Su lengua se movía con rapidez, sobre mi glande, yo gemía
de placer Andrea, acelero su ritmo con la boca y su lengua.


- Grité me vengo Andrea, me vengo, ella siguió pegada a mi
verga, chupándola con mayor intensidad, hasta que explote dentro de su boca en
ráfaga continúas y abundantes de semen, obligando a Andrea a sacarla de su boca
para no atorarse, cuando fue disminuyendo mi corrida volvió a metérsela en la
boca, mi verga comenzaba su descenso, cosa que aprovecho Andrea para tragársela
toda, mientras yo me sostenía precariamente poniendo mi manos sobre sus hombros.



- Andrea, volvió a meterse mi verga semi flácida en su boca,
succionando las poca gotas de semen que quedaban, lamiéndome la verga a todo lo
largo, aterrizando en mis pelotas la que chupaba suavemente, primero una y la
otra después. Quedando mi verga limpia y flácida totalmente.



- ¿Te gustó? Pregunto Andrea. Mucho contesté. Mejor que tus
putas. Mejor que mis putas.


- No hay comparación, Andrea, al lado tuyo son unas
principiantes. No tanto, contestó ella.



- Descansa Leo, quiero ese trozo de carne bien adentro de mi
concha, hace mucho tiempo que no me cogen.


- No puedo pensar que Don Pedro, no lo diga Leo. He perdido
la cuenta cuando fue la última vez que lo hice con mi marido.



- Mucho tiempo Leo, mucho tiempo. Pedro, no duerme en la
misma cama, él en un cuarto y yo en esta recamara. ¿Cómo haces? Nada.



- Nada, Andrea no te creo. Leo, cuando me siento caliente me
masturbo con un consolador pequeño que tengo bien escondido, espero que guardes
mi secreto, solo Eva y ahora tú.


- Con ese consolador quedas satisfecha Andrea. Más o menos,
me alivian eventualmente mis calenturas, espero que ahora tú, me las calmes
ahora siempre y cuando dejes de coger con putas.


- Que quiere decir Andrea. Si quieres cogerme, lo puedes
hacer cuando quieras, pero tienes que dejar de culiar con putas, no quiero coger
una enfermedad innecesariamente.



- Si me lo prometes estaré disponible cuando tú quieras. Y si
me sale una noviecita por ahí.


- Eso es otra cosa Leo, y lo entiendo, pero si no coges con
ella puede hacerlo conmigo solo me lo pides.



- No entiendo ¿Por qué yo? He sido el favorecido contigo
Andrea. Leo, es una historia muy larga, algún día te cuento.


- Y si aparece otra mujer como tú. Andrea, sé hecho a reír,
va aparecer cuando menos tú lo espera. ¿De que estas hablando Andrea?
Ssssiiiiiiiiii es un secreto, pronto veras.


- ¿Qué es lo que voy a ver?. Sin comentario, ssssiii



- Comenzó a manosearme mi semi dormida verga, que fue
creciendo poco a poco, ahora me masturbaba con las dos manos. Andrea, quiero
metértelo.


- Yo también, estoy mojadita agarrando una de mis manos para
ponerla en su raja depilada totalmente.


- Me abalancé sobre ella, colocándome encima Andrea, tomo mi
verga erecta y la puso en la entrada de su vagina, no hubo necesidad de
empujarlo, entro hasta el fondo chocando con su pubis y mis huevos.



- Andrea, grito de placer OOOOOOOHHHHHH Dios que rico Leo.
Dale no pares, métela, seguí empujando - hacía adentro y hacía afuera.
Siiiiiiii, sigue así, rico, rico Leo, dale más duro, siiiiii AaaaaaaaaaaHAYYYY.


Andrea, siiiiiiii rico Leo, dale, dale siiiii no pares
paressssssss, sus piernas me rodearon mis caderas, apretándose contra mí, dale,
dale Leo sí siiiiiique ricooooooAAAAAAAAHHHH.


- Inicie él mete y saca, lentamente mientras ella, meneaba
sus caderas contra mi pubis, era cuestión de tiempo para venirme.



- Aumentamos nuestros movimientos, su cuerpo se estremecía de
placer y sus caderas se arqueaban hacia arriba, mientras yo continuaba
empujando, ahora más rápido.


- Andrea se corrió primero, gritando fuertemente me
vengoooooo aaaaaAAHHHHHHHHH UUUUUUMMMMM. Leooooo, siisisiiiiissiiiiiiOOOHHHHHHHH
que rico ricoooooooo¡¡¡¡¡¡¡¡¡


- Aceleré mi ritmo apretándome contra ella hasta que
descargue mi leche en su concha caliente. Una, dos, tres, cuatro chorros, luego
fue disminuyendo y mi verga comenzó a bajar su ímpetu, caí encima de Andrea, me
beso el cuello y las orejas, hasta que encontró mi boca entrelazando nuestras
lenguas, hasta separamos agotados, quedando ambos boca arriba con la respiración
acelerada todavía.



- Andrea, te gusto, Si Leo mucho, no sé cuantas veces me
hiciste venirme.


- Me cambiarías por tus putas, dijo riéndose. Andrea, si esto
va hacer así, me quedo contigo.



- Ojalá pudieras Leo, tu sabes, esta Pedro. Te entiendo
Andrea, te entiendo.


- Pero no te preocupes, cuando quieras culiarme, solo me
avisas con tiempo y me las arreglo.


- Andrea, tengo que irme. ¿A donde? A mi casa. No sea tonto
Leo.



