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Relato: Mi novia y yo volvimos puta a mamá (4)


MI NOVIA Y YO CONVERTIMOS EN PUTA A MAMA IV.




Una vez allí le conté con lujo de detalles todo lo que había
ocurrido desde que se fue. Luego nos pusimos a ver el video de lo grabado,
culeamos como si fuera el fin del mundo, una tremenda borrachera de sexo nos
embargaba, además yo había decidido y se lo había dicho, no volver a tener sexo
ni pajearme durante siete días exactos, después de los cuales, estábamos
seguros, le rompería el culo a mamá. Tomé esa decisión, aunque fuerte, porque
quería juntar la mayor cantidad de leche posible para vaciarme dentro del culo
de mi mamita y que ella sintiera litros de semen hirviendo que la inundaban,
sabía que no sería fácil pero el amor que sentía, y siento por ella, me
impulsaban a hacer ese sacrificio, bien se lo merecía. Me arrechaba muchísimo
pensar la cantidad de semen que podría juntar si así no más sin abstinencia ella
era capaz de hacerme producir galones. Sonia estuvo de acuerdo y me dijo que eso
haría que todo fuera más hermoso el día señalado.


Fue una prueba durísima, me pasé los siete días en el
gimnasio masacrándome a punta de cargar pesas, tenía el cuerpo marcadísimo, las
abdominales impresionantes, incluso pienso que mi nivel de testosterona debió
aumentar junto con el de semen porque, aunque parezca presumido, noté que
algunas compañeras del "gim" me observaban con cierto descaro y me dedicaban
insinuantes sonrisas. También se sumó a ellas una hermosa transexual que desde
su lugar me dedicaba flagrantes aunque a la vez tímidas miradas.


Con mi mamá la cosa marchaba. Debido a que contaba con dinero
producto de su primer día de trabajo con Lorenzo, nos invitaba a salir casi
todos los días, íbamos al cine, a comer a la calle, a los bolos, etc. Yo como
estaba aguantadazo no podía evitar mostrarme algo distante, ensimismado, lo que
fue una suerte porque ella pensó que era debido a su pequeño desliz durante mi
sueño. Sonia inteligentemente contribuía a preocuparla todavía más preguntándome
qué me pasaba, que por qué estaba así y comentando que estos días me notaba muy
extraño. La verdad es que yo estaba a punto de darme de cabezazos contra la
pared cuando por fin llegó el día indicado.


Me levanté con la arrechura de siempre, hacía cuatro días que
tenía la polla permanentemente erecta, me vestí con una sudadera ligera sin slip
que permitía apreciarla en toda su imponente dimensión y fui al encuentro de mi
mamita que estaba en la cocina.




Buenos días mamá, saludé.




Ella se volteó y se quedó muda al ver la colosal tranca que
se marcaba debajo del pantalón de la sudadera. Antes de que reaccionara comencé:




Mamita, créeme que siento mucho lo que te voy a decir
pero te juro que no encuentro mas remedio. Tu sabes cuanto te amo y esto es
muy difícil para mí, pero la verdad es que desde la noche que te metiste mi
polla en el coño, no he dejado de pensar en tu cuerpo, de desearlo, me
masturbo constantemente pensando en tus tetas y en tu bello culo, quisiera
penetrarte por todos lados, gozar contigo y hacerte gozar, convertirte en mi
mujer.




Ella me observaba callada, con los brazos cruzados sobre el
busto, la carita un poco inclinada hacia abajo, el cerquillo lacio y rubio sobre
las cejas, cuando le mencioné el culo se puso colorada seguro pensando en que mi
papá se había ido de la casa precisamente porque ella se negó siempre a
entregárselo. Continué.




No encuentro otra salida que marcharme de la casa, porque
sé que mis deseos no pueden ser cumplidos y que nadie ni la sociedad ni tú
lograran nunca entenderme. La verdad es que te amo, pero te amo como mujer y
cuando te veo me excito sexualmente, se me para la polla, deseo clavártela,
y no puedo vivir así para siempre. Me iré, no sé donde, lejos, y trataré de
olvidarte. Cuídate mucho mamita y sobre todo no dudes nunca que si hago esto
es justamente porque te amo.




Cogí un maletín que ya había preparado con algunas de mis
cosas y salí, cuando me iba sentí que mi mamita me miraba desde su lugar con
ojos de desolación.


