Soy Criador de Boxer, el Boxer es una raza desgraciadamente
desconocida en España. Hay muchos ejemplares, pero la sociedad lo sigue
considerando perro peligroso. El trabajo de los Boxeristas es quitar esa falsa
idea de la cabeza de la gente. La mejor forma de hacerlo es mediante
exposiciones abiertas al publico, en parques, recintos abiertos, etc. Además de
la selección de los mejores ejemplares y reproducirlos para perpetuar esas
características que gustan, eliminando las que no gustan. Para poder competir a
cierto nivel, tienes que tener cierta independencia laboral por lo continuos
desplazamientos, por eso esta afición es más para personas de cierta edad. Yo
debo de ser de los más jóvenes, tengo 30 años. Afortunadamente tengo un status
social,…. bastante acomodado (se podría decir) A otros ricachones les da por
coleccionar Ferraris, yo crío perros.
Por esta afición que me he echado viajo mucho por la
geografía española, las exposiciones son cada vez en una ciudad diferente.
Además, también tengo que realizar muchos viajes al extranjero por carretera
para competir en ciudades Europeas. Este año, sin ir más lejos, he estado en
Rumania, donde se celebraba la competición más prestigiosa del circuito, "El
ATIBOX". Es aquí donde un buen Boxer se convierte en el mejor Boxer, tanto en el
aspecto físico, como en el psíquico. Por cierto llegado el relato a este punto,
me viene a la cabeza un hecho. Como digo mi relato comienza en Rumania, una
ciudad que sinceramente ahora no podría escribir, sonaba así como <Srobinña>.
Como decía este año se celebró allí el ATIBOX, yo acerqué a mi mejor perro,
Perico de PuertoReal, Hijo de Teck del colle d’infinito y de minerva de
PuertoReal. También acerqué a un hermano suyo, algo menos espectacular, pero
bueno al fin y al cabo Potrillo de PuertoReal. Llegamos el día de antes, y
alquilamos un Chalet cercano al lugar del evento (Me gusta que mis perros
descansen antes de un evento así) Al día siguiente fui de los primeros en
recoger los papeles del concurso (me sigo poniendo nervioso, tal que si fuera el
primer día)
En las primeras ocasiones era yo quien sacaba al Rin a los
perros, pero más tarde descubrí que los perros trabajaban mejor, si el que los
sacaba era otra persona, por lo que contraté un Handler. Guillermo es un chaval,
amante de los perros, que me acompaña a cada evento, me ayuda en las tareas de
limpieza y demás y por supuesto es un gran Handler. Tiene 23 años, es de campo y
a pesar de su juventud es fuerte como un toro y con mucha presencia en el Rin.
Los perros le respetan y los otros handlers también. He de reconocer que se está
creando una reputación en este mundillo a costa de mis perros, pero sinceramente
no me importa. Yo preparo a mis perros y él muestra lo que han aprendido.
Ese Año Manuel Izquierdo, podemos decir que es mi rival
directo, se presentó con Donatello de los Azores, un buen animal que ya había
obtenido algunos títulos en España y Portugal. Yo estaba seguro de poder
vencerle, confiaba en Perico y en Guille, tal es así que cuando nos encontramos
cara a cara, me dijo:
¡¡Coño!! Si está por aquí el niñito, ¿estás listo para ser
humillado?
Manuel, ¿qué tal el viaje? ¿se te ha caido la dentadura por
los baches del camino?
La tengo bien sujeta. ¿has traído al chucho ese que se
llevó el CAC por tongo? ¿piensas sobornar esta vez al juez? Ese Handler tuyo
es muy bien parecido, ¿le mandas a comer pollas para que gane tu animal?- Me
increpó
No me hace falta, mis perros son campeones. Pero te puedo
asegurar que si yo mando a Guille a hacer eso, tu no tendrías ni oportunidad
de sacar a tus perros.
¿Lo has probado? – Me preguntó.
