relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
Miriam - 19 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
Vanesa - 22 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
Lorena - Edad 19
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Mi novia y yo volvimos puta a mamá (3)


MI NOVIA Y YO CONVERTIMOS EN PUTA A MAMÁ III




Mi madre llegó mucho después que nosotros a la casa, venía
impecable por lo que era evidente que había tenido el cuidado de pasar primero
por algún sitio donde pudiera recuperarse un poco así como acicalarse,
seguramente un hostal. También se preocupó por comprar unas medias idénticas a
las que le prestó Sonia y que Lorenzo había reservado para si. Entró intentando
mostrarse amena y de inmediato nos contó toda una historia de un trabajo donde
podría desempeñarse por días eventuales, algo de una empresa de encuestas y
sondeos de mercado, lo único malo era que a veces, no siempre, tendría que
ausentarse algunos días, pero no sería a menudo ni muchos, lo bueno era que
pagaban bien, afirmó.


Descorchamos una botella de vino que habíamos tenido cuidado
de llevar y, cosa increíble porque mi mamá era absolutamente abstemia, nos
acompañó con dos copitas lo que era, más que un record, una transgresión audaz
de su parte. Luego nos dijo que estaba molida y que lo único que quería hacer
era descansar, Sonia aprovechó para sugerirle un masaje previo que la relajara y
la dejara lista para dormir "con los angelitos". Como mi mamá dudara yo comenté
que Sonia hacía unos masajes formidables que a mi me hacían mucho bien y que me
dejaban súper relajado lo que me permitía dormir como un bebé, mi madre aceptó
la propuesta. De inmediato la dejamos en braguitas y sujetador y la echamos en
su cama, yo me traje la botella de vino y le serví otra copa, como la rechazó
Sonia delicadamente insistió "vamos suegrita sólo un sorbito que te va ayudar a
soltarte". Le llevó la copa a los labios y mi mami, según dijo, por no ser
desatenta aceptó otro sorbito lo que aprovechó Sonia para como sin querer
empujarle la copa entera, mi mami se rió un poco achispada y comentó que de
seguir así se iba a meter la primera borrachera de su vida.


En realidad nosotros no pretendíamos tanto todavía, por eso
habíamos escogido vino, tan sólo que se entonara un poco, sabíamos que después
le vendría la depresión, las reflexiones sobre su día, el sentimiento de
soledad. El vino contribuiría a que todo eso se acentuara.


Sonia comenzó a hacerle un masaje en serio sin intentar
propasarse, yo me coloqué a los pies de la cama y le cogí uno de sus piecesillos
y se lo acariciaba con delicadeza intentando proporcionarle descanso, le frotaba
la planta, los deditos y así hasta el tobillo, no quise ir más allá. Me
encantaba la vista que tenía desde allí, a veces Sonia le hacía abrir las
piernas o flexionarlas lo que a mi me producía descargas eléctricas, después de
un rato la volteó y continuó su trabajo. La recorrió toditita, siempre sin que
pudiera haber la más mínima sospecha de que hubiera algo fuera de lo permisible,
de todos modos desde mi posición pude ver que las braguitas de mamá se empezaban
a humedecer, entonces ella nos informó que ya era suficiente, que había sido
estupendo y que seguramente se dormiría enseguida, es más que no tomaría ningún
medicamento para ello, cosa que había pensado hacer al principio.


Yo también anuncié en voz alta que me dolía un poco la cabeza
y que quería descansar así que yo sí me vería en la obligación de tomarme dos
pastillas para dormir a menos que Sonia aceptara hacerme a mí otro masaje, a lo
que ella contestó que ni hablar, que a mi mamá sí porque estaba enamorada de
ella pero que a mi no me soportaba y que además era tardísimo así que se iba a
su casa, se despidió de mi mami con un beso en la boca y a mí me dio la mano
cosa que hizo que mamá se riera con ganas.


Después que se fue mi mamá tuvo que levantarse a sacarme las
pastillas del botiquín que quedaba en su baño, lo que yo aproveché para
apreciarla en todo su esplendor, tenía el culo paradito y costaba mucho trabajo
aguantarse frente a ese cuadro, cuando me despedí la abracé tomándola de la
cintura, ella me pasó los brazos por el cuello y me besó en los labios, yo le
dije que la amaba mucho y que no podría vivir sin ella lo que ocasionó que los
ojos se le humedecieran, delicadamente con la yema de los dedos le acaricié
durante un par de segundos los muslos más torneados y duros debido a que se
había empinado para abrazarme y me separé; "bueno me voy a la cama" anuncié. Mi
mamá se quedó mirándome como pensando algo y por fin se animó a decirme, "por
qué no te quedas a dormir conmigo, hoy me daría pena dormir solita, a sido un
día algo duro, ya sabes que nunca en mi vida había trabajado".