Llegué a casa de Sonia en un estado casi cataléptico, allí
nos pusimos a esperar la llamada de mi mamá, estaba muy nervioso y a medida que
pasaban las horas me ponía peor, por fin llamó hacia las cuatro de la tarde.
Sonia le confirmó que sí, que yo estaba con ella, pero que me iría en un par de
días. Mi mamá le pidió que fuera a la casa para conversar. Ahora sí todo estaba
listo. Sonia metió lo necesario en su maletín y se fue para allá, esta vez yo
era el que quedaba a oscuras, claro que por poco tiempo porque luego Sonia me
contó con lujo de detalles su conversación.


Lo primero que hizo fue darle de tomar de una botella de
pisco, que es un licor de uva que aunque pasa suave trepa muchísimo, de manera
que a las dos horas ya mi mamá estaba completamente borracha y hasta le confesó
llorando que se había convertido en puta por mí y que ahora yo la abandonaba.
Sonia la consolaba y le propinaba deliciosos besos en la boca metiéndole la
lengua y persuadiéndola de que aun no estaba todo perdido, que había que hablar
conmigo, que había que dar el siguiente paso, que era todo muy natural y que en
realidad si ya yo me la había tirado la noche anterior no tenía nada de malo que
terminara la faena rompiéndole el culo, que era un sacrificio que ella debía
hacer por amor a mí y que así yo me quedaría para siempre a vivir con las dos
convertido en amante de ambas.


Como a las ocho de la noche Sonia me llamó y de frente me
dijo:




La tengo listita para ti. No te demores.




Llegué a la casa y me senté en el sillón de la sala. Sonia
trajo a mi mamá de la mano. La había vestido con un traje de licra rojo de manga
corta muy pegado al cuerpo, y cuya falda le llegaba unos centímetros nada más
debajo del culo. Llevaba las medias caladas que había comprado para reemplazar
las que le prestara Sonia, sujetas con un liguero que se veía casi todo debido a
que la falda no lograba cubrirlo y los mismos zapatos que usaba cuando Lorenzo
la convirtió en puta. Se le marcaban los pezones de las tetas haciéndose
evidente que no tenía sujetador. Se detuvo en frente de mí y comenzó su
discurso:




Cariño, tu eres lo que más quiero en...


Carlos, tu mamá se a convertido en puta por ti y no es
posible que ahora te marches así no mas dejándola abandonada. Intervino
Sonia que no pensaba escuchar una larga arenga después de todo lo que
habíamos esperado.




Ella se puso de rodillas y colocó su cabeza en mis piernas,
no se atrevía a verme a la cara, sollozaba amargamente. Yo comencé a acariciarle
el cabello mientras le decía.




OH mamita eso es tan hermoso, me encanta que hayas sido
capaz de convertirte en puta por mí. Eso me demuestra cuanto me quieres,
estoy convencido de que te va a ir magnífico como puta porque eres la mamá
más bella del mundo, precisamente por eso es que debo marcharme, porque tu
belleza me lastima. Ahora mismo tengo la polla enhiesta al sentir tu rostro
sobre mis piernas y me cuesta un gran esfuerzo no metértela en la boca, pero
lo que más me gusta de ti es tu maravilloso culo, todas estas noches he
soñado que te lo rompía y no sabes el placer que me da imaginarte debajo mío
siendo sodomizada por mí.


Cariño, puedes hacer conmigo lo que quieras, me dijo con
un hilo de voz.


Lo que tu mamá quiere decir es que debes romperle el culo
ahora mismo, Carlos, intervino Sonia. Suegrita tal vez deberías ser más
explícita para que no le queden dudas de tus deseos, añadió.


No mamá, protesté, no quiero que hagas ninguna inmolación
por mí, ya has hecho suficiente, yo quiero culearte sólo si tú también lo
deseas, si es para ti un sacrificio prefiero marcharme lejos.


Hijito, contestó, quiero que me rompas el culo por favor,
ahora que soy puta cualquier cliente lo hará, prefiero mil veces que lo
hagas tú primero, así yo seré tu puta y tú mi caficho, podrás hacer conmigo
lo que te de la gana para siempre sólo no me abandones nunca, quédate aquí
conmigo como mi marido, mi dueño, mi cachero, conviérteme en tu esclava, me
alegro de que nunca aceptara que lo hiciera tu padre, así ahora mi culito
virgen va a ser violado por primera vez por ti.


Culazo, corrigió puntillosamente Sonia.


No lo sé, alargaba las cosas yo.




Sonia la puso en cuatro patas y le subió la falda alabando su
culo.