No, pero se que el es mejor en todo, mucho mejor que ese
Handler que llevas tu- dije yo, el Handler de Manuel es su hijo, un chaval
algo mayor que yo. Un chulo-putas, que va por la vida de superguay y no es más
que un niño de papá.
Eres un prepotente, en este mundo hay que ganarse la
reputación a base de títulos y años y no llegar con un buen perro, que habrás
robado, y plantar cara a los mejores. Mi hijo es el mejor Handler y lo va a
demostrar. ¿Apuestas algo a que se va a hacer con el título hoy? Dejando a tu
pipiolo por los suelos.
OK. ¿qué apostamos? – Contesté yo, seguro de mi perro y mi
chico.
Manuel se quedó pensando, miró a Guille que estaba viendo los
animales que ya estaban llegando. Buscó con la mirada a su hijo que estaba
pavoneándose con Donatello, su perrro. Al momento me echó una miradita un tanto
sospechosa y me contestó:
Si ganamos, te desharás del chico y desaparecerá de las
competiciones, no sin antes dejar que mi hijo disponga de él. ¿vale?
Es una apuesta muy arriesgada, por lo tanto. Si perdéis, tu
hijo pasará a disposición de Guillermo. ¿de acuerdo?
Estrechamos las manos y cerramos una apuesta un tanto
presuntuosa, ya que nosotros no éramos los únicos competidores y podría ganar
cualquier otro, esta opción no se había contemplado en el trato.
A las 12 de la mañana, llegó el turno de los machos leonados
clase campeones. Ya habíamos terminado con la clase abierta, donde compitió
Potrillo, haciendo un buenísimo 2º puesto. Cuando los jueces llamaron a todos
los participantes, Guille palmeó el cabezón de Perico y salieron al Ring. Es en
estos momentos cuando yo me siento más orgulloso de ambos, lucían altaneros, con
poder al andar, con un estilo envidiable, tremendos. Manuel no quitaba ojo a mis
"chicos", sin prestar atención a su animal y handler, los cuales se mostraban
impresionantes. Donatello es un perro muy joven, con un porte muy digno, con
cabeza muy típica y cumpliendo perfectamente el standard. Su hijo, se llama
Manuel, digamos que cumple perfectamente el estándar de un "tío bueno".
No voy a entrar mucho en detalles de la competición, pero
digamos que en la final quedaron nuestros 2 perros y otro alemán de menor valía.
En ese momento supe que uno de nosotros 2 iba a alzarse con el título. Ya en la
presentación final, Manuel Jr. acercó excesivamente su animal al perro alemán y
ambos se enzarzaron en una disputa a base de gruñidos y ladridos. Esto fue lo
que hizo que el juez se inclinara definitivamente por mi Perico y su conductor,
que al final se proclamaron campeones absolutos del evento.
La cara de Manuel, se tornó en desesperación, su hijo había
echado a perder el año por su prepotencia y vanidad, queriendo que su perro se
impusiera al alemán en el aspecto físico. Inmediatamente, su cara se tornó es
satisfacción. Hoy pienso que encontró la forma de castigarle para que tuviera
presente lo ocurrido de ahí en adelante. Se acercó a mí y me felicitó,
diciéndome que cumpliría lo acordado esa misma noche tras la cena que ofrecía el
Club Español del Boxer.
Efectivamente cuando estábamos degustando el postre de la
cena, se acercó a mí y me dijo que su hijo estaba esperando a Guillermo en la
habitación 143 del hotel donde se estaba celebrando la cena. Yo aún no me había
tomado muy enserio la apuesta, pero efectivamente creo que sería justo que
Guille se cobrara lo que se merecía, eso sí, si el quería (no conozco las
inclinaciones de Guille) Lo que sí tenía muy claro es que si hubiéramos sido
nosotros los perdedores, no hubiera obligado a Guille a hacerlo, hubiera
preferido regalar a Perico antes de someter al chico a semejante tortura. Le
comenté la situación a Guille y él se asombró, le dije que no estaba obligado ni
mucho menos, pero que ,… oye el Jr. tiene una boca con la que puede satisfacer a
muchas mingas. Se sonrió, se limpió la boca y se levantó. Manuel, desde su sitio
observó la escena, al pasar Guille por su altura le detuvo, le dijo algo y este
se dio la vuelta para decirme que Manuel izdo. quería que yo fuera testigo de
todo, para asegurarse que su hijo recibía el castigo merecido, que lo haría él,
pero que no le parecía ético. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal, hasta
llegar a mi pene, el cual palpitó.