Yo la volví a abrazar y suavemente recorría con mi mano desde
sus muslos hasta su cintura, pasando por la parte lateral del culo. "me
encantaría, le dije, pero con semejante cuerpazo me temo que terminaría
sacándole la vuelta a Sonia". Ella se rió y me dio un palmazo en el culo
mientras me llamaba atrevido, yo la jalé hacia mí, le estampé un soberbio beso
en los labios, ella me puso las dos manos en el pecho y me los acarició, lo que
aproveché para introducirle la punta de la lengua en la boca. Con eso tenía
suficiente para que en la noche se pusiera a pensar en mí, así que ahora sí me
despedí de verdad haciendo hincapié en que me tomaría las dos pastillas, que
eran algo fuertes, por lo que no me despertaría ni un terremoto. Salí de allí
con el cuidado de dejar la botella de vino sobre su mesita de noche.


En mi dormitorio, después de pasar las pastillas por el
desagüe, coloqué un vaso medio vacío de agua con las envolturas en mi velador,
me quedé sólo con un slip y me eché sobre la cama a esperar los acontecimientos,
tenía la pija que se me salía por encima del slip de lo grande que la llevaba.


Durante los primeros minutos no escuché nada pero luego sentí
claramente el tintinear de la botella contra el vaso por lo que era evidente que
mi mamita no había resistido la tentación de la botella de vino. Después de un
rato mi mamá abrió la puerta de su cuarto y se acercó sigilosamente al mío, yo
me puse boca abajo para que no pudiera ver la tremenda erección que presentaba,
golpeó la puerta con suavidad, al no recibir respuesta abrió,




¿Cariño? Me llamó desde la entrada. Se acercó a mi cama,
sentí como cogía las envolturas de las pastillas y las volvía a colocar en
su sitio. ¿Amor? Insistió. Dado que no obtenía respuesta se sentó a la
altura de mis piernas, pude darme cuenta de que se tomaba un trago largo,
había llevado la botella de vino con ella. Amor, ¿duermes? repitió.




Al ver que yo no reaccionaba se atrevió a poner una mano
sobre la parte posterior de mi muslo y así estuvo acariciando mi pierna un rato,
de pronto subió y me empezó a recorrer el culo, era una sensación deliciosa, sin
embargo duró poco ya que de improviso se levantó como si se hubiera asustado de
lo que hacía y regresó a su dormitorio. Yo estaba feliz porque veía que todo
marchaba más o menos como habíamos imaginado Sonia y yo. En su cuarto mi mamita
seguía sirviéndose vino. Aproveché para colocar la camarita en un lugar desde
donde podría tomar la escena completa cuando volviera. Pasaron otros diez
minutos y sentí que nuevamente salía de su dormitorio y se acercaba al mío con
sigilo.


Yo estaba convencido de que se la había pasado reflexionando
sobre el tremendo día que acababa de vivir y sobre la vorágine en que se había
involucrado casi sin darse cuenta. En su ánimo pesaría mucho el creer que era su
responsabilidad sostener a la familia, pagar mis estudios y hacer lo posible
porque nuestro ritmo de vida no cambiara sustancialmente. Había intentado por
todos los medios conseguir un empleo que pudiera solventar todos esos gastos y
no tuvo éxito alguno, de mi padre no tenía noticias. Ahora, mientras consumía la
botella de vino que tuvimos el cuidado de dejar a su alcance, un revoltijo de
sentimientos y pensamientos la asaltarían, su nueva condición de puta y la
necesidad de continuar prostituyéndose si quería conservar para mí el mundo que
había tenido hasta esa fecha así como los avatares que le depararía su nuevo
empleo.


Sin ninguna duda en ese momento mi mamita estaba necesitando
a gritos un hombre fuerte, comprensivo, que la abrazara, la engriera, con el que
pudiera confiarse, al que pudiera contarle todo, en cuyo hombro pudiera
desahogarse y descansar y el único que tenía a mano entonces era yo. Abrió la
puerta sin llamar y vino a sentarse de nuevo en mi cama.




Amor, ¿sigues durmiendo? Pregunto con un tono de voz que
me conmovió el alma y que me removió la polla hasta sus cimientos.