Mira Carlos, jamás has visto un culo tan perfecto como el
de tu mamá, dijo mientras se lo sobaba delicadamente, quiebra la cintura
suegrita, así, saca el culo para arriba, eso es, mira que buena perra esta
hecha tu mamita para ti, no debes hacerla sufrir más, tu deber de hijo es
romperle el culo sin tardanza y terminar de convertirla en la puta que ya a
comenzado a ser.




Me pareció que ya era suficiente de manera que accedí:




Esta bien lo haré mamá, te convertiré en mi puta pero
primero quiero que me chupes la polla bien chupada y después de metértela
por el coño te partiré el culo como la cereza del postre, consentí.




Acto seguido me bajé el pantalón de la sudadera y apareció mi
polla que traía unas dimensiones desmesuradas, me llegaba hasta casi el ombligo
y estaba de gruesa que parecía un leño. Incluso mi mamita que ya había probado
las de Lorenzo y el negro se quedó estupefacta. Sonia la cogió de la cara y le
iba dando indicaciones:




Saca la punta de la lengua suegrita, así, lame esa polla
estupenda como si fuera un chupete, dedícate a la cabeza primero.




Mi mamá no necesitó mucho rato para seguir sola con su
trabajo, cosa que Sonia aprovechó para recoger la cámara y con total descaro
decirle:




Levanta la carita suegra para que Carlos pueda ver bien
tu cara de puta gozando, eso siempre será muy excitante para tus clientes.




Ella abrió los ojos y la vio con la cámara en la mano
filmándola con mi pene dentro de su boca pero ya no dijo nada, estaba
completamente derrotada y entregada, con una mano lo cogía mientras se lo metía
todo lo posible hasta la garganta, luego lo iba sacando mientras movía la lengua
sin descanso, al llegar al glande lo envolvía y lo frotaba con su lengua húmeda
y volvía a comenzar la faena, a veces se lo sacaba y se dedicaba a chuparme los
huevos introduciéndoselos por completo en la boca y luego de un instante
retornaba a meterse la polla hasta la campanilla.


Su imagen, de rodillas frente a mí, con el culo levantado, la
falda subida hasta la cintura, las piernas abiertas y mi pene dentro de su
boquita estuvo a punto de hacerme eyacular, me pareció prudente dejar reposar un
poco mi polla no fuera a estropearlo todo.


La levantamos y la sentamos en el sillón, le bajamos la parte
del cuerpo del vestido y se lo dejamos en la cintura como si fuera un cinturón,
nosotros nos sentamos a los lados, cada uno tenía una pierna de mi mamita
flexionada y abierta sobre sus muslos y se la acariciaba con delicadeza,
comenzamos a lamerle los pezones, los dos lo hacíamos a la vez y de la misma
manera, se los toqueteábamos con la punta de la lengua, pronto se le llenaron de
nuestra saliva, así se segrega mucho, e incluso algunos salivazos pendían de
ellos hacia el suelo, ella gemía con placer, pasamos a chupárselos, los cogíamos
con los labios y succionábamos con la lengua, producíamos unos sonidos como
chasquidos, mi mamita nos acariciaba a ambos el cabello, las orejas, el rostro
mientras nos alentaba;




Así hijitos, así, háganme gozar, Dios qué placer,
continúen por piedad.




Nosotros seguimos un buen rato y luego cambiamos hacia abajo.
Le quitamos las braguitas que estaban sencillamente empapadas y se las metimos a
la boca, ella seguía sentada en el sillón pero nosotros nos colocamos de
rodillas en la alfombra casi como antes había estado ella. La manteníamos con
las piernas flexionadas y bien abiertas, Sonia se dedico a lamerle el clítoris y
yo, fue hasta ese momento la emoción y el placer más grandes de mi vida, le metí
la lengua en su maravilloso culo. El placer que sentí fue de tal índole que casi
eyaculo sin mas, logré contenerme por medio de un gran esfuerzo mental y tenía
cuidado de no rozar con mi polla siquiera un milímetro de piel de mi mamita,
tenía una de sus piernas sobre mi hombro y Sonia la otra sobre el suyo, le
acariciábamos los muslos y ensalivábamos cada uno la parte que le correspondía,
el culo de mi mamá respondía con entrega, le pasaba la lengua por el ano
mojándolo totalmente y sentía como se dilataba un poquito cada vez. Sonia me
pidió que le dejara meterle la legua en el culo a mamá y yo accedí gustoso.