Nos dirigimos a la escalera, subimos a la prlanta 1ª y
seguimos el pasillo hasta la habitación 143. La puerta estaba entornada, la
empujamos y vimos que "Manolito" estaba sentado con el albornoz en la cama con
los ojos enrojecidos de haber llorado. Nosotros nos detuvimos y le dijimos que
no se iba a seguir con aquello, pero nos detuvo y dijo que se debía continuar,
ya que su padre luego iba a reclamar pruebas del acto. Me pidió que me sentara
en la butaca, enfrente de la cama. Él se acomodó en la cama y dijo:
Estoy limpio, por dentro y por fuera. ¿Qué quieres que
haga?
Guille se encogió de hombros y dio un paso atrás. Manu se
levantó y se acercó, le cogió por el cinturón y le atrajo hacia la cama,
desabrochó el cinturón le sacó la camiseta dejando a la vista su enorme pectoral
aún sin vello. Desde mi butaca podía ver la espalda de Guille, enorme, perfecta,
con unos hombros muy bien definidos y musculosos. El pantalón que yo le había
prestado para la cena se le ajustaba perfectamente a su cuerpo, piernas, culo,
etc. Tengo que decir que le quedaba bastante mejor que a mí. La vista que tenía
era buena, pero decidí que sentado desde un lateral vería mejor "que se cumplía
el castigo", así que cogí la butaca y me senté delante de la ventana, para ver
mejor todo.
Manu estaba lamiendo los pezones de Guille, se le veía un
tanto cortado. Guille tenía los ojos cerrados y no mostraba ninguna expresión.
Cuando Manu fue bajando hasta el ombligo, noté como la piel de Guille se
estremecía y se le erizaba el vello, pero su cara seguía inexpresiva. Manu
comenzó a sobar el paquete de Guille, primero con sus manos y luego con su boca,
desabrochó el botón del pantalón y bajó su cremallera, los pantalones no se
movieron de su sitio, pero Manu, poniendo sus manos en la parte baja de la
espalda y cogiendo la prenda bajó los pantalones. La visión de Guille en
calzoncillos me perturbó, era muy bello, tenía un culo perfecto y unas piernas
que embrujaban. El bulto de sus calzoncillos era como algo que no se ve pero se
intuye. Cuando estuvo así Manu siguió con su boca en el bulto, vi como le caían
las lágrimas, mojando más aún el calzoncillo de Guille.
A todo esto, yo ya estaba tan empalmado que notaba como mis
líquidos secretos mojaban mis calzones y mi pantalón de algodón blanco, la
mancha era obvia, a parte de la considerable empalmada.