Naturalmente yo continué en mi papel de dopado absoluto.
Sentí cómo apuraba un trago más, ya había perdido la cuenta de los que llevaba
pero estaría a punto de terminar con la botella lo que para ella era una
borrachera ciclópea. Colocó la copa en el velador y se recostó a mi lado, me
pasó un brazo por la cintura y se pegó a mí dándome un beso en el hombro.
¡Estaba sin sujetador! No había podido percatarme de ello porque mantenía los
ojos cerrados y todo lo que he narrado hasta ahora lo deducía por los ruidos que
producían sus acciones. Sentí sus maravillosas tetas desnudas sobre mi espalda,
firmes y grandes, tuve que contenerme muchísimo para no voltearme en ese
instante y comenzar a chuparle los pezones con las ansias desaforadas que
llevaba por dentro. Lo conseguí a duras penas aunque no me fue posible evitar un
estremecimiento que ella percibió.




Mi pequeño, dijo en un susurro, y cruzó una de sus
deliciosas piernas por sobre mí.




Dios sabe todo lo que tenía que aguantarme, pero bien valía
la pena por el programa que tan minuciosamente habíamos preparado con Sonia.
Dejé hacer a mi mamita sin participar más que pasivamente.


Ella empezó un movimiento pélvico frotándose en contra de mi
culo, como si me estuviera follando, lo hacía despacio, temía despertarme, yo me
dejaba pero en un momento casi sin querer se apretó con más fuerza, creo que
tuvo un orgasmo, y me giró boca arriba. Aunque estábamos en silencio pareció
como si la noche y el mundo se hubieran callado aún más, noté que ella contuvo
la respiración, lo haría por si me despertaba y la encontraba en esa situación
comprometidísima y también porque al girar yo su pierna derecha quedó sobre mi
pinga que estaba de una dimensión que jamás sospeché que pudiera alcanzar. Estoy
seguro de que nunca se imaginó que su "pequeño" pudiera poseer tamaña pieza de
colección entre las piernas.


Continuó inmóvil sin atinar a hacer nada, pasados unos
instantes murmuró nuevamente, "¿cariño, duermes?". Por fin pareció convencerse
de que nada ni nadie podría despertarme esa noche y se tornó mucho más osada. Se
atrevió a prender la luz del velador y se dedicó a observarme la polla con
atención, yo sentía como me palpitaba el miembro con su carita tan cerca de él e
imaginaba su estupor ante ese espectáculo. Posó su rostro en mi abdomen y
delicadamente con los dedos recorrió mi pinga por sobre el slip. Aunque
intentaba mantenerme sereno y relajado me era imposible, mi respiración se hizo
más agitada y mi cuerpo se estremecía. Ella se incorporó un poco sin dejar de
acariciarme y me observaba detenidamente el rostro, yo tenía los labios medio
abiertos y emitía unos suspiros sordos, entrecortados, arrechísimos.


De pronto sentí que se echaba encima mío y me besaba con
pasión en los labios, me metía la lengua y la movía dentro de mi boca como si
buscara algo, me la introducía intentando llegar hasta la campanilla, luego me
recorría con ella las encías, los dientes, el paladar, la lengua, me llenó la
boca de saliva, se separó ligeramente y me escupió dentro de ella y volvió a
comenzar sus besos, su comerme la boca, su sorber. Empezó a frotarse sobre mí,
me cabalgaba con las piernas a los lados, dejó de besarme y apoyando sus manos
en mis pechos, presionando mis tetillas, se impulsaba y se dejaba caer sobre mi
pelvis. Se detuvo un instante y se sacó el calzón, yo tenía la polla al aire
porque con sus movimientos se me había descubierto, sentí que me la cogió con la
mano, que se la colocó en la entrada de su maravilloso coñito y se sentó sobre
ella de un solo envión.


Sencillamente no podía hacerme el dormido después de eso,
sólo atiné a hacerme el cojudo. Como si volviera de un lugar profundo empecé a
murmurar y hacer como si despertara, ella quiso levantarse pero ya era muy
tarde, la sujeté de la cintura y, todavía con los ojos cerrados, murmuraba;
"Sonia, cariño, te amo, sigue así por favor, no te detengas", mientras le
empujaba la polla desde abajo al principio con suavidad y luego con fuerza.