La observé un rato hacerlo con amor, era muy concienzuda, mi
mamá seguía con su calzón en la boca, gemía mientras lo chupaba y lo absorbía.
Cogí la cámara de sobre la mesa donde la había puesto Sonia y me dediqué a
filmar todo con acercamientos y tratando de captar los mejores ángulos y
detalles. Me eché debajo de Sonia para tomarlas desde allí, luego me ocupé de la
carita preciosa de placer de mi mamita. Al rato sentí que el peligro de mi
eyaculación había pasado, así que como ya estaba de pie le introduje la pinga en
la boca reemplazando sus braguitas, seguí filmándolo todo desde allí y la toma
era muy buena con Sonia abajo intercalando sus chupadas entre el culo y el coño
y mi mamá tragándose mi polla.


Después de eso separe a Sonia y le di la cámara. Coloqué a mi
mamá de nuevo en cuatro patas con la mejilla apoyada en el asiento del sillón,
yo me puse detrás, con una mano abrí su bellísimo culo y volví a introducirle la
lengua con fruición mientras con la otra mano le introducía dos dedos en el coño
pajeándola con potencia, ella no pudo más y liberó su primer orgasmo con un
gemido de loba en celo, sentía como sus fluidos vaginales empapaban mis dedos y
toda la mano, seguí introduciéndosela con más rapidez y casi toda, su concha se
dilató mucho, no descuidaba lamerle bien el culo que era lo que mas me
interesaba a mí y ella no paraba de gemir gozando con ímpetu de mis caricias.
Sonia no pudo ser indiferente y se sentó frente a ella le cogió la cara y la
obligó a lamerle el clítoris, de inmediato la acompañó en el orgasmo, le
acariciaba la mejilla y le hablaba con un ronquido.




Así suegrita, que linda puta que tenemos en casa, sigue
así bonita, como me gusta que seas nuestra esclava, ah suegrita puta si
pudieras verte como yo te veo desde acá, pero no temas que todo lo estamos
filmando y luego tú misma podrás apreciar como la enorme pinga de tu hijo te
parte en dos el hermoso culo de puta que tienes.




Me coloqué de rodillas detrás de mi mamita y puse la punta de
mi polla en los labios de su coño empapado, se la introduje de un envión lo que
hizo que ella gritara de placer, estaba tan encharcada que una espesa capa
blancuzca le salía de la concha manchando mi pene, como vimos después en la
filmación. Yo empujaba rápido y duro, me acuclillé lo que hizo que me inclinara
un poco hacia delante, con una mano me apoyé en el sillón y con la otra le
aprisioné uno de sus riquísimos pezones, estaba duro como mi polla. Continué
bombeando el coño de mi mamá un buen rato hasta que ella llegó a otro orgasmo lo
que produjo la inmediata respuesta de Sonia.


Decidí que por fin había llegado el momento, Sonia se colocó
con la cámara debajo de ella como si fuera a hacer un 69 para filmarlo todo sin
perder detalle de la primera enculada de mamá. Ubiqué mi polla a la entrada de
su ano y empecé a empujar despacio, poco a poco, entraba con dificultad porque
estaba bien cerrado ya que ni siquiera le habíamos metido el dedo para
dilatarlo, queríamos que lo primero que sintiera dentro de ese templo fuera mi
polla. De pronto sentí que se habría el agujero abrazando la cabeza de mi pene,
empujé un poquito más y entraron unos centímetros en su culo, mi mamita no pudo
evitar un gemido de dolor, la pobre tendría que aguantar mucho ya que yo llevaba
la pinga de una dimensión desconocida para mí, así la tuve unos segundos para
que se fuera habituando y luego continué empujando despacito, poco a poco iba
introduciéndosela toda, mi mamita gemía de dolor pero no me pedía que parara o
que se la sacara, se portó como la buena puta que ya era y aguantó bastante bien
mi empuje, yo estaba en el cielo. Llegué hasta la mitad dentro de ella y Sonia
me pidió que parara para tomarle la carita, salió de donde estaba y se sentó
nuevamente frente a ella diciéndome:




Ahora amorcito debes meterle lo que resta de un solo
envión para que sufra el dolor de la rotura de culo y así poder filmar su
carita de sufrimiento, es necesario que le duela de todas maneras y que
llore un poco siendo enculada, eso será muy bueno para la película y para su
carrera de puta.




Mi mamita levantó su carita y se quedó mirando a Sonia, o
mejor dicho a la cámara, ya que esta no dejaba de filmarla ni un instante,
estaba asustada.