Manu, tragó saliva, suspiró y por fin bajó los calzoncillos
de Guille, dejando ver su gran aparato. Era una polla larga, gruesa, pero vamos
nada que no se haya visto. Eso sí, yo, sin haber visto muchas, me pareció
bellísima, sin mucho vello, limpia, con unas venas que se dejan entrever. En fin
no me pareció desagradable. Tampoco se lo debió parecer a Manu, ya que su cara
cambió, digamos que satisfactoriamente. Cogió la polla de Guille y se la meneó
lentamente, pude ver como de ella emanaba un líquido transparente, estaba
preparándose para lo que venía. A continuación Manu lamió la punta, degustando
el presemen, bajó la polla hasta llegar a sus huevos, donde se resarció durante
un tiempo. Cuando se hubo cansado, subió y se la introdujo en la boca. Desde
donde yo me encontraba dejé de ver el pene de Guille, se la había tragado
entera. En ese momento me di cuenta que si Manu lloró no fue por la follada que
se le avecinaba, sería más bien por la derrota o la bronca que tuvo con su
padre, pero desde luego de la mamada él estaba disfrutando más que el propio
Guille. No puedo decir lo mismo de mí, a esas alturas, yo ya había sacado mi
tranca y me la tocaba incansablemente. Guille suspiraba, pero era evidente que
estaba disfrutando. Le dije, Guille disfruta, no seas el único que está pasando
un mal rato. Abrió los ojos y vió lo que yo tenía entre mis manos. Manu me miró
con cara de pocos amigos, como diciendo: "cabrón, te has dado cuenta que estoy
loco por ser follado por este macho"
La mano derecha de Manu estaba alojada en el ano de Guille,
acariciándolo para así estimular al chico. De nuevo una prueba de que conocía
muy bien las zonas erógenas del cuerpo de un hombre. Él tenía su mano en su
entrepierna, sobándose desaforadamente. Se había quitado el albornoz que
llevaba, dejando a la vista su cuerpo, trabajado en gimnasios y bronceado en
cabinas de Rayos Uva. Era un contraste interesante, ver a un cuerpo bonito, pero
artificial y ver otro precioso, generado por las tareas diarias propias del
campo.
Cuando la polla de Guille estuvo bien lubricada, Manu se
arrodilló en el suelo pasando entre las piernas de este y dirigiendo su inquieta
lengua hasta el agujero de escape de Guille. Allí se detuvo un buen rato
saboreando los jugos que de él emanaban. En ese momento yo me corrí, soltando un
largo chorro que llegó hasta la espalda de Guille, el siguiente, no menos largo
fue a parar hasta la cara de este. Manu vio la corrida y al ver el líquido
viscoso se incorporó sin dejar de lamer la piel de Guille hasta llegar hasta el
lugar donde estaba mi leche, la lamió dejando limpia su espalda. Lo mismo hizo
con el que tenía en su cara. Cuando hubo limpiado todo, me miró y me dijo sin
decir (es decir, solo moviendo la boca) "Es mía". De nuevo esto me puso a cien.
Manu, se fue hacia una mesita, sacó un bote de nivea y se lo
untó el mismo en el culo, metiéndose los dedos. Cuando se hubo lubricado, se
dirigió hacia Guille, pero no se detuvo a su altura, continuó hasta la otra
punta de la cama. Cogió otro pegote de crema y lo untó en el piecero de la cama.
Este sobresalía como 20 cm del colchón en forma redondeada. Cuando estuvo bien
lubricado, se sentó encima y se lo introdujo por el ano. Puedo constatar que le
dolió, y además mucho. Me incorporé y agarré el pibote del otro lado de la cama,
no pude cerrar mi mano alrededor de él. Cuando se hubo acostumbrado al dolor,
empezó un mete-y-saca no menos doloroso, cada vez que bajaba profería un grito
de dolor.
Guille y yo nos miramos asombrados y fui yo el primero que
agarré mi polla y comenzó a meneársela. Guille hizo lo mismo con la suya, solo
que Manu le cogió de la cintura y le empujó hasta poder meterse de nuevo su
polla en la boca. Los gritos se apagaron al tener su boca taponada, pero cierto
es que seguía gritando. Guille se veía extasiado, ya no era el chico tímido,
ahora tenía agarrada la cabeza de Manu y la empujaba hacia su pubis.
