Hola, mi nombre es David, tengo
20 años. Esto que os cuento me pasó hace 1 mes más
o menos.
Todo pasó un sábado
por la tarde. Ese día no iba a salir porque mis amigos estaban de
exámenes, yo había acabado hace poco y como no me apetecía
estar en casa decidí ir a nadar un rato. Llegué a las piscinas
y me cambié. No había casi nadie, a esa hora pocos éramos
los colgaos que íbamos a nadar.
Baje a las piscinas cubiertas. Solo
había 3 personas. Un viejo que justo se iba, un tío con pinta
de nadador y una tía de unos veintimuchos que estaba buenísima.
Me metí en un de las calles libres y me quedé quieto sintiendo
lo tranquilo que estaba todo. No había ni un ruido más que
el ruido que hacían los otros al nadar. Entonces la chica pasó
a mi lado y me fijé más detenidamente en lo buena que estaba.
Tenía un culo perfecto, bien marcado por el bañador. Los
pezones se transparentaban por la humedad del bañador, tenía
unas tetas ni muy grandes ni muy pequeñas, en su punto, bien tiesas.
Joderrr cómo me estaba poniendo, empecé a notar que me empalmaba
y como no me parecía lugar empecé a nadar para quitármelo
de la cabeza.
Al cabo de un rato el tío
se marchó. Cada vez que descansaba no podía evitar fijarme
en ese par de tetas que se dibujaban con el bañador. En una de estas
la tía se sentó en el bordillo de enfrente y empezó
a hacer estiramientos. No pude evitarlo y le miré fijamente a la
entrepierna. Quizá fuera mi imaginación pero vi marcados
los labios y eso me mató.
Irremediablemente mi polla empezó
a crecer. No podía apartar la vista de su coño cuando de
repente me di cuenta que me miró. Me pareció verle una sonrisa
y se metió dentro del agua. No sabía qué hacer, estaba
completamente empalmado y muerto de vergüenza por el pillote así
que decidí subir a los vestuarios. Me quité el bañador
para ir a ducharme y justo apareció el nadador. Me pilló
ahí solo en pelotas en medio de los vestuarios con la polla más
tiesa que nunca, me miró y sonrió. Me dijo:
- La tía esa te ha puesto
a cien, ¿ehh? - -Sí, lo siento- me disculpé, ya que
no me parecía bien estar así en el vestuario.
- Tranquilo hombre. Esa tía
pone malo a cualquiera. Ya te he visto cómo me mirabas.
- Ya te digo. Me he tenido que subir
al vestuario porque no podía más- le dije.
- Pues nada una ducha fría
y terminado. - Le asentí sonriendo y me fui para las duchas. Aún
seguía con el pene más duro que una piedra, y la ducha no
era lo que más me apetecía en ese momento. Me enjabonaba
todo el cuerpo mientras me acordaba de esas tetas. Me apetecía más
que cualquier cosa poder chupar esos pezones duros y grandes y tocarle
todo su coño con la mano. Joderrr qué ganas tenía
de echar un buen polvo.
Mientras me enjabonaba no pude evitar
tocarme la polla y sobármela un poco. Empecé subiéndome
y bajándome la piel suavemente, luego me masajeé los huevos
pasando suavemente por el culo. Era fantástico estaba más
cachondo que nunca, casi se me olvidó donde estaba porque sin darme
cuenta empecé a hacerme una paja en toda regla. De repente llegó
el nadador... ¡joder!, otro pillote. Las duchas eran comunes así
que yo ya no sabía ni dónde meterme. Me miró y se
rió.
- No te convencía lo de la
ducha fría. ¿eh? - - Lo siento otra vez, no he podido evitarlo.-
le respondí - - No pasa nada tío, es normal entre tíos.
La verdad es que esa tía a mi también me pone a tope. Suele
venir a esta hora y como no hay nadie yo también me la suelo cascar
a menudo.
Yo me reí nervioso. No me
podía creer esta conversación con un tío que no conocía
de nada.
- Si no te importa yo también
me la voy a cascar. -me dijo.
- Sin problemas - le respondí.
Seguí duchándome mientras
el comenzaba a tocarse la polla. Yo no sabía qué coño
hacer, pero al ver que el tío iba en serio y yo estaba más
caliente que ni sé seguí masturbándome. Le miré
de reojo y ya estaba completamente empalmado. Tenía una polla descomunal,
al menos comparada con la mía que tiene 15 cm por 4 de grueso.
Ahí estábamos los
dos haciéndonos una grandiosa paja en silencio, solo se oía
el ruido del agua de la ducha y nuestros gemidos de vez en cuando. Estaba
cachondísimo y no tardé mucho en soltar 3 chorretones de
leche, creo que mis gemidos animaron al otro porque a continuación
se corrió también, le miré y vi que tenía el
pelo rasurado y los huevos depilados algo que llevaba tiempo pensando en
hacer. Limpiamos todo y nos vestimos mientras hablábamos de lo buena
que estaba la chorva esa. Si ella supiera...
Espero que os haya gustado. Si queréis
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Relato: Sábado en las duchas
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