- Quédate hasta mañana, estamos solos, mis hijos están con su
abuela, lo busco mañana.


- No lo sabía.. Podemos pasar una noche interesante. Contestó
Andrea. La bese en la boca y abrazados nos dormidos.



- Me desperté en la madrugada sintiendo algo agradable entre
mis piernas una lengua humedad y sabrosa, era Andrea, me estaba mamando la
verga, abrí los ojos mi verga estaba tiesa viendo para el cielo, Andrea la
chupaba con ansias y lujuria.


- Sus caderas estaban cerca de mí, tomé una mano y comencé a
sobarle las nalgas, metiendo mis dedos en su humedad raja, empuje un dedo
dentro, Andrea suspiro aaahhhhhque rico una verga en la boca y un dedo en mi
concha.



- Que bueno es despertarse así, Leo. Sí Andrea, sí. Sigue,
sique esta rico.


- Metí dos dedos en su concha mientras que con el dedo pulgar
rozaba su agujerito prieto.


- Ella movió sus caderas cuando sintió el dedo ahí. También
quieres mi culito Leo.



- No es mala idea probar, sería interesante meter mi verga
por ahí. Eso es lo quieres Leo, dije, sí. Quiero que me le meta suave, tu verga
es bien grande Leo, y no quiero que me hagas daño por ahí. Si, Andrea como tu
quieras


- Andrea, se coloco en cuatro, Leo, metémela ahí tienes mi
culito para ti, pero tratame suavecito amor. Sí, sí tranquila.


- Escupí en mi mano y embarre mi verga de saliva lo mas que
pude, dejando caer un poco de saliva en su anito, coloque la punta de mi verga
en la puerta del estrecho túnel y empuje un poco la cabeza, ella resistió
apretando un poco el culo, espera Leo, mojame un poco mas, puse un poco mas de
salivas en su culo y en mi verga


- Volví a colocar mi verga en la entrada de su culito, empuje
más fuerte para poder entrar en su cueva apretada. Andrea, grito
UUUUUUHHOOOOOOO, no tan duro, espera que va entrar amor, pero suave. Sí,
conteste.



- Poco a poco fui empujando hasta que entro la cabeza, ahí
esta Andrea aguanta un poco más. Si Leo sigue, fue entrando con mucha dificultad
hasta que llegar a chocar con sus dos nalgas duras. Estaba todo adentro.


- Andrea resoplaba levemente de dolor OHHHHHHHUUUUU, duele
Leo, OOOOOOHH, tu verga es muy grande Leo, saque un poco mi verga de su estrecho
ano, tomo aire, se apretó contra mi pubis, dijo, no lo saque todo Leo, dejalo
ahí, así, así, ahora dale Leo, empuja, si así sigue vas bien amor, sigue
OOOOHHH.


,


- Comencé él mete y saca suavemente, Andrea, seguía gimiendo
placer, el dolor iba desapareciendo. ssSSISISIIIIIIIIUUUUU AOOOOAOOOAOOO. Sigue,
sigue dale, dale no pares Leo, más duro, mas duro, empecé a empujar más rápido
dentro su culo, Andrea, comenzaba a disfrutar sssiisiiii diciendo, no pares,
dale Leo, dale, dale SSSSSSIIIIIII rico Leo, rico OH Dios,
sisiiiiiiiSSSSSSuuuUUUUUOOOOHHHH. .



- Sigue duro, duro, mas, más, me corro. Dijo Andrea, acelere
mis movimientos dentro de su culo, cuando su cuerpo se estremeció de placer, sus
caderas temblaron dio un grito UUUUUUUAAAHHHMMMM AAAAAAHHHHHHHHHHHHH yaaaaa me
vengo me vengo OOOOOHHHHHUUUUUMM. Leo, ssiiiiissiiiiii Leoooooooooo
ssssssssuuuuuhhhmmmmmm.OOH Dios.... rico, que rico amor, sigue, sigue, así, asi
si, sí UUUUUOOOHHOOMMM.



- Seguí empujando mi verga hacia adentro y hacia fuera,
cuando sentí Un escalofrío en mi bajo vientre, síntoma de mi corrida, no lo hice
esperar y un chorro de semen salio disparado depositándose en el fondo del culo
de Andrea. OOOHHHHHHHUUUUUMMM, luego fui disminuyendo mi ímpetu de mi venida
SSSSSSSSUUUUUHHH hasta que caí sobre la espalda de Andrea, sudado y colocando mi
boca en el cuello de Andrea, le chupe el cuello quedando una pequeña marca de
mis dientes.



- Leo, me hiciste un chupete en el cuello, estas loco. Dije,
no te preocupes que el cabello te tapa y no se ve.


- Seguro Leo, ¿porque lo hiciste?, Para que me recuerdes por
unos días, cuando venga Don Pedro, habrá desaparecido. Eso espero contestó
Andrea, porque sino voy a tener problema.


- Nos levantamos de la cama a lavarnos, cuando retornamos
algo agotados nos dormirnos abrazados.



- Cuando me desperté, Andrea no estaba, había dejado un papel
sobre la cama, que decía.





ESPERO VERTE DE NUEVO, SALUDAME A TU MAMÁ


ANDREA.


CONTINUARÁ




 


 


Agradecemos sus comentarios ... Si desea intercambiar
experiencias sexuales... Con mucho gusto le contesto... Solo a las mujeres, sin
importar la edad... Todas son bellas... chao





 


José


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Relato: Andrea, mi tía política (1: el primer beso)
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