Verdaderamente se puede decir que Manu estaba siendo follado salvajemente, tanto
por su boca (por Guille) como por su culo (¡¡por la cama!!) Guille empezó a
mostrarse casi agresivo, cogió a Manu por los hombros, le levantó (sacando
aquello de su culo) y le arrojó en la cama (pude observar el tamaño del agujero
de Manu, upff era enorme) Se tiro encima de él y con un mano se cogió su polla y
se la metió hasta los huevos, de hecho en una ocasión yo creo que le entraron
hasta los huevos. Las embestidas eran tremendas, pero sin embargo Manu se reía.
"Vaya mierda de follada, me folla mejor la cama", esto estaba enfureciendo a
Guille, que cada vez embestía con más fuerza, tanto que se estaba haciendo daño,
por lo que gritaba en cada embestida. Sin embargo Manu, reía. Guille escupió en
la cara de Manu y este se relamió.
Guille, dolorido por sus propias embestidas, sacó su polla
del agujero, ya estaba algo más cerrado, pero aún se veían el interior de
aquella oscura caverna. Guille metió su polla en la boca y se tumbó encima de su
cabeza, comenzando a follarse la boca de Manu. Sus huevos golpeaban en el cuello
de Manu, le estaba destrozando la boca. Cuando miré hacia abajo, comprobé que el
culo había vuelto a su estado inicial. Guille debió imaginarlo, porque al poco
sacó su polla de la boca, se incorporó miró al agujero y se sonrió. Me miró con
una cara muy pícara, cerró el puño y con él empujó en el agujero de Jr. hasta
que el esfínter cedió, haciendo tragándose el puño del chico. Inmediatamente,
Jr. gritó como nunca había oído yo, un grito desgarrado, y ahogado por la boca
de Guille, el cual se apresuró a besar a Jr. Con su mano tapó la boca, se giró y
me dijo, acércate métele la polla en la boca y que se calle. Lo dijo de tal
forma que no tuve más opción de hacerlo. Yo estaba sorprendido por ambos, Guille
no era el mismo, se mostraba dominante, seguro y experimentado y Manu, aún hoy
sigo pensando que es imposible poder recibir tal embite y poder seguir
sentándose. Cuando Guille se hubo acomodado a los pies de la cama, vi como ya no
solo introducía el puño, sino también el antebrazo (si grande es su puño, no
podéis imaginaros el antebrazo que tiene Guille) Aún así, empalado por el brazo
de Guille, Jr. seguía subcionando regalándome una mamada de campeonato, hasta no
poder más y correrme en su puta boca. Como seguía siendo empalado por Guille y
no dejaba de gritar, seguí con mi polla dentro, polla que no dejaba de estar
morcillona. No quería que los vecinos se presentasen a consecuencia de los
gritos.
Noté que Manu se relajó, por lo que imaginé que Guille habría
dejado de castigarle. Giré la cabeza para mirar y me encontré con la polla de
Guille, el cual me cogió la cabeza y me obligó a tragármela. Me resistí un poco,
pero cuando me quise dar cuenta, noté que mi boca se inundaba del semen del
chico, …curioso sabor.
Nos bajamos de la cama, y observamos el aspecto de Jr. se
había mostrado arrogante hasta el último momento, hasta el momento en que fue
empalado por Guille. Estaba en la cama abierto de piernas, mostrándonos su
interiores (literalmente) y llorando, con la cara llena de semen.
Nos vestimos, salimos al corredor y allí estaba D. Manuel
Izquierdo.
¿Qué, como ha ido?- preguntó
Ha recibido su castigo, se lo aseguro.
Durante el viaje de vuelta, hasta llegar a Frankfurt no nos
dirigimos la palabra. Una vez allí, Guille me pidió perdón, diciéndome que pudo
reprimirse, que fue algo visceral. Yo le disculpé, perdonando el atrevimiento.
No le despedí, es más si ese viaje se cubre en 3 jornadas, con sus 2 noches de
parada, en aquella ocasión lo cubrimos en 5 días con sus 5 noches,…. Ya me
ENTENDEIS. Jajajajajajaja.
Si os ha gustado no dudéis es escribirme a
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Relato: Campeón de campeones
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