Ella no quería salirse violentamente, me imagino porque
temería que eso pudiera hacer que me despertara del todo y quedara en evidencia,
de modo que se dejó coger y no pudo reprimir unos gemidos que delataban que se
le venía un orgasmo, yo me arriesgué un poco más y aprisioné uno de sus pezones
con mis labios y lo succionaba y chupaba con fruición, ella se inclinó un poco
hacia delante y su carita quedó más allá de mi cabeza así que por el momento
podía continuar con la pantomima de que no sabía que era mi mamá, claro que no
por mucho tiempo de manera que antes de que tuviera un orgasmo, contaba con que
se quedara a medias para que después se masturbara pensando en mí, "por fin me
percaté de a quien me estaba follando". ¡Mamá! Grité, claro que sin soltarle la
cintura, la tenía abrazada y seguía penetrando su coñito mientras la miraba a la
cara con ojos de estupefacción. ¡Ah! si la cámara hubiera podido tomar la cara
de tristeza y consternación que puso mi mamita, en verdad es una mujer muy
hermosa y así, encima mío, con mi polla que estaba de unas dimensiones nunca
vistas metida en su coño, con el rostro desolado por haber sido sorprendida
aprovechándose del sueño de su hijo se le veía todavía más linda si eso es
posible.


Lamentablemente la cámara tomaba la escena desde atrás y solo
grabó el culo perfecto de ella y su coño siendo penetrado por mí. De todos modos
las tomas eran muy buenas como comprobamos luego con Sonia cuando hicimos la
edición de esa segunda "peli" de mi mamita.


Intentó algunas excusas.




Cariño...yo...por favor...no creas que...en realidad, y
se puso a llorar.




Yo la tranquilizaba pero no le sacaba la polla del coño,
incluso como sin querer seguía empujándosela, claro que más suavemente y como
quien no se percata de lo que hace aunque ella sí seguiría sintiendo las
consecuencias de mis movimientos. Yo intentaba consolarla mientras continuaba
tirándomela despacito.




Ya mamita, no te preocupes, yo te entiendo, de veras te
entiendo, no a sido nada, la soledad, la necesidad de cariño, de sentir que
puedes contar conmigo, no te preocupes. Eso sí, por favor levántate porque
estoy a punto de eyacular dentro tuyo y creo que no deberíamos llegar a
tanto.




Ella se puso de pie inmediatamente, yo ya la había soltado, y
se quedó parada al costado de la cama sin saber que actitud tomar. Me miraba
desamparada esperando que yo le dijera qué seguía ahora. Le resbalaban por la
parte interna de los muslos los fluidos producto de la cogida y su excitación




Mira mamita, te suplico que no te preocupes por nada y
que te calmes. Lo mejor será que te vayas a dormir a tu cuarto y ya mañana
con más serenidad podremos hablar de esto. Te aseguro que podremos manejarlo
bien, pero por favor vete a tu cuarto porque lo que he sentido hoy ha sido
lo más delicioso que he experimentado en la vida y si te quedas aquí mi
cuerpo me va a pedir que te posea durante toda la noche sin descanso.
Llévate la botella de vino que veo que está aquí y bébete lo que resta que
eso te va a ayudar a relajarte y a ver las cosas con tranquilidad.




Efectivamente, cogió la botella y se fue caminando
completamente calata ya que yo tenía en mi mano su calzón y por supuesto no hice
el menor amago de entregárselo. Ella tampoco se animó a pedírmelo.


Una vez solo eyaculé sobre las bragas sin necesidad de
cogerme la polla tal era el estado de excitación que traía, emití unos sonidos
sordos, contenidos, pero lo suficientemente altos como para que ella los
escuchara desde su dormitorio. Al poco rato volví a escuchar el eco de la
botella contra la copa, entonces me dormí como un bebé.



A la mañana siguiente desperté fresco cual una rama en
primavera, nunca me había sentido de tan buen humor, ni Sonia ni yo imaginamos
que nuestro plan pudiera salir tan perfecto. Ausculté tras de la puerta del
cuarto de mamá, al parecer dormía. Bajé a la cocina y le preparé un jugo de
naranjas y unas tostadas con mermelada de fresa que le gustan mucho y subí
llevándoselas, entré con la bandeja y su calzón en la mano. El cuadro que
presentaba era hermoso, estaba completamente desnuda boca abajo de medio perfil
con una pierna flexionada hacia delante, el culo levantado, el rostro algo
transpirado, era la vista mas maravillosa que imaginarse pueda, la botella
tirada sobre la alfombra junto con la copa, se apreciaban algunas manchas de
vino en las sábanas y el olor a licor era evidente.