Por favor eso no, se los ruego, nos dijo, siento que me
abraza el culo, es un dolor insoportable, sólo lo hago por ti carlitos, por
favor no me revientes el culo porque me voy a desmayar de dolor.




Pero Sonia se mostró inflexible.




Lo siento suegrita, pero es inevitable, yo sé que al
principio es doloroso pero después me lo vas a agradecer, luego del dolor
aparecerá un placer como no has experimentado jamás, esa será la prueba de
que tu camino hacia el puterío ya no tiene retorno, será algo así como tu
doctorado de puta.


Por favor Sonia, te lo ruego, no dejes que Carlos me
reviente el culo, sé que no podré resistirlo, así despacito estoy a punto de
colapsar, no se lo permitas. Insistió mi mamita. De todos modos ya soy
vuestra puta, no lo dejes te lo ruego.




A Sonia le pareció suficiente diálogo y me hizo una seña con
la cabeza, en ese mismo instante de un solo tirón le empotré lo que me restaba
de pinga en el culo a mamá, la pobrecita dio un alarido. Y ahora sí no pudo
soportarlo y empezó a suplicar.


- Carlos, hijito, por piedad sácamela, me estás matando, te
juro que no puedo soportarlo, me pedía mamá con desgarradores sollozos.


Yo seguía penetrándola con fuerza le sacaba casi toda la
polla hasta el agujero y luego de un solo envión la volvía a encular. Sonia la
animaba.




Así suegrita, llora como una buena putita, suplica,
pídele a tu hijo que pare de reventarte el culo, lo haces de maravilla, tú
Carlos dale con más fuerza, demuéstrale a tu madre lo puta que es, ¡vamos!
reviéntale el culo, pórtate como un hombre.




Por fin mi mamita no resistió y se desmayó. Quedó laxa como
una muñequita rota sobre la alfombra. Sonia la filmó un ratito más y me pidió
que la siguiera enculando unos segundos así desmayada, porque eso vendría
magnífico para la película, así que seguí un poco y luego la dejé para que se
recuperara. Sonia se me tiró encima y me dijo que me amaba con toda su alma, que
yo había demostrado sobradamente cual era mi temple y que siempre estaría
enamorada de mí. Empecé a follármela mientras le daba descanso a mi mamita.


Al rato volvió en si. Sonia la colocó nuevamente echada sobre
el sillón con la cabeza apoyada en el espaldar y las piernas bien abiertas y
levantadas. Le cogió la mano y la obligó a palparse el agujero del culo, mi mamá
soltó una exclamación de sorpresa ante las nuevas dimensiones de su ano, luego
trajo el espejo del baño y lo dispuso frente a ella para que pudiera apreciar
con claridad lo dilatado que le había quedado, parecía una caverna palpitante,
mi mamita lo miraba todo con atención, estupefacta, sin dejar de recorrer la
cavidad con sus dedos.


Con sus ojos verdes entornados, el pelo lacio que le caía
sobre la frente, los labios rojos y húmedos, la boquita medio abierta, las
piernas flexionadas y apretadas contra sus tetas y el rostro de diosa embarrada
en el fango mirándose el orto destrozado, estaba hermosísima. Me di cuenta de
que yo no podría resistir por mucho tiempo más sin eyacular y así se lo hice
saber a Sonia.


Ella instaló a mi mamita casi de cabeza, la puso con la
cabeza en la alfombra, la espalda apoyada en la parte que queda bajo el asiento
del sillón y sus piernas echadas hacia atrás con los pies a la altura de las
orejas de mi mamá, parecía a punto de darse un volantín, Sonia le sostenía las
piernas en esa posición para que no se saliera de la misma, aprovechó para jugar
un poco con el espejo y mi mamita pudiera ver como yo me ubicaba de pie con la
polla sobre su ano. Tuve que hacer un gran esfuerzo para doblármela hacia abajo
y así poder introducírsela nuevamente en el culo que, debido a la posición
estaba todavía mas abierto. Sonia dispuso el espejo de manera que mi mamá
pudiera ver con claridad mi polla entrando y saliendo de su ano, ella, mi
mamita, se sostenía las piernas sujetándolas de los tobillos y la tensión hacía
que los músculos de las pantorrillas y la parte posterior de los muslos se
marcaran con fuerza sobre las medias, el culo también se destacaba mucho más,
ella gemía y me alentaba ya sin tanto dolor y sintiendo más placer.