Luego de colocar la bandeja en el velador me cuidé de retirar
las sábanas y arrojarlas al suelo al lado de la cama para que cuando la
despertara no pudiera cubrirse y tuviera que oír mi discurso calatita delante de
mí, me saqué la polla y me masturbé con pasión muy rápido, pronto eyaculé una
buena cantidad de semen sobre su calzón aunque cuidé de derramar unos
chisguetazos sobre las tostadas y el vaso de jugo, ahora tenía leche fresca y de
la noche anterior seca sobre las bragas y su desayuno, era el momento de
despertarla.


Al principio se sobresaltó un tanto, era lógico, de golpe
debieron volver a su mente las escenas de la noche anterior y si a eso le
sumamos la resaca que evidentemente tenía se explicaba la tristeza de su rostro.
Al verse desnuda por completo buscó con la mirada las sábanas para cubrirse y
cuando las vio tan lejos y tan cerca la frustración vino a sumarse a la pena en
su linda carita. Si quería recogerlas tendría que agacharse de modo que me
ensañaría el culo en toda su magnifica dimensión, y su nivel de autoestima sería
tan bajo en ese momento que no se atrevió a pedírmelo a mí. Se quedó allí
echadita calata como una diosa en desgracia esperando lo que tenía que decirle.


En realidad no era mucho. De acuerdo a nuestro plan, donde lo
principal era romperle el culo a mamá y no meterle sólo un polvito más, ahora
debía tranquilizarla para dentro de una semana exacta informarle que me iba de
la casa y, era la idea, ella ya no pusiera resistencia con tal de impedir mi
salida. Le dije entonces lo necesario para ello y añadí:




Ahora mamita me voy al gimnasio, quédate tranquila que yo
lo estoy. Toma, ayer olvidaste tu calzón en mi cuarto y, como ya te he
dicho, me pareces tan bella que no pude evitar masturbarme ayer mismo y esta
mañana sobre él.


Lo siento mucho, estoy muy avergonzado pero espero que
comprendas que después de sentir tu cuerpo sobre mí, chuparte las tetas y
meter mi polla dentro de tu coñito me a sido imposible dejar de hacerlo una
vez que me di cuenta que lo habías olvidado en mi cuarto.




Ella extendió la mano en silencio y yo se lo deposité
cuidando que la parte que presentaba más semen quedara sobre su palma
embadurnándola toda. Luego me despedí con un beso intachable en la mejilla
aunque rocé deliciosamente la comisura de sus labios. Luego salí.


Hice como si me fuera a la calle, golpeé la puerta con algo
de fuerza para que creyera que ya había salido y muy rápido me di la vuelta por
el jardín con la cámara lista para las tomas de rigor. Mi mamá estaba sentada
sobre la cama, seguía desnuda y miraba al vacío, era evidente que estaría
reflexionando sobre lo acontecido. De pronto reaccionó, tomó una tostada y
empezó a lamer la mermelada como hacía siempre que comía eso, parecía una
chiquilla cada vez que desayunaba tostadas, luego se puso a mordisquearla con
gusto, terminó con todas saboreándolas y bebió de un golpe el jugo de naranja.


Se recostó en la cama, seguía con el calzón en la mano,
jugaba un poco con él, de pronto se lo llevó a la nariz y lo olió profundamente,
fue una aspiración poderosa inhalando con fuerza varias veces, a continuación se
lo restregó durante unos segundos por el rostro con placer, abrió las piernas
flexionándolas y se metió dos dedos al coño, se pajeaba con deleite y seguía
frotándose la carita con sus bragas, cuando empezó su orgasmo, o mejor dicho sus
orgasmos, se lo introdujo en la boca y parecía que se lo iba a tragar, lo
chupaba absorbiendo todo lo que podía, en el clímax soltó un gemido grueso como
de animal, prolongado, todavía con su exquisito calzón en la boca.


Recién salí disparado para el departamento de Sonia.



¿ Quieres conocerme ? soy de   y busco sexo
Inscribete y nos conocemos en el chat  - Pulsa aqui - Inscripcion gratis -



Relato: Mi novia y yo volvimos puta a mamá (3)
Leida: 243 veces
Tiempo de lectura: 13 minuto/s




Documento sin título
Participa en la web
Envia tu relato
Foro porno
Contacto
 
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados
webcams porno
porno
sexo
sexo gratis
zoofilia
porno gratis
relatos eroticos
juegos eroticos
sexo
poemas de amor
lesbianas
sexo anal
gordas
orgias
gays
peliculas porno
television porno
hentai
mamadas
porno gratis
porno
webcams porno
webcams porno
travestis
sexo
negras