Así hijito, como me encantan todas estas posiciones de
puta que me obligan a adoptar, penétrame el ano y déjamelo abierto para
siempre, después quiero que me introduzcan la cámara por allí, dios mío
estoy gozando como nunca, que delicia es convertirse en puta, ah Dios mío
gracias por darme este hijo con esa polla tan enorme y esta nuera tan buena
y hermosa y gracias por hacerme conocer el verdadero placer de ser puta,
desde hoy seré puta para siempre, ah Dios mío esto es el mayor placer que he
experimentado jamás.




Sonia no pudo controlarse y dejando el espejo por allí se
colocó sobre ella obligándola a que le lamiera el coño y el clítoris mientras
ella le hacía lo mismo, yo frente a ese cuadro no pude contenerme más, sentí que
torrentes de leche partían desde mis testículos y explotaban por mi polla dentro
del culo de mi bella y amada mamita, daba alaridos de placer mientras mi mamá al
sentir sus entrañas inundadas de leche entró en un orgasmo salvaje, aullaba de
delectación, le mordía el coño a Sonia, eyaculaba cantidades de un líquido
amarillento transparente bañándole la cara, yo seguía eyaculando dentro de ella
y me retorcía, literalmente diluviaba con mi pinga atravesando el culo de mamá,
parecía que no iba ha acabar nunca, Sonia empezó a orinarse sobre su carita y a
gemir y a llorar, se aferraba a sus nalgas hundía la cara en su coño mientras le
bañaba el rostro con su meada calientita, mi mamita volvió a redoblar sus
orgasmos, fue como un nuevo impulso ya que no había dejado de sentirlos desde
que comencé a eyacular dentro de ella, el sonido del meado de Sonia sobre el
rostro de mi mamita adorada fue demasiado para mí, casi me desmayo, así y todo
Sonia terminó primero de orinar sobre ella que yo de eyacular, tanto era lo que
había producido durante mi semana de abstinencia y la sesión de sexo con ella,
por fin con unos estertores como gruñidos terminé.


Estaba rendido, a punto de derrumbarme en el piso, Sonia tuvo
que sostenerme ya que no podía desengancharme del culo de mi mami y las piernas
no me sujetaban, fue necesario esperar así un instante hasta que poco a poco mi
pene fue saliendo del orto produciendo un sonido como un chapoteo. Sin embargo
Sonia le prohibió a mi mamá que dejara la posición y fue por una copa de vino.
Luego tuvo el cuidado de voltear a mi mamita y sentarla nuevamente sobre ese
maravilloso sillón, con celo suficiente para no perder una sola gota de la leche
que le rebosaba por el ano, como vio que no sería suficiente el envase me envió
a mi por otra, la obedecí con las justas porque la verdad es que ya no daba un
paso más. Sonia llenó dos copas de vino hasta el borde con la lechada que
recogió del culo de mi adorada mamita. Luego la tomo de su rubio cabello, la
obligó, un poco violentamente la verdad, a voltear la cara hacia arriba y desde
la distancia de su brazo estirado delicadamente y con lentitud chorreo ese
néctar hacia la boquita de mi mamita que lo esperaba con los labios bien
abiertos y la lengua completamente afuera, luego se dedicó a besarla con
fruición metiéndole la lengua hasta el fondo de su garganta, chapándole toda la
boca y escupiéndola de vez en cuando. Mientras miraba ese hermoso espectáculo me
prometí amarlas a las dos para siempre y por sobre todas las cosas. Hasta el día
de hoy mi amor no sólo no ha disminuido sino que ha aumentado, sobre todo al ver
con cuanta pasión mi mamita querida se entregó desde aquella noche a su
bellísima carrera de puta.



Como al año que mi papá nos abandonó apareció nuevamente por
la casa con cara de perro apaleado. Evidentemente la puta con la que había
reemplazado a mi mamita lo había abandonado después de dejarlo en la ruina.
Volvía, según dijo, a retomar sus funciones y responsabilidades de jefe de
familia y a cuidar de nosotros y a resarcirnos por el dolor que pudiera habernos
causado. Lo habían vuelto a tomar en su antiguo trabajo aunque con un sueldo
mucho menor, por estúpido, según le explico su jefe, pero lo importante es que
de ahora en adelante nada sería capaz de separarnos.


Mi mamita lo mandó a la mierda y le obsequió una copia de su
última película, en donde la cogen una transexual muy bella con una polla
ciclópea y un enano de circo con otro buen pedazo. No hemos vuelto a tener
noticias de él.



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Relato: Mi novia y yo volvimos puta a mamá (4)
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